*Idioma oficial del episodio: español
*Idioma oficiales secundario: inglés, coreano, mandarín
La paz, BCS, 2020
Habían pasado tres meses de relación, la mejor relación para Mackenzie y para Aiden; el chico quería disfrutar de ese sentimiento tan puro entre ellos dos, resolvieron sus problemas cuando Aiden llego a buscar a la de ojos verdes a la universidad y le llevo un ramo de flores y toda esa tristeza se fue de los dos, Aiden trataba de llevarse con Nadia, no debía pensar en eso ahora quería dedicarse por completo a Mackenzie porque era un amor pasajero que tendría que dejar tarde o temprano.
Era una tarde relajada que Aiden le propuso a Mackenzie ver una película en su casa, la chica de ojos verdes accedió porque no lo vería por dos días porque toda la familia Wong-Torres irían a San Francisco para una cena con el señor Kim Go Eun; la pareja fue a buscar dulces mientras Mackenzie se tomaba fotos, había aprendido que debía hacerlo para ir levantado su autoestima, si le preguntaban llevaba un ochenta por ciento.
—Aiden tómame fotos, por favor —El chico miro la cámara y negó.
—No puedo —Mackenzie le miro raro—. No se usar una cámara.
—Es fácil, presionas aquí, ajustas aquí y listo —Le preparo la cámara y el chico solo sonrió.
—Te ves hermosa con unos simples dulces.
—Gracias, Aiden —Mackenzie no estaba acostumbrada a decir “amor”, “cariño”, “mi vida”, lo había tomado tan enserio que practico en el espejo, pero sus rasgos le hacían ver ridícula.
Fueron a pagar los dulces y comenzaron a caminar no era tan lejos, pero si era cansado.
—¿Por qué te detienes? —pregunto confundido Aiden—. No me vayas a decir que te tome más fotos.
—No, ¿recuérdame si te he besado? —El chico sonrió.
—No me has besado, eres una mala novia.
—Ven aquí, guapo —Lo tomo de la camisa y lo beso, ahora no eran típicos besos que se daban estos contenían lujuria retenida—. Me encantas, Aiden.
—Tú me fascinas —Aiden le iba a besar.
—Ahora sí, debemos seguir.
Llegaron a la casa de Aiden, al entrar no había nadie, ahora el decidió atacar los labios de Mackenzie y ella se dejó abrazar por Aiden que tenía el control del cuerpo de Mackenzie, el beso era lujurioso, Aiden beso el cuello de la chica que se aferraba a la ropa del chico.
—N-nos pueden ver —Su voz se escuchaba agitada.
—Vamos a mi cuarto, nadie está en casa hoy llegan hasta las siete.
Aiden tomo su mano y juntos fueron a su habitación continuaron con los besos, ambos sentían excitación al tocarse sus partes íntimas y querían entregarse a su amor, los dos estaban a punto de recostarse en la cama, pero escucharon ruidos afuera y ambos se asustaron.
—¿Quién puede ser? —Mackenzie tenia los labios rojos y la respiración agitada mientras Aiden tenía un pequeño problema en su intimidad.
—Mi mamá —dijo asustado no por él, sino que no debía ver a Mackenzie—. Debemos irnos.
—¡¿Qué?! Ella pensara que de verdad lo hicimos.
—¿Quieres salir por la ventana?
—Es mejor.
—Iré a verla, pero puedes tocar la puerta algunos minutos después ¿no?
—¿Eso quieres?
—Si —Mackenzie miro a todo lugar y se transformó en espía volando en los techos hasta que logro bajar haciéndose una leve raspadita en la mano derecha.
Aiden le preguntaba algunas cosas a Gabrielle, mientras ella buscaba ingredientes para preparar la comida.
—Mamá, invite a Mackenzie un rato ¿no te molesta? —Su excitación había bajado.
—No esa chica me agrada.
—No tarda en… —El chico se fue abrir la puerta encontrándose a la de ojos verdes algo sudada.
—Eh, hola.
—¿Qué te paso?
—Digamos que he perdido condición en estos días al no salir a correr.
—Debió ser agotador.
—Un poco.
—Pásale.
—Buenas tardes, señora Gabrielle.
—Hola, Mackenzie.
—Dígame, Macky —Aiden dejo que se quedara porque Alejandro tenia guardia toda la noche y vendría al otro día.
Hablaron de la profesión de Gabrielle y lo que no hizo cuando era joven.
—Yo quiero escribir, pero no sé si es algo productivo.
—Si tienes el talento todo es productivo —Mackenzie le sonrió a la mujer bella—. Aiden puedes ir por esta lista mientras continuo la charla.
—Claro.
