Toma agua para pasar el nudo en su garganta.
A pesar de que habían pasado horas, sus manos seguían temblando.
Ver al chico que le gustaba caer al suelo sin parar de sangrar fue un gran impacto para ella.
— ¿Y bien? ¿Te sientes mejor? — preguntó Dayana con preocupación al ver que la rubia estaba en silencio.
Sentada en una banca, asiente en silencio.
— ¿Cómo está él? — preguntó la rubia mirando a su amiga, la cual se mantuvo en silencio sin saber qué decir.
Horas atrás ellas habían llegado al lugar en dónde Tom había citado al chico, pero al llegar todo fue muy confuso.
Lo único que recordaba con claridad era un gran huracán que destrozó los árboles de los alrededores y luego escuchar un disparo, para luego ver como Liam había caído con un charco de sangre. Alicia y Ramón desaparecieron en una extraña sombra en cuanto Liam cayó inconsciente.
Matt, el cual se encontraba en escena bastante lastimado, se ofreció para llevar al rey a un sitio en el que podrían tratarlo y salvarlo.
Obviamente no podían llevarlo a un hospital, y el daño que tenía el chico no era normal. El disparo no fue grave, al parecer lo que lo terminó por dañar fue un extraño líquido que fue obligado a beber.
Fueron llevados a un lugar en el que los vampiros jamás pensaron llegar, de hecho, sería el último lugar de la faz de la tierra en el que ellos llegarían.
La casa de Jonathan Cobe.
Benny no tenía muchas opciones así que aceptó, con la condición de vigilar cada movimiento de ellos. Pero estaba profundamente desconcertada al ver que el hombre más detestable de la r**a humana había aceptado ayudarlos sin pedir nada a cambio.
Y ahí estaban.
Pero ella sabía que algo traía ese hombre entre manos.
La residencia de los Cobe era grande, completamente inmensa. Ellos estaban en el primer piso, en el que hacen experimentos de vampiros.
Sí, muy irónicamente estaban tratando de salvar a Liam ahí.
Y ahí estaba ella en una sala de espera, esperando sentada por una respuesta positiva del chico. A su lado estaba Dayana mientras que al frente estaba Liz, la cual estaba con el ceño fruncido.
Le asqueaba estar ahí.
Desde la ventana veía las oscuras nubes que bloquean la vista del cielo nocturno.
Las nubes cargadas de lluvia dan la señal de que lloverá pronto.
Parece que Liam se encontraba en un estado crítico.
El líquido que había bebido era algo parecido a veneno y Jonathan se encontraba purificándolo.
Matteo no decía nada, Sebastián se encontraba a su lado apoyándolo en silencio.
Ni Lucca ni Romina se encontraban ahí.
Solo eran ellos “Benny, Liz, Matt, Sebastián, Yaque y Dayana” los que esperaban el regreso del Cobe por noticias positivas.
Y Yaque seguía sin entender muchas cosas.
¿Por qué ellos “los vampiros” estaban en un lugar donde los cazadores experimentaban con vampiros?
— Matt. — habló Yaque cabizbaja, llamando la atención ante los presentes. — ¿Eres un cazador?
— Sí. — asiente el chico con seriedad. Él tenía prácticamente todo su cuerpo vendado al igual que su compañero.
— ¿Qué harás una vez que Liam salga vivo de aquí? — preguntó la rubia sosteniendo su rostro, se sentía cansada. Era mucha información para asimilar en muy poco tiempo.
El chico no respondió.
La puerta se abre, llamando la atención de todos. Jonathan salió con una seriedad poca usual en él.
— ¡¿Cómo está Liam?!— preguntaron Yaque y Benny al mismo tiempo, las cuales se vieron sorprendidas.
— Cuanta sincronización. — bromeó el Cobe mayor, causando que las aludidas fruncieran el ceño. — Bueno, tomen asiento, voy a explicar el estado de Liam Cobe.
Tomando asientos separados todos obedecieron.
Yaque podía sentir el fuerte palpitar de su corazón. Se llevó una mano en su pecho para calmar en vano la ansiedad que cargaba.
— Para ponerlo simple, hay una especie de parásito en el cuerpo del chico. — dijo con las manos cruzadas en su espalda, sonriendo juguetonamente ante la mirada de los presentes. — Bueno, originalmente es algo inofensivo. — siguió explicando. — Se trata de un parásito que su única función es informarle a su amo si su anfitrión “Liam” aún debe vivir o no.
