Capítulo 7

4229 Words
    -Hotaka, ¿Ya vienen? - le dije por teléfono     -Ah, hubo un problema y el vuelo se canceló – dijo al otro lado de la línea     -¡¿Qué?! ¿Por qué? ¿Y por qué Atsushi no me llamó para decirme? - dije desesperado y triste por la noticia     -Debe ser porque le dije que estabas en una junta y no quiso interrumpir     -Hubiera preferido que me interrumpiera – dije molesto – Voy a llamarlo     -Ya lo intenté – dijo Hotaka – Manda a buzón. Tal vez se le acabó la batería y se apagó el teléfono     -¡Ahhhh! - dije quejándome – ¡Esto apesta! ¿Entonces ven por mi para ir a casa… no tengo ganas de hacer nada más…     -Lo siento, ahora mismo no puedo. Ve a casa de tu abuelo y ahí te recogeré en un rato – dijo y después colgó el teléfono sin dejar que le reprochara nada más.     -¡¿Qué demonios?! - grité     -¿Qué sucede? - dijo el abuelo acercándose     Le conté la situación mientras lloraba y sólo me dio palmaditas en la cabeza para confortarme     -Ya, ya, mi niño… te compraré unos ricos duraznos camino a casa ¿Qué te parece? - dijo el abuelo mientras caminábamos al auto     -Sí… snif… quiero muchos duraznos – dije aun moqueando     Subimos al auto y de camino paramos en un mercado para comprar los duraznos. Se tardaron un rato en traerlos, así que dormité mientras esperaba. Desperté cuando llegamos a la casa y me bajé sin muchos ánimos. El abuelo me ayudó a bajar y caminamos juntos hasta la entrada     -¡Sorpresa! - gritaron todos cuando me vieron entrar     -¡Ahhhh! - grité asustado y tiré al suelo mi bolsa de duraznos que llevaba en las manos – Mis duraznos… - dije con un puchero - ¿Qué es esto? ¿Por qué la sorpresa?     -Hoy es tu cumpleaños, ¿No lo recuerdas? - dijo Anzu abrazándome – Feliz cumpleaños     -Feliz cumpleaños bebé – dijo Nagisa dándome un abrazo desde otro lado     -Felicidades – dijo Tomo, también abrazándome     Luego Daichi, Hotaka, mamá, Seiji y los abuelos hicieron lo mismo, y ahora tenía a todos sobre mí.     -Chicos, no puedo respirar – dije     Entonces todos se movieron, excepto una persona que no pude identificar porque era más alto que yo y no podía ver su cara, ya que me seguía abrazando.     -Feliz cumpleaños, mi amor – me dijo al oído. Reconocí el olor de la persona que me estrujaba con fuerza. Me sorprendí y  cuando se apartó vi la cara de Atsushi     -¡Atsushi! - grité restregando mi cara en su pecho, no podía dejar de llorar por la felicidad de verlo por fin. - ¿Por qué Hotaka? Yo quería… y luego… - dije balbuceando     -Ya , ya… lo siento, fue mi culpa – dijo abrazándome – Yo le dije que mantuviera el secreto por mí, quería darte la sorpresa.     -Me sorprendiste – dije con una sonrisa – ¡Ugh! - me quejé     -¿Qué sucede? - dijo Atsushi y todos se acercaron preocupados     -Hoshi… - dije con una mueca – Está feliz de escuchar tu voz je je. Se está moviendo mucho     -Hoshi, le haces daño a mamá – dijo Atsushi acercándose a mi vientre, que ya había crecido bastante.     -Dejó de moverse – dije con una sonrisa     -Ha crecido mucho – dijo mientras me acariciaba la barriga     -Me veo gordo – dije avergonzado y con un puchero     -Te ves perfecto – dijo dándome un beso en la frente.     -Mentiroso – murmuré     Nos acomodamos en la sala, me cantaron el ¨Happy birthday¨ y comimos pastel de duraznos mientras charlábamos. Después de un rato,todos comenzaron a actuar de forma sospechosa.     -Bueno, nosotros nos vamos – dijo de pronto Anzu, llevándose con ella a Tomo, a Daichi y a Nagisa.     -¿Eh? ¿Ya se van?… pero Daichi, tu vives aquí… - estaba diciendo cuando desaparecieron por la puerta     -Nosotros también nos vamos – dijo mi mamá – Vamos Seiji, Hotaka     -Ok, vamos Atsushi – dije levantándome confundido     -No, ustedes se quedan aquí – dijo mamá – Tengo cosas que hacer con estos dos y no podremos cuidarte, así que nos vemos luego, ¡bye!     -¿Qué les pasa? - les estaba diciendo a los abuelos cuando desaparecieron yendo a su habitación.     Voltee a ver a Atsushi más confundido     -Acompáñame – dijo Atsushi.     -Oh… ok… - dije siguiéndolo     Atsushi me llevó a la pequeña terraza que había en el piso de arriba, la cual tenía un balcón que daba al jardín trasero. Cuando atravesamos la puerta, un montón de luces se encendieron iluminando todo, como un millón de estrellas que colgaban a nuestro al rededor. Me recordó a mis sueños y solté una risita     -¿Qué es tan gracioso? - dijo Atsushi con una mano en mi mejilla     -je, je… se... cre... to… - dije con tono travieso     -Akemi…     -¿Sí? - dije mientras admiraba el paisaje     -Te amo… no tienes idea de cuánto – dijo volteando mi cara hacia la suya para que pudiera verlo a los ojos.     -Yo también te amo – dije con una sonrisa y le di un beso     -Desde que te vi por primera vez, supe que quería estar contigo para siempre     -Yo también… desde que te conocí no he podido pensar en otra cosa...     -Quisiera hacerte una pregunta… - dijo poniéndose de rodillas. Yo sólo me quedé estático – Akemi Ueno... ¿Te casarías conmigo? - sacó un hermoso anillo de oro blanco con una piedra roja en la punta.     -¿Eh?… - dije poniéndome completamente rojo y confundido     -¿No quieres? - dijo preocupado     -¡Claro que sí! - dije abrazándolo, haciendo que ambos cayéramos al piso     -¡Cuidado! - dijo sosteniéndome para que no me lastimara - ¿Te lastimaste?     -Estoy bien – dije con lágrimas en los ojos – ¡Acepto! ¡Acepto! ¡Acepto! - extendí mi mano para que me pusiera el anillo y en cuanto lo hizo, lo llené de besos     Cuando bajamos a la planta baja, todos estaban esperando impacientes. Les presumí el anillo y les reclamé el no haberme dicho nada.     -Tenemos que apurarnos a terminar los detalles – dijo Anzu     -¿Eh? - dije confundido     -Pedí unos días para venir a festejar tu cumpleaños y para proponerte matrimonio, pero sobre todo... para casarnos – dijo Atsushi con una sonrisa.     -¿Tan pronto? - dije     -Sí, de lo contrario, no regresaré hasta dentro de 2 o 3 meses, y para entonces, Hoshi habrá nacido y después será difícil hacer los preparativos porque estaremos ocupados todo el tiempo. - dijo Atsushi     -Y una de las condiciones del abuelo fue que tuvieran al bebé dentro del matrimonio – dijo mamá – Así que ya tenemos casi todo listo… sólo faltan algunos detalles.     -Está bien – dije sonriendo – entonces... ¿cuándo es el día?     -Pasado mañana – dijo Atsushi.     Esa noche cuando llegamos a casa, Atsushi vio toda la ropa sobre la cama y limpió todo el desorden, lo que no me molestó porque ahora lo tenía a el. Y también tenía la intención de volver a surtirme con la ropa que Atsushi había usado recientemente antes de que se fuera.     Esos dos días estuvimos muy ocupados terminando los detalles. Sólo seríamos nosotros, por lo que no sería una boda muy grande, lo cual me agradaba mucho, ya que no me gustaban las grandes multitudes y sólo necesitaba a mis seres queridos para estar conmigo ese día. También estaba invitado el doctor Jhon y unos pocos parientes cercanos. Una fiesta sencilla era lo que siempre había soñado y estaba muy emocionado por que llegara el día de mi boda con Atsushi.     Me dijeron que Atsushi había preparó sus votos y que yo tendría que pensar en los míos también, por lo que estuve meditando mucho acerca de qué decir. Ya que no tuve mucho tiempo para decidir, pronto llegó el día y yo no tenía nada preparado.     -¿Qué hago? - dije preocupado mientras Seiji me ayudaba a arreglarme     -¿Qué sucede hijo? - dijo abrochándome los zapatos     -No sé qué decir… para mis votos – dije cabizbajo – Digo… Atsushi tiene sus votos ensayados y yo ni siquiera sé qué debo decir?     -Es fácil – dijo Seiji con una sonrisa – Sólo di lo que sientes cuando piensas en tu futuro junto a Atsushi y Hoshi… es algo que debe salir de tu corazón, no es necesario que pienses demasiado en eso, deja que se desborden tus sentimientos y dilo todo sin reservas.     -Tienes razón… - dije con una sonrisa y a punto de llorar – Gracias… papá…     Seiji comenzó a llorar conmovido y me dio un fuerte abrazo antes de salir.     -¿Estás listo? - dijo mi mamá al entrar a la habitación     -Si… pero me veo muy gordo – dije viendo mi barriga     -Estás muy guapo – dijo mamá     -Gracias – dije sonriendo     Salimos y nos dirigimos a la ceremonia. Se organizó en el jardín de la casa de los abuelos. Se dejaron las luces de la propuesta y se añadieron unas sillas a los lados, también habían listones de tela rodeando el lugar y algunos jarrones con grandes ramos de flores. Habíamos dejando un pasillo entre las sillas que llevaba al frete, en donde nos esperaba la persona que nos iba a casar.     Cuando todos estuvieron en sus lugares me coloqué en la entrada del pasillo, viendo hacia el frente, en donde me esperaba Atsushi. Comenzó a sonar nuestra canción, que habíamos elegido en lugar de la marcha nupcial común y empecé a caminar hacia la persona que me veía detenidamente. Por un momento sentí cómo todo el mundo al rededor desaparecía. Sólo estábamos nosotros dos y no había nada en el mundo que nos pudiera separar. La persona que estaba en frente de mi era lo único que realmente necesitaba para vivir. Llegué a su lado y comenzó la ceremonia. Pronto llegó el momento de decir nuestros votos.     -Desde el momento en que te conocí supe que no habría nadie más que me pudiera hacer sentir completo – empezó a decir Atsushi – Te elijo hoy y te volvería a elegir mañana y en cualquier otra vida, porque sin ti no hay futuro para mi... te amaré con todo mi corazón y te cuidaré con todas mis fuerzas. Te amo – dijo mientras me ponía el anillo     -Contigo aprendí que no importa si eres alfa, omega o beta… - dije – Cuando encuentras a tu persona destinada, no debes dudar en encararte al mundo para estar junto a esa persona. Sin ti, mi vida no tiene sentido y para mí no hay nadie más que tú. Tu eres mi mundo, eres mi futuro y lo único que me gusta de mi pasado y eres a quien quiero a mi lado… más allá de la muerte – dije poniéndole el anillo.     -Más allá de la muerte – respondió Atsushi con lágrimas en los ojos y nos besamos sellando el compromiso. Cuando terminó la ceremonia, todos aplaudieron y nos felicitaron. Llovían besos y abrazos por todos lados y comenzaba a sentirme agobiado.     Después de eso, hubo una pequeña comida en un restaurante lujoso que habían escogido los abuelos, sólo asistieron los amigos y familia más cercanos. Estábamos en medio de la cena cuando de pronto empecé a sentir un dolor agudo en el abdomen.     -Ugh… - dije inclinándome hacia adelante     -¿Estás bien, amor? - dijo Atsushi preocupado     -Ahm… sí… estoy bien – dije tratando de soportar el dolor – Es sólo que Hoshi se sigue moviendo     -¿Estás seguro?     -Sí… no te preocupes.     El dolor iba y venía, durante toda la cena no pude estar tranquilo, pero no iba a permitir que nada me arruinara el día de mi boda. Me sentí aliviado cuando nos retiramos del lugar y fuimos a casa. En cuanto llegamos, me tiré en la cama y comencé a cantarle a Hoshi     -¿Qué haces, amor? - dijo Atsushi mientras se ponía la pijama     -Le canto ¨Twinkle, twinkle little star¨ a Hoshi para calmarlo     -¿En serio?     -Sí, le encanta...     -Ya veo… mañana tengo que regresar con Fumiko – dijo Atsushi acurrucándose a mi lado     -No quiero que te vayas – dije cabizbajo     -Lo sé… pero ya falta poco para que termine con el curso y luego no me iré de tu lado – dijo entrelazando nuestros dedos     -Ahora que estamos casados, no tienes opción – dije con una risita     -Aunque no estuviéramos casados, no te dejaría ir – dijo dándome un beso en el anillo de bodas     -Más te vale – dije somnoliento.     