Vuelvo a quedarme dormida un rato después de que cesan las lágrimas, mi cuerpo aún recostado sobre el de Darren y sus brazos todavía rodeándome de forma protectora. Ya sea por el orgasmo o por el contacto de Darren, duermo en paz durante unas benditas horas antes de volver a abrir los ojos. Él ya está despierto o quizá nunca durmió, cuando levanto la cabeza del hueco de su cuello, me dedica una sonrisa suave. La tristeza sigue presente en sus ojos, igual que sé que lo está en los míos, pero creo que se ve un poco menos atormentado que antes. Levanta ligeramente mi barbilla con un nudillo, encontrando mi mirada. —Hola. ¿Estás bien? Asiento, y él presiona un pequeño beso en mis labios antes de dejar que mi cabeza vuelva a descansar. Durante unos momentos, ninguno de los dos se mueve. E

