"Es imposible no querer darle un beso cada vez que sonríe."
Todos los créditos a su autor.
Entrelacé mi mano a la suya sobre la palanca del auto. Faltaba poco para llegar al departamento. De fondo iba sonando Toothbrush en la radio, De Dnce.
—Me gusta esa canción...—Tarareé un poco el coro—Alex...
— ¿Qué pasa, Nena?—Sonreí ante su apodo.
—Sabes que tenemos que esperar un año más para casarnos ¿Verdad? En algunos lugares tienen que ser mayor de 18 años y yo tengo 17 y en otros mayor de 21 y para eso aún me faltaría bastante—Él redujo la velocidad.
—No me importa si tengo que esperar un año o cinco...lo que importa es que me case contigo—Besó mi mano cuando el vehículo se detuvo de golpe.
— ¿Qué pasó?—Pregunté. Él se encogió de hombros.
—Bajaré a ver...—Lo sujeté del brazo antes de que baje del auto.
—No bajes...—Él giró su cabeza hacia mí y frunció el ceño. Sujeté con fuerza su mano atrayéndolo hacia mí—No bajes, Alex...podemos llamar a una grúa...no bajes...
—Mi amor...no me pasará nada—Él agarró mis mejillas y dejó un beso—Te amo...será solo unos minutos, Veré que tiene el auto y luego subiré para ir a casa...
Se quitó el cinturón y abrió la puerta de su auto. Sacó una linterna de la guantera, ya que afuera estaba oscuro, y salió del carro
Subí mis piernas al asiento hasta que mis rodillas tocaban mi pecho y me quedé mirando hacia el frente. Apagué la radio y apoyé mi cabeza en la luna de la ventana.
Mi teléfono empezó a sonar por lo que lo saqué de mi bolsillo y leí en la pantalla el nombre de mi hermano, Daniel.
— ¿Qué pasó, Dan?—Abrí la guantera y saqué un paquete de chocolates que había.
—Brook... ¿Tú recuerdas cuando tuve un presentimiento y luego un auto te atropelló?—Hice un sonido de afirmación con mi boca—Estoy sintiendo algo parecido...
—Daniel...eso solo fue una coincidencia. No significa que cada vez que sientas algo va a pasar—Él soltó un grito frustrado.
—Solo quédate en casa. ¿Estás en tu casa verdad? Dime que...—Se oyó el sonido de un disparo— ¿Brook?—Bajé el teléfono y miré hacia adelante.
— ¿Alex?—Abrí la puerta del auto y bajé sin colgar el celular. Solté un grito en cuanto lo vi— ¡Alex!
El celular cayó de mis manos y corrí hacia donde estaba. Alex se encontraba tirado en el suelo rodeado de sangre y sosteniendo su estómago.
— ¡Alex!—Me arrodillé a su lado y subí su cabeza a mis piernas. Había entrado en un pequeño estado de shock, No sabía qué hacer. —Alex...Dios...amor...Alex...
—T-t-t...—Mis ojos se aguaron. Apoyé su cabeza sobre el suelo y gateé hasta mi teléfono.
— ¿Brook? ¿Sigues ahí? ¿Qué está pasando?—Gritaba mi hermano.
— ¡Le dispararon a Alex!—Corté la llamada y marqué el número de emergencia— ¡Necesito que manden una ambulancia! ¡Rápido! ¡Por favor!
Quité mi suéter quedando en un delgado polo y lo coloque sobre la herida sangrante. Pasé mi mano por su cara quitando los mechones de pelo que caían por su rostro. Alex estaba sudando.
—Alex...Alex, no cierres los ojos—Miré mis manos llenas de sangre. Pasé el antebrazo por mi rostro secando mis lágrimas—Mi amor...¿Recuerdas que estabas ganando? Me estabas ganando...me ganaste...ahora debemos ir a casa...no cierres los ojos.
Oía como el sonido de la ambulancia se hacía cada vez más cercano. Solo debía hacer que no cierre los ojos.
—C-c-copo...—Apoyé mi frente sobre la de él y dejé un beso en sus labios haciendo que no hable.
—No hables...todo va a estar bien. La ambulancia ya está muy cerca de aquí Alex...Por favor, no me dejes—Sollocé sobre su pecho—No me dejes...no cierres los ojos.
—N-Nena...—Negué con la cabeza y vi cómo una ambulancia se estacionaba a unos metros de distancia y de ella bajaban enfermeras—Te...amo...
— ¡No! No hables...yo también te amo, Alex. Te amo mucho. ¡No cierres los ojos!–Le grité en cuanto sus marrones ojos se iban cerrando.
— ¡A un lado, señorita!—Me agarraron de los brazos y me quitaron del lado de Alex. Lo subieron a una camilla y empezaron a conectarle cables.
— ¡ALEX! ¡NO! ¡DÉJENME SUBIR!—Ellos me dejaron subir a la ambulancia y cerraron las puertas—Alex...
Sus ojos estaban cerrados y se encontraba pálido. Mi mano agarró la suya y se encontraba helada. Saqué mi teléfono y conteste la llamada de Daniel.
— ¿Qué pasó, Brook?—Preguntó desesperado—Oí un disparo. Yo oí un disparo...
— ¡Le dispararon a Alex! Está en una ambulancia...estoy con él...Daniel...—Un sollozo más se me escapó—Por favor, debes venir...
—Voy hacia allá—Cortó la llamada y yo guardé mi teléfono.
— ¿Qué le pasa? ¿Por qué no abre los ojos? ¿Qué tiene? ¡Díganme algo!—Ellos se giraron a mirarme.
—Señorita, debe calmarse—Me dijo una de las enfermeras—Estamos muy cerca del hospital...ya cálmese.
Sujeté con ambas manos mi cabeza y traté de calmarme. Alex no podía dejarme. No podía. ¡No puede!