EDDY.
20 AÑOS ATRÁS.
2 de Noviembre.
Desde que tengo uso de razón me pregunto cual es mi papel en este mundo. No le veo razón a mi existencia,pues yo no pedí venir a sufrir todo esto.
No escogí a un padre violento, borracho y drogadicto,me fue asignado por azares del destino o quizás por suerte.
Pero ahora no es momento de pensar en eso, hay que trabajar no quiero una golpiza el día de hoy.
Camino una vez más de regreso al semáforo y me detengo en la tienda de la esquina para mirar el reloj atraves del mostrador, moviendo un poco mi cabeza para poder ver mejor, son las 12:30 y el día ah transcurrido muy lento,quizás para un niño de mi edad así sucede cuando no estas haciendo algo que te divierte.
El sol es intenso, me provoca una sensación en la piel de ardor y no es para menos pues ya son 3 horas bajo el sol, la piel de mis brazos y rostro esta demasiado bronceada mientras que la zona que cubre mi playera es más clara.
Me refugió bajo la sombra que hace un frondoso árbol a un costado de la carretera, y es cuando agradezco por lo afortunados que somos al tenerlos.
Veo los autos corriendo velozmente como si fuesen perseguidos por alguien. Parece que la vida de los conductores dependiera de su puntualidad al llegar a sus destinos o bien no valoran su vida. Odio el smoke que sale por sus escapes, hacen un olor penetrante que entra en mi pequeña nariz, haciendo que exhale bruscamente para intentar disipar el olor.En ocasiones hay embotellamientos y los autos parecen estar varados en una marea llana.
Al ver autos tan bonitos y nuevos es inevitable que me haga la pregunta de ¿que se sentirá poseer tanto?, algún día el dinero dejara de ser problema para mí y seré el escritor más famoso. Siempre eh tenido la habilidad de escribir, me dí cuenta que para mí era más fácil expresar mis sentimientos en papel que con palabras.
El semáforo en rojo detiene los autos completamente algunos frenan de golpe otros frenaron antes al ver la luz amarilla, ahora es mi oportunidad. Tomo mi caja de chicles Canel's y recorro las largas filas de autos varados y por las ventanillas les pregunto a los conductores si pueden apoyarme con la compra de aunque sea una pieza.
Sigo caminando y ofreciendo mis chicles creo que hoy no es mi día de suerte.
Algunos me ven con tristeza, otros con lastima,la mayoría me ve con desprecio y otros tantos más tan solo cierran su ventanilla y algunos comentan entre sí que lo quiero para drogas, lo que no saben es que cuando se tiene hambre no se puede pensar en otra cosa.
Ante sus ojos les parece extraño que un niño de 12 años sucio y con ropa remendada venda chicles y sin embargo no hacen nada para ayudar.
El día transcurre rápidamente, estoy muy cansado, las plantas de mis pies arden por el cansancio ya que estas sandalias no son para nada cómodas.
Pero eso no es lo que me preocupa, llegar a casa con 15 pesos en la mano y dos cajas de chicles, si.
El trabajo no impide que distraiga un momento mi mente así que dedico 30 minutos a leer mi libro favorito, manolito gafotas. Agradezco el haber estudiado hasta tercer año, ya que de lo contrario no podría viajar mentalmente imaginando la vida de manolito, la tarde ah transcurrido rápido.
Me vuelvo a asomar a la tienda, son las 6 de la tarde y el sol empieza a ocultarse dando paso a la luna y un niño de 10 años no debería estar solo cuando obscurezca. Aunque en la actualidad a nadie le importa.
Los nervios empiezan a hacerse presentes, pues se que me espera un padre drogadicto ansioso por verme llegar y quitarme las monedas que gane hoy con tanto esfuerzo para así comprar cualquier cosa que nuble su razón sin importarle las necesidades básicas de la familia que el mismo deseó crear.
Galletas saladas fueron mi desayuno, espero tener más suerte para la cena. Es inevitable que no piense constantemente en comida ya que siempre tengo hambre.