— Entonces es como un dispositivo de vigilancia. — Contesta Benny cruzándose de brazos. — ¿Tom vigila a Liam con eso?
— Exacto. — asiente el capitán Cobe con una sonrisa, era bastante chistoso para él ayudar a los vampiros cuando su trabajo era asesinarlos.
Bueno, tenían objetivos en común después de todo.
Liz bajó la mirada al recordar un momento en el que Tom le había inyectado algo al rey cuando lo traicionó.
¿Fue en ese momento?
— ¿Liam se puede salvar o no? — preguntó Matt con seriedad, mirando a su tío con molestia.
— No te apresures, Matt. Debo explicar su situación antes de dar un diagnóstico. — le habló al aludido peinando su cabello hacía atrás de forma relajada, el adolescente desvió la mirada torpemente. — Ese parásito del que hablé anteriormente está socavando los nervios de Liam Cobe. — siguió explicando, captando la atención de los presentes nuevamente. — El parásito se ha convertido en un nervio, como un órgano, y se ha enredado en su sistema nervioso, invadiendo y moviéndose a través de todo su cuerpo. En circunstancias normales, está calmado y no tiene efecto sobre el cuerpo del rey vampiro.
Yaque sentía que su corazón era apuñalado una y otra vez mientras seguía escuchando la explicación de aquel hombre.
Le dolía.
Sufría al imaginar todo lo que Liam tenía que, y todavía le falta por soportar.
— Pero una vez activado, este viola los nervios del chico y se mantiene en movimiento usando su propia energía vital. — continuó explicando el hombre con serenidad, captando la atención de la rubia nuevamente. — Eso es lo que pasó antes. El parásito recorría todo su cuerpo absorbiendo su energía. Si hubiera permanecido durante ese estado medio día más, él sin duda hubiese muerto.
Muerto, muerto.
Liam hubiese muerto…
Benny, Liz y Yaque se repitieron esa frase una y otra vez con temor.
La cosa no pintaba nada bien.
Benny giró su mirada hacía Matteo, el cual se encontraba pensativo a su lado.
Queriendo o inconscientemente, él había salvado a Liam.
— El parásito hubiera absorbido toda su energía vital como su vida y luego empezaría a comer su carne. Tendría su cuerpo consumido después de que su energía hubiera sido totalmente absorbida. Es casi como tener un tumor mientras te drogas. — Su mirada vagó hacia la ventana, la cual reflejaba la media luna resplandeciente. — Incluso el más leve rastro de una sustancia extraña pone el cuerpo humano “o vampiro” en un estado de incomodidad y puede llegar a ser mortal. Tener otra criatura entrelazada en tus propios nervios moviéndose dentro de ti sería suficiente para poder matarte. En ese sentido, me sorprende que Liam Cobe estuviese consciente hasta ahora. — dirigió su mirada hacia Matt, el cual lo miraba con seriedad. Entendía a dónde quería llegar. — No sé si Liam posee una fuerte voluntad o si él solo es usado para la activación de ese parásito. Bueno, tendremos que preguntarle directamente cuando despierte.
“Es casi como tener un tumor mientras te drogas”
Ella no podría saberlo.
Ni siquiera Yaque podría adivinar su dolor.
— Espera, dijiste si está activo. ¿Entonces ese parásito no suele estar despierto? — preguntó Matt.
— Eso es correcto. El veneno que el chico bebió fue el que lo despertó. — respondió el Cobe mayor colocando sus manos en su fino abrigo. — El parásito es solamente un dispositivo de vigilancia. Solo se activa como castigo para el anfitrión cuando ingiere un líquido en especial.
Yaque por primera vez en su vida deseaba asesinar a alguien.
¿Por qué ese vampiro castigaría al Cobe de esa manera?
— Entonces Liam estará en peligro si la situación continúa así. — murmuro Liz cerrando los ojos por la impotencia, ella se culpaba por haber dejado solo al chico. Aunque su remordimiento era en vano, el parásito ya estaba en el cuerpo del chico.
