-Carrie, despierta- La voz ronca de Dominik me despierta.
Demasiado lindo para ser verdad.
-¿Qué?- digo sin abrir los ojos.
-Estamos por aterrizar-
Abro los ojos y me encuentro con su mirada turquesa observándome de cerca lo que me hacer sobresaltarme.
-Quieres matarme de un susto, aléjate de mí- Digo y el frunce el ceño para después alejarse de mí.
A veces se comporta tan amable que me da miedo. Es posible que este hombre me esté traumando de alguna manera, quitando el hecho que esta guapísimo pero es un jodido arrogante.
Al aterrizar sigo sin dirigirle la mirada o palabra a Dominik. Que le den si piensa que por estar aquí me tratara como si es mi padre. Hay reglas que no sé qué. Menudo idiota.
Camino adelantándome de Dominik que viene con el teléfono en la oreja hablando de trabajo supongo.
-No vayas tan rápido y espérame en la entrada- dice y yo asiento rodando los ojos.
Al salir del aeropuerto me quedo de pie un momento admirando lo bonito de Alemania, si hubiera venido en otras circunstancias posiblemente estaría emocionada por estar aquí.
Un chico como de mi edad viene corriendo a toda prisa, chocando conmigo.
-Lo siento- dice en alemán.
-No hay problema- le respondo en su idioma.
-Por tu acento diría que eres británica- dice sonriendo.
-Si lo soy- digo ofreciéndole mi mano y el la acepta.
-Caleb- sonríe.
-Carrie- respondo.
-Mucho gusto Carrie me voy que estoy trabajando- se despide y continua corriendo. Yo lo observa, es muy guapo y joven me sorprende que esté trabajando y no estudiando.
-¿Quién era?- pregunta Dominik y yo lo miro con seriedad.
-Nadie que le interese Señor Bessler- digo
-Sera mejor que comiences a comportarte o si no-
-¿O si no que?- le interrumpo. Solo me mira enojado y no dice más. Una camioneta negra se pone justo frente a nosotros. Asumo que es de él, ya es que igual a la de Inglaterra.
-Entra- dice mientras el entra del otro lado.
-CARRIE- gritan antes de que puede entrar al auto miro hacia la entrada del aeropuerto y es Caleb diciendo Adiós. Yo me despido y le sonrió espero volver a verlo.
-Deja de hablar con desconocidos, apenas llegas y ya andas diciéndole tu nombre a todos- bufa molesto. Pero no le contesto empezar a discutir con él es como empezar una guerra.
Lo ignoro y bajo la ventilla para poder mirar toda la arquitectura del lugar, ojala que en un futuro pueda diseñar edificios como estos o aún mejores. La arquitectura siempre fue lo que quiero hacer y espero lograrlo. Empezamos a recorrer un lugar lleno de casa espectaculares, para poder llegar a la casa de Bessler... llegamos hasta lo que es una gran portón que dice Bessler en letras grandes, el portón se abre y a lo lejos puedo apreciar la casa de Dominik, magnifica, enorme con un diseño espectacular, maldición es bellísima acompañada con un jardín completamente lleno de nieve. Este tío es exquisitamente millonario. ¿Estará casado?
-¿Eres casado?- pregunto obteniendo una mirada de sorpresa de parte el para después negar.
-Ah!- digo y regreso mi vista a los arboles cubiertos de nieve.
La camioneta estaciona frente a la gran entrada donde esperan unas muchachas que me imagino son las del aseo y toda la cosa.
- Herzlich Willkommen- dicen. Dominik solo asiente y yo les sonrió agradecida.
Solo porque él es un amargo no significa que todos los seamos. Y el hecho que lo odie no significa que tenga que odiar a sus empleados.
Entramos a la mansión y me quedo boca abierta, es enormemente enorme por dentro como por fuera, tiene un toque antiguo que la hace ver perfecta y sentimental, el color cacao que le acompaña es asombroso, los muebles la hacen ver un poco más a la moda.
-¿Te gusta?- pregunta con esa voz ronca que tiene. Yo solo asiento –Ven te enseñare tu habitación- camina hacia las escaleras y yo lo sigo obediente.
Caminamos por un largo pasillo, una alfombra cubre el piso. Abre la puerta de color vino y me hace una seña para que entre. Yo lo hago y observo todo el lugar, esta habitación es enorme.
