Ser arbitrario

1701 Words
Al sentir el hambre que tenía y mi estómago rugír, opté por ir a conocer su casa, seguí los pasos de Copoa, algo muy extraño me pasa con él, cuando estoy cerca suyo me gusta hacerlo enojar, es una satisfacción que me nace de adentro, no puedo saber ni por que lo de mi comportamiento, me hace sentir feliz. Entramos a la enorme casa, hasta ahora no he visto al resto de sus familiares, pero esta casa es enorme. Lo que si noto es a los casi cien sirvientes que posee, pues están en dos hileras haciendo reverencia para recibirnos. —¡Bienvenidos! —dicen en un solo coro. Asiento con la cabeza. Mientras Copoa dice. —Ella es mi esposa Jess, espero que lo que pasó ayer no vuelva a ocurrir nunca mas. Todos me miran con ojos de escrutinio mientras yo me pregunto que pasó ayer. Sin prestar tanta atención de el por qué está llamando la atención a sus subordinados, pregunto. —¿Dónde queda la cocina? —todos me miran extrañados, al parecer así pasaré de desapercibida a ser vista como bicho raro. —Vamos a pasar al comedor esposa. —usa esa expresión para molestarme, supongo. Lo sigo por que en realidad muero de hambre, al entrar noto una gran sala con un comedor alargado y extenso. Que lugar más grande y exótico. Aquí fácilmente se sienta a comer cien Personas, pensé. Tres sirvientes entran con grandes bandejas llenas de comida, la mayoría son mis platos favoritos, bueno pensé, es solo coincidencia, él no sabe cuáles son mis platos favoritos, así que no pudo haber ordenado eso. Sin esperar a que él coma, tomo los cubiertos y empiezo a comer tranquilamente ante la mirada de una docena de sirvientes parados alrededor de la mesa, lo cual me incomoda. Acaso es un rey este hombre o que, me pregunto, ya que tiene una cantidad de servidumbre exagerado. —Te noto algo insatisfecha, ¿Pasa algo? —me pregunta, actúa atento conmigo pensé. —Si —dije. —¿No te parece demasiado exagerado que estas personas estén de pie junto a nosotros esperando a qué? —una de las sirvientas abre la boca y dice: —Estamos para servirle a nuestro Rey Alfa, el señor Copoa Delainis, es una costumbre de tiempos inmemorables, mi señora. —¿Ordené que hablaras? —se enfada el hombre a mi lado. —No señor, por favor perdone mi error —dice la mujer rodando los ojos hacia mí. —No mires a mi esposa así, ¿te igualas a ella? —y si, sus ojos destilaban insatisfacción hacia mi, creo que aquí hay gato encerrado, pensé con una sonrisa sutil en mi rostro. El resto de sirvientes agacharon la cabeza, yo las miré y les dije: —Pueden retirarse, no es necesario que estén aquí, termino de comer y levanto los platos —dije y todos me miraron con asombro, volviendo a ver a Alejandro. —¿Acaso no escucharon lo que dijera mi esposa, la reina? ¡Obedezcan! —dijo con algo de rabia, se veía resaltar sus venas azules en la frente de su rostro. —Ya, todo esta bien, no importa si no lo hacen, de todas formas no vendré a cambiar las costumbres de tu hogar cuando me marche todo quedará igual pronto. —dije sonriendo a todos. Pero más me sorprendió su reacción inesperada dejándome sin aire en los pulmones. —Eres mi esposa, eso significa que no te dejaré que te marches, los dos tenemos que estar juntos donde sea. Miré su cara endurecída y sus cejas repoblada muy juntas. ¿Este hombre habla en serio? Pensé mientras lo miraba con enojo. Mientras tanto después de decir tal tontería se puso a reír de sus órdenes fuera de lugar. Es un loco, me dije mientras lo ignoraba, terminé de comer rápidamente y me levanté, al ver que me iría así, Alejandro se puso en pies y me siguió, mientras me dijo: —Ven, te mostraré la habitación —este tipo piensa hacer valer nuestro matrimonio de fachas, si que está loco, me dije otra vez. —¡Ya te dije, no me quedaré! —ahora ya esta muerto mi padre, no tenemos que seguir con este engaño, dije poniendo cara de pocos amigos. —Asi que ante él fingiste ser una hija buena y obediente, pero ahora tu promesa se la llevó el viento, ¿Así es? —Yo ya estaba camino hacia la puerta de salida cuando él hizo tal afirmación. —Solo no me entenderías —dije sin más. —¿Qué es lo que no entendería? —hizo silencio después de hacer tal pregunta. —Le prometí a mi padre permanecer casada contigo al menos un tiempo, ese tiempo ya acabó, debo seguir mi camino y salir adelante por mi misma.