Mi casa esta a unas 10 cuadras de aquí, los pies se van sintiendo cada vez más pesados para llegar a casa, bueno si es que se le puede llamar así. Es un cuartito pequeño con paredes de trozos de madera y techo de lamina muy desgastado, tenemos goteras y en invierno es prácticamente imposible dormir por tanto frío que hace sin mencionar que no tenemos baño.
Justo 2 cuadras antes de llegar a casa hay una zona donde no hay nada construido aun, a partir de aquí solo hay terrenos baldíos y al fondo vivimos nosotros con otras cuantas familias a unos metros.Mi padre decía que eramos paracaidistas porque nos adueñamos de ese pedazo de terreno.
Atravieso el campo tierroso y al fondo esta mi casa. La puerta es solo una manta sucia de color verde, y al hacerla a un lado para entrar, veo a mi padre cegado por las drogas y el alcohol, golpear nuevamente a mi madre que como puede abraza a mi hermano menor que esta aterrorizado y llorando para evitar que lo lastime. Al principio no me asusto, ya que con el tiempo me eh ido acostumbrando a la violencia generada por el. Pero esto ya no era una discusión con unos cuantos golpes como otras veces,mi corazón se agita al ver que mi papá comienza a golpear la cara de mi madre con un odio que me eriza la piel. Ella sangra demasiado pero el no se detiene ni al darse cuenta que mi pequeño hermano Tomy recibe un par de golpes. Mi madre se derrumba y el patea su rostro con mucha rapidez y salvaje mente.
No se que hacer, como puedo grito que la deje en paz pero el no lo hace, pido ayuda con todas mis fuerzas pero nadie acude al llamado.
¡Dios mio!,mamá ya no se mueve,el idiota sigue golpeándola.
Y en ese momento todo pareció transcurrir en cámara lenta, escuche una voz que dice ¡hazlo! una y otra vez sin detenerse, no se como pero en mi mano tengo el mango de lo que parece ser un cuchillo. No lo pienso dos veces y me abalanzo sobre el, entierro el cuchillo en su espalda en repetidas ocasiones, no se de donde saqué tanta fuerza, el intenta sujetarme pero no lo consigue, se mueve y grita despavorido. Sigo apuñalandolo hasta que cae de rodillas en el suelo,el muy idiota solo se queja del dolor, con esa voz que tantos años eh odiado,cayo su cuerpo completo al piso,parece que aún vive.
Tomo el cuchillo que se quedó enterrado en su espalda, no puedo dejarlo vivo. Sin titubear, entierro el cuchillo por última vez en su garganta, no puedo evitar sentir satisfacción al sentir como escurre la sangre tibia por mis manos.
—Tomy, por fin dejara de molestarnos.—
Mi hermano sale corriendo temeroso de que le haga daño,el no sabe que esta pasando, por primera vez en su vida no me reconoce.
Me siento liberado como si una enorme carga se hubiera ido de mi ser.
Al poco rato llega Doña Juana la vecina, y al entrar da un enorme grito y sale corriendo,quiero suponer que la escena la perturbó.
No se cuanto tiempo ah pasado estoy hipnotizado por el derramamiento de sangre que se desliza por todo el piso de tierra, de pronto comienzo a escuchar sirenas y veo luces rojas con azul parpadeantes,mi momento ah llegado vienen por mi.
Un policía entra, con su arma desenfundada apuntando en todas direcciones del pequeño cuarto de lámina. Evidentemente no se ah dado cuenta que el asesino soy soy, toma mi mano y me sube a una patrulla donde otro policía me pregunta:
—¿Que ah pasado amigo? —Con un tono tranquilo y sereno.
—Acuchille a mi padre.— Respondí.
El policía alzó las cejas, pero no dijo nada e hizo un par de llamadas y se subió a la patrulla. Condujo durante no más de 25 minutos hasta la delegación,donde me hicieron una serie de preguntas que no pude contestar ya que aun estaba en shock.
Mi cabeza seguía pensando en esa voz que escuche y de donde salio aquel cuchillo.Lo único que pude escuchar fue que uno de los oficiales dijo que no había ningún arma en la escena del crimen que quizás el asesino había escapado con ella.Otro mencionó que mi hermanito estaba a salvo y sería enviado a una casa hogar. Y que yo iría a tratamiento psicológico, aunque realmente no me importaba lo que hicieran conmigo, gracias a dios mi hermano Tomy estaba a salvo.
