Owen había llegado temprano a la oficina, a pesar de haber dormido poco. Algunos departamentos estaban algo atareados con el inicio del proyecto que propuso Amelia y la nueva gran sucursal del Consorcio en Latinoamérica, por lo que se hacían juntas muy seguidas para buscar soluciones inmediatas a cualquier eventualidad que se presentara; adicional a ello, él tenía algunos tratos que cerrar con clientes, estaba bastante ajustado de tiempo. Owen estaba de pie junto a su escritorio seleccionando las carpetas con documentos que necesitaba para hacer un recorrido por algunos departamentos, actuaba con normalidad, pero quien lo conociera bien, podía percibir un aire de pesadumbre indiscutible. Por el borde la puerta entreabierta de la oficina, se asomó con gran cautela la parte superior de un

