En territorio Walczak, en Gdansk, voivodato de Pomerania, Polonia, tras unirse un clan más a La Nueva Alianza.
A pedido de Stefan, Patrick había llevado una adenda del pacto firmado por los líderes de los pueblos sobrenaturales donde se añadía a Los Walczak como parte de la alianza. El Alfa Höller no dudaba que su hijo lograría su propósito, por lo que formalizar el ingreso de dicho clan vampírico a La Nueva Alianza era algo que no debía hacerse esperar. Tras soltar el abrazo con Ileana, el Delta Höller comunicó a Anastazja sobre la existencia del documento y el requerimiento de que sea firmado por ella y el resto de representantes de los pueblos sobrenaturales que formaban parte de la comitiva.
- Estimado Delta Höller, por favor, permítenos degustar calmadamente de este momento al organizar una rápida ceremonia y celebración –pidió Anastazja con súplica-. Los Walczak hemos tenido muy pocas oportunidades para regocijarnos en los últimos siglos, así que hagamos que esta sea la primera de una nueva y mejor existencia que llevaremos al lado de los demás sobrenaturales.
- Yo creo que no habrá problema en aceptar tu pedido, querida hermana –comentó Ileana mientras compartía telepáticamente con Viktor y Stefan lo solicitado por la vampira polaca, ya que estos dos estaban alejados, recibiendo las disculpas del General Walczak por haberlos mirado mal e intentado atacarlos.
- ¡Por supuesto que no hay problema! –respondió Viktor muy animado desde donde se encontraba con su padre, ancestros y guerrero vampiro arrepentido. Ante la mirada llena de duda del general, Viktor se explicó-. Tendremos ceremonia de firma de pacto y celebración por el inicio del nuevo estilo de vida de Los Walczak –la inocente alegría del joven dios cautivó a los vampiros polacos, ya que no se esperaban que el representante de la máxima divinidad avalara tan entusiasmado el festejo propuesto por Anastazja.
- Por favor, Alfa Höller y quienes lo fueron antes del actual, así como los demás representantes de los pueblos sobrenaturales, permítannos preparar algo sencillo y compartir con nosotros nuestra felicidad –pidió Anastazja mirando con súplica a Stefan y los demás.
- ¡Por supuesto! –respondió Stefan mirando a sus acompañantes. Todos aceptaron la invitación con sonrisas y venias-. Será un placer acompañar a nuestros nuevos aliados y hermanos sobrenaturales.
Demostrando que Los Walczak estaban bien organizados, en menos de una hora habían acondicionado el enorme salón para la ceremonia, donde respetando los protocolos para estos casos, se procedió a firmar la adenda donde se indicaba la incorporación del clan vampírico polaco a La Nueva Alianza. Tras comunicar a los suyos el desenlace de la visita a Los Walczak, Stefan, Viktor y los demás que conformaban la comitiva pudieron relajarse y disfrutar de la celebración, la cual empezó con una cena. Pidiendo ayuda a Patrick, los vampiros polacos pudieron poner sobre la mesa aquellos manjares que licántropos, elfo, hada, bruja y felino disfrutarían. «Saber lo que le gusta a Ileana es simple porque ella es como nosotros», se explicó Anastazja cuando sirvieron las viandas y detalló que su gente no necesitó consultar sobre las preferencias de la vampira rumana.
- Estimada señora, ¿me permite hacerle una pregunta? –consultó muy respetuoso Viktor, pero con un semblante serio, algo que preocupó a la lideresa Walczak.
- ¡Por supuesto, joven dios! –respondió la vampira polaca, llamando a Viktor como todos lo hacían entre los sobrenaturales.
- ¿Cómo obtuvieron la sangre que Los Walczak e Ileana están disfrutando? –la pregunta que formuló Viktor hizo que Anastazja abriera los ojos de par en par, para luego agachar la cabeza-. Como me lo temía, sangre humana obtenida por la fuerza.
- ¡Perdón, joven dios! Comprenda que nuestro cambio recién empieza –se excusó Anastazja al sentirse avergonzada.
- Papá, la manada más cercana es la nuestra. ¿Podrías disponer que los nuestros abastezcan periódicamente a Los Walczak de alimento? –el pedido de Viktor, lleno de respeto, hizo sonreír a Stefan, ya que, aunque su hijo se encontraba por encima de él en todos los aspectos, no perdía las formas que deben darse entre padres e hijos.
- Claro, hijo. Eso ya se había considerado –respondió Stefan, y mirando a Baihu, invitó al felino a participar de la charla.
