Capítulo número 4.

1968 Words
—Mis vacaciones serán por dos meses cariño, pero si llegasen a llamarme para cumplir con alguna misión urgente tendría que ir corriendo a cumplirla. —, ya que mi deber es con la nación, son los riesgos que representan ser un Marine, terminas sin tener demasiado espacio personal, pero yo te prometo que nunca faltará el tiempo para nosotros cuando seas mi esposa, todo tiene sus ventajas, cuando hay despliegues hay lugares para que los esposos vivan cómodos y juntos, y yo he logrado ascender, no quiero que te preocupes, además sé que lograrás encantarle a mi familia. —Responde Robert con una sonrisa forzada en el rostro. Asimilo su sonrisa como forzada, ya que sé que es una pregunta complicada de responder, el destino no está escrito, pero me gusta tener una idea del lugar donde estoy de pie. Muchas personas son la representación de su herencia, yo lo soy de mis vivencias, por ende tengo que estar cuidando cada paso que doy, ya he sufrido demasiado y estoy arriesgando mucho como para que termine siendo toda esta aventura una incesante agonía para mí. —Gracias por esclarecerme esa interrogante. —Le respondo sin dar rodeos para abordarlo con otro tema importante. —, ¿dónde será nuestra residencia fija?— —En Estados Unidos de Norteamérica cariño, te prometo que te haré feliz, no te preocupes demasiado, ¿vale?, todo será en pago del sacrificio que estás haciendo por mí, no voy a decepcionarte, sé que no te he pedido las estrellas, o algo imposible, con tu compañía yo soy feliz, —, yo me ocuparé de que ese amor que tú me demuestras con cada mirada, el cual me tiene pegado a ti, prevalezca ante cada decisión que tenga en frente de mí, causas en mí un raro frenesí, cada vez que me acuesto te añoro Amira Farhad. —Espeta Robert con una enorme sonrisa en el rostro la cual cala en cada uno de mis sentidos. Me hace sentir extasiada que tenga sentimientos tan profundos por mí y que los manifieste de forma tan ávida, yo siento lo mismo por él, y a medida que vayamos pasando tiempo juntos tendré la capacidad de expresarlo. Lo amo. —Me haces sentir muy apenada. —, tu amor para mí tiene la dulzura ideal, es natural y lo siento transparente y fluido, aún en la distancia que nos separó después de que partiste a arreglar lo relativo a tus vacaciones y todo ese rollo... Siento que floreció en mi pecho y aún más en mi alma, y yo... —Balbuceo avergonzada. —, nunca había sentido de esa forma por nadie. —Me gusta escucharte decir que sientes cosas por mí, hace que mi corazón desborde en alegría. —, mi amor siempre intento que vaya desde lo virtual hasta tu almohada, por eso prevaleció en la distancia, y así me ocuparé de que sea siempre... —Suelta poniendo dulzura en cada palabra que decía de forma pausada. Le doy gracias a Dios y a la vida. Para escuchar a alguien solo hace falta el silencio, el cual basta y sobra para que las palabras del hombre que amo, mi prenda adorada, haga resonar sus palabras como la melodía más satisfactoria que puede apreciarse. —Gracias por estar, y... —, gracias por ser tan transparente conmigo. —Digo con acritud. —Antes de conocerte yo era una persona muy desordenada con mi forma de percibir la vida y las cosas que yo quería. No en todos los aspectos, pero si con las mujeres, siempre las sentí como personas pasajeras en mi vida, pero... —, desde el momento en que te vi en el valle de Bekaa, y me golpeaste mientras yo intentaba consolar a esa pequeña... Mi vida dio un giro, como tanto te he repetido, en ti sin conocerte pude ver todo lo que yo estaba esperando de la vida sin saberlo... Fue como un presagio, solo sentía que te amaba... —, mi mejor amigo dijo que estaba loco, que no podía enamorarme de esa forma de una muchacha que apenas había visto, e incluso yo también me lo cuestionaba, pero hasta tu silencio y forma de ser esquiva... Muy distinta a las otras mujeres que he conocido, me inspiraba a amarte más... Dejando en tus manos todo mi destino en el momento en que me dijiste que estabas dispuesta a ser mi esposa, sé que la vida está llena de sorpresas, y enamorarme de ti de semejante forma... Para mí fue una, encontrarme junto a ti en este momento, se siente como un soplo de dicha, al que no renunciaría bajo ningún concepto, en este momento que te veo tan fresca, tan liberada de ti misma, tan ávida... El deseo de hacerte saber que estoy para ti, a tus pies, con la única intención de hacerte dichosa a ti, llenar nuestras vidas de matices, conocer la belleza del amor juntos, y todas las conjugaciones que represente para nosotros el verbo amar... —Profiere mientras el llanto se apodera de mí de forma inevitable. Siento que estoy viviendo en una fantasía... No solo por el hecho de la armonía que representa para una mujer, independiente de su r**a, religión, personalidad... Que un hombre tenga un gesto de amor de semejante índole... Si no la satisfacción que se siente saber que tus sentimientos son correspondidos de la misma fuerza en que tú intentas darlos, que esa persona por ser hombre no se siente cohibido u apenado por mostrar su vulnerabilidad... No sé si sea correcto que yo tenga ese tipo de apreciaciones, pero es imposible no tenerlas cuando te has criado en un hogar donde mi padre solo le decía a mi madre que le amaba en el día de su aniversario... Es difícil adaptarse a que la vida se desenvuelve de otro modo, que resulta