capitulo 8

2291 Words
—¡Amor mío!, ¡cariño! ¡no vas a presentarme a la señorita!, ¡ya soy tu esposa!, ¡tengo todo el derecho de saber con quién hablas o me equivoco!— le hablo agarrando su mano entrelazando mis dedos con los suyos. —¡Por supuesto amor!, mira te presento... Isabella ella es Alexia mi sexy y encantadora prima, Alexia ella es mi reciente esposa— me sujeta fuerte los dedos, lo dejo y sigo aferrada a él Alexia me mira de pies a cabeza —¡Vaya primo!, tu esposa está, digamos que bonita, para no herir su autoestima, pero tú con ese porte y esa belleza que cargas, (non pensi che avresti douto prendere qualcuno di meglio, no crees que debiste conseguir alguien mejor, además no tiene nada de clase, se ve que es muy joven )¿cuántos años tiene?, ¿de dónde la sacaste?, ¡se nota que nunca ha tenido dinero en su vida!, que triste, recogiste una vagabunda de la calle para manejarla a tu antojo verdad, ¡lo sabía!— le habla en italiano y con acento, mirándolo con deseo. —¡Mira Alexis o Alexa!, ¡como te llames! ¡No importa!, ¡no me interesa lo que pienses de mí!, ¡para tu información tengo mucha más clase que tú, al contrario de ti que pareces una mujerzuela con ese vestido rojo!, ¡mira se te ven las nalgas!, ¡te ves vulgar! ¡¿no tienes espejo en tu casa?! ¡Creo que la vagabunda es otra!, yo soy una mujer inteligente, que además de hablar perfectamente italiano soy joven y bella, y tú ya estás toda... arrugada, acaso no te has visto en un espejo, anciana decrépita, para tu información tengo 21 años y tú ¿50?, pobre anciana, es mejor que no te metas conmigo, no voy a dejar que nadie me pisotee, tampoco voy a permitir que me insultes— levanto la voz, le hablo en tono fuerte, Frank se queda callado mirándonos discutir, como siempre es un idiota —¡Niña estúpida!, ¡no vuelvas a insultarme para tu curiosidad tengo 30 años!, no soy una vieja decrépita, alimaña trepadora a mí me respetas, mi padre es un mafioso muy poderoso, capaz de acabar contigo en un segundo—Alexia me habla furiosa, sus mejillas se tornan rojas de enfado. —Ya cálmense mujeres, esto no es un ring de peleas, Isabella por favor vete para dentro de la mansión, acompañaré a mi prima a su coche, la verdad me éxcita verlas discutiendo, pero este no es el momento, ni el lugar. —Pero Frank, porque no dejas que ella salga sola, acaso no conoce el camino— lo jalo del brazo para que se quede conmigo. —Por favor Isabella, has lo que te digo, no me hagas enojar, no quiero volverte a repetir lo mismo— lo suelto del brazo y dejo que se vaya con Alexia, ella lo agarra del brazo y me voltea a ver con burla en su cara. Decido seguirlos, ver qué hace esa mujer con mi esposo, me quedo detrás de un arbusto y Romina llega hasta mi. —¿Que pasa amiga?, ¿que haces aquí, escondida?, te vi y decidí perseguirte. —¡Shhh cállate Romina!, agáchate junto a mí— la jalo y se cae en el piso— Perdón amiga, no hagas ruido, —me río bajito. —Estas loca me hiciste golpear la rodilla— me habla mientras se soba enojada susurrando— que está pasando te escuche como discutiendo con la zorra de vestido rojo, no nos acercamos porque Frank estába contigo. —Amiga mira es Frank despidiendo a la tal Alexia, su Prima, tengo la sospecha que esa mujer y él tienen algo, una aventura, ¡no lo sé! Muchas confiancitas entre esos dos— la volteo a mirar preocupada. —¡Amiga! ¡Amiga! mira la zorra está besando a Frank, por Dios que beso y al parecer él está muy contento siguiéndole la corriente, mira le está agarrando las nalgas a la zorra plastica, ¿que vas a hacer amiga?, se nota que tu esposo tiene muchos guardados, vas a tener muchos problemas, ¿por qué no vas allá y los enfrentas? Que te respete y te dé tu lugar. —Si ya me estoy dando cuenta que este matrimonio va a ser muy difícil, no amiga no puedo, tú crees que es fácil manejar a Frank, ¡claro que no! Yo soy solo su esposa de mostrador, nada más, como puedo pelear por