Ahora entendía aquella extraña fiebre…
El cazador suspira. — No sé cuánto tiempo pueda aguantar, pero ese parásito se extenderá más con cada día que pase. Él morirá si no podemos eliminarlo antes de que infecte todo su cuerpo, además, su energía vital no durará mucho tampoco. — siguió explicando borrando su sonrisa, preocupando a los presentes. Cada vez que él hacía eso la cosa pintaba muy mal. — Lo único que pude hacer fue purificar el veneno. La cirugía para restablecer todo lo demás vendría después, pero la posibilidad de éxito es muy baja. — miró a Yaque, la cual comenzaba a temblar. — En conclusión, Liam Cobe no puede ser salvado.
Sin darse cuenta sus ojos se habían inundado por las lágrimas, ¿Liam no tenía salvación?
Yaque no deseaba aceptarlo.
— ¿Qué pasa con la cirugía? ¿No puedes remover el parásito? — preguntó la rubia levantándose de la banca y mirando al tipo fijamente. — Si sabes en dónde se encuentra deberías ser capaz de llevarlo a cabo.
El hombre desvía la mirada. — La extracción sería muy difícil. Esa cosa ya se ha integrado en su corazón, incluso la persona que lo implantó le sería difícil ahora. — sonríe burlón, volviendo a mirar a la rubia. — Si deseas extraerlo, debes esperar por un milagro.
— Ese vampiro puede hacer lo que quiera con Liam entonces. — habló Matt nuevamente levantándose de la banca también. — Ese desgraciado tiene la vida de Liam en sus manos. Por lo que derrotarlo sería la única manera de salvarlo.
— Así es. — sonríe nuevamente Jonathan. — Para ese tal Tom, Liam es el arma perfecta. Puede usarlo a su voluntad incluso en estos momentos. — giró su vista hacia los vampiros. — Pero estaré muy enojado si todo marcha según sus planes. Voy a realizar la cirugía de Liam Cobe. He purificado el veneno y lo he anestesiado. Así que procederé en la extracción de ese parásito.
— ¡Espera un momento, humano! — Liz lo fulmina con la mirada. — Acabas de decir que las probabilidades son escasas, ¿cómo esperas…?
— Es verdad que no hay muchas probabilidades, pero voy hacer lo que esté a mi alcance. No puedo simplemente dejar que Liam muera. ¿Qué tipo de padre sería si dejo morir a mi hijo? — la interrumpe con una sonrisa llena de confianza, sorprendiendo a los presentes.
La sorpresa y el desconcierto eran normales.
¿El rey de los vampiros era el hijo de él?
¡¿Qué mierda pasa con el mundo?!
Además, sus palabras llenas de convicción los dejaron mudos por momentos.
Jonathan Cobe está tratando seriamente de salvar la vida de Liam.
— Qué sorpresa, es la primera vez que veo que tú quieras hacer algo por alguien. — habló Matteo con seriedad cruzándose de brazos, él no se veía sorprendido. Quizás ya conocía la verdad.
— Tómalo como un capricho, Matt. Simplemente sería un desperdicio dejarlo morir. — le contestaba a su sobrino ensanchando su sonrisa.
Las miradas de ambos Cobe chocaron por un largo rato, hasta que el menor de ellos suspiró. — Dejaré que te encargues entonces, volveré cuando hayas terminado.
El hermano menor del rey se dio media vuelta y caminó con elegancia, marchándose de ahí. Sebastián lo miró marcharse en silencio, preguntándose mentalmente qué tipo de pensamientos tendría su compañero.
Jonathan observa a los presentes borrando su sonrisa nuevamente. — ¿Qué están haciendo? No me son de ninguna utilidad aquí. No quiero distracciones, así que váyanse hasta que la cirugía haya terminado.
Los presentes miraron al cazador con seriedad, Yaque dio un paso al frente. — No me iré. Quiero estar al lado de Liam pase lo que pase.
— Niña tonta, tu presencia aquí es un riesgo. Si vienen a irrumpir si escuchan un grito entonces yo podría cometer un error, en cualquier caso, ahora no son de ninguna utilidad. — habló el hombre con seriedad, frunciendo el ceño. Sus palabras causaron que la rubia retrocediese, bajó la mirada con ansiedad. — Puedo sentir que Liam siente una especie de culpa, quizás hacia ustedes. Si están cerca él puede negarse a despertar.
— ¿Culpa? — se preguntó Benny con seriedad mirando al cazador. — ¿De qué hablas?
— Bueno, es más como el arrepentimiento que la culpa. — habló desviando la mirada sin ninguna expresión. — Es un chico que solo está buscando salvación.
Benny estuvo por replicar, pero fue detenida por Liz. — Calma, él tiene razón. Aquí no podemos hacer nada.