- Joven dios, el Señor Felino, mi primo Wang Qiang, ha determinado el grupo de felinos que se establecerá en territorio Walczak tras la incorporación de este clan vampírico a La Nueva Alianza, así como lo hemos hecho en territorio Dracul y Hagi, para proveer alimento libre de crueldad a nuestros hermanos vampiros y protección, de ser atacados por Satanás y sus seguidores –la respuesta de Baihu alegró a Anastzja, así como al consejero y general que también acompañaban en la mesa a la comitiva.
- Igualmente, el Gran Hada ha dispuesto que el campamento más cercano se traslade a territorio Walczak para aportar al cambio de estilo de existencia de nuestros hermanos vampiros –comentó Emma mostrando una enorme sonrisa, ya que la hacía muy feliz que un nuevo clan se haya unido a los sobrenaturales.
- Por estos lares no hay muchos brujos, ya que los magos oscuros obligaron a los míos a huir a tierras cercanas a las manadas para protegerse. No obstante, el Brujo Supremo coordinará con usted, mi señora, la incorporación de brujos a su clan, ya que, al igual que las hadas, los brujos queremos apoyar al cambio de Los Walczak –añadió Killari aportando a que la felicidad de esos vampiros aumentara. Sin embargo, en el rostro de Anastazja apareció la sombra de la venganza al escuchar que se mencionó a los magos oscuros.
- Estimada señora, ¿algo perturba tu felicidad? –preguntó Viktor mirando fijamente a Anastazja.
- Joven dios, ¿podría conocer el nombre del mago oscuro que dio la orden de acabar con mi familia? –preguntó Anastazja tratando de no dejar ver en su rostro las ansias por venganza.
- ¿Con qué finalidad quieres conocer el nombre del culpable de tu desdicha? –preguntó Viktor con apacible semblante.
- No sé si es correcto, pero quisiera ir detrás de aquel que me arrebató la felicidad –dijo Anastazja con una expresión que era la mezcla de la ira con la tristeza. La vampira sentía ira contra aquel cobarde que ordenó la matanza de su familia y la tristeza se daba porque sabía que no era correcto buscar venganza, más aún cuando quería cambiar.
- Eso no se va a poder –respondió Viktor manteniendo el semblante apacible.
- Sé que hago mal en pedir que se me permita hacer justicia al querer buscar a quien acabó con mi familia, pero comprenda, joven dios, que no es fácil de buenas a primeras dejar atrás la manera de existir que he seguido por tantos siglos –se explicó Anastazja con la intención de que se permita por última vez comportarse como estaba acostumbrada a hacerlo.
- Me alegra escuchar que eres consciente de que no está bien que quieras vengarte –dijo Viktor mostrando una inocente sonrisa-, pero mi negativa radica en que ese mago oscuro ya no camina sobre La Tierra al haber sido exterminado algunos años atrás –saber ello aportó a que Anastazja se sintiera aliviada, como si le hubieran quitado un peso de encima, el deseo de vengarse-. Kerem de Anatolia era su nombre, y Lucian Dracul acabó con él, acto que dejó claro que el clan del cual es príncipe rechazaba el pacto con Satanás.
- Ahora tengo un motivo más para estar agradecida con el Príncipe Lucian y los suyos –mencionó Anastazja sonriéndole a Ileana, quien respondió el gesto con otra sonrisa.
- Exacto. Él ya se hizo cargo de quien te lo arrebató todo cuando eras humana, ya que fue Kerem de Anatolia quien sugirió a Szymom que te convirtiera –empezó Viktor a dar mayor información sobre los hechos del pasado-. El mago oscuro tenía curiosidad por saber con qué recuerdos despertarías tras renacer siendo una vampira, y la satisfacción de haber creado una máquina de destrucción por el consejo entregado al Señor Walczak fue de su beneplácito. Ahora que sabes que ese horrendo ser ya no existe más en este plano ni en ningún otro, ya que su alma fue devorada siglos atrás por los hijos de Satanás, puedes seguir tu camino hacia la salvación.
- Gracias –fue lo único que pudo decir Anastazja al darse cuenta que no había impedimentos o excusas para no seguir los propósitos que el Dios Supremos tenía para los vampiros y hacía llegar a los sobrenaturales a través de la Madre Luna y, ahora, del Híbrido.
Horas después, desde la Colonia de Sinkiang, la más gran de todas, llegó un batallón felino con los guerreros mejor entrenados de esta especie, ya que el territorio de esta región autónoma china es muy inhóspito, por lo que menos del 10 % es habitable por humanos, dejando un amplio margen de desarrollo para los sobrenaturales, pero en condiciones más complejas que aquellas colonias radicadas en zonas más fértiles.
