4: Aquel sentimiento

1036 Words
Roma nunca supo cuando comenzó, no eran demasiado cercanos porque él no dejaba que nadie se acercará demasiado pero tampoco era un “limitado social” así que a veces, cuando ese susodicho mejor amigo no estaba cerca, se disponía a hablar suavemente con los demás. Era un chico suave, amado, Roma lo miraba desde lejos al principio y cuando tuvo oportunidad, aún no está claro porque, se apegó a ese niño un año menor que él como si fuera de su propiedad. La pantalla del segundo mejor amigo, ahora que lo piensa siendo un adulto quizás todo el tiempo no lo vieron más que como un compañero de clases ¿siquiera lo veía como un hombre?, aunque en ese tiempo no tenía nada contra ese título. ¿Cuándo empezó a ir tan mal? Fue porque entrego demasiado quizás, porque no podía reprimir sus sentimientos y era muy débil ante él. La última semana juntos es tan confusa, recuerda que todo iba bien y de repente nada estaba bien. Un día le dijo que tenían que hablar y corrió a su encuentro pero solo vio algo devastador. Seguramente eso era lo que tenía que hablar con él. La sola imagen del omega con otro hombre lo hizo caer en un estado de ira difícil de controlar y se hundió en la rabia hasta dejar su cuarto hecho un desastre sin siquiera percatarse de los detalles de la última vez que había estado en esa casa. Ese pequeño lugar donde pasaban el rato sin siquiera darle noticias al resto del mundo, un lugar tan lleno de luz donde él podía estar a solas con el chico, hoy se veía lúgubre, manchado por las mentiras de ese omega, qué carga tan pesada se vuelve qué no correspondan lo que haces por otros, él no esperaba que le pagará por ser bueno. Pero en su mente, la más ínfima posibilidad de que un día se volteara a verlo y correspondiera el 1%de su amor hubiera sido suficiente para no amargarse la existencia hasta desear la muerte. Las llamadas no dejaron de llegar pero ni una sola vez le respondió, no podía y no quería estar en su presencia porque sería demasiado difícil dejarlo ir. Su familia se sorprendió de que no regresará a casa en casi una semana, su mente nublada por tantas emociones contradictorias lo cegó. Pero como dicen, hay pocos lugares donde ocultarse entre el cielo y la tierra. El chico llegó con varias quejas pero más suave de lo normal, sonreía nervioso , no recuerda su voz ni las cosas que les dijo con continuidad, sólo algunas y su frialdad. Parecía tan feliz entre el nerviosismo qué le enfureció pensar en lo miserable qué estaba siendo en ese instante. "no pude contactarme contigo en todos estos días" "te dije que necesitaba hablar" "estuve esperando hasta la medianoche" "Samantha me dijo que lo hablara contigo, qué antes de cualquier decisión lo consultara contigo, espero que tampoco te molestes… " ella reaccionó muy mal pero después se calmó y…. " "No creo que sea necesario… " -ya detente… no tengo nada que hablar contigo… - Cabreado evitó mirarlo en todo momento, se levantó y sacó una cerveza de la nevera dentro de su cocina, se puso de espalda hacia el omega esperando terminar con la estocada final. Sin notar el estado en que se puso el chico cuando le hablo por fin. Realmente nadie sabe qué expresión tenía el más joven en ese momento, habían solo dos personas en ese lugar y los ojos de Roma no lo alcanzaban así que difícilmente alguien supiera como su rostro se deformó de manera dolorosa. -¿Estás bien? ¿Hice algo para que me ignores? - Roma esbozó una sonrisa cargada de dolor e incomodidad. -nada, es solo que ahora ya he perdido tanto el interés en ti que no le encuentro sentido a que estés en mi casa, como es que no captaste la indirecta- Giró su cuerpo para mirarlo fijamente, sus ojos solo tenían vista de sus manos y el remolino de su cabello, el aspecto qué tiene cuando está herido o molesto pero Roma no sabe y no sabrá cuál era la emoción que tenía el chico en ese instante. -¿sabes? entiendo en parte porque ezra prefirió a Daniel en vez de ti, eres tedioso, me cansas, me aburro contigo… Estoy hartó de fingir interés en lo que sea que quieras decirme para tener sexo contigo, esperaba al menos lograrlo antes de separarnos pero ya ni siquiera eso me parece tan interesante - se acercó a él pasando por el costado de la mesa isla - pensé que si no te respondía, si te ignoraba y me alejaba de ti, te darías cuenta que ya no quiero tenerte cerca pero insistes, incluso llegaste aquí, por eso no me gusta que las personas como tu sepan donde vivo, se aferran demasiado y no comprenden indirectas - Quiso acercarse más y tocar su cabello, una última vez acariciar el sedoso cabello, sentir el aroma a cappuccino pero su mente parecía estar drogada, no lograba enfocar las facciones del chico y lo único que sintió contra su piel fue agua. El omega dio varios pasos atrás y se retiró. Roma se deslizó por la pared del mesón quedando sentado en el frío suelo durante muchas horas hasta que uno de los hombres de su padre, luego de recibir constantes negativas a las llamadas y sin respuesta en casa, lo buscará como última alternativa en ese pequeño lugar. La preocupación de su familia por él escaló demasiado, no lograron sacar una sola pista de lo que sucedió y cuando comenzaron los malestares de su cuerpo, pidiendo y destrozando al alfa por dentro, decidieron qué era mejor si viajaba fuera del país, qué termine sus estudios o haga lo que quiera, al final era el próximo heredero y necesitaban qué logrará estabilizarse aunque eso no sucedió por más tiempo que pasó. De alguna manera todos sabían que la perdición del alfa era más allá de todo, su propia mente que imaginaba siempre los peores escenarios y ese orgullo de guardar silencio en vez de pedir ayuda, exolicaciones o buscar respuestas.
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