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1385 Words
CORA Todo la mañana estuve con mi Madre, acompañándola en el hospital infantil, mientras estaba sentada con mi bastón que siempre llevo a mi lado, a pesar que en casa no lo necesito, toda mi vida me propuse a aprender de saber todo dónde está sin necesidad de mi sentido de la visión, solo agudice mis demás sentidos como el oído, tacto, olfato y gusto siendo buena percibiendo los aromas de la personas, incluso del niño que tengo sentado en mis piernas ahora, mientras le acaricio su cabello corto muy suave, ya que no se deja con nadie que lo atienda para comer, sino yo es como si fuera un capricho de su parte, pero no me importa amo a los niños. Es por ello que el trabajo de mis Padres es increíble, siempre ayudan a las personas, mientras papá está en la empresa le da la parte monetaria que necesita mamá; para los eventos que requiera en la beneficencia o los hospitales a su cargo; así como lo es este en dónde nos encontramos; sin pensarlo siento la voz de mi Madre cerca, hasta que la tengo a mi lado, mi mirada se contenta al hablarme. — ¡Todo bien! Con el maravilloso Dani en tus piernas Cora. — Dice mi Madre muy alegre, me lo indica el sonido de su voz. — Sí es todo un amor, verdad que sí Dani. — Hablé al darle un beso en la mejilla al pequeño de cinco años, haciéndolo reír notando su vocecita alegré. — Mucho… Cora es mía. — Suelta el pequeño receloso, dándome un abrazo muy fuerte, que me quede impactada. La sonrisa de mamá se hizo notoria, que sólo le seguí el juego del pequeño Dani, es algo que hacía cuando vengo de visita al hospital, el pequeño está aquí por una herida que tuvo en su pierna, según mamá me dice que está vendado y no puede moverla mucho, pero ahora no le presta atención hasta que se queja del dolor. — Auch… Cora me duele. — eso me alerta, que mamá me ayuda con él, a colocarlo en el mueble grande donde estoy, pero sin dejar de tomar su mano. — Hija dame unos minutos con él; debo ver su herida. — Asentí levemente, soltando su mano, pero el grito que dio Dani, me hizo sentirme mal al apretar el bastón, para ir caminando de a poco. — No… Cora no me dejes… Me puse mal al oír los llantos de Dani, nunca me ha gustado ver sufrir a nadie es cierto la vida es dura y no por nada; yo tuve que levantarme. A pesar de mi ceguera todo lo que concierne con niños, me pone mal, porque hay en mi el sentimiento de protección se activa para ayudar o socorrer al infante afectado. Seguí el camino con cautela, moviendo mi bastón canalizando dónde debo pisar, la parte auditiva me ayuda mucho pasan por mis lados seguramente personal médico y pacientes, por las voces dulces que hablan; enseguida me detengo, al tocar lo que parece un mueble y me siento con cuidado me pongo a pesan de lleno lo que debo hacer hoy, porque tengo clases mañana en la academia con mi profesor de piano para afinar mis melodías más de lo que ya lo hago; en eso suelo ser algo autocrítica conmigo misma, soy de las personas que piensa que es mejor hacerlo bien sino dejarlo estar, porque todo requiere amor y dedicación a la hora de emplearlo. Cerré mis ojos y eleve mis manos un momento, simulando que tengo un piano, dónde hago movimientos con mis dedos en las teclas pesadas del mismo, buscando generar una nota sutil que me llegó a la mente, me dedico a explorar la melodía tratando de hallarle un sonido bueno y edificativo generando un aura para el público llena de armonía y amor, hasta que siento el ruido de un tacón chocar cerca de donde estoy cosa, que me a hace detener para abrir mis ojos, teniendo siempre mi mirada al frente con la visión oscura. — ¿Usted es Cora Koj? — detallo que es conmigo, y me pongo de pie de a poco, oyendo más la voz de mujer. — Soy ya dígame. — La señora Halima me mandó a buscarla, para llevarla a la habitación del niño Dani. — Asentí con la cabeza, dónde me tomaron de la mano llevándome a ese dormitorio clínico. Media hora después; estaba sentada a un lado de su cama, tocando el cabello de mi pequeño Dani, estaba dormido según mi Madre; después que lo deje con ella, lo llevaron a revisión y estuvo llorando mucho, pero al ingresar en compañía con la enfermera dónde fue a buscarme se quedó tranquilo dejando que el sedante que le dieron lo pusiera a dormir le besé la mejilla con amor, colocándome de pie en una posición antes de salir. — Te quiero Dani, por favor pórtate bien. — dije en susurros, esperando que el pequeño sea obediente. Sin dudar salí con cautela; usando nuevamente mi bastón es cuando siento las manos de mi madre, tomarme el brazo derecho para seguir caminando juntas, generando esa paz por todo mi cuerpo, sonreí de lado hasta que logramos salir del hospital, el chófer se hizo notar hablándonos a ambas, que me ayudó a subir junto con mi Madre y así partir rumbo a la casa. El recorrido hacia la casa, mamá no duda en decirme una noticia que le llego por su teléfono que tanto suena; a veces me genera mucha molestia, solo tengo un teléfono que lo uso solo para llamadas y no mensajes, porque como tal no puedo hacer eso por más que deseara hacerlo. — Hija mía, mañana te llevará Bruce a la academia como siempre, pero al salir irás conmigo a una cena que fuimos invitados. — Me dice, cosa que asiento instándola a seguir. — La ama de llaves te ayudará a vestir, quiero que luzcas hermosa ese cabello largo que tienes debe lucirse. — negué por lo bajo, curvando una sonrisa. — Está bien Madre. — Me alegra saberlo. Hoy estuviste excelente, me ayudaste mucho así que al llegar tomarás un baño relajante y cenaremos todos juntos. — Informo con sutileza, la tome de la mano al tenerla cerca de mi muslo por encima del jeans que traigo puesto. Mi vestimenta es casual, pero elegante según mi Madre debo lucir perfecta en toda ocasión, pero eso no me va, me encanta ser yo misma y no demostrar nada a nadie porque para mí la humildad y sencillez va de la mano y no pienso perderla por nadie. — Hija estás algo callada; ¿todo está bien? — pregunta, que sólo puse mi cabeza en su hombro es la forma que me gusta estar con ella. — Nada Madre, son solo nervios porque mañana debo hacer mi ensayo bien, pronto tendré un concierto y debo estar preparada. — le conté mi angustia, dejando que su mano la estreche más junto a la mía. — No debes tener nervios Cora, eres buena en lo que haces; así que los dejaras a todos con la boca abierta por tu talento. ¡ Comprendes! — Dijo con total seguridad, haciéndome sonreír por su gran atención como Madre. — Gracias tu opinión Mamá para mí, es de suma importancia. — le besé su mejilla y volvía a colocarme en la posición que antes estaba. Una hora fue el recorrido a casa, nos bajamos las dos y yo con más cuidado, para cuando entre a la casa deje mi abrigo en la puerta de atrás, guinde mi prenda antes, que mi ama de llaves llegará me sentí feliz al poder experimentar el calor de nuestra casa y más la voz de papá recibiéndonos, pero primero por los sonidos de besos lleno de amor, supuse le dio la bienvenida a mi Madre, reí por dentro sintiendo pena de estar aquí, pero después papá me abrazo y beso mi frente muchas veces, que solté muchas risas siempre lo hace al ver que llegamos ambas o por separado, sin duda a sido un gran Padre y hombre como el empresario que es; muchas personas no tienen esa opción al nacer, pero estoy agradecida con Dios a tenerlos como Padres.
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