"Para tener éxito tu deseo de alcanzarlo debe ser mayor que tu miedo al fracaso" - Bill Cosby
Bastian Cox
El domingo fue un día, para recordar, Ana es genial y nos reímos mucho juntos, el abuelo cree que logro su objetivo y todos felices…Además tengo un regalo de vuelta estoy resfriado.
No entiendo porque las personas creen que para ser felices hay que estar en pareja, yo creo que la felicidad depende de uno mismos, si quieres después compartir tu camino con otra persona es una decisión pero eso no necesariamente es garantía de felicidad.
Mi celular se mojo por lo que decido apagarlo, después que llego a la casa de noche, en medio del malestar lo enciendo, para recibir varios mensajes de cosas pendientes del trabajo, aunque ellos saben perfectamente que los domingos no trabajo.
Es el día, en que me dedico a mi familia, (a mi abuelo) y nada ni nadie me harán cambiarlo, tres llamadas pérdidas de un número desconocido llaman mi atención, es el número de Adriana, después recuerdo…
Debe pensar que no estoy interesado, me doy una baño con agua caliente, me tomo un medicamento para la fiebre, y con los ojos rojos y aspecto lamentable, bajo de mi Penthouse media hora después de entrar para ir a casa de Adriana. Son las diez de la noche, me detengo frente a su casa y las luces están apagadas, me debato un momento entre tocar o no tocar…
Nunca he sido un hombre indeciso y no voy a empezar ahora, pero estoy nervioso cuando toco su puerta, sin respuesta, soy un estúpido al no llamar, tal vez no está.
–Toco nuevamente, y nada, entonces pego la cara de la puerta derrotado, cuando me abre la puerta y casi le caigo encima–Lo siento. – Me disculpo con vergüenza
–Hola que sorpresa. – Dice sin pensar, carga puesta una diminuta pijama que apenas la veo me imagino muchas cosas
–Vi tus llamadas y vine, no pude contestar antes. – Respondo de forma atropellada
– ¿Por qué no llamaste?– Responde de forma más lógica que yo
–No, lo sé quería verte, no debí venir a molestar tan tarde, lo siento. –Le respondo sincero.
–No molestas, ¿Quieres pasar?– Dice tomando mi mano apenas voy a dar la vuelta.
–Me encantaría. – Le digo sonriendo como un tonto, en ese molesto estornudo, y me tapo rápido.
–Lo siento. – Me disculpo
– ¿Te sientes bien?– Me pregunta
–Sinceramente no, siento que me atropelló un auto. – Le confieso, ella toca mi frente.
–Dios mío, Bastian tienes fiebre. – Me dice halándome adentro de su casa.
–Lamento molestarte. – Digo casi desplomándome en su sofá, realmente comencé a sentirme mal.
–Ya traigo algo para la fiebre. – Me dice ella, y sale disparada en una dirección que no conozco, no tengo tiempo de apreciar su casa en realidad me siento fatal.
Estoy cerrando los ojos y tengo la vista algo borrosa, esto te hará sentir mejor. – Me dice dándome una pastilla con una limonada caliente.
–Gracias.– susurro tomándome lo que me entrego, me siento un estúpido imprudente, al venir a molestar a esta mujer mientras duerme, no tenemos nada para que ella haga esto por mí.
–Vamos a mi habitación. – Me dice ella.
–Nena, me encantaría, pero creo que no estoy para eso. – Le explico con vergüenza.
– ¿Para qué crees que te llevo a mi habitación? allí te puedo cuidar mejor. – Me dice sonriendo de la burrada que acabo de decir.
–Lo siento nena, cuando una mujer me invita a su habitación, terminamos haciendo lo que tú sabes. – Le explico.
– ¿Has tenido muchas mujeres?– Pregunta incomoda.
–Las mujeres nunca me han buscado para algo serio. – Le respondo
– ¿O tu nunca la has buscado para algo serio?–Pregunta ayudando a levantarme.
–Todo tiene una parte de verdad, no siempre fui a si. – Le respondo sincero
– ¿Así como?– Me pregunta ella
–Esto no lo sabe ni el abuelo, pero cuando tenía veinte estuve comprometido y muy enamorado. – Le explico, mientras subimos las escaleras
– ¿Y qué sucedió para hacerte cambiar?– Me pregunta
–Le dije que renunciaba a la herencia de mi abuelo, siguió conmigo, pero al tiempo, se caso con mi mejor amigo con el que me estuvo engañando. – Le cuento risa nada fingida.
–O, es increíble, yo no te habría dejado escapar. – Suelta ella, y luego se cubre la boca con pena.
–Es lo más hermoso que me han dicho nunca. – Le digo, casi a punto de desmayarme, ella me sostiene con fuerza.
–Mi secretaria es una bruja, te va a caer bien. – Le digo soltando la lengua por causa de la fiebre.
Se ríe y pregunta– ¿Es una bruja?–, parezco un payaso para esta mujer, solo se ríe de todas las pendejadas que suelto.
–De las mejores al parecer. – Le digo con una sonrisa bobalicona en la cara, mientras entro a la habitación mas rosa en la que estado en mi vida.
–Nena, creo que debemos introducir otro color en tu paleta, tanto rosa me asquea. –
Se carcajea otra vez –No te traje para que andes criticando mi habitación. – Me dice ella.
– ¿Vas a abusar de mi?– Pregunto a modo de broma
– ¿Estás loco?– Me dice mientras me acuesta.
– ¿Adónde vas?– Le pregunto cuándo se levanta.
–Debemos bajar esa fiebre. – Después siento, como coloca unos pañitos con agua a temperatura ambiente, pero me parece que están helados
–Eres una torturadora.– Me quejo y ella solo se ríe, no sé en qué momento nos quedamos dormidos, pero me despierto a primera hora como siempre y con ella entre mis brazos, como desee despertar la primera vez.
Maldigo mi mala suerte, hoy tengo un juicio a primera hora, le doy un pico para levantarme y ella se guinda de mi cuello –Buenos días. –Dice con una sonrisa
–Gracias, por todo lo que hiciste anoche por mí, jamás una mujer hizo por mí lo que tú hiciste. – Le agradezco
–No podía dejarte ir así enfermo. – Me dice y mi corazón despierta de un largo letargo, sus ojos miel, son brillantes y tienen toques de color dorado.
–Extraordinario. – Suelto y ella me ve sin entender lo que pasa por mi cabeza.
– ¿Puedo venir esta noche?–
–Eres bienvenido, a mi casa las veces que quieras. – Me responde dándome un pico, me siento bien aquí no quiero levantarme, pero el deber me llama.
–Nena, tengo que estar en el trabajo en veinte minutos. – Le explico
–Vete tú jefe puede molestarse. – Dándome una nalgada, mientras me levanto me paso la mano por el cabello intentando controlarlo y salgo de su casa, con una cara de idiota que no me la quitara nadie en el día, no creo que uno se enamore tan rápido, solo bastara que este con ella un par de veces más para sacarla de mi cabeza, creo…
–No le aclaro que soy el jefe, pero que igual que todos mis empleados cumplo con mis deberes, no puedo dejar un caso abandonado por mi vida privada, respeto profundamente mi trabajo…
Tengo siempre una muda de repuesto en mi auto, me cambio dentro de mi auto, rápidamente, de camino al Juzgado entro a una tienda compro: una crema dental, cepillo, jabón, y me aseo rápidamente en el baño de la tienda, no me da tiempo de ir a la casa, llego al juzgado justo a tiempo.