Carajo en México= Expresión que manifiesta enojo, sorpresa, admiración o alegría (en otros países puede ser considerado una grosería).
*Idioma oficial del episodio: español
*Idioma oficiales secundario: inglés, coreano, mandarín
La paz, BCS, 2020
Mackenzie había puesto musica a todo volumen y andaba bailando como loca saltando en su cama hasta que Angélica le llego a callar.
—¡¿No le puedes bajar a tu musica?!
—¡No!
—¡Bájale a la musica!
—¡Bien! —Angélica se fue a ver una película, Mackenzie se metió a bañar al ver que eran las cinco y media cuando termino de bañarse y cambiarse eran las seis—. ¡Carajo es tardísimo! —Bajo rápido las escaleras creyendo que su mamá no le vería, pero estaba en la puerta corrediza que es de cristal mirándola—. ¡Mierda! —Se tocó el corazón asustada y se comenzó a golpear “creencia mexicana que si te golpeas te evitas la enfermedad de diabetes”.
—¿A dónde tan rápida, Mackenzie?
—Quede de ir con Aiden a ver su partido —Angélica abrió la puerta.
—Hija ya te dije lo que pienso de ese chico, pero ve a ese partido. No vengas tarde —Se volvió a meter a ver su película algo preocupada por el corazón de sus dos hijas, no podía obligarlas a terminar relaciones que ellas consideran “bien” porque la tratarían de una madre metida en sus vidas, era mejor que cometan sus errores y aprendan de ellos.
Mackenzie salió encontrando a Aiden viendo su celular con un gesto muy serio.
—Macky te dije que te apuraras, tendré que venir dos horas antes la próxima.
—Lo siento, solo fue un pequeño retardo.
—Aja, vámonos —Le tomo la mano de mala gana.
—Si quieres que te acompañe si no me voy nuevamente a mi casa.
—Ya vámonos que si sigues así no alcanzare a calentar.
Subieron al camión, pero no hablaron en todo el camino porque el chico misterioso seguía molesto, llegaron al campo y el chico dejo su mochila en las bancas donde se conoció con Mackenzie.
—¿No crees que debemos llevar la fiesta en paz?
—Eso creo —Aiden se acercó y la beso con demasiada exigencia que la chica no pudo decir que no a nada—. Cuídame mi mochila regreso.
—S-si —Mackenzie le miro como boba enamorada, se le antojo una nieve y se levantó a comprar poniéndose la mochila de su novio en la espalda—. ¿A como son las nieves?
—Hay de tres precios: diez, quince y veinte.
—Deme una de veinte.
—¿Qué sabor? Tengo fresa, chispas de chocolate, vainilla y zarzamora con queso.
—¿Lo puedo combinar? —El hombre asintió—. Chispas de chocolate y zarzamora con queso.
—Muy bien —El hombre comenzó a preparar su pedido en un vaso grande, Aiden termino su primer tiempo y fue a la banca, pero no vio a Mackenzie, miro a todas partes hasta que la vio comprando nieve, sonrió y se acercó a ella.
Cuando pago Aiden porque él dijo “soy el novio debo de invitarte” se sentaron en la banca.
—¿Te enojaste?
—No tenías que pagar.
—Sí, soy tu novio.
—Y eso que, Aiden.
—Como sea, el segundo tiempo va a comenzar.
—¿Estás cansado?
—No lo estoy —Se fue a continuar con su partido.
—¿Soy yo, la menstruación o esto se está volviendo feo?
—Tal vez ya lo hartaste y supongo que vas hablar detrás de él, como lo haces de tus amigas.
—Ya basta, Alexa. ¿no creí que fueras tan ardida?
—¿Yo ardida? Jamás. ¿Qué se siente solo tener una amiga?
—No tengo una, estúpida, tengo muchos y muchas amigas.
—Ya te sabes defender ¿no? ¿ya subió tu autoestima o te sigues viendo una fea gorda?
—¡Eres una estúpida, nunca debí confiar en ti! —Mackenzie le empujo.
—Deja a mi novia —Daniel se acercó a empujar a Mackenzie.
—¡Deja a mi novia, imbécil! —Aiden lo empujo fuerte que el chico cayo.
—¡Eres un animal!
—Aquí los únicos buscadores de problemas son ustedes, no se comporten como animales —Mackenzie tomo la mano de su novio y se fueron, el partido había terminado con la expulsión de Aiden por salirse del partido sin permiso, pero al chico no le importaba si dañaban a su novia.
—¿Estas bien? —Le reviso por si le habían hecho daño.
—Lo estoy y es gracias a ti —Lo beso tan profundo que no le importo para nada que estuvieran en el medio del parque de flor amarilla, que estaba cambiando de color como los sentimientos de Mackenzie por Aiden, ahora estaba segura que se estaba enamorando.
—¿Qué fue eso? —preguntó confundido.
—Una forma de agradecerte.
—Me gustó —Ambos sonrieron.
—Vamos que debo llegar temprano a casa.
—Sí, vamos —Legaron a casa de Mackenzie—. ¿Te parece si nos vemos saliendo de la escuela?
—Mañana salgo a las tres de la tarde.
—Oh, yo salgo a las seis de la tarde.
—Me mandas mensaje estaré ayudando a mi mamá.
—Bien —La beso y se fue a su casa.
Alejandro Echeverría estaba descansando había llegado a su casa después de trabajar toda la noche en cuanto vio a su hijo menor sintió enojo que él tuviera esa sonrisa en su rostro.
—Aiden tendremos una cena con el director del hospital mañana que regreses de la universidad.
