POV Owen Cuando mi madre y yo hablamos en la oficina, no me tomó más de 10 segundos decidir cuál sería mi próximo gran paso y, ese era seguir a Amelia a su país. Esa misma mañana resolví todo lo que requiriera de mí dentro de la empresa. Mi madre y yo acordamos que se encargaría de los asuntos en los que algún socio o inversionista exigiera la presencia del CEO del Consorcio, así como velar por el rendimiento de los empleados. Ella sería mis ojos allá. Mientras que, yo seguiría llevando las gestiones internas y la elaboración de propuestas, además, de mantenerme como el Desarrollador principal de Software para proyectos de gran envergadura, a esto no lo afectaba en absoluto mi ubicación. También acordamos que cada cierto tiempo deberé viajar hasta España para reunirme con los directivos.

