LIAM Me quedé solo en la sala de juntas. Saanvi aún no llegaba de ir al sanitario. Marla se asomó por la puerta, libreta en mano y el celular en la otra. Ya sabía que tenía que tomar nota con precisión quirúrgica. Le dicté sin mirarla: —Latte doble shot, leche de avena, sin azúcar añadida, temperatura a 62 grados. Espolvoreado mínimo de canela. Lo quiero en vaso compostable, sin tapa de plástico. Justo como lo toma la señorita Devi, desde el juicio contra Harrington. No lo hacía por gentileza. Lo hacía por mensaje. Por control. Porque, aunque Saanvi me sacara de quicio, había algo en su manía de tomar el mismo maldito latte en cada audiencia del juicio contra James Harrington que me intrigaba. Lo recordaba perfectamente. La forma en que soplaba el vapor antes de tomar el primer sorbo,

