SAANVI No podía moverme. No quería moverme. Liam estaba encima de mí, todavía dentro de mí, y sentía cada latido de su corazón chocar contra mi pecho, cada respiración agitada mezclarse con la mía. Estábamos cubiertos de sudor, con el calor pegándonos la piel, pero no había incomodidad… solo esa sensación extraña, intensa, como si nuestros cuerpos todavía no se hubieran dado cuenta de que todo había terminado. Lo sentía pesado sobre mí, pero no me importaba. De hecho, me aferraba a él, con mis manos en su espalda, como si soltarlo fuera romper algo que acabábamos de construir. Mis piernas aún lo rodeaban, y podía sentirlo ahí, cálido, firme… parte de mí. No sé en qué momento dejé de pensar en él como “el hombre con el que me acostaba” y empecé a sentirlo como algo más. Porque ahora… ah