— ¡Pero…!
— Benny, por favor, hazlo por él. — pidió Liz con suavidad, la mencionada bajó la mirada con resignación.
Liz sonríe, esa frase sí que tenía poder.
Ambas se dan media vuelta y caminan con lentitud para salir de ahí. Yaque y Dayana hacen lo mismo.
— Estoy seguro que saben lo que pasará. — habló nuevamente el cazador, causando que Yaque, Benny, Liz y Dayana se detuviesen. — Si Liam Cobe se recupera, todo terminará igual. Esto está destinado a pasar nuevamente incluso si él recupera la consciencia. Entonces, ¿de qué lado estarás?
Para los demás era predecible. Para Matt, Sebastián y Dayana, Liam era el enemigo. Para Benny, Liz y los vampiros, Liam era un aliado.
Por eso el hombre sonríe, esa pregunta era directamente hacia Yaque.
Y ella no tenía respuesta.
Corrió rápidamente para salir de ahí siendo seguida por Dayana.
Si Tom Drack usara a Liam nuevamente y se volviera un enemigo, ¿qué debería hacer ella? ¿De qué lado estaría?
...
Salió a toda prisa del lugar.
Parece que lloverá pronto.
La calle está vacía y nadie estaba visitando la vivienda de aquél extraño cazador.
Allí, de pie frente a la enorme casa, un hombre de cabello plateado estaba esperándola en soledad.
— Eh, ah…— no sabía qué decir, sentía una extraña sensación al verlo. Dayana llegó a su lado con su espada en mano por si las dudas.
— ¿Qué haces aquí, Lucca Drack? — preguntó la cazadora detallando fijamente al hombre, el cual la ignoró.
Era extraño, pero no estaba sorprendida.
¿Qué hacía él ahí, esperándola?
El hombre del abrigo n***o miraba fijamente a la rubia en silencio y cierra sus ojos como si tratara de evitar algo.
— ¿Ya lo sabes, niña? — preguntó el vampiro con seriedad abriendo sus ojos y mirándola nuevamente. — A quién debes matar.
Establece muy claramente la pregunta qué ella debe responder.
Sus palabras detienen su corazón.
Lo sé.
Ella deseaba proteger al chico que había cautivado su corazón, no quería que Liam volviera a sentir tristeza.
Pero lo poco que había entendido abruptamente en ese nuevo y despiadado mundo es que aquel chico que ella deseaba cuidar, era el que debía detener.
Lo sé, pero no puedo responder.
Lucca permanece en silencio.
Parados bajo el cielo nocturno se miraban el uno al otro.
— Te daré una advertencia. — volvió hablar el peli plateado con seriedad. — Si vas a seguir protegiendo al niño como lo has hecho hasta ahora, entonces está bien. Pero si eliges el otro camino, no habrá futuro para ti.
Yaque tragó grueso con nerviosismo, no entendía lo que el hombre trataba de decir. — ¿Eso significa que voy a morir?
— No me estás entendiendo. — respondió el vampiro desviando la mirada con pesar, era demasiado nostálgico mirar a la actual reencarnación de su madre. — ¿Cómo se puede vivir y desechar a todo el mundo para salvar a una persona?
Sus palabras no contienen desprecio. Lucca transmitía determinación y a la vez palabras vacías.
Se dio media vuelta, dándole la espalda. — No sé cuál camino elegirás, pero si decides negar todo por lo que has vivido para salvar a una persona, serás juzgada por ese crimen.— habló con suavidad el hombre, comenzando a caminar.
Incapaz de detenerlo, Yaque comenzó a caminar colina abajo, rumbo contrario al que fue el vampiro. Era seguida por su amiga en soledad.
Dayana no sabía qué decir.
Ella sabía que su amiga sentía cosas por el rey de los vampiros, sabía que Yaque apenas estaba asimilando todo lo que sucedía a su alrededor.
Así que por eso no sabía qué palabras podría encontrar para aliviar su ansiedad.
Ambas llegan a un parque y se sientan en unos bancos. A esa hora el parque se encontraba vacío.
La rubia no tenía ganas de ir a casa, tampoco podía estar esperando en la vivienda Cobe.
Ese parque está alejado de ambas cosas.
Su ubicación era perfecta para una indecisa como ella.
Han pasado horas desde que se enteró de que Liam es un vampiro, es el rey de ellos y está en guerra. Y todavía no lo terminaba de asimilar.