Después de no responder a ninguna de las preguntas de los oficiales y los especialistas decidieron trasladarme al hospital psiquiátrico en el cual fui bien recibido por las enfermeras y los doctores, después 2 días de valoración psicológica y muchos estudios, uno de los psiquiatras dijo que me daría tratamiento y medicación. Con nadie eh hablado, no me siento bien aun no me creo lo que hice o mas bien me hicieron hacer.
Finalmente me asignaron una habitación del hospital para enfermos mentales en la que dan tratamiento a personas con ansiedad, bipolaridad, trastorno límite de la personalidad,trastorno obsesivo compulsivo,entre otros.
A pesar de todo no hay ni un poco de arrepentimiento en mi, ni espero tenerlo. No dejo de recordar esa voz, ¿quien era me pregunto?.
—Pediste ayuda desesperadamente Edy y yo fui el único que te escucho. Querías matarlo yo solo te di las herramientas solo un cuchillo y un poco de fuerza. No hay niños malos, pero si malos padres eso sí tenlo bien claro, lo que hiciste no te hace un niño malo. —Dijo una voz lúgubre, contestando a mi pregunta,era la misma voz de aquel día.
—¿Estas en mi mente?.—Pregunte.
—No Eddy, estoy aquí a tu lado, voltea a tu derecha.Mi nombre es Paimon.—
Mi cuerpo se congelo, no podía creer lo que estaba viendo...
La piel se erizó tanto que mis bellos parecían alfileres, mi corazón palpito a tal ritmo que el pecho saltaba ligeramente. Un escalofrío recorrió mi espalda hasta llegar a mi cerebro. No quería creerlo, no era posible.
Un sujeto extremadamente delgado con un traje blanco se distinguía ligeramente por la luz de la luna que se metía por la ventana.No me atreví a decir ninguna palabra, tenía unas ganas terribles de llorar y salir corriendo por ayuda. Pero no lo hice, ya que aquí en el hospital para enfermos mentales lo tomarían como una crisis debido a la enfermedad que me diagnosticaron: "trastorno del neuro desarrollo".
—Eddy no temas, no tienes que huir de mí. No quiero hacerte daño.—
—¿Quien eres?. —Conteste.
—Mi nombre es Paimon ya te lo dije, llevo contigo desde tu nacimiento Eddy.
—¿Eres mi ángel guardián?
Paimon soltó una carcajada aterradora.—No Eddy, pero dejemos lo así. No quiero perturbarte al decirte de donde vengo. Solo te puedo decir que lo único que quiero es tu bienestar.—
—¡Por tu culpa estoy aquí y no se donde esta mi hermanito ahora!. —Grite.
—No es tan malo que estés aquí Eddy. Tenias que asesinar a tu padre si aún querías vivir. El estaba ahogado en alcohol y drogas,después de matar a tu madre iría sobre ustedes. Tenía que intervenir, tarde pero lo hice.—
—¿Y porque no lo hiciste tú mismo?.—Si es que querías ayudarme.
—Yo no puedo intervenir de esa forma Eddy, es complicado.—
Paimon se acercó a mí cama, y con un chasquido encendió la luz. No entiendo como lo hizo si en el cuarto no había ningún interruptor. Y fue entonces cuando pude verlo mejor.
Era completamente calvo sin cejas ni pestañas, poseía unos ojos grandes que eran completamente negros y una nariz prominente que resaltaba por su tamaño. Muy alto y delgado casi en los huesos, la piel la tenía cuarteada como si fuese de porcelana. Su traje blanco estaba percudido y desgastado parecía muy antiguo y con un olor a humedad. Pero lo que más me sorprendió e hizo que retrocediera poniendo espalda a la pared.
Fueron sus alas que no tenían plumas como se ve en los retratos de los ángeles. Estaban hechas de huesos unos largos y otros cortos que se unían entre sí.Su aspecto me seguía dando terror a pesar de que sabía que no me haría daño.
—No te me acerques por favor. —Le dije.
—Saldremos de aquí Eddy no te preocupes. Solo escucha mi voz como hasta ahora.—Paimon desaparecido y la luz se apago de golpe.