alguien que ni siquera es mío— le hablo desanimada y triste. —¡Ay amiga!, ¡te entiendo!, lo olvidaba tu padre ya se quiere ir, dice que tiene que madrugar, que hoy perdió el día en el trabajo. —Gracias Romi, por estar aquí conmigo y no dejarme sola, voy a ver a mi padre— me paro y nos vamos en silencio que no noten que los vimos. —No te preocupes amiga, tú sabes que siempre te voy a apoyar, si quieres puedo venir a vivir aquí contigo, la verdad hay mucha gente aquí que puede hacerte daño, no sabemos cuántas mujeres tenga tu esposo ¡el mujeriego empedernido!, ¡Pero como no, si ese hombre está pasado de guapo!— romina me habla mientras caminamos hasta encontrar a mi padre. —Sabes que si Romi, me encantaría que vengas y vivas aquí conmigo, quiero que lo hagas desde mañana, trae tus cosas, ve y dile a tu madre para que ella esté tranquila, vamos a vivir como reinas —¡De verdad isa!, ¡estoy feliz!, gracias, amiga hermosa, ya vas a ver, voy a defenderte de todas esa brujas zorras que quieren quitarte a tu esposo— hace una pausa pensativa y me dice —crees que Frank este de acuerdo en que yo viva aquí con ustedes, es mejor que le preguntes. —No le voy a preguntar nada de lo que puedo o no hacer aquí en la mansión, el no me respeta, hace lo que se le da la regalada gana, entonces que se aguante y si no le gusta pues no tendrá más remedio que aceptar —exclamo con firmeza. —Asi se habla amiga— ella me alienta y sonrie con maldad. —Padre aquí estás, como la pasaste, que te pareció todo— abrazo fuerte a mi padre y él me devuelve el gesto. —Si, todo estuvo muy bien, hablé un rato con Helena, pero los tragos le hicieron efecto y se retiró a su alcoba, ¿Todo está bien hija?— pregunta preocupado, dejo de abrazarlo y trato de estar tranquila —Si, ¿por qué padre?, ¿por qué lo dices? —Te escuché, hace un rato, parecias discutir con la mujer de vestido rojo. Por cierto ¿quién es ella? Es muy hermosa. —Ella es Alexia la prima de Frank, y no te preocupes padre, no estábamos discutiendo, al parecer los italianos, hablan en tono alto y fuerte como si estuvieran peleando, ah por cierto si la miras de cerca realmente no es tan hermosa—le hablo sonriendo con mis mejillas sonrojadas. —Está bien mi princesa, debo irme, son las 9 de la noche, necesito descansar para madrugar al trabajo— mira su reloj se ve afanado y cansado. —Padre ya soy la esposa de un multimillonario, no tienes necesidad de trabajar más, deja ese taller de quinta, voy a ayudarte en todo lo que necesites— le hablo dulcemente. —Hija gracias por la intención, él es tu esposo, de ahora en adelante lo unico que quiero es que seas feliz, voy a seguir trabajando en el taller, ese es mi lugar, tú disfruta, quiero que me cuentes si las cosas no están bien, siempre estaré ahí para ti— con sus ojos llorosos me da un beso en la frente y un pequeño abrazo— hija me voy, te quiero. —También te quiero padre mio. Frank llega y nos interrumpe. —Roberto, como te pareció todo, disfrutaste la velada— Frank le habla con una sonrisa agradable en su rostro. —Si hijo todo estuvo muy bien, cuida mucho a mi pequeña, es mi tesoro gracias, ahora debo irme. —Claro que si Roberto, no te preocupes, la voy a cuidar siempre como un tesoro. Ya le hablo al chófer para que te lleve— voltea la mirada y llama a su chófer— Baldor por favor lleva a mi suegro a su departamento. Romina interrumpe —Por favor a mí también, si no es mucha molestia— Romina le dice a Frank amablemente. —Si por supuesto no hay ningún problema, llévalos por favor a dónde ellos te indiquen. —Si señor como ordene ya enciendo el auto— Baldor se retira Romina me abraza. —Isa mañana vengo en la mañana, espero que mi madre esté un poco mejor, ya vez que a veces se pone mal y no puede hacer sus bordados, te quiero amiga— me susurra en el oído y se va al coche —Hasta mañana hija, cuídate mucho, si me necesitas ya sabes dónde encontrarme, te quiero— toma mi mano y se