—Yo tengo una salida —El hombre de rostro atractivo se levantó, sus ojos eran grises y su cabello castaño claro, pero su rostro era serio.
—Tú vas hacer lo que yo te digo, Aiden. ¿O quieres ser un don nadie? ¡Te he dado todo! tienes que hacer lo que yo te digo —El chico miro a su padre con molestia—. ¡Deja de mirarme de esa forma! —Le dio una cachetada que le hizo una pequeña herida por el anillo de la mano de Alejandro—. No quería lastimarte, tu solo lo has hecho.
—Alejandro, ¿Qué le hiciste a Aiden? —Gabrielle intento tocar el rostro de su hijo.
—¡No me toques! —Se fue a su cuarto.
—Tu hijo no puede controlarse el mismo y todavía le tienes compasión.
—Es de esa forma porque desde que es pequeño siempre le has exigido lo imposible.
—A mi exigieron lo mismo y soy un brillante doctor y tu una excelente licenciada, es lo mínimo que quiero de él, Mateo está en el mejor bufete de abogados y con una excelente esposa de prestigio es lo que quiero para tu hijito querido —Se fue a su cuarto dejando a la mujer llorando.
Aiden trataba mal a su madre en cuanto ella quería consolarle por lo que Alejandro le hacía, él era el que escapaba de recibir consuelo, Gabrielle no entendía ¿Cuál era la razón por la que huye siempre? Aiden estaba en su cama llorando por lo que había sucedido no porque se arrepintiera sino porque no sabía cómo huir de su casa, no era tan valiente como demostraba.
—Siempre seré un cobarde.
Al día siguiente cada uno se fue a su clase, Aiden no presto mucha atención a lo que le explicaban, pero en otra universidad de artes Mackenzie demostraba su talento por dibujar sorprendiendo al profesor.
—¿Por qué si sabes dibujar tan bien, siempre dejabas que alguien más te opacara? —pregunto el profesor admirando el trabajo de Mackenzie.
—Bueno, antes me daba vergüenza hacerlo mal, le temía al qué dirán.
—Sabes Macky muchos perdieron grandes oportunidades por ese miedo, tienes el talento no lo desperdicies.
—Gracias, profesor Lorza —Las ex amigas de Mackenzie le miraron no creyendo que ella podía triunfar en la vida—. Suerte, Susu —Ella le mostro una sonrisa mostrando los dientes lo cual provoco una risa en la de ojos verdes —El profesor hizo la misma critica que con Mackenzie, ambas empezaban a crecer y tomar enserio su futuro.
Al terminar las clases se fueron al campo, no tendrían clases en la última hora, prefirió pasarla con sus amigos que con Aiden que no había contestados sus mensajes desde la noche anterior, ahí estaba Javier, Arturo y Denis (una parejita de gorditos que son el centro de atención en clases).
—¿Por qué no hacemos una comida en la playa? Nosotros podemos llevar pizza.
—Sí, yo puedo llevar tortas, no es por nada, pero me quedan riquísimos —dijo emocionada Mackenzie.
—Yo llevo refresco de cacahuate con arroz —dijo coqueta Sujey.
—Nada de alcohol —dijo Arturo—, podemos divertirnos sin meterle alcohol a nuestro sistema —Los tres chicos asintieron.
—Yo llevare pollo —Miro a Mackenzie y ella le sonrió, Javier sabía que le gustaba el pollo y quería ver siempre esa sonrisa, aunque solo fueran amigos.
—Entonces el sábado a las diez para regresarnos a las cinco, Macky puedes llevar a tu hermana.
—¿No les molesta?
—No, ella es divertida, además pronto será famosa y nunca más la volveremos a ver tan libre como ahora.
—Tratare de llevar el auto de papá, si eso pasa les mando mensaje.
Javier fue por un refresco y galletas para continuar con la plática, Mackenzie se fue a su casa a eso de las cuatro y media, llego ayudar a su mamá unos minutos después llego Katherine.
—¿Qué onda, ruca?
—Tus nalgas, oye el sábado ¿quieres acompañarnos a comer enfrente de la playa?
—Claro, ahora me toca invitar —dijo con una mueca socarrona.
—Aja, ¿te ganaste la lotería o qué?
—No, pero he ahorrado y papá ayer que se tomó una cervecita me dio quinientos pesotes —las dos comenzaron a reír—. ¿Me pregunto quién de las dos salió con el aguante de papá al alcohol?
—Crees que debemos hacer una apuesta —Las dos se veían levantándose las cejas.
—Acepto el reto, cuando estemos solas a que aprovechar a quitar nuestras dudas solo que debemos quitar internet, apagar celulares y esconder nuestras llaves.
—Necesitamos a una niñera ¿Sujey o Mei?
—Las dos.
—Dejen de hacer sus planes y sigan atendiendo a los clientes —Las dos le mostraron la lengua y Angélica les miro con la típica mirada de muerte de las madres haciendo que las dos chicas se fueran a dejar los pedidos a las mesas.
Mackenzie salió primero para ir con Aiden que le había mandado un mensaje cancelando la cita y la chica lo quería enfrentar.
—¿Qué haces aquí? —El chico iba llegando a su cuadra.
—¿Quiero que me expliques porque cancelaste la cita?
—Voy a salir con mis padres a una comida.
—Eso es lo que me tenías que explicar y no dejarme con la duda creí que te había pasado algo.
—Ya viste que estoy bien ¿no?
—Sí, ya lo vi, eres un estúpido, Aiden —La chica se retiró dejando al chico sorprendido por su aptitud que tuvo con su novia, estaba enojado con su padre, no debía desquitar su coraje con la única persona que lo quiere.