Una respuesta.
Ella debía encontrar una respuesta, pero su mente se encontraba en tan mal estado que ni siquiera podía pensar en nada.
“— Si Liam Cobe se recupera, todo terminará igual. Esto está destinado a pasar nuevamente incluso si él recupera la consciencia. Entonces, ¿de qué lado estarás?”
Sabe lo que significa.
Toma su rostro con ambas manos, sus nervios están gritando, el dolor invade su cerebro.
Ahora que sabe la verdad, pensar sobre sus tiempos juntos la vuelve loca.
Liam siempre le estaba sonriendo afectuosamente.
Nunca supo qué clase de dolor tuvo que pasar, ella solo lo aceptó como algo normal.
Ese tal Tom…
Yaque no lo puede perdonar.
Liam era vampiro, sí, pero igual hubiera sido capaz de vivir una vida normal, si nunca hubiera tenido ese extraño parásito.
Entonces…
¡Si él no existiera, nada de eso no hubiera pasado!
Mientras la rubia tenía una crisis mental, la cazadora veía a su amiga con preocupación.
Para Dayana la respuesta era clara. Si Liam se volviera una amenaza, ella lo eliminaría.
Pero Yaque…
La rubia sube la mirada.
Está claro lo que debían hacer.
Si Liam va a seguir siendo usado como marioneta de Tom y usará su poder para matar indiscriminadamente a la gente, entonces está claro lo que deben hacer.
Ella no es una justiciera o una luchadora como en las películas, series, caricaturas o animes. Pero…
“— ¿Serías capaz de perdonarme si me convierto en una mala persona?”
— Sus azulados ojos se volvieron acuosos.
´´La humana parpadeó repetidas veces ante aquella pregunta sin entender. — ¿Eh? — su mente había quedado en blanco, pero al ver la seria mirada del vampiro reaccionó. — No. Si haces algo malo me enojaría más que nadie y te sermonearía sin parar. — contestó con honestidad mirando directamente a los grisáceos orbes del chico.
Probablemente ella sería la primera en regañarlo.
— Ya veo, me alegraría que hicieras eso. — contesta con una sonrisa llena de alivio, cosa que intrigó a la rubia.
Solo deben matarlo.
No debería pensarlo dos veces, ¿entonces por qué?
¿Por qué está tratando desesperadamente de no vomitar?
Soportó las náuseas, perdiendo el sentido del tiempo.
Parece que pronto llovería.
— ¡Hermana! — de repente fue abrazada por detrás, sobresaltándola. Sabía quién era sin mirar.
— Emi…— habló la rubia girando levemente su cabeza para ver a su hermana menor, la cual le sonreía.
La niña reía alegremente.
Su inocencia es dolorosa en ese momento.
Sabía que era egoísta de su parte, pero no quería que nadie sonría en ese momento.
La niña frunció el ceño. — ¿Qué pasa? ¿Por qué me ignoras? Es de mala educación cuando alguien está hablando contigo.
— ¿Por qué estás aquí a estas horas, Emi?
La seria pregunta de la rubia mayor sorprendió a la menor, la cual volteó hacia atrás con indecisión. Yaque siguió la mirada de su hermana para encontrarse con Liz, la cual le sonreía.
— Lo siento, era muy tarde y quise traer a la niña conmigo para no dejarla sola en casa. — dijo Liz con tranquilidad, haciendo sentir peor a Yaque.
De tantos problemas, incluso olvidó a su hermana.
Ahora se sentía peor.
— Gracias…— habló desanimada la rubia, bajando la mirada. No tenía la compostura para hablar con nadie.
— Hice el esfuerzo de venir hasta acá porque me enteré que estabas deprimida, así que no seas malagradecida. — habló la niña volviendo a fruncir el ceño.
— No pedí que vinieras, Emi. — sus palabras poco amables traen una nueva oleada de náuseas, estaba pagando su amargura con su hermanita sin querer.
— ¿Entonces por qué te ves tan miserable? Deberías darme un buen ejemplo, Yaque. — hablaba la rubia menor con burla estirando sus manos detrás de su espalda. — ¡Vamos a casa! Podemos comer helado si tu novio te dejó. — decía alegremente abrazando a su hermana sin contenerse.
Su comentario en serio la enfadó.
