Elijah, fiel a su naturaleza de Alfa Rey que no permite que la maleza crezca en su jardín, había tomado una decisión drástica y definitiva. Sin ceremonias innecesarias ni despedidas que solo habrían servido para prolongar el veneno, Elijah había escoltado personalmente a su madre, Lady Valerius, fuera de las tierras de Fuego Sagrado. El destino era Valkyria, una fortaleza ancestral incrustada en las gélidas montañas del norte, donde los parientes de la Luna Madre todavía regían bajo leyes de hierro y sangre pura. Allí, Valerius estaría rodeada de los suyos, pero despojada de cualquier influencia sobre el trono de su hijo. Elijah no estaba dispuesto a permitir que el pasado o las intrigas de la mujer que le dio la vida destruyeran el futuro que estaba intentando construir con Astrid.