Cuando el chico se fue, Gabrielle se asomó por la venta y lo vio irse debía decirle a la chica.
—Por favor, Mackenzie no continúes con mi hijo —Tomo las manos de la ojiverde.
—¿Por qué?
—Él no es lo que parece, se guarda todos sus sentimientos que cuando lo expulsa es otra persona, él no es el chico dulce que conoces, si no me crees pronto lo conocerás —Las manos de la mujer temblaban.
—¿Interrumpo? —Gabrielle al verlo dejo las manos de Mackenzie—. ¿Qué sucede?
—Tu mamá me estaba diciendo que tengo que luchar por mi sueño de ser escritora.
—Si ella lo dice, lo tienes que hacer —Entro a buscar su cartera—. Se me olvido mi cartera —En ese justo momento su celular le salvo de estar ahí debía regresar a su casa.
—Tengo que regresar a mi casa, me iré contigo —Aiden asintió—. Un placer verla nuevamente señora Gabi.
—Cuídate mucho, Macky —El camino fue en silencio, hasta que Aiden decidió romper el silencio.
—Es la primera vez que siento todo este amor, tú haces que mi corazón lata muy rápido —dijo Aiden de forma romántica.
—Aiden he tenido aventuras porque nunca fueron relaciones y no me gustaría salir lastimada.
—Es lo que menos quiero, porque nunca me había entregado así con alguien, eres la persona con la que realmente puedo ser yo, pero tengo miedo a despertar —Los dos se habían dirigido al parque donde se reconciliaron, el árbol había tirado sus hojas amarillas y estaba con algunas hojitas que caían con el viento.
—Tampoco te lastimare, Aiden —Los dos enamorados unieron sus frentes al estilo cliché y se besaron únicamente demostrándose esos sentimientos, Mackenzie olvido esa advertencia porque Aiden le amaba y es lo que siempre había querido.
El chico le acompaño a su casa y fue a buscar lo que Gabrielle le pidió, Mackenzie le mando mensajes al chico de ojos grises, en cuanto llego sus padres estaban en la sala esperando que llegase su hija.
—Qué bueno que llegas, adelantaron la cita y debemos irnos hoy.
—¿Debemos ir arreglas nuestras maletas?
—En realidad solo tu porque nosotros ya tenemos todo listo —dijo burlo Jian.
—¡Papá! —Se quedó la chica y se fue a su cuarto arreglar su maleta.
—Eso le pasa por dormir en la otra casa ¿nos compraran vestidos haya en San Francisco?
—Sí, están con la experta de expertas —Katherine sonrió porque su mamá le encanta andar a la moda.
Mackenzie al fin había terminado de guardar ocho cambios de ropa y bajo, todos llevaban una maleta pequeña, tomaron un taxi que los llevaría directo al aeropuerto, la de ojos verdes le dijo a Aiden que se iría esa noche no al otro día como le había mencionado, el chico no contesto porque estaba hablando con Nadia que se había hecho amiga del chico y parecía ser que no era tan mala onda como pensaba Aiden.
—Me dices que quieres dar ese paso especial con Mackenzie —dijo con burla, pero por dentro estaba molesta.
—Sí, la amo y quiero hacerlo.
—Tal vez debería ser una cena romántica y que venga eso de postre —Ambos rieron, Nadia estaba jugando la carta de la amiga que escucha para después atacar con todo y deshacerse de la tal Mackenzie, pero todo iría lento.
La familia Wang-Torres llego al aeropuerto su vuelo seria de siete horas y dieciocho minutos y una escala por lo cual no sabía a qué hora llegarían por esa razón Jian lo había cambiado para que sus tres mujeres no estuvieran tan cansadas.
—Necesito contarte algo —Katherine le miro—. Solo no digas nada.
—Sabes que no lo hare.
—Bien, la mamá de Aiden me dijo algo raro de él.
—¿Qué te dijo?
—Me dijo que me alejara de su hijo, pero no es porque es una mamá protectora sino porque tiene miedo que termine como ella.
—¿Cómo esta ella?
—Con miedo —Katherine le golpeo la nuca varias veces a su hermana.
—Qué esperas para terminar con él.
—Es que es tan romántico —dijo ilusionada.
—Me imagino que quieres que te abra las piernas ¿cierto?
—Bueno… —Katherine le volvió a golpear.
—Estás haciendo lo mismo que yo, por favor, Macky hay varias luces rojas.
—Es que no creo que sea real, él me quiere.
—Tal vez sí, pero ese no es su verdadero “yo”, no permitas que te ciegue, cuéntame todo ¿sí?
—Lo prometo.
—Por favor usa protección.
—Lo hare.