-Mía- pregunto con entusiasmo.
-Sí, ¿no te gusta?- enarca una ceja.
-Me fascina- digo y me tiro en la enorme cama.
-Descansa ya mañana hablaremos sobre las reglas que tienes que seguir en esta casa- dice para después salir.
¿Tenía que j***r el momento?
Cuando traen mis maletas me cambio y me duermo estoy muy cansada la verdad así que no tarde en quedarme fondeada.
A la mañana tocan la puerta y es lo que me hace despertar.
-Señorita Snow, el señor la espera en el comedor para desayunar con usted-
Una de las del aseo me habla de manera amable.
-Gracias, dile al señor que no quiero comer con el- diciendo esto me vuelvo a envolver en las sabanas. Minutos después la puerta se abre de golpe pero no me inmuto porque sé que es el.
-Levántate y baja a desayunar que tenemos que hablar- dice furioso.
-No quiero hablar con usted- le digo ahora furiosa.
-No es algo a discusión Señorita Snow- me quita la sabana dejándome solo en pijama.
Maldición me levanto furiosa y me meto a la ducha. El sale de la habitación dando un portazo. Yo me ducho rápidamente para después cambiarme y bajar a ver al señor.
Entro al comedor, una enorme mesa muy exagerada a mi parecer. Él está a la cabeza y yo me siento unos espacios alejados hacia él.
-Come- dice cuando me ponen el plato enfrente. Yo lo hago dándole una mirada asesina.
Como rápido por no quiero estarlo viendo para nada.
-Vamos, a mi despacho- se levanta y yo lo ignoro-Ahora- dice haciéndome temblar así que lo sigo.
-Estúpido- susurro esperando que no escuchara.
-Escuche- dice entrando a la ahora su despacho.
Un amplio despacho lleno de libros, muy bonita la verdad.
-¿Que quiere hablar?- pregunto.
-Ten esto- dice entregándome una caja y yo la tomo.
-¿Qué es?- pregunto abriéndola.
-Son las cosas que necesitaras para la Universidad-
MacBook...
I pad...
I phone...
¿Tarjetas de crédito?
¿Chequera?
-No necesito eso- le digo.
-Yo necesito que los tengas- responde tranquilo. Me entrega un sobre, ¿qué es la escritura de un departamento?
-Son los papeles de la Universidad fírmalos así podrás empezar la próxima semana-
Los abro para firmarlos necesito estudiar eso si es importante para mí. Me entrega un pluma y los firmo para luego entregárselos. Junto con la caja.
-Carrie, esa universidad es de chiquillos ricos y es necesario que lleves esto-
Una Universidad de niños de papi y mami genial.
-Tenlos contigo si quieres guárdalos y no los usen pero te servirán-
Habla con tranquilad y yo asiento.
-Siempre saldrás acompañada de Björn el será de ahora en adelante tu guardaespaldas- Quiero decir algo pero no me deja.-Cuando se enteren que vives conmigo es posible que quieran hacerte algo, además no quiero que suceda lo mismo que en Inglaterra- habla recordando el hecho y noto que lo hace enfurecer.
-No quiero un vigilantes las 24 horas al día- le digo furiosa.
-Pues lo tendrás porque harás lo que yo te diga- me dice furioso.
-Tú no eres nadie para mandarme- le grito.
-Soy el hombre con el que vives y mantiene- grita.
Ahora sí que se ganó su puteada el muy estúpido me dice mantenida cuando es el que me ha traído a este lugar.
-Si por mi fuera me regreso a Inglaterra en este momento- digo dándome la vuelta para salir.
-Carrie, espera tenemos que hablar- dice tranquilizándose.
Bipolar, ven que es un puto bipolar.
-¿Qué?- espeto.
-Aún hay reglas- dice
Reglas putas reglas. Le hago seña para que continúe hablando.
-No puedes llegar pasadas las 10 a casa-
-No Alcohol-
Que quiere que viva encerrada aquí estudiando todo el tiempo.
-Esto parece una cárcel- digo haciendo enfadar.
Su teléfono comienza a sonar y yo aprovecho para salir de ahí, a ver los alrededores, Alemania es muy frio y mucho más cuando vivo con un tirano. No Alcohol que mierda le pasa.