Alya Fuentes El silencio de mi nueva oficina no era el silencio cargado de reproches y tensión s****l del bufete de Mateo; era un silencio limpio, casi quirúrgico, que me permitía escuchar mis propios pensamientos por primera vez en semanas. Las paredes de cristal filtraban una luz moderna que se reflejaba en el escritorio de madera clara, despojado de los retratos al óleo de antepasados ajenos y de la pesadez histórica que asfixiaba cada rincón del mundo de los Montes. Me senté frente al monitor, pasando la mano por la superficie lisa, sintiendo que el aire aquí no me quemaba los pulmones. Un sonido suave, un clic electrónico, me indicó la llegada de un correo. Era de Ángel. De: Ángel Montes Para: Alya Fuentes Asunto: Bienvenida y primeros pasos "Es un placer tenerte a bordo, A

