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661 Words
"Da miedo conocer a una persona que cambie tu mundo por completo. Porque sabes que cuando se vaya, estarás perdida." Todos los créditos a su autor. No sé cuántas horas a han pasado desde que Alex ingresó a la sala de operaciones. Me la he pasado sentada en la incómoda silla en la entrada del quirófano. Las personas fueron llegando a la media hora después de haber ingresado. El primero en llegar fue Daniel seguido del equipo de preparación. A las horas, Leila y Brad hacían acto de presencia. Habían cogido el primer vuelo hacia Seattle y llegado lo más pronto posible. No tengo ni idea de en donde están sus padres...pero tampoco es que he preguntado. Todos se han acercado a intentar conversar conmigo sin embargo mi mente sigue procesando el hecho de que Alex está siendo operado. —Brook...—Alcé la cabeza y Daniel tomó asiento a mi costado—Todo estará bien, Brook... —Eso no lo sabes—Él agarró mi mano y la presionó—Él no...No hay noticias de Alex hace más de cuatro horas...Ni siquiera sé a qué hora lo ingresaron al quirófano. Cubrí con ambas manos mi rostro e inhale profundo para evitar llorar. Le dije que no baje del auto... ¡No debí permitir que se baje del auto! Brad se levantaba de vez en cuando a tratar de sacarle información a alguna enfermera o saber si Alex estaba bien pero obtenía siempre el mismo resultado; El silencio. Estaba empezando a perder la cabeza pensando en posibles respuestas que nos podría dar el médico al salir. La primera que había cruzado por mi mente era la más dolorosa...La muerte. Pero Alex no podía morir, Eso no iba a pasar. La segunda y la más cuerda era que no salían porque seguían en la cirugía —Familiares de Alexander McVey—Me levanté de golpe y me acerqué hacia el doctor. —Hermano...y su novia—Él miro a todos los demás—Por favor, diga ya que pasa con Alex... —Mire...La operación salió bien—Sentí como un peso era quitado de mis hombros. La operación había salido bien eso debía significar que Alex estaría bien—Pero...hubo una complicación. — ¿Qué complicación?—Pregunté haciendo a un lado a Brad— ¿Cuál fue la complicación? —El joven recibió un disparo en el estómago lo que causó una gran pérdida de sangre. La bala no se quedó dentro gracias a Dios...pero atravesó músculos y tejidos también. Rozó el riñón pero no le hizo daño y perforó el intestino Delgado. — ¿Entonces?—Pregunté desesperada. —Le hicimos una transfusión de sangre para recompensar su pérdida sin embargo...—Nos observó a todos—Él ha entrado en estado de coma. — ¿Qué?—Daniel me sujetó de ambos brazos. —Lo lamento—El doctor se giró y desapareció en las puertas blancas. El fuerte dolor se instaló en mi pecho y poco a poco se fue extendiendo. Me quedé con la mirada clavada en el lugar por el cual se fue el doctor. Doy un paso adelante y luego me encuentro corriendo hacia allá. — ¡Brook, detente!—Unas manos sujetan con fuerza mi cuerpo evitando que siga avanzando y me obligan a ir hacia atrás. — ¡Déjame!—Grito tratando de soltarme. Sus manos no me dejan ir y me dan vuelta para mirarlo, Es Daniel. —Para...no lograrás nada corriendo detrás del doctor—Mi vista se nubló y Daniel me acogió entre sus brazos. —Él no puede... ¡Daniel!—Suelto un sollozo y él me abraza con más fuerza—Es mi culpa...yo no debí dejarlo bajar. Todo es mi culpa. —Eso no es cierto—Niego con la cabeza sintiendo como un vacío llena mi pecho. Las lágrimas caen a montones por mis mejillas y es que no podía comprender cómo hace algunas horas estábamos riendo jugando en los bolos y ahora estoy recibiendo la noticia de que Alex está en coma. Las cosas pueden cambiar de un año para otro, de un mes para otro, pueden cambiar en un día, o pueden cambiar en un abrir y cerrar de ojos.
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