Estaba realmente cansado por todo lo que había pasado en el día. Sobre todo me había agotado el dolor constante que había estado padeciendo a lo largo del día. Empecé a escuchar a Atsushi cantarle a Hoshi y me sentí la persona más feliz del planeta, el canto comenzó a arrullarme  y me quedé dormido. Cuando desperté Atsushi se estaba preparando para irse.     -¿Ya te vas? - dije aún con sueño     -Sí… no quería despertarte – dijo besándome la frente     -Espera… quiero ir a despedirte al aeropuerto – dije tratando de levantarme.     Últimamente se me había dificultado más el incorporarme cuando estaba acostado, me sentía como una tortuga volteada.     -No es necesario amor, Hotaka me llevará. - dijo ayudándome a sentarme en la cama - Tu puedes quedarte a descansar     -No quiero… Prefiero ir a despedir a mi esposo – dije con una sonrisa     -Está bien – dijo cediendo finalmente y me ayudó a prepararme.     Cuando íbamos saliendo nos interceptaron mi mamá y Seiji     -Esperen, nosotros también vamos – dijo mi mamá – tenemos que comparar algo de regreso     -Está bien, pero ¿Por qué no van en su auto? - dijo Atsushi – No tienen que ir todo el camino hasta el aeropuerto para ir a la tienda     -Ambos tenemos pereza de manejar ja ja… - dijo Seiji – Y de paso, acompañamos a Akemi a despedirte, y nosotros también queremos despedirte en el aeropuerto     -No me utilicen de excusa para no manejar – dijo Atsushi     En el aeropuerto, la despedida esta vez fue más fácil, ya que sabía que no quedaba mucho tiempo antes de volver a verlo y ahora estábamos casados, así que me sentía más seguro de dejarlo ir por unos meses. Nos despedimos con un beso y en cuanto vimos que partió, sentí un fuerte dolor que me hizo caer de rodillas.     -¡Akemi! - gritaron los tres preocupados - ¡¿Qué tienes?!     -Me… duele… - dije sosteniendo mi barriga     -Debemos llevarlo al hospital – dijo Hotaka     Me ayudaron a caminar hacia el auto y Hotaka condujo a toda velocidad. Mamá llamó al doctor Jhon en el camino para ponerlo al tanto, y cuando llegamos ya nos estaba esperando en la entrada con una camilla. Yo no me podía mover por mi cuenta por el dolor, así que me tuvieron que cargar. Hicieron muchos estudios y me internaron en una habitación     -Ugh… esta cosa duele – dije quejándome de la intravenosa – Y pica...     -Eso es mejor que el dolor que sentiste antes, ¿no? - dijo mi mamá desde el otro lado de la habitación     -Sí… eso creo. De verdad me asusté – dije acariciando mi barriga     -Nos asustaste a todos – dijo Seiji entrando con un café para mi mamá – Hotaka está arreglando el papeleo de admisión     -¿Cuánto tiempo más debemos esperar? - dije nervioso     -Debes ser paciente, los resultados estarán pronto – dijo mamá tomando un sorbo de su bebida.     Después de un par de horas, entró Jhon con los resultados de los análisis y detrás de él, entró Hotaka     -¿Cómo te sientes? - me dijo Jhon     -Ahora ya no tengo dolor, pero siento la barriga algo extraña     -Sí… estuvimos cerca de perder a Hoshi – dijo Jhon serio     Me estremecí por la idea de que eso pudiera ocurrir     -Pero ahora está bien, ¿cierto? - dije preocupado     -Sí… de momento controlamos la situación, pero debes estar en completo reposo a partir de ahora. - dijo Jhon     -¿Eso qué quiere decir? - dijo mamá     -Que no puede moverse de la cama a menos que vaya al baño. No debe sufrir ningún tipo de estrés. - respondió Jhon     -¿Debo quedarme en el hospital? - pregunté     -Quiero tenerte en observación un par de días, después de eso, puedes decidir si quieres ir a casa, pero necesitarás muchos cuidados desde ahora – dijo Jhon     -Eso no es problema – dijo mamá – podemos cuidarlo en casa y si necesita alguna maquinaria para revisarlo, la podemos conseguir.     -Está bien, les daré las indicaciones para que preparen todo en su casa. Cuando le de el alta, estaré yendo a revisarlo al menos dos veces a la semana y me deben llamar si hay algún problema     -De acuerdo, gracias Jhon – dijo mi mamá dándole un abrazo.     -¿Le dijeron algo a Atsushi? - le pregunté a Seiji cuando Jhon, mamá y Hotaka salieron a hablar sobre lo que debían preparar.     -Aún no, debe seguir en el vuelo – dijo Seiji sentándose junto a mi     -No le digan nada, por favor… no quiero que se preocupe – dije cabizbajo     -Pero debe saber la condición de su esposo y de su bebé – dijo mientras me daba un durazno     -Lo sé… pero ahora está todo controlado. Si vuelve a ocurrir algo así, entonces no me opondré a que lo llames, pero por ahora quiero que se concentre en terminar para que pueda regresar lo antes posible.     -Está bien, lo dejaremos así por ahora – dijo Seiji dándome palmaditas en la mano.     -Gracias – dije con una sonrisa     Durante los días en los que estuve en el hospital, vinieron a visitarme Daichi con Nagisa. Al parecer, habían comenzado una relación y ahora la pasaban casi todos los días en casa de los abuelos. Después también vinieron Tomo y Anzu, me hacía bien pensar en otra cosa que no fuera el estar lejos de Atsushi y el hecho de que mi bebé había corrido peligro. Hotaka, mamá y Seiji no se separaron de mí en todo ese tiempo.     Después de la boda, las pastillas para las náuseas habían perdido el efecto, por lo que no podía mantener la comida en el estómago, pero ya estaba cansado de estar en el hospital así que rogué porque me dejaran salir. Cuando me dieron el alta, un par de semanas después de ingresar, vinieron los abuelos a recogerme y me llevaron a su casa porque era la que estaba más cerca del hospital y tenía las habitaciones más grandes, en donde podría caber toda la maquinaria que necesitaba para mis cuidados. Aunque yo pensaba que habían exagerado al convertir el espacio en una habitación de hospital. Pasaron unos días antes de que me pudiera sentir cómodo con tanta atención.     -¡Hola bebé! – dijo Nagisa entrando a la habitación – Te traje un rico pastel de duraznos – dijo levantando la caja que tenía en la mano.     -Gracias Nagisa – dije mientra dejaba a un lado la computadora     -Mooo… - dijo Nagisa quejándose – El doctor dijo que debes estar en reposo – No deberías estar trabajando     -Sólo estoy terminando unos trabajos – dije – Aún puedo hacer esto desde la cama, o mejor dicho… ésto es lo único que puedo hacer desde que debo estar aquí     -No te exijas demasiado – dijo Daichi entrando con una charola con tres tazas de té     -No te preocupes, de hecho, el  trabajo me ayuda a desestresarme – dije sonriendo - ¿Y cómo están Anzu y Tomo? No los veo desde que fueron a visitarme al hospital     -Ellos están bien, han mejorado sus notas gracias a ti ja, ja – dijo Nagisa - ¿Pero por qué no los llamas?     -Sé que están ocupados con la escuela y no quisiera molestarlos – dije     -Sabes que ellos no piensan así, deberías llamarlos, se alegrarán – dijo Nagisa     -Lo haré – respondí     Seguimos platicando sobre lo que había ocurrido en esos días. Y luego se fueron a ver una película al cine. Me sentí un poco deprimido y me propuse a seguir trabajando para distraerme, entonces me acordé de lo que dijo Nagisa y llamé a Anzu y a Tomo. Después de colgar las llamadas me sentí mucho mejor y más animado aunque no podrían venir a visitarme porque estaban ocupados con los estudios, había podido hablar con mis mejores amigos. Terminé los trabajos que estaba haciendo y se los envié al abuelo.     -Ahm… ahora... ¿Qué podemos hacer, Hoshi? - dije acariciando mi barriga     Entre mis cosas había puesto sobre todo ropa de Atsushi y la tenía ahora a mi alrededor. Cuando me sentía intranquilo la abrazaba para sentirme mejor. Le empecé a tararear a mi vientre mientras pensaba en lo que había pasado el último año.     