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1047 Words
"Todo fue tan espontáneo, tan natural, que a ninguno de los dos nos pareció nada raro que, de pronto, mi mano estuviera en su mano y que nos miráramos a los ojos como dos tontos." Mario Benedetti En cuanto Alex cruzó la puerta ya estaba listo para la pelea. Había querido salir a ver a las personas pero no me dejaron poner ni un pie afuera. —Deséame suerte, copo de nieve—Me besó y sonrió—Con ese seré campeón. Salió trotando por la puerta y me despedí con la mano de él. La gente ya había llegado y lo podía oír, Los gritos y la música me hacían querer taparme los oídos y meterme tres metros bajo tierra. —Brook...la pelea va a empezar—Asentí con la cabeza y me sujete del brazo de él para salir. Esto era mucho más descontrolado que el foso. Clavé mis uñas en el brazo del chico cuando casi caigo al suelo por culpa de un chico que pasó sin fijarse. —Ya casi llegamos—Nos metimos entre las personas y llegamos al borde del ring, En donde estaba la reja—No te separes de mí. Las luces se apagaron y se encendieron las del ring. Todos empezaron a gritar y a amontonarse alrededor. — ¡QUÉ COMIENCE LA PELEA!—Alex salió de su lado y el otro tipo del suyo. Casi suelto un grito en cuanto vi al "Chico" al cual se enfrentaría— ¡Por este lado tenemos a la sensación juvenil! ¡La bestia McVey! ¡Por el otro al depredador! ¡AUSTIN LEE! Era un tipo como de tres metros de alto y con los bíceps del tamaño de todo mi cuerpo. Me sujeté de la reja y observé a Alex hasta que me quedó mirando. — ¡Te amo!—Él puso una pequeña sonrisa antes de girarse ante su oponente. — ¡AHORAAAAAAAAA!—El tipo corrió hacia Alex pero este lo esquivó a gran velocidad. Alex soltó un golpe en su rostro y se cubrió en cuanto uno le iba a caer. Hace mucho tiempo que no sentía esto. Estar con el corazón en el boca, Tener ganas de meterme a ese ring y sacar a Alex, No quiero que le pase algo. El tipo, Austin, Tiró un derechazo que Alex sostuvo y luego le tiró un golpe. Sonreí y me quedé mirando cómo ninguno cedía. —Tu teléfono está que suena—Metí mi mano al bolsillo y vi la pantalla iluminada con el nombre de Daniel con una foto haciendo una cara rara. — ¡Hola Daniel!—Alex le tiró un golpe y el otro se tambaleó hasta caer al suelo pero se levantó otra vez. —B-Brook...—Me extrañó oír a Daniel tartamudear. — ¿Qué ocurre, Dan?—Oí sus pesadas respiraciones antes de que él me hable. — ¿En dónde estás Brook?—Fruncí el ceño y pasé una mano por mi cabello acomodándolo —En la pelea. Alex está peleando contra un gigante—Un escalofrío me recorrió todo el cuerpo— ¿Por qué? ¿Qué ocurre? —Escúchame...necesito que respires y te tomes esto con calma—Una punzada de angustia empezó a crecer en mí. ¿Qué estaba pasando? — ¿Qué pasa, Daniel?—Mi voz salió un poco más aguda de lo que pretendía. —Me acaban...de llamar...de la policía Brook—Tragué saliva—Ellos me Dijeron... — ¿Qué carajos te dijeron?—Alcé la cabeza y vi cómo Alex terminaba de golpear al chico; Estaba a punto de ganar. —Lo han...Lo han soltado Brook...los han soltado—La desesperación en su voz me hizo desesperarme a mí también. — ¿Lo han...?—Llevé una mano a mi boca y la cubrí. No puede ser, No podía ser cierto. — ¡Soltaron a Sawyer y a Israel!—Sujeté con fuerza el teléfono para que este no caiga de mis manos—No entiendo cómo pasó eso... ¡Están dementes! Escúchame debes tener mucho cuidado. —Demonios...—Mi vista se nubló y los recuerdos de esos días llegaron de golpe a mi mente—Yo estaré...pondré a Alex al tanto. Corté la llamada y guardé mi teléfono, Alcé la cabeza y entonces lo vi. Su cabello rubio estaba más largo a como lo recordaba y tenía una barba crecida. Mi pecho empezó a subir y bajar a gran velocidad, Si no me controlaba sufriría una crisis y no tenía mi inhalador cerca. Sus ojos azules estaban con bolsas negras debajo. Giré para agarrarme del chico pero ya no había nadie. «Esto no está pasando» cerré mis ojos y apoye mi cabeza en las rejas tratando de coger aire. Sentí una mano sobre mi hombro y alcé mi cabeza para girar pero me lo impidieron. —Camina y no hagas ruido si no quieres morir aquí mismo...—Sabia quién estaba detrás mío sin girarme, Era Israel. Hizo presión sobre mi hombro y me agarró obligándome a girar para después empujarme hacia adelante. ¿Por qué demonios habían soltando a estos crimínales? Me llevaron hacia los pasillos y entonces Israel junto a Sawyer se colocaron delante de mí. Parpadeé varias veces y controle mis nervios. —Tanto tiempo...copo de nieve—Giré mi cabeza tratando de pedirle ayuda a alguien que pasara que no había nadie. —Tú—Mi voz se quebró y miré hacia el suelo. No permitas que te vea débil, Brook. No lo permitas — ¿Cómo estuvo la diversión? Fueron varios meses sin nosotros...Lastima que decidieron soltarnos—No alcé la cabeza y dejé que siga hablando—¿Cierto Israel? —Si...—Me apoyé en la pared y ellos siguieron hablando. — ¡¿Qué demonios quieren?!—Le grité a ambos—¿Qué quieren? ¿Por qué quieren seguir arruinándonos? — ¡Nos metiste a la cárcel, Perra!—Gritó y me sujetó de los hombros—Pero no te la dejaremos tan fácil como matarte de una... —Vas a sufrir, Brooklyn—Un sollozo se me escapó— ¿Estás asustada? No te preocupes que no te haremos nada...sé que solo nuestra presencia te está volviendo loca. —Alex te matará. Si él se entera que estuviste a menos de cincuenta metros de distancia te matará—Él soltó una carcajada y yo miré hacia la entrada nuevamente ¿Por qué se tardaba tanto? —No si lo mato primero—Pasé mi mano por mis mejillas secando las lágrimas. —ALEJATE DE MI ¡ALEX!—Ellos miraron hacia la derecha. —Mucho cuidado con lo que hacen y a dónde van ahora, princesita. Tu cuento de hadas puede estar llegando a su fin…—Ellos dieron vuelta y desaparecieron por el pasillo. Esto es horrible, Esto es una mierda.
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