Los planes de Alejandro Echeverría +18

1181 Words
*Idioma oficial del episodio: español *Idioma oficiales secundario: inglés, coreano, mandarín La paz, BCS, 2020 Aiden estaba en la cena que su padre lo había obligado a ir, aun no había llegado los invitados de su padre y quería que su familia estuviera presentable. —Finjan una sonrisa al menos —dijo de mal humor. —Alejandro no tenías que obligarnos, sabes que te acompañaríamos. —Yo no diría lo mismo —Aiden tenía una mirada de odio a su padre, los dos tenían los ojos grises se volvieron oscuros—. Yo tenía una cita hoy y por tu estúpida reunión la cancele. —Nada es más importante que esto, niño estúpido —Alejandro trataba de tranquilizarse le gustaba tener siempre el control de todo y eso Aiden lo había heredado—. Esto definirá tu estatus en el hospital cuando termines tu carrera. —No quiero nada que tenga que ver contigo. —Si estas tan harto te puedes largar de la casa y darme todas las tarjetas —Gabrielle trataba de calmarlos, pero ambos hombres le miraron dejándola quieta—. Claro no puedes porque te gusta mucho la vida fácil, pero tu estúpido orgullo es el que está hablando, ahora cállate y sonríe. —Aiden por favor has lo que te diga tu padre. —Tú no tienes que decirme lo que llevo haciendo toda la vida, la culpa de todo lo tienes tu madre —La voz del chico había dejado de ser encantadora y linda, ahora era fría y despiadada—. No debiste casarte con él. —¡Ya basta! —Las personas miraron y el hombre sonrió e hizo un gesto de no pasar nada. El director general del hospital donde trabaja estaba llegando con su familia—. Guarden la compostura. —Buenas noches, Alejandro —Se dieron la mano—, ¿ellos son tu familia? —Ella es mi esposa Gabrielle y mi hijo Aiden, él es Rogelio Verdugo, director general y dueño del hospital “Nueva vida”. —Un placer —dijeron ambos, detrás del hombre se dejó ver a Nadia Belén Verdugo. —Son muy bellos, pero tampoco me quedo atrás Alejandro, ella es mi esposa Celine y mi hija Nadia. —Padre, Aiden y yo somos compañeros en la universidad. —Que pequeño es el mundo, tal vez más adelante hasta seremos familia —dijo bromeando Rogelio. —Si, tal vez. Tomen asiento —Nadia miraba a Aiden, el chico estaba muy serio mirando a la nada sus padres hablaban de sus vidas y pasatiempos, Celine era una famosa editora de modas y era descendencia francesa, Gabrielle tuvo confianza con la mujer al ser de la misma ciudad. —Tiene razón tu padre en algo —Aiden le miro—, el mundo es muy pequeño, Aiden. —No me importa si es pequeño o no, no quiero estar aquí. —Podemos salir a caminar, si gustas —Los mayores se quedaron quietos al escuchar la sugerencia y los dos jóvenes le miraron. —Vayan, ustedes son jóvenes no deben escuchar las conversaciones aburridas de los mayores —Los padres de Nadia eran muy bueno y atentos con su hija, la chica les sonrió a sus padres. —¿Qué dices, Aiden? —Vamos —Los dos jóvenes se fueron a caminar y los dos señores Verdugo se sonrieron. —Estoy segura que seremos familia —le dijo Celine a Gabrielle, la mujer de ojos verdes le sonrió a la de ojos azules. —Sería una buena relación —Alejandro sonreía porque es lo que más desea que su hijo se case con la hija de Rogelio Verdugo y él pueda subir de puesto y su hijo sea el próximo director del hospital “Nueva vida”. Los dos jóvenes caminaban sin rumbo alguno, Aiden no dejaba de pensar en lo mal que se portó con Mackenzie. —Aiden ¿alguna vez te he agradado? —El chico le miro sin ninguna expresión. —¿Por qué dices eso? —Bueno, yo he buscado muchas formas de acercarme a ti, pero tú no… —Lo siento, pero mi carácter es distante, no ha sido mi intención ofenderte. —Bueno ya no estaré molesta, si comienzas a tratarme bien. —Hare mi mayor esfuerzo. —Además nuestros padres les pareció bien la idea de una relación —Nadia le tomo del brazo. —No estoy interesado, tengo novia y la amo —La chica dejo de sonreír—. No te confundas conmigo, Nadia —El chico continúo caminando. —No existe alguien que me diga “no” —Lo siguió y continuaron caminando. La cena termino estaba despidiéndose los mayores, Aiden mantenía esa expresión seria, de odio, ese era el único escudo que usaba en contra de su padre. —Espero volverte a ver Aiden. —Sí, señor Verdugo. —Espero que tú y Nadia hagan sus prácticas en “Nueva vida” —El hombre sonreía mucho y eso hacía que Aiden se molestara ¿Cuál era la razón de andar con una sonrisa si odiaba a cada persona a su alrededor? —Sí, nos veremos ahí, si usted me acepta. —Por supuesto que sí, no olvides invitar a mi hija a citas —Aiden no respondió nada y Alejandro le sonrió al director general. —No se preocupe señor Rogelio, él lo hará. —Un placer conocerte, Gabrielle. —El gusto es mío, Celine. Ambas familias subieron a sus autos, Aiden se fue en la parte trasera y su mamá a lado de su padre que iba manejando. —Ahora tienes una gran puerta para triunfar, te conseguí la vida que siempre has querido, lujos, dinero, poder y una esposa sexi. —Es lo que quería antes, pero han cambiado mis planes —El hombre detuvo el auto, la carretera era solitaria, Alejandro bajo del auto y saco a su hijo de los cabellos. —¡Eres tan estúpido! ¡estoy harto! —Le golpeo las dos mejillas con tremendas cachetadas—. ¡Serás novio de Nadia Echeverría! ¡tendrás sexo con ella! ¡Y lo harás porque es tu deber como hijo! —Lo dejo caer al suelo—. No me importa cualquier relación que tengas, la dejas. —¡¡No lo hare!! —El hombre suspiro y abrió la puerta donde estaba su esposa. —¡Alejandro! ¡suéltame! —La golpeo, y la siguió golpeando haciendo que Aiden comenzara a llorar, si no hacía algo, ella moriría. —¡¡¡LO HARE!!! ¡¡lo hare!! —Alejandro dejo de golpear a su esposa. —Tu estúpido hijo tuvo la culpa, no yo —El hombre la dejo en el suelo, Aiden le ayudo a subir. —Es la mejor decisión, los planes de los padres siempre salen a la perfección. Aiden trato de ayudar a Gabrielle, pero ella lo detuvo, porque su hijo y esposo eran lo mismo, pero ella no lo quería aceptar porque los amaba y ese era su error.
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