Durmieron juntos en aquella ocasión aunque en la mañana ella no estaba junto a él. Había amanecido sola y al ver la hora en el despertador, supo que él se había ido a trabajar.
Vaya que era un adicto al trabajo aquel hombre del cuál alguna vez se había enamorado y aunque eso lo sabía, no entendía porqué él insistía tanto en trabajar.
Él mostraba un gran cariño y respeto por ella, sin embargo, jamás había pensado en David como algo más que un hombre autoritario y mandón. Desde que estaba en la casa de David lo veía funcionar como una máquina, totalmente milimetrado como si se tratase de un mecanismo de relojería. Se levantaba antes de las seis, corría en la caminadora y levantaba pesas, luego tomaba una taza de café, se daba una ducha y se iba al trabajo, todo antes de las siete. Todavía no entendía porque pasaba del desayuno. Luego él no volvía hasta la noche. Almorzaba en su trabajo, o solía hacerlo ya que desde que había pasado su nueva boda, él reservaba los almuerzos para ella, y siempre a las ocho estaba de regreso en casa. —Ese hombre es complicado, Hannah. Es muy complicado y yo no lo entiendo.
—¿Recuerda lo que le dije hace algún tiempo cuando nació el pequeño Cameron? -Mientras se vestía para ir a trabajar, Thalía intentó recordar, estaba a nada de sacar unos tacones de su closet y los dejó para buscar algunas sandalias bajitas. —Señora…
—Recuérdame. No logro conseguir en mi memoria lo que dijiste. -Se comenzó a cepillar el cabello y tras recogerlo se miró al espejo.
—Dije que yo conocía al señor Martins, y que no es tan malo como parece ser. De hecho los dos tenían en común el ser testarudos y buscar su propio camino de algún modo. Que ambos podrían ser una pareja muy preciosa una vez dejaran el orgullo de lado.
No recordaba eso para ser honesta. Se miró al espejo y se puso sus aretes de perlas. ¿Acaso Hannah los quería juntos? —No sabría decirte si eso es cierto. Los dos comenzamos muy mal y ahora solo intentamos hacer lo mejor para Cameron, una vez termine, nos vamos a separar. No creo que tenga sentido pensar en lo que pudo haber sido y no fue y tampoco será.
Dio un largo suspiro, ella pasaba mucho rato pensando en que David y ella pudieran haber hecho una pareja excepcional, poderosa, intrépida. Cualquiera diría que pudieron haber sido como la pareja de una portada de revista, y aunque tenía que admitir que era así ella debía pasar de pensar en David y en ella misma, y pensar en Cameron.
Además no eran tan iguales. Mientras que David era una máquina, ella por su parte se levantaba y hacía desayuno. Siempre cereal, leche y frutas, a veces yogurt. Lo veía moverse de un lado a otro cumpliendo su rutina diaria mientras ella veía la televisión. Luego cuando Cameron despertaba le hacía su desayuno pues no le gustaba que la cocinera lo hiciera. Lo llevaba a la guardería y se iba a trabajar. Todo antes de las ocho y media. Almorzaba con él, a veces regresaban juntos pero a veces, no.
Su trabajo no exigía tanto, por lo que a las seis ya estaba de nuevo en el hogar y con su hijo para jugar con él un rato. David no se tomaba el tiempo y en días como aquel, el niño preguntaba cosas.
—Voy a ir a trabajar, cielo. Luego podemos ir a jugar al parque. Incluso te compraré un helado. -Lo vio comer y sonrió, a veces se ensuciaba las mejillas y le parecía la cosa más dulce y tierna que en su vida había visto. Sin embargo, lucía un semblante muy triste. —Cameron, dime que tienes.
—Mamá ¿Por qué vivimos con él? Nunca dice nada. -Sabía que se refería a David, y aunque ella le había dicho que todo estaba bien, su hijo parecía saber que no. A los niños no se les puede mentir ya que ellos siempre ven la verdad, dicen la verdad y viven la verdad.
—Sí, es que es tímido y no habla mucho, pero tranquilo ¿Sí? No es tu culpa. -Dijo ella mientras le picaba algunos trozos de sus panqueques para que siguiera comiendo. —Tú no tienes que preocuparte. Todo irá bien.
—¿Es familia? -Preguntó con curiosidad. —Papá.
