-¿Cómo pudieron ser tan irresponsables? - dijo Seiji
-No fue así – dije – Fue algo que no pudimos evitar, ya que en ese momento estaba en celo y los supresores fallaron – continué explicándome después de una pausa. - También, después fuimos con Jhon, y tomé la pastilla anticonceptiva. Realmente tuvimos las prevenciones necesarias…
-Pero no usaron preservativos – interrumpió Jhon mientras tomaba un sorbo de café.
Todos nos voltearon a ver con ojos fulminantes.
-Ehem… - aclaré la garganta pensando en qué responder – Como les decía… fue cosa del momento. Pero ahora no se puede hacer nada…
-En eso estoy de acuerdo – dijo mi madre suspirando – Ya no podemos hacer nada, aunque nos enojemos… sólo queda decidir qué es lo que vamos a hacer a partir de ahora
-¿No es obvio? - dijo el abuelo – Debe hacerse la operación de inmediato
-¡No! - grité abrazando mi estómago
-¿De qué estás hablando? - dijo Seiji – Mientras más tardemos en hacerlo, será más peligroso
-No importa cuanto tardemos, porque no me desharé de mi bebé – dije.
Voltee a ver a Atsushi y me abrazó, también le lancé una mirada suplicante a Daichi y a Nagisa, quiénes caminaron a mi lado para apoyarme
-¡No seas terco! - gritó el abuelo
-Tranquilo querido – dijo la abuela para tranquilizarlo – Akemi aún está delicado de salud
-Yo creo que es decisión de Akemi – dijo Daichi serio – No podemos obligarlo a hacer algo que no quiere
-Yo también me haré responsable – dijo Atsushi
Todos se quedaron callados un momento.
-Si estás tan decidido a quedarte con el niño, no hay nada que pueda hacer – dijo el abuelo – Eres tan terco como tu padre… pero no puedo dejar que lo tengan fuera del matrimonio y sin empleo.
-Haremos lo que nos digas abuelo – dije serio
-Se casarán cuanto antes, y trabajarás en la empresa a tiempo completo en cuanto nazca el bebé. Sé que no te interesa trabajar en nuestro negocio, pero no dejaré que ese niño sufra por la terquedad de sus padres.
-De acuerdo. - dije
-También, haremos que Atsushi termine antes la preparatoria y lo enviaré a estudiar al extranjero durante 6 meses, antes de que nazca el bebé – dijo el abuelo
-¡No! ¡Todo menos eso! - grité con ganas de llorar – No lo alejes de mi…
-Sólo serán 6 meses, hará un curso para aprender sobre el negocio y cuando regrese, también trabajará en la empresa. Esas son mis condiciones – dijo el abuelo mientras tomaba un bocado de pastel
-Está bien Akemi… - dijo Atsushi – sólo serán 6 meses, y después estaremos juntos de nuevo. A demás, no será inmediato… primero tengo que terminar la preparatoria
-¡Como sea! ¡No me importa! - grité levantándome - ¡Pero no me quitarán a mi… - estaba diciendo cuando me dieron ganas de vomitar de nuevo al oler la comida que estaban sirviendo en la mesa y corrí al baño.
Atsushi y el doctor me siguieron al baño y después, me llevaron a la cama. Me acosté y le di la espalda a Atsushi enojado
-¿Qué ocurre, amor? - dijo dándome un beso en la cabeza
-No te importa que estemos alejados durante tanto tiempo – dije con ojos llorosos
-Claro que me importa Akemi… - dijo dándome la vuelta para verme a la cara – Pero son las condiciones del abuelo para que conservemos al bebé y para que podamos estar juntos…
-Lo sé… pero no tenías que ceder tan fácilmente – dije con un puchero
-Lo estuve pensando… quiero ser mejor para ustedes dos… - dijo Atsushi con cara de ternura - Quiero ir a estudiar y aprender muchas cosas para ayudarte en todo lo que pueda. Ahora mismo me siento inútil, pero si me dan la oportunidad, claro que la tomaré sin pensarlo.
-Ugh… - dije quejándome – Está bien… pero antes de eso…
-¿Qué cosa? - dijo Atsushi curioso
-Quiero que me marques – le dije al oído.
En seguida se puso rojo y después de una risita me respondió – De acuerdo, quiero que seas sólo mío – dijo mientras me daba un beso.
Destpués de eso, nos llevaron a vivir a la casa de mi madre para tenerme vigilado porque era un embarazo de alto riesgo. Mientras trabajaba y continuaba con los cursos de la universidad en línea, ayudaba a Atsushi a estudiar para que pudiera presentar el examen de certificación. No habíamos podido pensar en la boda porque estábamos ocupados con los estudios de Atsushi. En un par de meses había aprobado y estaba listo para irse al extranjero, en donde lo esperaba Fumiko.
