Semana -1: Día -4

1507 Words
Ya llegaba la hora de tener a André en casa y Ella no sabía que usar para verse un poco mejor que el día anterior. ―Ella, usa cualquier cosa que tengas a la mano y ayúdame a preparar la comida. ―¿Ayudarte? Siempre soy quien termina cocinando, puedes dejar de fingir y simplemente decir que quieres que cocine nuevamente. ―Si yo me pongo a cocinar voy a terminar matando a tu "no novio sólo amigo" y estoy segura de que yo seré la segunda persona en morir en esta casa. La castaña entornó los ojos y tomó dos prendas al azar para prepararse para la cocina. Esta vez tocaba turno a una lasagna con mucho queso que había podido comprar con un poco de tiempo de antelación. Aunque la cocina fuera algo importante, lo de mayor importancia estaba siendo desarrollado por Ammy, necesitaba convencer a su hermana y a André de que mentir era la opción más viable para solucionar su problema. Viendo la situación desde su perspectiva era más sencillo dejar que las cosas se pusieran en su lugar conforme la mentira fuera avanzando, además las cosas podrían terminar como en la película de "la propuesta". Hasta donde ella recordaba ambos personajes terminaban felices, así que las cosas no podrían terminar mal. Tal vez convencer a André sería muy sencillo, pues parecía ser el tipo de persona que deja que la vida siga su propio curso sin preocuparse tanto por cómo suceden las cosas, pero su hermana, su hermana era un tema aparte. La cabeza de Ella era del tipo del que se estresaba por la cosa más pequeña. Tendía a darle vuelta a todos los probelmas para ver los diferentes ángulos de todas las cosas, pero nada se podía hacer cuando tu signo del zodiaco era Virgo. Quizá el punto por el que debería empezar era que de por sí no tenían un plan de acción, no había otra propuesta sobre la mesa que no fuese el fingir que estaban juntos. La tarea era sencilla, solamente deberían seguir actuando como hasta ahora, en estos cuatro días ellos daban la vibra de ser una pareja hecha y derecha. Ammy seguía sin ver la complicación en realizar aquel viaje a la casa de los abuelos de André. Nunca podrían actuar la calidez de la mirada de André cuando ponía atención a lo que Ella hacia, o la sonrisa inmediata de su hermana cuando escuchaba la voz del chico. ¿A caso esa no sería la mejor prueba de que ambos estaban juntos como pareja? No hacía falta poner tanto esfuerzo en la actuación. Pero si Ammy presentaba eso como un gran motivo para mentir, entonces su hermana negaría todo y comenzaría a ser distante con su amigo, y ella no quería que su hermana perdiera esa gran oportunidad de vivir su propio romance de película. André estaba en su estudio editando las fotografías de las modelos que había ido a ver el día anterior. Necesitaba terminar ese trabajo para poder ir a comer a casa de Ella, pero el simple hecho de pensar en ella lo distraía. Necesitaba enfocarse en su trabajo. ―Ayer me pasaste el archivo de las modelos de ropa azul marino y te faltó aumentar algunos niveles de exposición, concéntrate por favor ―le riñó su compañera de trabajo mientras le devolvía una memoria USB. ―Las volveré a revisar, de todas formas obtuvimos la aprobación de la revista. La chica se quedó callada al escuchar la respuesta de André, parecía que estos días tenía más prisa por salir que de costumbre. El chico recogió sus cosas y las guardó en su bolso, el cual colgó sobre su hombro y agarró con fuerza para poder correr sin que éste se resbalara. La casa de Ella no se encontraba tan lejos. Lentamente detuvo sus pisadas y comenzó a caminar a un ritmo normal, no necesitaba llegar a prisa, no había ninguna urgencia en llegar a esa casa. Ella y él habían sido amigos durante mucho tiempo, no era momento para mostrarse ansioso después de trece años. Entró a la primer tienda que se le cruzó en el camino y compró algunas golosibas para compartir con las chicas para después de la comida. Era el mínimo gesto de cortesía que podía tener después de que llevaran invitándolo a su casa durante cuatro días consecutivos. Le echó un vistazo a los dulces y frituras pero nada en particular llamó su atención, de todas formas no recordaba que Ella