En su cama, Amelia se estiró como un felino tan pronto despertó. Paolo estaba dormido acurrucado con ella y cuando Amelia hizo ese movimiento, él se giró sobre su cuerpo, dejó las patas hacia arriba y ejecutó casi el mismo movimiento que ella, emitiendo un sonido que se asemejaba a un grito cuando bistezó, aquello le sacó una mueca divertida a Amelia. Paolo podía ser muy perezoso siempre y cuando ella permaneciera recostada, quedándose tranquilo y dormitando sin pedir nada, ni siquiera que lo sacasen al baño. Amelia alcanzó su móvil y tan pronto vio la pantalla, se sorprendió al darse cuenta de la hora que era, pasaba de las 3 de la tarde, le pareció que había dormido demasiado, además, se encontró con que tenía varias llamadas de Owen, por lo que inmediatamente le marcó de vuelta, ella

