Cuando me di cuenta, estaba flotando en la obscuridad, aturdido. A lo lejos empecé a ver las pequeñas luces titilando mientras se acercaban, poco a poco me fui perdiendo en su belleza. Me quedé absorto, con la mente en blanco, hasta que llegaron a donde yo estaba. Me empezaron a rodear y yo intentaba agarrarlas, cuando una de ellas estuvo lo suficientemente cerca, reconocí la sensación de calidez y puse mi mano en mi vientre, lo sentí vacío y comencé a llorar.
-Mi Hoshi… - dije llorando – ¿En dónde está mi Hoshi?
Voltee hacia todos lados buscando y comencé entrar en desesperación. Las estrellas se empezaron a alejar, dejándome de nuevo solo y en la obscuridad.
-Akemi… - escuché una voz
-¿Quién? - dije buscando de dónde provenía
-Akemi, aquí estoy – escuché la voz más cerca – Akemi… - Sentí una mano en mi cabeza – Siempre he estado aquí – voltee y vi una cara conocida.
-¿Papá? - dije con lágrimas en los ojos – Estás aquí…
-Nunca me fui, hijo mío
-No sabes cuánto te he extrañado – dije rompiendo en llanto
-Lo sé… pero debías seguir adelante
-No sabía cómo hacerlo sin ti a mi lado
-Tenías a tu madre… nunca has estado solo
De pronto me aparecieron en la cabeza, imágenes de mis amigos y familia y al final, estaba Atsushi
-Tienes razón – dije con una sonrisa,aun con lágrimas en los ojos – Pero aún así, me has hecho mucha falta
-Pero ahora tienes a alguien a quién puedes llamar papá – dijo con una sonrisa
-No… yo… - dije preocupado
-Está bien, hijo… es lo que yo quería… tu mamá encontró apoyo en alguien que se merece estar junto al amor de mi vida y a mi niño
-Pero nunca, nadie te va a reemplazar
-Eso lo sé, ni tu mamá ni tu piensan eso… realmente me alegra que tengas a alguien a quien puedes considerar un padre
-Pero no quisiera que te sientas desplazado… eso nunca va a pasar
-Mi hijo es muy fuerte y bueno... por eso no tuve miedo al irme. Sabía que podrías hacer lo que te propusieras aunque yo no estuviera cerca… - dijo mientras me abrazaba – Has encontrado el amor en el tipo de personas que juraste que odiabas, superaste muchos problemas y te has hecho cada vez más grande. Estoy muy orgulloso de ti.
-Sólo lo pude hacer por todo lo que tú y mamá me enseñaron, me hicieron quien soy ahora, gracias
-Soy yo quien debe agradecer, por tener a un hijo tan excepcional
-Es porque soy tu hijo – dije con una risita
-Y de tu mamá… - dijo con una sonrisa.
La obscuridad despareció y aparecimos en la casa del lago de los abuelos, nos dirigimos al muelle y nos sentamos en la orilla, viendo el paisaje. Sentí algo de nostalgia por alguna razón, pero no recordaba por qué. Comenzamos a platicar sobre el pasado, lo que había pasado cuando se fue y lo que yo había vivido después. Hablamos sobre Daichi y sobre mi tío, y el cómo el abuelo quería que yo fuera la cabeza de la familia y que me encargara de la empresa. Le conté cómo había conocido a Atsushi y la forma en la que me había enamorado de el. También le dije sobre el fantasma que vi durante el viaje escolar y bromeamos acerca de eso. Me contó historias de cuando yo era niño y cuando conoció a mamá. Me dijo muchas cosas que yo desconocía y me hacía feliz conocer tantas cosas nuevas acerca de papá. En algún momento perdí la noción del tiempo y parecía que habíamos pasado horas hablando. Aunque no me importaba el tiempo, había algo que me empezaba a incomodar. Seguimos hablando por mucho tiempo más.
Me quedé callado un momento, sentía que olvidaba algo
-Papá… ¿Qué hacemos aquí?
-Bueno… - dijo sonriendo – cuando me fui, no me pude despedir de ti apropiadamente…
-Era muy joven para poder visitarte en el hospital, sobre todo por la condición en la que estabas…
-Sí… y yo no hubiera querido que me vieras así… quería que me recordaras con salud, con las mejillas coloradas y son una sonrisa en la cara
-Así es como te recuerdo… pero mamá… - dije cabizbajo – Te estuvo llorando por mucho tiempo
-Lo sé… hubiera querido evitarles todo ese dolor, a ambos
-Sí… pero, ¿Sabes? Ella una vez me dijo que a pesar de todo el dolor, no cambiaría nada… hubiera elegido conocerte de nuevo
-Y es lo mismo para mi… - dijo con una sonrisa
-… ¿Sólo viniste a despedirte?
-He venido por ti, hijo – dijo mi papá extendiéndome la mano – Es hora de irnos
-¿A dónde vamos? - dije tomando su mano
-Bueno, ya es tiempo de seguir adelante…
-¿Adelante? - dije confundido - ¿Estoy listo? - le respondí entendiendo de lo que hablaba
-Tú qué crees?
En ese momento, el lago, la casa, el jardín, el cielo, las montañas, todo empezó a desaparecer de nuevo y volvimos a la obscuridad. Detrás de papá se había abierto una puerta, de donde emanaba una luz muy brillante, cegadora, pero al mismo tiempo, muy cálida.
-Creo que olvido algo… pero no logro recordar lo que es… - dije dudando
Entonces, voltee a ver hacia abajo y detrás de las piernas de mi padre, había una pequeña luz
-¿Qué es eso?
-Es una estrella, apareció aquí al mismo tiempo que tu y no se ha querido apartar de mi
-Una estrella… - dije mientras me perdía en mis pensamientos. Entonces recordé - ¡Hoshi!