-No quiero que te vayas – dije mientras estaba acostado en la cama abrazándolo – Me sentiré muy solo
-Estás con mamá y papá… también está Hotaka y los chicos… No estarás solo
-Pero tú no estarás...
-Si yo supiera que no estarás bien ¿Crees que podría irme?
-Lo sé… pero aún así…
-Descuida, el tiempo pasará volando
-Pero aun no me marcaste como lo prometiste – dije llororso
-Eso fue antes de que el doctor nos dijera que no entrarías en celo durante el embarazo – dijo apenado – Lo siento por eso…
-Ugh… no hay nada que hacer…
-Aún no puedo creer que aquí está creciendo nuestro bebé – dijo acariciando mi estómago
-A penas se ve un pequeño bulto
-Debes prometerme que te cuidarás bien
-Lo sé… lo haré aunque no me lo digas.
-Te amo – dijo dándome un beso
-Y yo a ti… te amo
Nos quedamos dormidos mientras platicábamos y al día siguiente Atsushi estaba listo para irse. Llegamos al aeropuerto acompañados por nuestros padres, Hotaka y los chicos. Atsushi intentaba despedirse mientras yo lo abrazaba de la cintura sin querer dejarlo ir.
-Amor, no me puedo mover – dijo Atsushi acariciando mi cabeza
-Sólo se irá unos meses – dijo Anzu tomándome de la mano
Me quejé y lo solté abrazando ahora el brazo de Anzu. Por fin todos terminaron de despedirse y antes de que se fuera me acerqué y le di un beso.
-Ni se te ocurra engañarme – le dije con ojos molestos
-Claro que no – dijo dándome un beso – Sabes que eres el único para mí.
Solté algunas lágrimas mientras veía que Atsushi se iba y regresamos a casa. Anzu, Tomo y Nagisa se quedaron unas semanas conmigo para acompañarme, mientras yo los ayudaba a estudiar para sus exámenes.
-Nagisa, creí que habías dicho que no te importaban las clases – dije entre risitas
-Después de la paliza que me puso mi abuelo cuando se enteró que falté, me hizo prometer que acabaría correctamente la preparatoria…
-Ja ja ja, era de esperarse – dijo Tomo
En ese momento Daichi entró con una bolsa grande de duraznos
-¡Waaaa! - grité emocionado. Los duraznos eran mi antojo frecuente y los devoraba cuando me traían algunos – ¡Gracias! - tomé la bolsa y comencé a comer.
-¿Por qué le traes eso? - dijo Tomo molesto – No es como si fuera tu bebé. ¡Hum! - dijo bofando
-¿A ti qué te importa? - dijo Daichi – A demás, le prometí a Atsushi que cuidaría a Akemi
-Déjalo – le dije a Tomo con la boca llena – Tu sigue trayendo duraznos para mi – dije a Daichi con una sonrisa
Tomo sólo bufó enojado y seguimos platicando.
Cuando todos regresaron a sus casas, estuve meditabundo y deambulaba por toda la casa. Dos meses después, me quedé solo con Hotaka ya que mamá y Seiji habían salido a un viaje de negocios.
-Akemi, tu abuelo quiere que mañana te presentes a la compañía para resolver unos asuntos – dijo Hotaka mientras me ponía un plato con comida en frente
-Gracias… - dije viendo el plato mientras sentía náuseas por el olor. - Está bien… Entonces hay que preparar los documentos que te mencioné
-Sí… - dijo Hotaka mientras se sentaba también en la mesa y se me quedaba viendo – Debes intentar comer otras cosas, a demás de duraznos. ¿En dónde están las pastillas para las náuseas que te recetó el doctor Jhon?
-En el baño de mi habitación – dije dando un pequeño bocado de alimento – Pero no me gusta tomar medicinas… no sé si le harán daño a nuestro Hoshi (así llamamos al bebé adentro de mi)
-Está bien, ya que fue el doctor quién lo recetó
-Aún así… ya que el abuelo sigue en contra de que tenga a mi bebé, no sé si el doctor esté de su lado – dije haciendo un puchero
-Jhon nunca haría algo en contra de la voluntad de su paciente – dijo Hotaka pidiendo a una de las mucamas que trajeran la medicina – a demás, le hace más daño a Hoshi el que no comas bien y ya está muy grande como para detener el embarazo. Sólo deja de ser terco y toma las medicinas.
