Después de hacer el pedido, los ojos negros de Emma se abrieron de par en par y brillaron de emoción al ver dos figuras conocidas entrando en el restaurante y acercándose a su mesa. —¡Señor Campbell! ¡Lucas! —exclamó. Al escucharla, la expresión de Olivia se tensó y levantó la vista de manera instintiva. Edward y Lucas llegaron, tal como Emma había anunciado. —¡Mamá! ¡Son el señor Campbell y Lucas! —insistió la niña, tan entusiasmada como si acabara de hacer un gran descubrimiento. Con una mano se aferró al brazo de Olivia y con la otra saludó efusivamente a los recién llegados—. ¡Venga aquí, señor Campbell! A su lado, Freddie frunció el ceño y murmuró con fastidio: —¿Por qué está aquí también? Parece que siempre aparece en todos los lugares a los que voy… Cuando Lucas oyó que Emma

