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1113 Words
Me tomo alrededor de quince días de viaje llegar a Guatemala preferiblemente a la parte de La Ceiba, ahora me encontraba agotado la vista ojerosa por no que darme dormido, unos dos días me tomé en el camino, para descansar aunque no es igual a estar en una cama, que dormir en un auto. Por consiguiente; estoy llegando a la casa de uno de mis amigos Martín Donato, crecimos juntos cuando vivía en Madrid, su familia y la mía eran los mejores amigos desde la universidad, parece que esa unión la llevamos Martín y yo; sonreí en mi interior estacionándome en su casa grande y hermosa es hogareña del estilo de este país eso no tiene comparación, su familia maneja la compra y venta de productos de cosméticos, para ser llevados a todas las franquicias pequeñas que posee este país y toda Latinoamérica, mientras mi coscolino amigo se la pasa es de vago disfrutando la buena vida, es normal que lo sea siempre cada vez, que me visitaba en mi apartamento me llevaba a un club privado con la intención de disfrutar los placeres de la vida. Siguiendo la dirección, baje del auto y camine unos cinco pasos hasta llegar a la puerta de madera de roble gigante, toque el timbre posterior sonó duro, como si fuera la campana de la iglesia y en un minuto llegó una dama a recibirme, era mayor algo canoso su cabello de color castaño y uniforme; supuse era la ama de llaves, al reconocerme me dejó entrar, sin prisa me llevo a la sala donde me senté en el espacioso lugar con grandes pinturas decorando las paredes, sus padres le gustaban el arte y compraban todo tipo de pinturas, mientras que el lugar reflejaba los colores n***o y champán, dejando un contraté fresco y uniforme, algo que la Madre de mi amigo hace, además de trabajar en la empresa que tiene con su esposo. Durante la espera, me senté como si estuviera en mi casa, me frote la frente tratando de disipar el cansancio que tengo, dónde a lo lejos escucho la voz alegré de mi amigo proceder a venir a verme, debo prepararme para las preguntas que hará. En tan solo diez segundos aparece por el pasillo que colidía la casa, e ingresa a la sala, me pongo de pie para saludarlo con la mano, pero él me abraza como el odioso peluche; que puede ser no por algo somos tan cercanos, río por el dramatismo que hace al terminar el afecto. — Que bueno verte hombre. Y eso ¿ Que haces por aquí? Héctor. — hablo algo confundido, primera pregunta. — Pues tuve algunos inconvenientes en Madrid Martín y como tal debo quedarme aquí un tiempo el necesario, que deba tener. — Simplifique, pero mi amigo me observaba serio sin decir absolutamente nada, con las manos en sus bolsillos. — Ya veo… bueno no me digas Héctor, de todas formas estás en las noticias. Indican que te ausentaras un tiempo, para traer un nuevo álbum para la disquera. — Soltó de forma relajada mi amigo, haciéndome fruncir el ceño. — ¿Cómo dices? — No me crees, velo por ti mismo amigo. — aclaró al sacar de su bolsillo del pantalón el teléfono y me enseñó el vídeo de la noticia, que se hizo viral hoy. Conforme sostenía el teléfono mi amigo, no dejaba de pensar en las ganas de matar al idiota de Rodrigo, siempre usando la farándula para ganar provecho de mi trabajo; me estoy casando de todo esto y no me quedaré tranquilo hasta hacer sangrar su nariz, no por algo dejo al aire mis promesas siempre las cumplo cueste lo que cueste, le devuelvo el teléfono y me voy a sentar en uno de los sofás, mientras Martín me ve esperando que explote. — ¿Y bien? No explotaras. — Dijo lo obvio. — ¡No! Desafortunadamente, no lo haré Martín es gastar mi energía en algo que no me interesa por ahora, pero créeme al regresar a Madrid le haré pagar a ese imbécil sus invasiones en mi vida y carrera. — respondí con molestia, tocando el puente de mi nariz. — Te entiendo Héctor, pero ten en claro es su trabajo y tú debes tratar de cooperar, por algo eres el ídolo en tu país y parte de Europa no lo olvides. — confirmo muy a mi pesar, que bufé por lo bajo. — Bueno cambiando de tema, me quedaré unos tres días en la casa de la familia, espero no importunar; ya que voy a ir hoy a buscar opciones de apartamentos rentados y así instalarme. — La mirada de Martín era tranquila y se sentó al otro extremo guardando la distancia, para asentir. — No hay problema, mis padres estarán contentos de verte, incluso Jorge viene desde Tenerife a pasar unas vacaciones de primavera, lo pidió hace un año, porque necesita descansar de tanto trabajo en el hospital. — comento, cosa que me agrado tenía tiempo sin verlo. — Eso es bueno, como me alegra saberlo ya quiero hablar con él, su trabajo como residente en medicina, me impresiona siempre está ocupado. — Lo cual hizo sonreír de lado a mi compañero. — Así es… bueno le diré a la ama de llaves, que te instale en una de las habitaciones, yo debo salir tengo que hacer un encargo de mis Padres como no están; me mandaron lo que necesitan por el teléfono. No hay problema, si me esperas a la hora del almuerzo y luego salimos a un bar por la noche. — le reste importancia y le dije que sí, para verlo irse después. Ya estando solo, di dos inhalaciones rápidas recordando el dichoso vídeo y las cosas que decía el manager que tengo, no soporto como trata de manejar mi carrera a su antojo, y no pienso permitir que siga haciendo de la suyas, me incorpore del sofá, al ver cómo la ama de llaves me llamaba con respeto, la seguí subiendo al segundo piso de esta amplia casa, en el pasillo lleno de colores nitros y alfombra roja como decoración, abrió una puerta en color marrón de roble, dónde pude ingresar encontrando una habitación en color n***o y blanco, me pareció acordé a mi gusto fui directo a la cama y me recosté. Por suerte, el ama de llaves me dejó solo lo cual agradecí me quite los zapatos estando acostado y tome una almohada bien sujeta para descansar mi cerebro lo necesita, espero no ser molestado ya que odio que me despierten; mientras duermo. Me quedé dormido sin preverlo, dejando que los brazos de Morfeo me invadan a su antojo.
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