-Ok… - empecé a sentir náuseas de nuevo antes de que me dieran las medicinas, y en cuanto las tomé, me dio mucha hambre y comí todo lo que tenía en el plato
-Es un alivio que por fin hayas comido algo – dijo Hotaka levantando los platos vacíos
Después de la cena fui a mi habitación y me acosté en la cama. Me sentía muy ansioso e incómodo. Entonces reconocí el olor de Atsushi en el ropero y me dirigí hacia donde tenía la ropa que había dejado. Tomé uno de sus suéteres y me lo puse, en seguida me sentí más tranquilo y me quedé dormido hasta el otro día. La ropa de Atsushi me quedaba muy grande, excepto por la barriga que sobresalía. Al levantarme me alisté para ir a la empresa, pero en cuanto me quité el suéter, me volví a sentir ansioso así que me lo puse de nuevo y encima, me puse uno de sus sacos y salí para encontrarme con Hotaka en la entrada de la casa.
-¿Qué tienes puesto? - dijo Hotaka soltando un suspiro
-Un saco – dije caminando a la salida
-Pero ese saco es de Atsushi… - dijo Hotaka, claramente viendo que me quedaba mucho más grande que mi ropa
-Ahora es mío y no me lo puedes quitar – dije poniéndome en pose de ofensiva, como un gato asustado
-Bien, no te lo quitaré. Vamos, se hace tarde
Subimos al auto y nos dirigimos a las oficinas de la empresa. En el camino pasamos por enfrente del café de Nagisa
-¡Ah! Detén el auto – le dije – Quiero un pastel de duraznos de la cafetería de Nagisa – le hice un gesto de súplica
-Está bien, espera aquí. Ahora lo traigo
Hotaka salió del auto y entró al lugar. No pasaron más de dos minutos cuando Nagisa salió corriendo con el pastel dentro de una caja
-Aquí tienes, corazón – dijo Nagisa con una sonrisa – Siempre que se te antojen, pídelos y yo correré a dártelos
-Je, je. Gracias – dije – ¿Quieres que te llevemos a la escuela?
-Ah, cierto… se hace tarde – dijo Nagisa viendo su reloj – No es necesario, Daichi no tarda en llegar para llevarme
-Ehhh… - dije con tono sarcástico – No sabía que tenían ese tipo de relación
-Ah… No… digo… no sé, pero últimamente ha estado más amable que de costumbre ha, ha – dijo nervioso
-Está bien, vayan con cuidado – dije cuando vi que Hotaka había subido al auto
-Sí, ustedes también – dijo Nagisa
-¿Nos vamos? - dijo Hotaka
-Sí – respondí
Llegamos a la empresa y cuando entramos por la puerta, noté cómo todos se me quedaban viendo. Ya todos sabían que yo iba a tener un bebé y que me iba a casar y habían actuado de una forma muy cálida, pero ahora todos me veían raro.
-¿Qué sucede? - le dije a una de las empleadas que iba pasando, con la que me llevaba muy bien
-Es su atuendo, señor… - dijo nerviosa – Le queda algo…
-Ah… es porque es de Atsushi – dije serio
-Ah, ha ha ha… - dijo la chica – ya veo…
Seguimos caminando y llegamos a la oficina del abuelo. Cuando entramos el abuelo se me quedó viendo con cara de extrañeza y después de ver que Hotaka le hizo una seña de que no me dijera nada, sólo suspiró
-Siéntate, hijo – dijo el abuelo señalándome el sillón
Me senté y abrí la caja que contenía un gran pedazo de pastel de duraznos.
-Hotaka, ¿Le puedes dar los documentos al abuelo, por favor? - dije mientras admiraba conmovido mi postre
-Eso no es bueno para tu salud – dijo el abuelo acercándose con las hojas en las manos
-Pero tengo mucho antojo… - dije comiendo un gran bocado – A nuestro Hoshi sólo se le antojan los duraznos. ¿Quieres un poco?
-No, gracias – dijo el abuelo
-¿Y tú, Hotaka? - le dije extendiéndole la cuchara llena de pastel
-No, estoy bien – respondió Hotaka – Gracias.
Hablamos sobre el trabajo y después de aclarar los asuntos pendientes el abuelo me pidió que fuéramos a su casa a comer con la abuela. Fuimos en nuestros respectivos autos y cuando llegamos y entramos por la puerta, me brincó encima Nagisa.
