Amelia aún no tocaba sus presentes, prefería esperar que Owen abriera los suyos para maravillarse con cada uno de sus gestos. Él terminó de quitar la tapa de la caja, en su interior había otras más de diferentes tamaños, además de un sobre, todo bien organizado sobre un colchón de papel de seda rojo. Él ladeó una dulce sonrisa, era notorio que se había esmerado acomodando sus obsequios y adornando a su manera. El primer presente que tomó para abrir fue el del embaque más delgado, el objeto en el interior estaba envuelto en una funda de terciopelo que lo protegía. Se trataba de una lámina de acrílico transparente con una delgada base que se podía iluminar, la lámina tenía una impresión en el centro, en blanco y negr0, marcando un punto específico en un mapa, acompañado de una inscripción d

