Aquel primer día que Uriel conoció al delfín, durmió con suma tranquilidad. Uriel consiguió dormir, en tanto el otro supervisaba, y se alternaron a fin de estar atentos del peligro. El cetáceo desconocido le enseñó a afinar su método para dormir. Los delfines, para dormir, apagan un hemisferio cerebral mientras el otro se mantiene activo, controlando el ojo opuesto y la necesidad de subir a respirar. Este ojo les permite ver el entorno, y las posibles amenazas como los tiburones. Al ser mamíferos que necesitan salir a la superficie para respirar, esta técnica les asegura no ahogarse mientras descansan. —¿Cómo descanzaste?— inquirió el delfín n***o. — Soñé con mamá. Me impacienta excesivamente, comprendo que no descifra dónde estoy— formuló Uriel, como recién tomando conciencia de sus fa

