TOMY.
30 de Septiembre 2021.
Abrí los ojos intentando jalar aire desesperadamente. Me encontraba en el crematorio si lo que dijo Satanás era cierto, una manta cubría todo mi cuerpo de pies a cabeza.
—Ayúdenme. —Grite con todas mis fuerzas.
Dos sujetos con bata blanca y guantes de látex entraron corriendo. Mirándome con una cara de incredulidad que jamás había visto. Uno le dijo al otro que llamara una ambulancia y el que se quedó intento tranquilizarme.
—Tranquilo señor, ¿tiene algún dolor o siente algo que lo atormenta?. —
Negué con la cabeza y me volví a recostar en la mesa de acero inoxidable mientras el tipo me tocaba el pulso en la muñeca. No tenía ningún dolor salvo en el pecho donde Satanás presionó con su dedo índice.
Entró Marquez mi hombre de confianza, el segundo al mando en el cartel.
—¡Tomy! gracias a dios que estas vivo. En tu velatorio yo te vi hacer gestos, por un momento pensé que estaba loco. En cuanto llegue la ambulancia te llevare al mejor hospital para que te revisen. ¿Quieres que llame a Laura?. —
Laura, mi esposa. La mujer de mi vida, mis hijos como los extraño necesito verlos. ¿Como es que Laura no está aquí?.
—¿Porque Laura no está aquí.? — Conteste.
Note cierta preocupación en el rostro de Marquez, después de tantos años en este negoció, aprendí a ver quien me miente o quien oculta algo.
—Verás, estaba muy preocupada y viajo a Suiza a vaciar las cuentas que tenias para un caso de emergencia y se llevó a los niños, intente detenerla pero entró en pánico. Tu tranquilo yo me encargo de eso.—
—¿Tranquilo?,lo único que quiero es largarme de este puto lugar. Llama al banquero Levin que no deje que nadie retire mi dinero. Sigo con vida, pero ¡rápido! . —
Marquez saco inmediatamente su celular y empezó a llamar a Levin de manera nerviosa. ¿Laura se fue así tan fácil?, como si le importara poco lo que pasara conmigo.
—Tommy, ya hable con Levin. Precisamente Laura fue el día de ayer, afortunadamente no permitió que retirara ni un peso.—
—Bien,ahora búsquenla y llévenla a ciudad Juárez, vámonos para allá ahora mismo. Tráeme algo de ropa. —
Marquez asintió y salio de la sala que parecía quirófano de hospital. Con algo de esfuerzo me puse de pié y estire mis extremidades, estaba desnudo ya no era algo que me incomodara.
Se siente bien estar con vida, todo lo que viví fue real o solo una especie de sueño o visión por las drogas que me metí.
—Tomy, no puedo creerlo. —
Era Astaroth sentado en una silla de acero inoxidable, con el mismo atuendo que lo vi en el infierno.
—Tomy, vine a la tierra por si te quedó alguna duda de lo que tienes que hacer. Escuche que estabas confundido, esto es tan real como la infidelidad de tu esposa. —Dijo Astaroth con media sonrisa en el rostro.
—¿De que hablas?, no digas estupideces eso no es cierto.—
Astaroth en un abrir y cerrar de ojos estaba frente a mí con sus horribles ojos negros y sus gestos de enfadó.
—Que no se te olvide quien soy Tomy,ten mucho cuidado. No soy tan amigable como Paimon. —
Marquez entro corriendo interrumpiendo oportunamente, pero Astaroth no se inmutó solo dio 3 pasos hacia atrás. Marquez no podía verlo.
—Vamonos Tomy las camionetas y los soldados están listos no podemos arriesgarnos a un ataque del Cartel de La costa,ellos piensan que estamos vulnerables pero se equivocan. Aquí está tu ropa. —
Marquez me dio una bolsa de H&M en la cual había unos jeans, boxers, calcetines, una camisa de manga corta y unos tenis PUMA. Mientras me cambiaba sentía la mirada de Astaroth no podía saber si me estaba mirando por sus ojos completamente negros pero su rostro apuntaba hacía mí, el ni siquiera se movía y no decía ni una sola palabra.
Me apresure en vestirme lo más rápido posible. Uno de los sujetos con bata entró nuevamente.
—No se puede ir señor, la ambulancia está aquí tiene que valorarlo un médico. —
No hice caso y salí de la sala con Marquez, en la recepción estaban los paramédicos y 6 hombres con subfusiles esperando a que saliera. Los paramédicos corrieron a la sala con una camilla en sus manos. Astaroth me siguió hasta la puerta de cristal que daba a la calle. Donde estaban estacionadas 5 camionetas suburvan negras y de 2 ellas bajaron otros 8 hombres con ak-47. A varios los reconocí, era la escolta que cuidaba de mí y mi familia.
Marquez tenía la mano derecha en su pistola y con la izquierda abrió la puerta de la camioneta de en medio.
Cuando estaba a punto de subir, la puerta se cerró de golpe.
—Hasta pronto Tomy, seguiremos en contacto y no olvides buscar a tu esposa. — Dijo Astaroth riéndose a carcajadas.