va también hacia el coche. Ahora me quedo a solas con mi esposo. Vaya que no ha pasado ni un día de casados y ya me puso el cuerno, él dice que me va a domar, pero no va a ser tan sencillo como él lo supone. Se acerca hacía mi sonriendo como si nada. —Isabella, estamos solos mi madre bebió mucho, está dormida en su recámara, pasemos a la sala— se sienta en el sofá con su cerveza en la mano— llegaron los resultados de los exámenes de sangre al parecer no tienes ningún tipo de enfermedad, ¡tengo ganas de sexo!, ¡estoy que ardo! ¡Quiero penetrarte mujer!, sube al cuarto y espérame desnuda, tienes que cumplir con tus obligaciones maritales y del convenio que firmaste con el abogado— toma un sorbo de cerveza y me mira con deseo. —¿Me vas a obligar a acostarme contigo?, no tengo ganas de tener sexo y menos contigo— le hablo con enojo, me siento delante de él cruzando mis piernas, dejándole ver mis pantis, la verdad estoy demasiado excitada después del beso que le di en la boda, me dejó caliente, pero debo mantenerme firme y mostrar que no me interesa. —Nunca te obligaría a nada, menos a tener sexo, soy un macho de casta, no necesito rogar por sexo, para eso hay muchas mujeres dispuestas a hacérlo cuando lo pida, hago una llamada y en un minuto hay 1000 mujeres dispuestas a todo por mí, tú eres mi esposa y debes cumplir todo lo que está en el contrato— me mira y me habla con una sonrisa convencida— ¡Ah cierto Mujer olvidaste leer la letra pequeña!, ¡que torpe eres!, por eso te va a llevar la chingada, ahora debes llevar a cabo al pie de la letra todo lo firmado— resopla en burla —me mata tu ingenuidad. Bueno voy a contarte lo que no leiste, por tu amor al dinero— se para del sofa y da vueltas por la sala. —¿De qué hablas?— le pregunto preocupada— lo sabía debí leer todos esos papeles, ahora que va a ser de mí. —Ponte cómoda, escucha por favor, las letras pequeñas, dicen que tú vas a hacerme el amor todos los días, a toda hora, en cualquier momento, tendrás que estar dispuesta siempre que lo desee, puede ser en un avión, un ascensor, dónde se me antoje. Me gusta utilizar algunos juegos sexuales para no aburrirme, anillos para el pene, quiero que te pongas disfraces sexis en cualquier momento, que me sorprendas, que despiertes mis sentidos, medias con ligueros sexis— lo escucho con atención, tratando de no hacerle sentir que quiero devorarmelo completo. Pero lo que más deseo es que introduzcas en tu v****a un vibrador de larga distancia, quiero que tengas orgasmos en el teatro, un restaurante, cuando camines por la calle, quiero saber que estás mojada todo el tiempo, nunca me ha gustado el sexo normal, quiero explorar y descubrir cosas nuevas, tengo mucha experiencia ¡no soy un depravado s****l! Como creo que lo estás imaginado, esto es algo qué todas las parejas hacen en sus casas, en el sexo siempre se puede añadir placer de muchas maneras, ya que tú eres mi esposa y según lo que firmaste es lo que debes hacer—me habla con mucha seguridad sacando otra cerveza de la neverita que está en la barra de licores. Nunca imaginé que esto sería un trabajo, él no se imagina el gusto que me da saber que quiera hacer todas esas cosas calientes conmigo. voy a hacer que piense que me da igual y que voy a hacer lo que me ordene. Todo lo que me dice se escucha tan rico, con él haría eso y más, lo que me pida lo haré, no tengo experiencia en lo s****l, pero he leído libros y he visto muchas películas, sé que debo hacer, no me preocupa, este hombre me hace desear estar encima de él ya mismo, debo hacerme la difícil, no puedo dejar que piense que me muero de ganas de estar con él. —Bien, ¿sí ya firmé no tengo más alternativas o si?, debo acceder a todos tus caprichos, entonces dime qué más dice el contrato de lo cual no me he enterado—le hablo con tranquilidad mirándolo seriamente, cruzada de brazos.
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