Hace una semana fue el cambio de presidencia.
Y como había pasado poco tiempo Erik tenía que ir a cerrar unos negocios mientras Adam se adaptaba del todo.
-Volvere en una semana- dijo Erik, me había llevado a la oficina.-Cuidate por favor, no andes tan noche en la calle- dijo, aún tenía pesadillas por las noches.
-Tendré cuidado, estaré de secretaria en presidencia. Así que cualquier llamada llama directo ahi- sonreí, deje un beso en su mejilla y baje del auto.
-América- me habla Adam, -Tenemos un almuerzo en quince, debemos apresurarnos- toma mi abrigo y bolsa.
-Pe..pero aún debo de cubrir tu oficina y la de Erik- respondo.
¿Por que tiene que ser tan guapo? Me descoloca.
-Eso puede esperar, es muy importante el almuerzo con esos inversionistas, sólo tu y Erik conocen el contrato.
-Solo deje hago una llamada- el asiente y salgo inmediatamente de su oficina -Erik- contestó apresuradamente.
-¿Qué pasa?- suena preocupado -¿Todo bien?- vuelve a preguntar.
-Adam quiere que vaya con el al almuerzo, no se si..... pueda, son muchos hombres ahí, que tal sí uno trata de sobrepasar cuando vaya al baño o me toca debajo de la mesa- digo esto ultimo en un hilo de voz, tenía miedo de otros hombres, de Erik y Adam ya no.
-Tranquila ¿Si?- me dice suspirando - Sólo es un almuerzo, no te sientes cerca de ellos, procura tener a Adam a tu lado y una secretaria al otro ¿Si?-
-Si..- logro decir.
-¿Nos vamos?- habla Adam luego que colgue la llamada y asiento.
-Reservaciones a nombre de Tanner- dice serio al chico de recepción.
-Claro, pasen- dice sonriente.
-Señor Tanner por aquí- ahora una mesera nos lleva a la mesa. -Buen provecho- dice amablemente.
-Gracias- contesta neutro. -Por favor- mueve la silla para que pueda sentarme.
-Gracias- debía relajarme, nadie me hará daño aquí.
Han pasado veintidos minutos no ha pasado nada, son unos japonés sólo se limitan a hablar, me he relajado un poco y he respondido sus preguntas.
-América ¿No vas a comer?- me susurra Adam muy cerca a mi, hace que mi piel se erize y un escalofrio recorra mi columna, pero no es malo, al contrario.
-Si, si claro- logro decir luego de que me percato de que no he dicho nada, me pone nerviosa.
-Bien- carraspea su garganta y continua hablando con los japones, estaba por irme al tocador cuando mi telefono suena.
-Alo.... si, ella habla..... es mi esposo..... ¿Cómo?- creo que he gritado -estare ahi inmediatamente- cuelgo el telefono, me acerco a Adam. -Adam- susurro -Tengo que ir al hospital... Erik- mi voz se quebra.
-Te acompaño- dice levantandose, se dirige a los japoneses y ellos asienten, me subo a su auto y conduce calmado pero yo no lo estoy. -¿Estas bien?- pregunta.
-Solo quiero saber como esta Erik- me limito a decir viendo por la ventana.
-Entiendo...- suspira.
Hemos llegado a mi departamento, debía salir del país a donde fue Erik.
-¿Iras sola?- pregunta Adam desde la sala de mi casa.
-Si, espero no tenga problema que me ausente un par de días, puedo trabajar desde allá...- respondo.
-Bueno, creo que yo debería de ir también, ya que Erik no podrá atender los contratos lo haré personalmente...-
- Pero la empresa aquí...- me detiene.
-Estará en orden, le llamaré a mi padre- y mientras terminó mi maleta el hace su llamada.
-¿Prepararas maleta?- pregunto
-No, el jet de la empresa tiene una de emergencia, he mandado un mensaje al piloto de que tenga todo listo ¿Nos vamos?- pregunta.
-Si, claro- tomó la pequeña maleta ya un poco más relajada, durante las primera hora del el vuelo estuve atenta a cualquier mensaje de la salud de Erik.
-¿Por eso te tensas cuando algún hombre te toca?- escucho a Adam delante de mi.
Había ocurrido cuando uno un guardia había pálpado mi ropa en busca de objetos escondidos, seguridad del aeropuerto.
-Yo...- suspiro, no es bueno que el sepa lo que paso, era solo secreto entre Erik y yo.
-Yo no...- niego e ignoró su presencia, fingiendo que contestó un mensaje.
-Si tienes un problema con tu marido por relacionarte con...- le detuve.
-No quiero hablar de eso, me preocupa la salud de Erik es todo. Sólo estoy nerviosa- mentí.
-¿Ocurrio algo recientemente?- pregunto aunque quise dejar el tema atrás.
-Si- digo como única respuesta.
No quería que más gente supiera lo que pasó esa noche.
No dice nada.
Me relajo un poco e intento dormir las horas que quedan de vuelo.
Estoy en aquel callejón, se acerca a mi, esta vez puedo gritar, pero nadie me escucha, grito una y otra vez, pero ya todo paso, estoy tirada ahí. Estoy sola o eso creo, alguien aparece, su rostro me es familiar, se quita su abrigo y lo pone sobre mi, me abraza, susurra a mi oído que todo paso, que me ayudará a superarlo, niego, nadie puede borrar esto de mi mente, sin embargo mi llanto cesa, el me ha dado paz, de pronto se va nuevamente el agresor regresa comienzo a gritar, ya no es uno, son más las personas que quieren atacar, grito más fuerte que la primera vez.
-¡America!- escucho a lo lejos. -¡América!- nuevamente.
Todo fue un sueño.
-¿Estas bien?- pregunta acariciando mis manos.
Sus ojos transmiten paz, una que buscaba hace tiempo.
-Estoy bien, sólo fue una pesadilla- digo suspirando, sólo una pesadilla repito para mi.
-Si quieres hablar de ello...- niego.
-No, pero gracias en verdad- apartó mis manos y el frío las llena nuevamente.
-Bueno, estamos por aterrizar, abrocha tu cinturón- dice y se sienta en su lugar y mira por la ventanilla.