más bonito. Quizás me equivoque con mis propias palabras, y si lo hago, espero Dios pueda perdonarme. Pero considero que esté es el momento idóneo para pedirle lo que tanto me inquieta a Robert. —¿Puedo pedirte algo? —Mi pregunta es concisa, pero lo que voy a pedir sé que será contundente, puedo notar el nerviosismo de Robert, me conoce lo suficientemente para saber que no se trata de una tontería o banalidad. —Sí cielo, lo que quieras. Intento ordenar las ideas en mi mente para que el resultado de soltarlas sea lo suficiente sutil para que no resulten insultantes para Robert. —Sé que acordamos venir hasta Chipre porque vamos a oficiar un matrimonio civil, bajo las leyes del hombre. —Fracaso en el intento de no sonar despectiva y me aclaro la garganta para continuar lo que necesito decir. —, así sea en condiciones atípicas, pero yo deseo que obtengamos la bendición de Allah (Dios) en una mezquita... No estaré tranquila ni lo suficientemente liberada hasta que sea así, sé que la presencia de este puede sentirse en todas partes, he entendido y me ha costado como no tienes una idea entender que si no cumples con uno de los mandamientos del islam no dejas de ser musulmán, porque el islam se lleva en el alma, independientemente de un incumplimiento de tantos que nos dictamina y yo llevo con ferocidad... —Mi voz empieza a quebrarse mientras que Robert me observa con absoluta atención, hasta el momento su reacción a mis palabras es indescifrable. —, yo creo que soy más musulmana que esas mujeres que van a la mezquita y rezan en ella, pero cuando llegan a casa se olvidan de su compromiso de realizar un número de oraciones diarias, ya que están comprometidas con las personas que pueden juzgarle, o con su esposo árabe musulmán, pero... He entendido que mi compromiso es con Allah, y él es amor... —La forma en que las palabras han salido de mí no pudo ser más sencilla... Espero que surtan el efecto en Robert que yo he pensado que tendrían... Es lo que deseo con toda mi alma... Es el paso fundamental para que nuestra relación crezca, no puedo ser su esposa si él se muestra absolutamente cerrado a ser bendecido en el islam, nunca he escuchado de ninguna pareja mixta se atreva de ir a la mezquita a ser aceptados... Pero yo encontraré la manera... Si Robert no se niega. —Me has tomado por sorpresa Amira. — —¿Por qué? —, ¿tienes miedo a qué?, no te estoy pidiendo que te bautices en el islam, no hasta que le conozcas y te enamores de él, solo quiero que me acompañes y solicitemos la bendición de Dios ahí y sea testigo de nuestra unión. — —Lo entiendo, si no vas a sentirte tranquila hasta que yo acepte ir hasta una mezquita y sientas esa conexión que aseguras necesitar para convertirte en mi esposa y amarme completamente entonces creo que no tengo más remedio que aceptar ir, yo solo quiero tu paz, si eso te la dará, así se hará. —Son las palabras de Robert ante mi insistencia, no puedo decir que han sido demasiado entusiastas, pero me han parecido lo suficiente indulgentes para la magnitud de lo que le estoy pidiendo, soy lo suficientemente objetiva para entenderlo, si la situación fuera al revés yo no me mostrara igual de importar poco, por ende debo ser considerada por la actitud que ha tomado. —No sabes lo mucho que representa todo esto para mí. —, gracias. —Más adelante todo será mejor y tendrá mucha más fluidez, solo dame tiempo. —, sé lo importante que es la religión para ti y no puedo negar que admiro tu valentía para defenderla, sin ser abusiva. Y yo no estoy renuente a conocerla, pero me da un poco de pánico que mi familia se muestre afectada por mi decisión, los míos llevan el catolicismo sin demasiada devoción, pero lo llevan, y... Mi madre puede ser un poco paranoica en ocasiones y quiero que lo sepas desde ahora... bien... —Robert hace una pausa en medio de sus confesiones y el temor de que se haya arrepentido me invade. —¿Amira, puedo ser claro contigo en un aspecto respecto al tema de las religiones?—Su pregunta me toma por sorpresa. —Por supuesto. —, dime. —Creo que todo esto se soluciona si yo intento acoplarme a tu religión y tus personas, de todo corazón, basándonos en el amor y respeto que siento por ti... Y tú... —La mirada de Robert se posa en mis ojos y no puedo evitar estar terriblemente nerviosa por lo que está intentando pedirme, la anticipación me invade de forma absurda e intento no empezar a tiritar debido a los nervios. — ¿Puedes después de que nuestro matrimonio sea un hecho y hagamos todo lo que me has solicitado empezar a pensar respecto a inclinarte tan solo un poco a mi lado cuando vivamos en Estados Unidos? —Puedo notar que Robert luce apenado. Su pregunta es justa, y más aún la forma poco detallada en que le ha hecho, por lo que he entendido, me ha pedido un pacto, que cambiemos nuestras visiones depende del lugar en donde estemos, ¿es eso correcto?, ¿se toma como tener dos personalidades o religiones?, creo que depende de cómo decida tomarlo, Robert no me ha pedido que abandone el islam apenas llegue a Norteamérica, él me ha pedido inclinarme a su lado, creo que se trata de un tema de integración más bien, no he pensado en lo absoluto en ello, ni sé cómo es debido adaptarse a ese país, nunca he estado allí... Temo darle una respuesta la cual no estoy segura de si podré cumplir a cabalidad.
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