Era increíble cómo, después de dos días, aún seguía tan enojada por aquel beso que él utilizó como estrategia para que Kira se confiara. Sentía que ella exageraba, pero al mismo tiempo, cuando recordaba la forma en que le sonreía a Celi, podía entenderla. Si lo que ella sentía era la mitad de lo que sintió él al ver esas fotos, ambos estaban en problemas. - Vas a devolver eso - dijo, mirándole la muñeca de forma despectiva - tienes un marido que puede pagar cada uno de tus caprichos, no necesitas que alguien más te haga esos regalos tan baratos y corrientes. - ¡No voy a serlo! - gritó - no sabes cuánto odio tu descaro. -Le fastidiaba de verdad; recordaba aquel collar que le había regalado a la modelo, lo sabía y nunca reclamó nada. El auto se estacionó frente a la mansión. Ivánov había