— ¡¿No ves que quiero estar sola?!— terminó de explotar Yaque empujando a Emi en un ataque de ira, luego ella misma reaccionó en su propio actuar. — Oh…
Dayana y Liz observaban todo en silencio, ambas con los mismos pensamientos.
Yaque está sufriendo.
Emi mira a su hermana en silencio con su azulada mirada, Yaque baja la cabeza con culpabilidad.
— Lo siento, Emi.
Una pequeña mano acarició su cabeza, sorprendiéndola. — ¿Emi? — levantó la vista sin entender, encontrando la preocupada mirada de su hermana. — ¿No estás enojada?
La niña de doce años sonríe con dulzura. — No. Estás a punto de llorar. No sé qué te pasó, pero supongo que debe ser muy malo para ti. Así que voy a estar a tu lado como tu pilar, no importa lo que hagas.
Su mente se pone en blanco.
Esa frase borra toda clase de preocupación de Yaque. — ¿Mi pilar?
— Por supuesto. Es natural cuidar y apoyar a nuestros seres amados, ¿verdad? — continuó sonriendo la niña acariciando la suave mejilla de su hermana mayor. — Sobre todo si somos hermanas.
Con esas palabras las lágrimas de Yaque terminaron por caer. Emi abrazó a su hermana con suavidad y amor, dejando que la mayor se desahogase en su pecho.
La responsabilidad recae, la existencia del bien y del mal.
Perder a Liam pesará más que cualquiera de esas cosas.
Ni siquiera tenía que pensar en ello.
Solo deseaba protegerlo, eso era todo.
Yaque sonríe, mientras sus lágrimas seguían cayendo. — Sí. Es normal querer proteger y apoyar a quién amas. — hablaba separándose un poco de su hermana para mirarla fijamente.
— ¿Verdad que sí? Es lo que estoy haciendo ahora. — decía la niña alegremente con inocencia.
Qué ironía, una niña de doce me está consolando…
— Gracias, Emi. — le sonríe a su hermana menor con suavidad, ella bufa orgullosa.
— Gracias nada, sigo queriendo mi helado.
Las presentes sonríen ante las palabras del pre adolescente.
No sabía si era la decisión correcta, pero ella estaba segura que no se arrepentiría.
Ella apoyaría y defendería al chico que ama.
La rubia mayor sube la mirada ante sus dos amigas. — Vámonos.
Liz sonríe aliviada, Dayana frunce el ceño preocupado.
Yaque había tomado una decisión.
***
Abrió la puerta.
Matteo se encontraba ahí junto a Sebastián de pie en una esquina, se podía ver su determinación. Él tenía la fría mirada de un cazador, demostrando que Liam se convertirá en su presa si el parásito no ha sido eliminado.
Benny se encontraba recostada en la pared de la otra esquina en silencio, esperando noticias de su querido amigo. Estaba dispuesta a destruirlo todo si los cazadores decidían asesinarlo.
Yaque sintió la pesada atmosfera que había en el lugar, estaba nerviosa. Liz tomó su mano en señal de apoyo, cosa que ella agradeció.
Dayana se llevó a su hermana a casa, ella la cuidaría por si las cosas salieran feas aquí.
El sonido de la lluvia hace eco dentro de la enorme sala.
¿Cuánto tiempo ha pasado?
— La operación se ha completado, ya no hay nada que pueda hacer. — rompiendo el profundo silencio apareció Jonathan Cobe con seriedad.
El hombre se veía bastante pálido.
— Capitán, ¿se encuentra bien? — preguntó Sebastián con preocupación al notar el semblante cansado y fatigado del Cobe mayor.
— Bueno, le di de beber al chico gran cantidad de mi sangre para poder tratarlo. — respondió el hombre con serenidad con las manos cruzadas en su espalda, logrando opacar su palidez y cansancio. Matteo también estaba muy sorprendido, normalmente un humano le constaría estar en pie en esas circunstancias.
Además, ¿por qué él se había arriesgado tanto para salvar al chico?
— Vaya— Yaque estaba sin palabras mirando al hombre delante de ella con desconcierto, al final no era tan malo como se pensaba, ¿verdad?
— ¿Qué? No me digas que estás preocupada. Ustedes vinieron a pedirme que salvara al niño y yo simplemente cumplí conforme a su deseo.
— Muchas gracias, señor. — dijo rápidamente la rubia sonriéndole emocionada.
Jonathan sonríe burlón. — No me des las gracias, no querrás hacerlo más adelante. — dijo el cazador cerrando los ojos, logrando preocupar a Yaque con sus palabras.
