Perales estaba muy enfermo. Aunque sus mensajes de texto eran siempre optimistas, con mucho humor, incluso diciendo que ya estaba mejor y que pronto volvería a sus clases, sin embargo cuando yo hacía video conferencias con él, lo veía demasiado demacrado, apagado, somnoliento, con los ojos vacíos, la cara huesuda y la mirada perdida y lánguida, tanto que me hacía pensar todo lo contrario a lo que él decía. Era obvio, además, que padecía de una fiebre muy alta. Decidí visitarlo. Había leído en el internet que la fiebre malta es una enfermedad que se contrae generalmente en personas que tienen contacto con animales por ejemplo en mataderos, granjas o los veterinarios. No sabía que Douglas tuviera familiares que se dedicaran a esos menesteres o que él mismo, quizás, hacía labores en esos ru