-Cuidado, lo puedes lastimar – dijo Daichi detrás de Nagisa
-Hola chicos – dije dándole palmaditas a Nagisa
-Pero, ¿Qué haces aquí, Nagisa? - dije
-Vine a jugar un rato – dijo Nagisa sonriendo
-¿Pero y la cafetería? - pregunté
-El abuelo dijo que paso mucho tiempo ahí y me corrió… bueno, ahora sólo trabajo ahí en las mañanas, antes de ir a la escuela, es cuando hay más gente y luego, para ayudar a cerrar en las noches – dijo Nagisa encogiéndose de hombros
-Ya veo…
-Ya está lista la comida, vamos a comer – dijo la abuela
-Hotaka, ¿Las trajiste? - le pedí las medicinas para las náuseas a Hotaka
-Sí, toma – dijo sacándolas de mi bolso
-¿Aún tienes muchas náuseas, querido? - dijo la abuela preocupada
-Sí… es curioso, ya que sólo los duraznos no me las provocan – dije con una sonrisa mientras me tomaba la medicina
Nos sentamos a comer y estuvimos platicando y hablando de la nueva relación que tenían Nagisa y Daichi, cuando recibí una llamada de Atsuhi. Me disculpé y me levanté de la mesa para contestar.
-¿Hola? - dije ansioso
-Hola, amor. ¿Cómo estás? - dijo Atsushi desde el otro lado de la línea
-Bien, ¿Y tú? - dije con la voz entre cortada
-Estoy bien. Me darán una semana de vacaciones, ¿Qué te parece si… - estaba diciendo Atsushi cuando lo interrumpí
-¡Si! ¡Definitivamente sí! - grité emocionado - ¿Cuándo vendrás?
-La próxima semana, pero sólo serán unos días ¿Está bien?
-Sí, eso es mejor que nada – dije ansioso por verlo de nuevo
-Muy bien, entonces cuida de nuestro Hoshi y nos vemos pronto
-¡Bien! - dije y colgamos la llamada
Durante el resto de la semana, me sentí con mucha más energía y con mejor humor, aunque todavía tenía episodios de náuseas, depués de tomar los medicamentos siempre comía bien. Aún seguía durmiendo con la ropa de Atsushi y sin darme cuenta, ya toda su ropa estaba sobre la cama.
-Mañana llega Atsushi, ¿No quieres limpiar todo esto? - dijo Hotaka al ver el desorden que tenía
-No quiero – dije acostándome sobre el montón – Si no tengo la ropa de Atsushi, no puedo dormir
-Bien, como quieras – dijo suspirando y salió de la habitación
Empecé a sentir que el bebé se movía mucho, cada vez que lo hacía, le comenzaba a cantar la canción de ¨Twinkle twinkle little star¨ y se calmaba. Me quedé dormido mientras tarareaba y tuve el sueño de las estrellas de nuevo. Ahora veía a todas las estrellas bailando a mi al rededor y jugueteando, pero no veía a mi estrelita que siempre tenía en las manos, por lo que me empecé a poner ansioso y voltee a todos lados buscándola mientras más estrellas bajaban para unirse a la pequeña fiesta que estaban teniendo. De pronto empecé a sentir movimientos dentro de mí y recordé que antes, la pequeña estrella se había escondido dentro de mi cuerpo y comencé a abrazar mi vientre ¨Hoshi¨ dije soltando una lágrima de felicidad antes de despertar.
Me levanté ansioso por ver a Atsushi y me cambié de ropa para ir al aeropuerto a recogerlo. Salí corriendo de mi habitación y le dije a Hotaka que me llevara.
-No – dijo Hotaka mientras terminaba de arreglarse para salir
-¿Por qué no? - dije molesto
-Porque tu abuelo vendrá por ti para ir a la empresa, ¿Lo olvidas? Hoy tienes una junta importante
-¡Pero yo quiero ir con Atsushi! - dije haciendo berrinche
-Akemi, yo iré por Atsushi y después iremos por ti a la empresa ¿De acuerdo?
-¡No quiero! ¡No quiero! ¡No quiero!
-No hay nada que podamos hacer. A demás, aún faltan unas horas para que Atsushi llegue
-¿Entonces a dónde vas? - dije sospechando
-Tengo algunos asuntos que atender antes de ir, te lo dije ayer. Es por eso que tu abuelo vendrá
-Ah… ya que… pero en cuanto llegue el papá de mi Hoshi, llévalo conmigo ¿Bien? - dije tirándome al sillón
-Sí, lo sé… - dijo saliendo de la casa
Esperé a que el abuelo llegara por mi y fuimos a las oficinas. Tuvimos lo que me pareció la reunión más larga de mi vida y después el abuelo me pidió que fuera a su oficina para aclarar algunos puntos que quedaron inconclusos en la junta. Yo ya estaba por volverme loco de las ansias que tenía de ver a Atsushi, pero me tenía que concentrar en el trabajo y después de unas horas por fin había terminado.