comiera regularmente frituras, en su memoria ella siempre sonreía cuando se trataba de pasteles y pan. Sonriendo salió del establecimiento y avanzó hacia la pastelería que más le gustaba en la zona. Compraría un pequeño pastel de chocolate como sorpresa, ambas hermanas serían felices con eso. Finalmente con un buen obsequio para Ammy y Ella, emprendió su caminata hacia la casa del divertido par. Ammy dispuso la mesa para tres y decidió esmerarse un poquito más en su aspecto, necesitaba verse seria y convincente ahora que necesitaba que ellos creyeran que mentir era el único camino posible para salir del problema en el que estaban. La rubia alisó con las manos las pequeñas arrugas en la falda del vestido que estaba utilizando, tomó una bocanada de aire y tomó su lugar en el sofá para esperar a su lindo invitado. ―Date prisa y ayúdame a llevar los platos ―solicitó Ella mientras se desataba el delantal para poder sentarse a comer. Estaba en el proceso de llevar el plato hacia la mesa cuando alguien golpeó la puerta quedamente, como si no quisiera interrumpir nada. Ella pudo reconocer ya la forma en la que André tocaba la puerta. Ella caminó sin prisa hacia la puerta y le dio la bienvenida a su amigo invitándolo a ingresar a su hogar. Por un momento André pensó que Ella le daría un beso de bienvenida y entonces se sorprendió por la imagen mental que descansaba en su cabeza. Era su amiga, no tenía por qué pensar en ella de esa forma. ―¿Te pasó algo malo? ―preguntó Ella al ver cómo lentamente el chico iba frunciendo el entrecejo. ―No, para nada. Tu casa huele delicioso. ―Hoy hice lasagna es una receta de internet pero todos comentaban que estaba deliciosa. ―No lo dudo, huele muy bien. Toma―estiró la bolsa que contenía el domo con el pastel en el interior y esperó a que la chica lo tomara―.Espero que sea de su agrado. ―Si es cualquier cosa dulce y engordativa te juro que mi hermana será feliz, me lo llevaré al refrigerador para darles algo de espacio. Es curioso cómo los dos hacen sentir de inmediato a los demás como si fueran la tercera rueda de la relación. ―No hay ninguna relación ―negó Ella con fuerza. ―¿Cómo es que no hay una relación? Dijiste que era tu amigo ¿En qué clase de relación estabas pensando? ―respondió Ammy con inocencia fingida. Los dos mayores comenzaron a sentirse un poco incómodos con el comentario hasta que André rio y entonces Ella pudo relajarse un poco, no había motivo para preocuparse por algo así. Ambos caminaron hacia las sillas y tomaron su lugar en la mesa. ―¿Alguna vez pensaste en abrir un restaurant? Tu comida huele y se ve deliciosa. ―Espero que sepa bien. Para ser honesta, creo que sólo tengo buena mano para esto, no me interesa particularmente que me paguen por la comida. ―Ya veo ¿Puedo tomar unas fotografías de tu comida? Apuesto a que tendrán muchos likes. ―¿Para qué? ―Soy fotógrafo, me dedico a esto. Fue a traer su cámara y la mostró con orgullo. Tantos años desarrollando su talento le habían traido el reconocimiento que ahora tenía en los medios digitales e impresos. Estaban entretenidos sacando fotografías que no notaron al paparazzi escondido en la cocina, a la joven Ammy que con diversión fotografiaba a su hermana con su mejor amigo. ―Escuchen un momento gente, calmen esas ansias porque he preparado todo un discurso con los motivos de por qué mentir es la solución que necesitan en este gran problema. ―Lo haré ―intervino Ella. La verdad era que había estado meditando en aceptar la oferta, en actuar como una novia adecuada para su mejor amigo. En el fondo también quería aprovechar la experiencia para plantear una mejor trama a la historia que estaba escribiendo. ―¿De verdad? ―interrogó André sin terminar de mascar el bocado que tenía en la boca. ―Si, lo he pensado bien y creo que será divertido, de paso puedo aprovechar a tomar unas vacaciones. ―En ese caso mañana se verán en la heladería del parque, la del kiosco marrón. Así pueden ponerse al tanto de sus vidas y comenzar a plantear una estrategia. ―Me agrada la idea, mañana nos veremos ahí. Y con esa cita concretada, los tres dieron cuenta de la comida.
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