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«Te quiero para volvernos locos de risa, ebrios de nada y pasear sin prisa por las calles, Eso sí, Tomados de las manos, Mejor dicho...del corazón»
Mario Benedetti.
Admiré una vez más mi rostro frente al gran espejo que tenía delante. Mi cabello rubio tenía un poco más de volumen y ondas, Mis mejillas tienen rubor y mis labios un suave labial piel. Mis pestañas tenían rímel y mis párpados sombras.
Observé el vestido blanco que cubría mi cuerpo. Era lizo y suave...era hermoso, Alex lo compró especialmente para el día de hoy.
Golpean suave la puerta y giro la cabeza para ver cómo Daniel sonríe. Me puse de pie y llegué hasta su costado. Vestía un elegante traje color blanco y una corbata ploma.
— ¿Estás lista, Brook? Estoy nervioso... ¿Estás nerviosa? ¡Estoy nervioso!—Le sonreí y él me agarró del brazo para poder bajar.
—Ni siquiera es tu boda, Daniel—Él rodó los ojos y ambos subimos a la camioneta en donde Leila nos esperaba más nerviosa que Daniel y yo juntos
— ¡Rápido chicos! El tiempo pasa muy rápido y vamos a llegar tarde, No podemos llegar tarde a la boda—El chofer encendió el vehículo y nos pusimos en marcha.
Había ensayado mucho lo que diría en el discurso después de la boda, Cada día de este mes había leído el discurso que había preparado para no olvidarme...pero en este momento he olvidado todo.
—Llegamos—Alcé la cabeza y me fijé que ya estábamos en la entrada de la iglesia. Daniel fue el primero en bajar, Él arregló su corbata y extendió la mano para ayudarme a bajar.
Acomodé mi vestido y me coloqué a su costado. Ambos le tendimos la mano y ella las sujetó para bajar, Arreglé su vestido y todos subimos las escaleras pequeñas para estar casi dentro.
— ¿Estás segura de esto?—Preguntó Daniel—Aún no has entrado...aún puedes huir, hermana.
Solté una carcajada y Leila rodó los ojos. Agarré las flores y me puse al inicio de la alfombra roja. La famosa marcha nupcial empezó a sonar y yo me abrí paso. La iglesia no estaba llena de personas pero si estaban los más cercanos...de parte de él claro ya que nuestra familia no pudo venir desde Alaska...aunque tampoco creo que quieran asistir.
Las personas se giraban y empezaban a sonreír. Mire hacia el altar y entonces lo vi, Alex tenía puesto un terno n***o con camisa negra y corbata blanca. Sonreí al verlo y él me devolvió la sonrisa.
Me coloqué en mi lado del altar y lo quedé mirando. «Te ves hermosa» Pronunció sin soltar sonido alguno, Le sonreí en respuesta y luego ambos giramos para ver a Leila.
Su largo vestido blanco era uno de los más hermosos que había visto. Ella entraba del brazo de Daniel; Era la novia más hermosa que en todos estos años de vida he apreciado.
Miré a Brad pero él no quitaba la mirada de Leila. Sus ojos brillaban de una manera tan especial...Mordí mi labio y miré hacia el suelo, Las bodas me ponían muy sentimental.
—Estamos hoy reunidos para celebrar la unión de Leila Romana Smith Lavrov y Bradley Daryl McVey Stone—Ella sonrió y agarró la mano de Brad, Son tan lindos juntos.
La ceremonia terminó y ahora nos encontrábamos en el salón de recepciones para celebrar la unión de mi hermana y el hermano de Alex.
— ¿Te dije que te ves hermosa, Amor?—Le negué con la cabeza y él acercó sus labios a mi oído—Te ves hermosa, Copo de nieve,
Subí mi mano hasta su mejilla y giré un poco su rostro para poder besarlo. Le di un pequeño beso y luego me alejé de él.