En ese momento, la estrellita se lanzó a mis brazos y la abracé con fuerza
-¿Hoshi también vendrá con nosotros? - dije
-Pues no parece que se quiera separar de ti, no habrá opción… a donde vayas, irá esa pequeña...
-Papá… Hoshi ni siquiera ha vivido… - dije, y dándome cuenta de lo que significaba, me puse a llorar – El no debe ir con nosotros…
-...¿Y tu? - dijo serio
-¿Eh? Yo… - dije confundido
-Quieres ir conmigo?
-¡Sí!, es decir… - me sentía confundido - ya es mi tiempo… ¿O no?
-Tú decides…
-¿Puedo elegir?
-Puedes intentar… si tienes la fuerza y la voluntad para quedarte, puedes hacerlo. - dijo con una sonrisa – Pero si no vienes conmigo, te será difícil volver por donde llegaste
-¿A qué te refieres?
-¿Recuerdas lo que pasó antes de que llegaras aquí?
Me quedé callado, pensando en lo que decía mi papá y tratando de recordar
-Yo… estaba… lo último que recuerdo es una luz… el techo… gritos… - empecé a recordar el sonido de los ¨bips¨de las máquinas del hospital y los pasos de las personas que corrían por todos lados, al rededor de mí
-¿En dónde estabas, hijo?
-Estaba… en una habitación blanca… habían muchas personas rodeándome – dije aún confundido
-¿En dónde estabas? - repitió
-Yo.. estaba… en el hospital… - dije recordando
En ese momento recordé el inmenso dolor que había sentido antes de llegar al lugar en donde estaba
– ¡Ugh! - Volví a sentirlo y me doble, cayendo al suelo. Abrazaba con fuerza a Hoshi mientras me retorcía de dolor
-Si no vienes conmigo, volverás a sentir este dolor, tendrás que recorrer todo el camino de regreso… te sentirás perdido y confundido…
-Pero si no regreso… Hoshi… - dije mientras lo sentía entre mis manos – aún en el suelo
Voltee a ver a la pequeña estrella que tenía en los brazos y se sentía inquieta, con miedo. Se aferraba tanto a mi, que me dolía el corazón el sólo pensar que lo dejaría solo y que no lo vería nunca
-Yo… quisiera ir contigo, pero no quiero dejar a mamá… Seiji… los abuelos… - entonces sentí cómo mi corazón se estremecía – Atsushi… - comencé a llorar de nuevo – No volveré a ver a Atsushi de nuevo…
-Tu decides, hijo… - repitió con una sonrisa
-Yo… - empecé a decir, cuando llovieron imágenes por todos lados sobre Atsushi, mamá, mis amigos.
Eran imágenes sobre el futuro que podría tener junto a ellos si decidía quedarme. Veía a Hoshi correr en el patio de juegos y cómo pasaríamos sus cumpleaños con la familia y amigos, también habían imágenes sobre mamá, consintiendo y jugando con su nieto. Y hubo una imagen que me hizo tomar la decisión. Eramos Atsushi y yo, siendo ancianos en el muelle de la casa del lago, viendo el atardecer juntos mientras nos tomábamos las manos.
-Aún no es mi tiempo… - dije decidido
-Lo sé, hijo… - dijo con una enorme sonrisa - Quiero que recuerdes que aunque pases por momentos de dolor y confusión, tu padré estará ahí, tomándote de la mano y guiándote en el camino difícil…
-No lo olvidaré, papá
-Y no te sientas mal por llamar a Seiji ¨papá¨, después de todo, yo lo escogí para ese propósito – dijo dándome un beso en la frente
Me quedé confundido con lo que me acababa de decir y sólo pude asentir con la cabeza
-Y… dile a tu madre que hizo lo correcto
-¿De qué hablas?
-Ella lo entenderá – dijo sonriendo – Debes irte, el camino es largo y ya te están esperando.
-Sí… te amo papá – dije con lágrimas en los ojos
-Yo también te amo, hijo – dijo mientras me abrazaba – Te estaré esperando aquí, pero más te vale que esta vez, tardes muchos años más en regresar
-Lo prometo, papá – dije sonriendo – Me voy…
-Ve con cuidado…
En cuanto di la vuelta, Hoshi desapareció de mis manos y me encontraba de nuevo en la completa obscuridad, sin saber a dónde ir. Comencé a sentir mucho frío y mientras iba caminando, mi mente se empezó a llenar de confusión, empecé a desesperarme. Habían muchas voces en mi cabeza que no me dejaban pensar. Eran voces de reclamos, discriminación y llegaron a mi mente los recuerdos de los años en los que me la pasaba solo en la escuela por ser omega, y las cosas que decían los otros niños sobre mí. La soledad que había sentido durante toda mi vida, de pronto me llegó de golpe, como un balde de agua fría. En ese momento, detuve mis pasos y me paralicé, caí de rodillas y comencé a llorar desesperadamente.
Entre la obcuridad y la desesperación empecé a escuchar que alguien cantaba
-Twinkle, twinkle, little star…
-¿Qué? - dije sorprendido.
En ese momento, todas las voces en mi cabeza desparecieron
-How I wonder what you are… - continuó la voz - Up above the world so high…
Me puse de pie y seguí la voz. Mientras más me acercaba, comencé a recordar qué estaba haciendo ahí.
-Like a diamond in the sky… Twinkle, twinkle little star…
-¿Atsushi? - dije al reconocer la voz
-How I wonder what you are…
Cuando terminó la canción sentí el mismo dolor intenso que había sentido antes, en el hospital y era el mismo que había sentido cuando me despedí de mi papá.
-No me puedo detener aquí – dije mientras caminaba sosteniéndome el estómago – Atsushi… ya voy...