Owen: Linda noche, conejita. Acabo de llegar a Madrid y no deseaba otra cosa más que escribirte. Lamento no haberme despedido esta mañana como me habría gustado, pero no quise que te despertaran. Hice que te trasnocharas, así que iba a ser bastante egoísta de mi parte si interrumpía tu sueño. La noche anterior fue extraordinaria, no te imaginas cuánto amé verte reír conmigo genuinamente, sé que se leerá extraño, pero me fascinó conocerla después de toda una vida encontrándonos sin disfrutar de ella, es hermosa. Ansío ser testigo de esa radiante sonrisa más seguido y que no sigas negándomela. Me encantaría que muchos encuentros como esos se repitieran y empiezo a contar cada segundo que falta para tu llegada a Madrid y eso ocurra; esta vez yo seré el anfitrión y no desaprovecharé las opo