Pasé un par de meses en cama, trabajando para el abuelo desde la computadora y estudiando, aunque todos estaban en contra, ya que mi salud nunca había sido buena, eso era lo único que evitaba que cayera en depresión. El doctor venía a revisarme periódicamente, pero no comía bien por las náuseas, así que mi condición estaba empeorando. Jhon me había propuesto volver al hospital, pero me negué porque prefería quedarme en casa y agradecía que hubieran llevado todas esas máquinas ahí. En ese momento ya tenía casi 8 meses y me sentía cada vez peor.     -¿Necesitas algo? - dijo mi madre desde la puerta de mi habitación     -No gracias, sólo debo ir al baño – dije sentándome en la cama. Empecé a sentir que me sangraba la nariz. - Oh…     -¡Akemi! - se acercó mi madre para ayudarme a limpiarme – Hace mucho tiempo que no te ocurría esto… tu cuerpo está llegando a su límite – dijo preocupada     -Estoy bien – dije – Aún puedo aguantar, soy fuerte je, je, je... - dije poniéndome de pie.     En cuanto me levanté sentí un dolor intenso y se me puso muy duro el vientre, haciendo que me doblara del dolor y caí al suelo.     -¡Hotaka! ¡Seiji! - gritó mi mamá, llamándolos     -¿Qué ocurre? - dijo Hotaka cuando llego a la habitación, seguido de Seiji     -¡Llama a Jhon! - le dijo mi mamá desesperada – Rápido. Ayúdame a ponerlo de nuevo en la cama.     Me volvieron a acostar mientras me retorcía del dolor     -¡Duele! - gritaba desesperado     -Lo sé, mi niño… - dijo mamá preocupada y con lágrimas en los ojos – El doctor ya viene en camino     -Hoshi… - dije llorando – No dejes que nada le pase a mi bebé     -No te preocupes amor, nada le pasará a tu bebé     El doctor no tardó mucho en llegar y empezó a tratarme     -Debemos llevarlo de inmediato al hospital – dijo Jhon – Debemos realizar la cesárea cuanto antes     -¡No! - dije desde la cama – ¡ugh! Atsushi no está aquí, no puedo tener a mi bebé sin él aquí. - dije adolorido     -No seas necio – dijo Jhon – esta vez no puedo ceder en mi decisión… si esperamos más, ambos estarán en peligro     -Seiji… - dije entre lágrimas – Llama a Atsushi...      Trajeron una ambulancia y nos dirigimos al hospital. Mientras me preparaban, me llevaron a una habitación y desde adentro escuchaba cómo se empezaban a reunir personas afuera de la puerta. Reconocí la voz de los abuelos, de Daichi y  Nagisa. Después de unos minutos, llegaron Tomo y Anzu, pero no encontraba la voz que más quería escuchar. A pesar de los medicamentos que me habían administrado, sentía mucho dolor y estaba sudando frío. No pasó mucho tiempo antes de que el doctor entrara a la habitación para llevarme al quirófano y empezar la cirugía. Sacaron la camilla y en el pasillo vi a todos con cara de preocupación y algunos estaban llorando, así que soporté el dolor y puse la mejor cara que pude.     -Estaré bien – dije, a penas con fuerzas     -Lo sé… -dijo mamá mientras me daba un beso en la frente     -¿Atsushi? - pregunté volteando a ver a Seiji     -Lo llamé – respondió     -Bien… - dije     -Te estaremos esperando – dijo Tomo     -A ambos – añadió Anzu     -Vuelvo en seguida – respondí con una sonrisa.     Los abuelos sólo se quedaron viendo desde atrás de todos, mientras la abuela lloraba, el abuelo la abrazaba tratando de calmarla. Nagisa y Daichi sólo me abrazaron preocupados     Me llevaron a través del largo pasillo mientras veía a todos de pie, afuera de la habitación de donde había salido.     -No te dormiremos por completo, pero no sentirás dolor – dijo Jhon – Ya está todo listo.     No podía dejar de llorar al pensar en que Atsushi se perdería el nacimiento de su hijo. Me aplicaron la anestesia local y empezaron con la cirugía. Después de un rato me comencé a sentir somnoliento y comencé a escuchar que me gritaban que no me durmiera, escuchaba el sonido de las máquinas y al personal corriendo y gritando por todo el lugar. En algún momento me quedé dormido.
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