"Quédate con la persona que te haga sentir lo mismo que cuando te encuentras un billete en el pantalón."
Todos los créditos a su autor.
Me deslicé hasta llegar al suelo y escondí mi cabeza entre mis rodillas. Mi respiración se hacía cada vez más pesada, cada vez me costaba más respirar.
Los momentos vividos meses atrás llenaban mi mente. Las lágrimas caían a montones, No podía detenerme.
Abrí la boca ya que el aire no me llegaba a los pulmones. Una opresión en el pecho me empezaba a crecer.
— ¡ALEX!
No podía levantarme del suelo. Ya no podía respirar. El corazón se me estaba acelerando demasiado. Tenía la boca seca, Se me había cerrado la garganta. Mi cuerpo empezó a temblar.
Empecé a sollozar. Empecé a gritar. En mi cabeza solo se repetían las palabras «No si yo lo mato primero» seguida de las imagines de todo lo que pase.
¡Me estaba volviendo loca!
Tapé con mis manos mis oídos tratando de dejar de escuchar su voz pero parecía que era un disco que constantemente se reproducía.
— ¡Brook!—Continúe gritando hasta que sentí una manos sobre las mías haciendo que me destape los oídos—Brook... ¿Mi amor, que pasa?
—A...—No podía hablar. Él pasó sus manos por mi cara secando mis lágrimas.
—Respira...cálmate...estoy aquí amor estoy aquí—Se arrodilló y me jaló hasta envolverme en sus brazos—Calma...
—No, no...—Él se alejó un poco y sujetó mi cara.
—Respira—No podía respirar—Respira conmigo...
—N-no...p-puedo—Él miro hacia el lado y luego me volvió a mirar.
—Concéntrate amor...yo sé que si puedes solo respira—Negué con la cabeza—Tú cierra los ojos...todo va a pasar...sea lo que sea se irá.
Cerré los ojos y él me atrajo hacia su cuerpo abrazándome. Su mano comenzó a hacer caricias en mi cabeza calmándome más. Luego de unos minutos estaba más tranquila.
—Lo siento—Le dije en cuanto el aire volvió a circular por mi sistema—Lo siento Alex...yo no quería...
—Me diste un susto enorme copo de nieve—Acercó mis labios a los suyos y depósito un beso— ¿Qué ocurrió?
—Los dejaron libres Alex. Estuvieron aquí y me...
— ¿Qué?—Preguntó confundido.
—Me dijeron que te iban a matar...no vuelvas a pelear, por favor—Él agarró mi mano y nos encerró en el cuarto.
— ¿De quienes hablas?—Preguntó mirando directo a mis ojos.
—Sawyer e Israel. Tengo miedo Alex. No quiero que te hagan daño...no soportaría que te hagan daño—Él apoyó su frente en la mía.
—Vamos a estar bien, Amor. No tengas miedo, No me va a pasar nada. Siempre voy a estar contigo para protegerte de todo—Pasé mis brazos por su cintura abrazándolo—Siempre.
—Alex...—Él acomodó mi cabello y me puso de pie.
—Vamos a casa.
— ¿Cómo te sientes?—Pregunta por enésima vez Alex apoyando su mano sobre mi rodilla. Estábamos ya en el departamento sentados en el sillón.
—Bien Alex, Ya te lo dije—Le dediqué una tierna sonrisa y él suspiró antes de echarse sobre mis piernas.
Alex cierra los ojos y yo acaricio su cabello. Sé, Aunque él no lo quiere demostrar, que el hecho que Israel y Sawyer estén sueltos lo han puesto ansioso también.
Sus manos están cerradas en puños. Su pecho sube y baja. Cierra con fuerza los ojos.
—Alex...—Bajo mi cabeza y dejo un beso en su frente— ¿Qué te parece si vamos a comer?
—Brook...quiero quedarme contigo. Aquí. En nuestro hogar—Agarró mi mano y la apoyó en su cara—Mañana...podemos salir...en una cita...vamos a los bolos...luego comemos pizza...
—Me parece genial—Con mi mano empecé a delinear su rostro.
—Lo siento, Copo de nieve—Él abrió sus ojos y miró directo a los míos—No debí dejarte sola...fue mi culpa.
—Dios, Alex, Tú estabas peleando. No tienes que estar cuidándome todo el maldito tiempo—Besé la punta de su nariz y me acomodé en el sillón—Aparte...tú hiciste una excelente pelea la cual ganaste porque eres el mejor.
—No...La gane por ti. Todo es por ti—Le sonreí y saqué mi teléfono que había comenzado a sonar, Era Leila.
— ¿Qué pasa, Leila?—Oí su grito.
— ¿Es cierto lo que dijo Daniel? Si es cierto tomo un vuelo hacia allá—Jalé un mechón del cabello de Alex y él hizo una mueca.
—Te prohíbo que vengas. Disfruta tus primeros días de casada que luego vas a estar corriendo por tu casa cuidando a niños—Ella rió.
—Solo me aseguro que mi pequeña rubia este bien—Rodé los ojos. No iba a admitir que moría de miedo, Tampoco le diría que sufrí un colapso mental y casi me vuelvo loca.
—Estoy bien Leila, Disfruta tus días por Miami—Ella se despidió y yo corté la llamada. Era casi doloroso el pensamiento de que ellos dos podían estar cerca. No. Era doloroso. Era insoportable. Era horrible.
Alex se había quedado dormido. Levanté mi mano y me quedé observando el anillo. Alex había decidido que el anillo diga "Okay" en honor a bajo la misma estrella. Me contó que estuvo a punto de meterse un balazo cuando vio el anillo pero sabía que me iba a gustar...así que él tiene uno igual.
Mis ojos se aguaron al recordar lo que me dijeron «Tu cuento de hadas puede estar llegando a su fin» Dicen que llorar sana, si es así tendré que llorar toda una vida.
Mire una vez más a Alex. Tenía tanta suerte de haberlo encontrado...un rayo de sol en medio de la tormenta. Una sonrisa se posó en mis labios.
«Seré fuerte por ti, Solo por ti»