Eros estaba próximo a la salida de la oficina de Owen, tenía sus manos metidas en los bolsillos y se apretaba el pantalón por dentro de éste. Se había imaginado el peor escenario de ese encuentro, visualizando a Owen yéndose encima de él de buenas a primeras, aún sabiendo que no era violento. Sus nervios estuvieron jugando con sus pensamientos. Sin embargo, Eros se había dicho a sí mismo que no respondería de la misma manera violenta en que Owen lo hiciera, si todo aquel drama de telenovela que deambulaba en su mente, casi como un hecho, llegaba a suceder. Owen tenía la mandíbula muy apretada, se podía notar cómo se le mancaban algunos músculos y huesos en la curvatura de todo el maxilar, mientras que Eros, sentía la mirada fija Owen en él, casi sin parpadear, como si buscara escudriñar