Y Thalía no supo cómo responder. Si lo era, pero no se portaban como una familia. No a lo que Cameron estaba acostumbrado y recordó que debía hablar con David al respecto. Se sentía una pésima madre pues no estaba logrando darle la mínima seguridad a su hijo. —Te prometo que todo va a mejorar. -Recordó cómo el niño le había preguntado si David lo odiaba, y lo que hizo en aquel momento, decirle que todo iría bien. Definitivamente tenía que hablarle para que él se vinculara más con el niño. —Te propongo esto. Lo invitaré a pasar más tiempo con nosotros para que lo conozcas más. Los dos tienen mucho en común. Ambos hablan muy poco… -Se sintió culpable. El haberlos separado fue una muy mala idea pues a un niño siempre le haría falta su figura paterna. Cuando ella decidió no decir nada y mantener a Cameron sola, pensó que podría hacer de padre y madre a la vez, y todos los vínculos familiares que hicieran falta. Había sido muy egoísta y lo que no sabía era el daño que le haría a Cameron con aquel gesto. También a David, pues al separarlo de su hijo no le dio oportunidad de demostrar que tan buen padre podría ser.
Solo pensó en ella y en su dolor. —Vamos… ¿Sí? Yo me encargaré de todo. -Le sonrió para reconfortarlo y luego de desayunar lo llevó a la guardería para luego irse a trabajar.
Tal vez al mediodía durante su almuerzo con David podría hablarle de eso. No, debía poder encontrar la forma de mencionarlo al menos una vez. Estaban viviendo juntos y no había ningún contacto como padre e hijo entre Cameron y David y eso tenía que cambiar como diera lugar.
No importaba como ella lo fuera a lograr, tenía que lograrlo.
***
Era extraño cómo vivía su vida luego de haber dormido una noche con Thalía. Jamás se había sentido tan relajado toda una noche. Normalmente le costaba dormir. Siempre se levantaba temprano, a las cinco de la mañana, pues no conciliaba el sueño. A veces el estrés era demasiado, pero no podía parar de trabajar por alguna razón. Siempre le dolía la espalda, el cuello, los hombros. Cuando estaba con Camila solía canalizar el estrés mediante el sexo pues lo relajaba un poco, pero aún así, no se levantaba más allá de las cinco de la mañana.
Su rutina la diseñó para agotarse tanto como le fuera posible y así dormir más de noche, pero no importaba en lo absoluto. A excepción de estar con Thalía. Estaba sentado en su oficina pensando cómo pudo haberse levantado “tarde” según su rutina al dormir al lado de Thalía. Ni siquiera habían tenido intimidad, solo se acostaron el uno al lado del otro y se quedaron dormidos. Le gustó sentir su calor, su peso, el aroma de su cabello como si se tratara de un perfume afrutado. Le gustó sentir su abrazo y lo hizo sentir tranquilo, le transmitió una paz que no había sentido en años y se levantó a las seis y media. Una hora más había logrado dormir a su lado.
Sin embargo, ella no lo volvió a pedir y él no fue tan osado como para pedirlo una vez más. Volvió a su rutina de siempre, ejercicio, trabajo, ejercicio, trabajo. Era un círculo vicioso. Era mejor volver a lo que hacía. Tenía que presentar las pruebas a la demanda internacional para ya liquidar la empresa de su familia.
Algo lo atormentaba más allá y era lo que iba a pasar después de que se lograra su objetivo.
¿Qué iba a pasar con Thalía y Cameron?
Nunca se había planteado tener una familia, pero la tenía. Puede que no hubiera iniciado como lo esperaba, pero había iniciado, y debía ser suficientemente hombre como para ser un padre para Cameron. Thalía era “harina de otro costal”. Ella podía estar perdida para siempre, pero el vínculo con Cameron debía ser eterno. El problema, no sabía cómo siquiera iniciar a ganarse la confianza del niño. ¿Qué demonios podía hacer con un niño de un año? Era lo que no sabía y debía preguntarle a Thalía, después de todo, ella era su madre. —Señor. -Su secretaria entró luego de tocar la puerta y él la miró saliendo de su trance. —La señora Thalía Martins lo espera en el vestíbulo.
—¿Qué hace allá abajo? Ella puede subir hasta aquí arriba. -Miró el reloj y se levantó de golpe. —Santo Dios, ¡Ya es mediodía! Ella vino a almorzar conmigo. Dios, estoy perdiendo la noción del tiempo. -Recogió su celular y cuando estuvo a punto de llevarse las carpetas que tenía sobre su escritorio, negó y las dejó. En aquel momento quería disfrutar de algo placentero. Una conversación más amena y no siempre de trabajo. —Volveré más tarde. Yo voy a bajar por mi esposa.