— Como sea, ¿cómo está Liam? Hiciste demasiado, así que me supongo que…— habló Matt, llamando la atención de los presentes.
El mayor abrió los ojos para ver a su sobrino. — No corre peligro de muerte, aunque es algo temporal. Pude remover la mayor parte del parásito, pero algunas partes se enterraron profundamente en su cuerpo. Esas partes han comido sus nervios. Podría eliminarlas si extraigo el corazón de Liam, pero al hacerlo él podría morir. — explicó haciendo una mueca de disgusto. — Todo lo que pude hacer fue eliminar la mayor parte del parasito que no había infectado sus nervios, disminuyendo así el dolor y la presión de ese tal Tom. Su vida debería haber terminado esta misma noche, pero se prolongó por un capricho mío. — sonríe burlón. — Aunque bueno, todo será en vano si las partes de ese asqueroso parásito que aún quedaron en sus nervios comienzan a moverse de nuevo.
Matteo se cruzó de brazos con seriedad. — Entonces Liam está…
— Esto significa que nada ha cambiado. — contesta el Cobe borrando su sonrisa. — Él no va a tener ningún problema en llevar una vida normal, pero Tom aún puede manipular su mente. Ese vampiro lo puede obligar a luchar si lo desea. Básicamente, Liam Cobe es una bomba con la mecha encendida.
Ninguno en la sala se encontraba sorprendido ante aquella explicación.
Ya se lo esperaban.
Todos igual habían tomado su decisión.
— Entiendo, entonces solo queda una cosa por hacer. Lamento que hayas tenido que desperdiciar tu sangre en vano. — contestó Matt nuevamente con seriedad. Jonathan sonríe con diversión al verlo empezar a caminar.
En ese instante, todos sabían lo que el Cobe estaba por hacer.
— ¡Espera, Matt! — exclama Yaque tomando de la mano al nombrado, deteniéndolo.
— ¿Qué es lo que pasa? Dímelo más tarde.
— Estás pensando en matar a tu hermano, ¿verdad?
— Hey, esto es algo que tenemos que hacer. ¿No viniste aquí mentalizada para eso? — el Cobe menor se giró para encararla con una siniestra calma.
— Yo solo volví por Liam. — responde la rubia con seriedad, apretando su agarre en la mano del chico. — Si piensas ir a matarlo, te detendré.
El cazador frunció el ceño con molestia deshaciendo el agarre con brusquedad. — ¡¿Qué puedes hacer tú?!— exclama perdiendo la calma sin apartar la mirada de la rubia. — Mira, Liam no podrá vivir como antes. ¡Él tendrá que consumir las vidas a otras personas para poder seguir viviendo…! ¡¿Acaso no ves cómo terminará esto?! ¡Matarlo aquí es por su propio bien!
— ¡¿Estás demente?! ¡¿Por qué estás saltando a conclusiones cuando él todavía no ha hecho nada?!— exclama Yaque perdiendo la calma también.
— ¿Cómo no podría hacerlo? Si esto se tratara sólo de Liam entonces no habría problema. Pero no se trata solo de él, sino que ese desgraciado vampiro homosexual está controlando su vida, Liam será su títere eternamente. ¡¿Acaso piensas que ese tal Tom dejará que Liam continúe su vida como si nada?!— Yaque cerró la boca sin saber cómo refutar, Matt bufó sabiendo que tenía razón. — ¿Lo ves? Ya lo puedes entender. Ese hombre nunca le dará un momento de paz. Entonces, si él va a vivir a través de un tormento sin fin y sin esperanza de escapar, lo único que podemos hacer es matarlo para minimizar el número de víctimas. Es Liam o todo el mundo. — el joven apretó los puños con impotencia mientras más hablaba, estaba temblando de la frustración y de la ira. — Si lo salvas a él, estarás matando a todos los demás.
— Pero Matt, debe haber otra manera…
— A diferencia de ti, no puedo poner en peligro a toda la humanidad mientras me aferro a una esperanza. Retrasar tu decisión solo hará que el dolor sea aún mayor. — la interrumpió suavizando la mirada, la rubia sabía que él estaba en lo correcto.
No es que la muerte sea su salvación, pero si el objetivo es proteger a toda la gente del mundo, lo que propone es lo mejor.
Cualquier otra opción sería más que una idea egoísta.