—Oye...Te he dicho que no puedes darme besos así si luego te alejaras—Pasé mi mano por su boca para limpiar sus labios que se habían manchado con mi labial.
—Hola...—Volteamos la cabeza hacia Daniel que estaba de pie en el pequeño escenario—Voy a pedir a Brook que venga por favor...Ella será quien hable ya que Leila dijo que a veces yo podía ser un "Maldito insensible"—Leila se puso colorada y yo solté una risa. —También que venga Alex...ellos nos deleitarán con sus palabras.
Ambos nos levantamos y caminamos hacia el escenario. A los dos nos dieron micrófonos y nos colocamos de pie ante las personas.
—Leila...No sabes lo mucho que me emocioné al verte con ese vestido, estás tan hermosa y tu rostro dibuja tanta alegría—Ella me regalo una sonrisa—sé que este día marcará tu vida para siempre, porque unes tu vida a la persona que más amas y sé que será por la eternidad. Quiero que sepas que te deseo lo mejor en tu vida de casada, estoy segura que serás muy feliz a la lado de él, ya que eres una gran chica y no dudes que a pesar que ya eres una mujer casada siempre estaré ahí para apoyarte en lo que desees.—Miré a Brad—Espero que no dudes ni un momento de la excelente mujer que tienes al lado; Los quiero mucho chicos.
—Te quiero más—Gritó Leila.
—Quiero felicitar a los papás de Leila por haber criado a una mujer tan respetuosa y tan guapa, elegante y a la vez sencilla a quién cada vez que veo, invariablemente, tiene dibujada una sonrisa en el rostro. Felicitar también, ¿por qué no? a mis papás, por haber hecho un hijo tan dedicado, inteligente y guapo... pero como esta no es mi boda, mejor regresemos con mi hermano—Todos rieron—En un principio no sabía de qué hablar y Brook me sugirió hablar del amor, pero al amor no hace falta nombrarlo cuando en una tarde calurosa, en un jardín tan bonito como este, uno lo descubre en las miradas y en las manos entrelazadas de unos recién casados, en los ojos de sus padres, en las sonrisas de sus familias y amigos o en las palabras de un hermano. Al amor no hace falta nombrarlo cuando es evidente. Yo...—El metió una mano al bolsillo y de pronto se puso de rodillas y cerró los ojos antes de decir—...¿Brook te quieres casar conmigo?
Literalmente, Mi corazón dejó de latir. Sus ojos estaban aún cerrados presionados con fuerza como si tuviera miedo de abrirlos, Su mano temblaba un poco y tenía los labios en una fina línea.
Observé el anillo que estaba sobre la cajita roja en sus manos. Observé a las personas que miraban sorprendidas la escena. Observé como Leila tapaba su boca emocionada y Brad sonreía. Observé como Daniel miraba hacia el suelo con una sonrisa plantada en el rostro. Entonces lo dije...
—Ni en un millón de años...—Él abrió los ojos confundido.
— ¿Qué?—Mordí mi labio y me acerqué a él.
—Ni en un millón de años podría negarme a eso—Tardó unos segundos en comprenderlo hasta que sacó el anillo y lo colocó en mi mano. Las personas empezaron a aplaudir cuando escuchamos la voz de Leila
— ¡Un momento!—Giramos la cabeza y ella se había levantado de su mesa— ¿Elegiste el día de mi boda para proponerle matrimonio a mi hermana?
— ¿Si?—Alex la quedó mirando.
— ¡Me encanta!—Subió las escalerillas y me estrechó entre sus brazos—Te dije que te casarías con alguien perfecto...pero no hubo otro que Alex así que...
— ¡Leila!—Ella soltó una carcajada y yo negué con la cabeza mientras la abrazaba también.
Solo espero, Que el día que sea mi boda, Alex me mire con esa emoción que Brad miró a Leila...ese brillo en la mirada que demuestra cuan enamorados están.