—Como ordene, señor Martins. -Su secretaria salió para su almuerzo y él bajó hasta el vestíbulo donde trabajaba. Ahí estaba Thalía, la vio de espaldas con el cabello recogido en una trenza. Usaba unos jeans oscuros con unas sandalias bajas y una blusa vaporosa que la hacían lucir muy delicada. Se acercó hasta ella y la saludó con un beso en la mejilla que la hizo sonrojarse.
—Hola, Thalía. Te ves muy hermosa.
—David. -Ella sonrió un poco y luego lo miró un tanto apenada. —Gracias. Sé que normalmente eres tú quien me busca para ir a almorzar, pero decidí hoy hacerlo yo, necesito hablar contigo de algo importante.
Eso lo emocionó y asustó a partes iguales. Pero como negociador nato que era, decidió voltear el nerviosismo. —Yo también, llevo mucho tiempo pensando en lo mismo y necesito hablar contigo sobre algo importante. Te concierne. -Le hizo sentir mejor ver que ella era ahora la nerviosa. Solo salió con ella de la oficina mientras lucía una enigmática sonrisa y la llevó a un restaurante cercano para almorzar. —Tú nos reuniste, creo que es justo que tú inicies la conversación.
—Primero vamos a ordenar. Quiero comer, tengo hambre. -Ordenaron, luego solo buscaron la mejor manera de hablar. —No sé cómo puedo iniciar, todo es tan extraño que no logro compaginar todo. Estaba acostumbrada a otras cosas, David. Y ahora tengo que pensar en otras cosas que no sabía que podían pasar. Hablo de Cameron. Te necesita.
Él tenía la esperanza que hablaran de los dos, no solo de Cameron. Tenía la esperanza de poderla recuperar, aunque para ser honesto consigo mismo ¿Cómo podría recuperar aquello que nunca tuvo? Es imposible, como un hombre de negocios que era lo sabía, o te ganabas las cosas desde cero y con trabajo duro o recuperabas lo que alguna vez fue tuyo, pero Thalía estaba tan lejos de él que le resultaba difícil pensar que podía llegar a tenerla. —Lo sé. -Contestó a lo que ella decía. —Yo también lo necesito, pero no sé como ser padre, Thalía. Nunca quise ser padre. Confié en que aquella única vez no resultara en nada, pero resultó en Cameron y sé que ahora no puedo negar su existencia y estoy feliz de que exista. La verdad, me gusta ver su carita cuando vuelvo de trabajar pero no sé como acercarme. Es la verdad.
—David, cometí un error. No debí separarte de él. De no haberlo hecho, ambos estarían mejor ahora. -Les trajeron sus almuerzos y comenzaron a comer. David pensaba en Thalía y por qué ella quería asumir la culpa de todo lo que pasó cuando el principal catalizador de que ella se ocultara con un bebé fue él. —lo pienso, lo pienso y lo pienso y sé que hice muy mal al huir con Cameron, debí buscar la manera de decirte. A lo mejor con el correo de alguno de los empleados, con el teléfono de la empresa. Fui muy egoísta. Solo pensé en mí y no en mi bebé.
—Thalía.
—No. -Dijo ella negando. Necesitaba expresarse y sí él la interrumpía no podría continuar. —Necesito decirlo. Siempre te creí un villano, no sabía de ti que podrías estar sufriendo como yo, no quise creer que alguien fuera una víctima además de mi y tuve que aprender que el sol no gira a mi alrededor. Todo esto me ha hecho siquiera un poco más humilde, y debo reconocer que cometí un enorme error al separarte de Cameron. Quise ser padre y madre a la vez pero no soy capaz de llenar el vacío, tú eres su padre, y debo preguntar ¿Quieres serlo de verdad? Si es así, yo te ayudaré con Cameron. No quiero que mi hijo sufra, y tú tampoco, creo que ya lo hemos hecho bastante. -Removió la ensalada de su plato con el tenedor y luego pinchó un poco para comer. Era mejor mantener la boca ocupada antes de decir una tontería y arruinar un discurso perfecto. Con respecto a ella, no sentía que merecía una oportunidad, aunque comenzaba a pensar, ¿Quería ella una oportunidad con David? Ella nunca había sido su tipo, pero debía admitir que quería serlo. Cuando durmió con él se sintió protegida, amada, algo que nunca había logrado sentir. —Di algo, lo que sea, por favor.