- Han llegado pronto –comentó Anastazja un poco preocupada porque no se esperaba tener en sus tierras a los felinos a pocas horas de haber firmado La Nueva Alianza.
- No podemos darle tregua a Satanás y sus huestes a que puedan atacarlos. Es cuestión de horas para que el embaucador se entere de la decisión que Los Walczak han tomado –respondió Stefan mientras caminaba junto a la lideresa vampira, Wang Baihu y Viktor hacia la azotea de la propiedad del clan vampírico que estaba a la vista de los humanos.
Seiscientos felinos, además del comandante que los lideraban, esperaban en esa pequeña área, manteniéndose fuera de la mirada de humanos al ocultarse en la oscuridad de la noche que ya había caído en la ciudad de Gdansk. Al ver la cantidad de guerreros que con las justas podían ocupar el área de la azotea, Anastazja dio el permiso para que bajaran hacia las plantas subterráneas. Después de darles la bienvenida y saludar al comandante, quien trajo consigo los saludos de Wang Qiang, el Señor Felino, Wang Baihu abrió un portal hacia la zona indicada por la lideresa Walczak, trasladando a todos donde se desarrollaba la celebración por la firma del pacto con los sobrenaturales.
- El renunciar al pacto con Satanás ya nos está proveyendo de bendiciones –empezó a decir Anastazja ante los miembros del clan que lideraba tras regresar al salón-. No solo hemos obtenido la verdad, el consuelo de la Madre Luna y la posibilidad de ser perdonados, sino que ahora han llegado nuestros hermanos felinos, quienes convivirán con nosotros para prodigarnos de protección, alimento y enseñanzas sobre una existencia libre.
Los vampiros empezaron a vitorear a los recién llegados. Los que se encontraban más cerca del batallón empezaron a agradecerles por su ayuda. El gesto de una niña del clan, una de los pocos vampiros por nacimiento, con una de las féminas felinas hizo que para todos en el salón quedara claro que a partir de esa fecha se consolidaba la hermandad entre felinos y Clan Walczak. La niña le regaló a la felina un hermoso prendedor en forma de mariposa que adornaba la solapa de su vestido. «Gracias por haber dejado tu hogar para venir al mío y cuidarme», se escuchó decir a la pequeña, a quien la felina agradeció el detalle que tuvo con una reverencia. Esa acción movió a que el resto de vampiros buscaran entre sus bolsillos algo que entregar a los guerreros felinos como señal de agradecimiento. Ver a los suyos muy interesados en conseguir algo que dar a quienes desinteresadamente llegaron para ayudarles enterneció a Anastazja, y por primera vez, desde que fuera convertida, su corazón latió por unos segundos.
- El cambio ha empezado a gestarse en ti y en tu clan, estimada señora –comentó Viktor al haberse percatado de lo ocurrido con la vampira polaca tras la complaciente escena.
Al regresar a territorio Höller en Lima, Patrick empezó a contactar nuevamente al resto de clanes. El impulso para continuar con esa difícil labor lo obtuvo al presenciar lo logrado al visitar a Los Walczak, por lo que, animado al darse cuenta que sí era posible conseguir la redención de los vampiros a través del diálogo, continuó con lo que se le encomendó. Aunque, sin que el Delta Höller lo sepa, recibiría una gran ayuda por parte de Anastazja, ya que la lideresa vampira se comunicó con sus pares en otros clanes e informó los motivos que la llevaron a dejar el pacto con Satanás. Sus razones, entendibles para varios de los señores líderes de los clanes, hizo que un clan más respondiera de inmediato a la nueva solicitud de diálogo que presentara Patrick.
- Stefan, mi Alfa, gratas noticias –llegó diciendo el licántropo encargado de la diplomacia de la manada-. Como te informé, retomé la labor de solicitar a los clanes que se abran al diálogo, y a diferencia de las veces anteriores, Los Kusanović han respondido que aceptan nuestro pedido de entablar el diálogo y que esperan la visita de la comitiva sobrenatural acompañando al joven dios –lo último dicho por Patrick llamó la atención de Stefan.
- ¿Joven Dios? ¿Cómo saben sobre Viktor? Los vampiros no lo conocen por ese título.
- Lo mismo me pregunté, y al consultarle al consejero Kusanović que respondió nuestra misiva, me dijo que Anastazja Walczak había enviado a su señor una carta detallando la veracidad del origen de Viktor, que daba fe de que era el representante del Dios Supremo entre los sobrenaturales, y porque ella recomendó escuchar lo que tiene que decir, su señor aceptó recibirnos en sus dominios.