—Pero que chingados paso. — Dijo Marquez abriendo nuevamente la puerta.
Subí a la camioneta de prisa y detrás de mi Marquez y otros 4 soldados. Arrancaron 2 camionetas, después la mía y por último las otras dos suburvan. Formando un comboy.
—Te noto nervioso Tomy, ¿que pasa?. —
—No pasa nada, ¿ya esta listo el avión?. —
—Ya lo están preparando, para cuando lleguemos al aeropuerto estará listo. — Contestó Marquez.
—¿Es necesario tanta seguridad?. —
—Verás, el cartel de la costa ah intentado asesinarme en cuanto supieron que habías muerto, ya sabes quieren nuestras plazas y nuestras rutas. —
—¿Y Porque chingados me trajeron a la ciudad de México?. —
—Fue mi culpa, te traje porque aquí están los mejores médicos. En ese momento creí que aún podían salvarte, pero después Laura ordenó tu incineración. Dijo que no tenías remedio, y claro estaba en contra pero ella al final es tu esposa y no podía contradecirla. —
Me sentía como un extraño en mi propia vida, estar con Satanás tan de cerca me ah desequilibrado por completo, tengo que ver a mi hermano esto nos involucra a los 2, nuestro pasado esta volviendo a nuestro presente.No se si quiera verme pero lo obligare a escucharme.
—Llévame al departamento de mi hermano en reforma,tengo que hacer una parada.—Le dije al chófer con tono de orden.
No era difícil llegar al apartamento de mi hermano ya que se encontraba en una de las avenidas más importantes de la ciudad de México. Al llegar todos mis hombres bajaron antes que yo para asegurar la zona y que no hubiese alguien indeseado. Marquez bajo y entro al edificio donde vive mi hermano, ya estando adentro me hizo la señal de que era seguro bajar del auto.
—Buenas noches, vengo a ver al señor Eduardo Valdez. —
—Buenas noches señor permita me un momento anunciare su llegada.—
—Gracias, pero rápido porque tengo prisa.—
Al ver a tantos hombres armados el hombre de la caseta de vigilancia se puso sumamente nervioso, cree que soy un matón como cualquiera.Lo que no sabe es que soy el narcotraficante mas poderoso de México y el mundo o quizás lo sepa,mi rostro ah estado en la mayoría de los noticieros del país, en todos los diarios e incluso en los de estados unidos, soy buscado por la mismísima DEA.
—Señor Tomas puede subir, pero solo usted.—
En ese momento el vigilante se delato así mismo mencionando mi nombre,obviamente sabia quien era. Tome un paquete de 200 dolares y lo deje en su mostrador.
—Lamento decirle señor que yo no voy a ningún lado sin mis hombres,pasaran 10 y usted no vio nada.—
—Entendido señor pueden pasar.—
Subí al elevador con 5 de mis hombres primero, mi hermano vivía en el último piso, aveces envidiaba su vida. Tiene todo lo que puede desear y sin tener que ocultarse de nadie ni temer por su vida hasta cuando duerme.
Es el escritor mas famoso de los últimos tiempos y el mas reconocido, Netflix compro los derechos de todas sus novelas y han hecho películas y series de ellas, espero no se haya olvidado de como llego ahí.
Ambos somos los mejores en lo que hacemos aunque nuestras actividades son completamente opuestas y distintas.
El elevador subió hasta su apartamento en el último piso y al abrirse las puertas Eddy estaba de pie con una fina bata de color gris con los brazos entre cruzados.
—Vamos Tomy, era necesario que vinieras a verme con todos tus matones a sueldo.—
—Eddy, me da gusto saber que no has olvidado mi nombre.—
—Si quieres iniciar una batalla de ingenio, déjame recordarte que yo tengo las mejores armas.—
—Pocas veces fueron las que te acordaste de mí hermano. Y lo entiendo, no querías ensuciar tu imagen del escritor mexicano más importante. El intachable Eduardo Valdes y solo por eso no me atrevería a juzgarte pues lo hiciste por el bien de tu carrera y es algo que admiro mucho de ti.—
—A mi me da mucho mas gusto que a ti, lo que me preocupa es el porque de tu visita.¿Como estas?.—
Eddy extendió los brazos como cuando eramos niños, el siempre fue mas alto que yo por ser el hermano mayor sin embargo tenia la esperanza de algún día alcanzar su estatura o quizás rebasarlo pero eso nunca ocurrió, no puedes vencer a la genética. Sin poder evitarlo avance hacia sus brazos, creo que nadie podría resistirse a un abrazo fraternal.
—Estoy bien, es una larga historia. Y vine porque hay algo que quiero que recuerdes.—
—Tommy no quiero ser grosero pero estoy a unas semanas de lanzar mi nueva novela y no quiero que algún reportero o la policía me quiera ligar contigo, es un milagro que no nos hayan relacionado por nuestros apellidos.—
—Actualmente un apellido no dice nada Eddy.—
—Vayamos al grano, ¿Que quieres que recuerde?.—
—A PAIMON.—