—No puedes echarte toda la culpa. Yo también tengo mucha responsabilidad al respecto, pues si no te hubiera dejado, si hubiera sido hombre y te hubiera protegido como juré hacerlo, no habrías pasado por todo el dolor que te llevó a ocultar tu embarazo y a nuestro hijo. Si quiero ser padre, Thalía, y quiero ser el mejor. -Dijo con un suspiro. —Asumamos que ambos somos culpables y víctimas. Ninguno lo hizo bien. Yo no sé que habría hecho de haberme enterado antes, ahora era el momento indicado, antes no lo sé... A lo mejor habría huído porque no era capaz de enfrentarme a tamaña responsabilidad.
—David...
—No. Debo decirlo. -Dijo él aplicando la misma técnica de ella. Justo en ese instante vino a la mente de Thalíalo que le dijo Hannah, que los dos tenían muchísimo en común. —Te encontré por... porque así debió ser. Al inicio estaba enojado porque me ocultaste algo tan importante, pero al analizarme a mí mismo supe que yo no habría hecho lo correcto entonces. Me conozco. Te habría lastimado más, Thalía. Y también la forma en la que fui por ti cuando te encontré. Estaba enojado porque no creí que tuvieras las agallas como para hacer esa locura. Lo que no sabía yo de ti es que estuvieras hecha de fuego, que fueras mucho más de lo que yo creí que eras. ¿No es una maravilla encontrar que somos mucho más de lo que la gente piensa?
Ella sonrió y comió otro poco. —Gracias por no hacerlo peor. Eres un gran hombre, David. Seguro serás un fantástico padre para Cameron.
"¿Pero que hay de ti y de mi?" -Y aunque ambos lo pensaron ninguno lo dijo. Comieron juntos y terminaron, ambos salieron del restaurante caminando el uno al lado del otro, en un gesto galante, cuando comenzó a llover y habiendo solo un paraguas, David hizo que Thalía se sujetara de su brazo y él abrió el paraguas para que no se mojaran. Decidieron ir caminando con la excusa de estirarse, pero lo cierto es que ninguno de los dos quería soltarse. Al llegar a la oficina de David, la lluvia había arreciado mucho más y Thalía no pudo salir, tuvo que quedarse con él. Y aunque estaban el silencio, la compañía del otro cerca era reconfortante. —Deberíamos hacer algo juntos, como familia.
—¿Cómo un viaje o algo así? Me gusta la idea.
—A mí igual. -Dijo él mirándola ver su biblioteca y pasar los dedos por la cubierta de los libros. —Pero luego, no creo poder ahora.
—Te lo dije, necesitas compartir las cargas. Y para eso soy tu esposa.
—Esposa... Sí. ¿Me ayudas? -Ella asintió y él le enseñó lo que estaba haciendo, se sintió mucho más relajado con ella dándole el apoyo que necesitaba. Deseaba besarla, quería mucho más, pero no podía tener ese más.
Por su parte, ella no sabía que lo que él quería de ella. Y él tampoco sabía que ella estaba pensando en besarlo, que quería tocarlo y sentir su piel. No sabía como pedirle que volviera a dormir a su lado porque, extrañamente, las noches sin su presencia se volvían más largas y tortuosas. Y ninguno de los dos sabía como dar el siguiente paso para salir de aquel círculo vicioso de ignorancia mutua. Arreglaron documentos, carpetas y toda la evidencia necesaria para presentar y como dueños en parte de la mayoría promover el cierre de la empresa que les había causado tanto daño.
Aunque de pronto la venganza no era lo principal que deseaban sino poder estar juntos sin ningún tipo de incertidumbre. ¿Cómo dos personas podían desearse tanto sin encontrar la manera de ver que el otro quería exactamente lo mismo?
Ciegos, o tal vez las malas experiencias que los había llevado hasta ese punto los habían dejado tan heridos que temían abrir los ojos a la verdad y la realidad, que había mucho más en ambos, que tenían lo que necesitaban. Thalía miró a su esposo y reconoció que había mucho de él que no sabía y deseaba que él lo compartiera con ella, confiando en ella. Deseaba ser el tipo de mujer que él adoraba con locura. David miró a su esposa y supo que ella sin duda era más de lo que él creyó que era, le gustaba la verdadera Thalía, y deseaba ser su héroe, quería ser su esposo sin duda. Quería poderla amar, pero ¿Qué era el amor realmente? ¿Acaso podía amar alguna vez?