La indirecta participación de Anastazja en la decisión de Los Kusanović hizo que Stefan comentara con Viktor el ofrecerle a la vampira participar de la comitiva que iría a territorio del clan en Croacia, lo que al joven dios le encantó, ya que la lideresa Walczak le había caído muy bien y sabía que sería fundamental para el proceso de convencer a los vampiros a abrirse al diálogo. Al irse Stefan a coordinar con Patrick y los demás líderes sobrenaturales sobre los miembros de cada pueblo que acompañarían al joven dios, Viktor dejó el estudio pendiente por los dos días que estuvo en territorio Walczak para ir en busca de su hermana melliza.
- Querida Viki, buenas noticias, dentro de pocos días volveré a enrumbar junto a papá, nuestros ancestros, el tío Patrick y los representantes de los demás pueblos sobrenaturales hacia otro clan vampírico, el de Los Kusanović –decía Viktor ingresando a la habitación de su hermana luego de que esta le avisara que podía hacerlo.
- ¡Oh, Vik, esa sí que es una excelente noticia! –respondía la pequeña diosa mientras extendía sus brazos hacia su hermano, pidiéndole un abrazo que este le prodigó-. Me alegra mucho que estés haciendo realidad tu propósito de existencia, querido hermanito mayor –decía Viktoria mientras mantenía el abrazo. En verdad, ella estaba feliz porque su hermano estaba ejecutando el plan divino; sin embargo, la tristeza llegó a ella.
- ¿Qué te aflige, Viki? –preguntó preocupado el joven dios a su hermana.
- El no saber cuál es mi propósito en esta vida, Vik –respondió Viktoria alejándose de Viktor al mover su silla de ruedas hacia el ventanal de su habitación, donde se quedó contemplando el jardín posterior de la mansión con el paisaje del vecindario al fondo-. Todos venimos a este mundo con un para qué, a muchos les toma bastante tiempo averiguar de qué se trata, pero yo soy una diosa, y desconozco ese detalle de mi existencia –el lamento en la voz de Viktoria hacía que el corazón de Viktor se sintiera oprimido. Él amaba a su hermana, por eso, desde que nacieron, él siempre la protegió, más aún cuando se enteraron de su condición, única entre los sobrenaturales.
- Viki, todo sucede a su debido tiempo. Aunque se me ha otorgado la omnisciencia, no logro ver tu futuro ni saber el porqué de tu existencia. Padre ha bloqueado esa parte de mi poder, y es por algo. Sé que Él tiene preparado para ti algo grandioso, muy especial, ya que tú eres un milagro, no solo para papá y mamá, sino para todos, en especial para mí, ya que contigo, a mi lado, no me siento solo al ser el único en mi singular genética. Somos dos, hermanita, y por eso siempre tendrás mi apoyo, aún más cuando descubramos el para qué existes –que las lágrimas empezaran a nublar la inocente y violácea mirada de Viktoria hizo que el joven dios se arrodillara enfrente de su hermana para consolarla. Activando su poder divino, Viktor calmó la tristeza de la pequeña diosa. Después de unos minutos en silencio, el joven dios continuó la conversación con su hermana melliza-. Viki, no solo he venido para darte la buena nueva, sino porque quiero preguntarte algo que no pude ni bien regresé de territorio Walczak. ¿Conocías la historia de Anastazja Walczak? –preguntó Viktor, y la pequeña diosa asintió con la cabeza-. Por eso me entregaste tu muñeca, que coincidentemente tenía un parecido con Halina antes de ser cruelmente asesinada.
- Aunque soy una diosa como tú, la omnisciencia no se me ha sido otorgada, hermanito, pero cuando el Dios Supremo quiere que sea de mi conocimiento algo, Él me lo revela en sueños. Así fue como pude ver lo que sucedió con ella cuando se llamaba Danuta, y, como acabas de decir, al encontrar parecido entre la pequeña Halina y mi muñeca, te la di para que se la regales, esperando que sea el detonante que reviva el recuerdo de su hija, uno que nunca perdió, solo dormía en el fondo de su memoria –la respuesta de Viktoria hizo que el joven dios sonriera al darse cuenta que su hermana era el perfecto complemento que él necesitaba para ejecutar su misión.
- Viki, me alegra decirte que, aunque no creo que ese sea el propósito de tu existencia, el que me ayudes con esos detalles, como el de la muñeca, aporta mucho en mi misión para alcanzar mis objetivos –señaló Viktor sonriéndole a su hermana melliza.
- Y para mí es todo un honor poderte ayudar, hermanito mayor.