—dije sin más preámbulos. Continué. —Tengo una Empresa constructora, está mi asistente encargado de eso, ya es hora de que me haga cargo de mis asuntos... No puedo quedarme aquí en esta Tierra olvidada por Dios. —Yo te aseguro que ni con esa Empresa constructora podrás levantar los negocios de tu padre, me necesitas. —No te utilizaré, que se pierda. —¿Echarás tantos años de arduo trabajo de tu Padre por tu gran egoísmo? —me hizo tal acusación. —¿Que quieres de mi? —eres un patán lo sabías. Queda en total silencio, su rostro no muestra sus emociones. Pero luego sus palabras resuenan a lo amplio de la sala. —Quédate a mi lado, sé mí esposa. —¿Por cuanto tiempo? —pregunto, por que sinceramente no quiero vivir con el mas de un mes. —Un año —dice sin expresión alguna, pero en su mente dice, 'toda una vida' Abro la boca con rabia y asombro, como se atreve a pedirme tanto tiempo de mi vida. Esta mal, y mirando bien su físico, es un hombre atractivo hasta los huesos, tiene una cara hermosa con naríz alta y recto bien contorneado. Se ve que tiene recursos, puede tener a la mujer que le plazca, por qué rayos me quiere a su lado, me pregunto. —¿Que ganas con que yo me quede a tu lado? —volví a hacer la misma pregunta retórica. —¡Cumplir la petición que me hizo tu padre, aplacar los deseos de mis padres de querer casarme con alguien, ya que ya tendría esposa! . —¡Oh, entiendo! —balbucié sin mas. —Esta bien, me quedaré, pero pondré mis condiciones. —¿Cuales son esas condiciones? —Te lo haré saber mas tarde. —le respondí. Él quedó en silencio. —Ahora, ¿me muestras la habitación que ocuparé? Pregunté a lo que él me hizo señas para seguirlo. Caminamos por un amplio pasillo muy lujoso, había guardias, mi mente se hizo añico, ¿Por que era vigilado? Aún no pregunté. El piso era una sola habitación gigantesca, me volvió a ver, todo el decorado en blanco y n***o, que habitación era esta, me dije mientras mis ojos recorrían todo cuanto podía acaparar. —Es mi habitación —dijo a secas. —Era, —dije. Rodando mis ojos por todos lados. __Mis padres tiene muchas orejas y ojos vigilándome, no podemos dormir en habitaciones separadas. —Ese es tu problema, mi amor. ¡Fuera! —Dije muy molesta. —Pues el problema de uno, es del otro también, así que prepárate, por que si me va mal a mi, también a ti te irá mal. Después de haber hecho tal afirmación, se acostó en la cama y se llevó las manos a la cabeza sonriendo conmigo. —¿Cuántos años tienes? Consulté. —¿Por qué preguntas eso? —Por que en vez de un hombre, pareces un niño al que deben vigilar y elegir sus cosas, ¿No eres lo demasiado viejo para seguir viviendo así? Cuestioné de forma burlesca. Había hecho ese comentario y le había dado la espalda, la cama se encontraba algo alejado, no sé como en los siguientes dos o tres segundos él ya estaba sobre mi espalda, escuché el soplido del aire tibio de su voz erizar los pelos de mi nuca. —¿Quieres comprobar si funciono como un hombre de verdad? —dijo mientras me pegaba un mordisco en el lóbulo de mi oreja haciendo que todo mi cuerpo sintiera un temblor inesperado. —Basta —dije sin poder respirar bien. Si había alguien que había logrado calar en mis huesos y mis entrañas, era este hombre, o no sé si es hombre o demonio, pero sentí como la seguridad que poseía para con los demás se estaba agrietando para dar lugar a una defensa fantasmal contra él. Me miró con calma aparente, me estudiaba mi cara, mis facciones, susurró en una voz baja casi en un ronquillo, "eres hermosa" Temblé ante sus palabras que sonaban a mi oído muy atractivos, él era una especie de magia con crueldad mezclada, tenía esa aura asesina a la vez suave, alguien que me proporcionaba seguridad a la vez temor, entonces no le bajé la mirada, seguí viendo a sus ojos, se dice que los ojos son la ventana del alma. Tenía harta curiosidad, era alguien que me despertaba todo el interés, exactamente no sé por qué disfrutaba llevarle la contraria. El aspiró mi olor, se puso rojo, tal como si tuviera miedo de tomarme, a la vez sentí como si yo le diera asco, por que inmediatamente salió de la habitación a grandes zancadas. ¿Acaso no me había bañado bien, por qué hizo eso? Una vez que se fuera, sentí como mi ritmo cardíaco volvía a su normalidad, nunca antes ningún hombre logró despertar mi sexualidad a como él lo había logrado ya en varias ocasiones, y bastaba con que se acercara un poco a mí y yo ya me sentía servida en bandeja para él, yo no le reprochara si intentara tomarme y hacerme suya. ... ¿Podrá Jess mostrar más hostilidad para esconder lo que siente? ¿Habrá un entendimiento tácito entre los dos, o vendrán más obstrucciones sobre los dos tórtolos?
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