El Grito de Dolor

1757 Words

La noche en la mansión del Alfa Wilde era pesada, cargada de una humedad que se sentía en los huesos. Sin él ahí, porque estaba en la mansión Blackwood cuidando a Astrid y a sus nietos, la casa se sentía vacía, como si hubiera perdido el alma. Los cuadros de los abuelos en las paredes parecían mirar con ojos tristes a la última de las Wilde que quedaba en el lugar. Osiris, con sus dieciséis años recién cumplidos y esa belleza que recordaba tanto a Astrid, caminaba por el salón principal. Tenía una manta sobre los hombros, pero el frío que sentía no era por el clima. —¿Nana? —llamó, y su voz rebotó en los techos altos. La vieja nana salió de la cocina con una bandeja y un té calientito. Sus manos, llenas de arrugas, temblaban un poco. —Aquí estoy, mi niña. Bebe esto para que puedas do

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