El globo de colorida envoltura se alzaba despacio hacia el cielo despejado. Había un rumor proveniente de los alrededores que se interrumpía con el ruido del quemador. Owen tenía a Amelia rodeada con sus brazos y ambos miraban hacia abajo anonadados contemplando cómo el campo de despegue se alejaba de ellos mientras ascendían, luego levantaron su mirada a los alrededores que tomaban otra increíble perspectiva a medida que iban ascendiendo. De vez en cuando desviaban su atención hacia el piloto, atentos a sus movimientos manipulando el quemador, que les permitiría ascender o descender. Aunque lo habitual era volar a tempranas horas de la mañana, Owen prefirió que fuera al atardecer porque sabía perfectamente que a Amelia le gustaban los tonos naranjas que pintaban el cielo cuando se ponía

