Capítulo 14

4197 Words
Ambas siguieron su rumbo hasta la casa, entraron y cerraron la puerta tras de sí. Ambas sintieron una extraña sensación tan pronto entraron. — ¡Liam, ya llegamos! — saludó la chica acomodando las compras en la cocina. — ¿Yaque? — Dayana salió del pasillo para asomarse y ver a la nombrada. — ¿Liam no estaba con ustedes? Aquella pregunta causó que la rubia y la vampira se pusieran pálidas. — ¿De qué hablas? Liam está en la habitación durmiendo. — informó Liz forzando una sonrisa. — No, no está. — contesta la cazadora con seriedad mirando a la vampira. — Acabo de llegar, así que aproveché y pasé por ahí pero…está vacía. Yaque corrió con prisa a la habitación de invitados. Está vacía, tal como dijo su amiga. La extraña sensación se vuelve un mal presagio. Se mordió el labio inferior y recordó lo que había escuchado en el restaurant con Liz. La vampira y la cazadora llegaron a su lado rápidamente. — Liz. — la llamó Dayana con seriedad mirando a la aludida, la cual asintió. — Lo sé, Liam se levantó de la cama por sí solo a pesar de estar debilitado. — habló la mujer tratando de mantener la calma. — Alguien más estuvo aquí, siento su olor aún en la habitación. Gracias a su sentido del olfato sobrenatural sabía quién era el aroma de la persona. Aunque sin eso, la respuesta era clara. Sería extraño no llegar a una conclusión. De hecho, la respuesta es muy clara si lo pensaba un poco. Yaque miraba toda la habitación comenzando a respirar de manera agitada, estaba desesperándose poco a poco. Al igual que con su nueva amiga, ella sentía que sabía lo que había ocurrido en el lugar. A pesar de que aún había cosas que no entendía, era fácil saber el resultado de la situación actual. Si lo piensa con calma puede decir lo que pasó ahí. Entonces, ¿por qué su mente se negaba en aceptarlo? Dayana deposita una mano en el hombro de la rubia. — Tranquila, lo encontraremos. Él no pudo ir muy lejos, a duras penas y puede mantenerse en pie. Yaque sonríe apenas, agradeciendo el gesto de su amiga. Liz baja la mirada comenzando a desesperarse, se sintió responsable. Su amigo ahora estaba en peligro. El sonido del teléfono local resuena por toda la sala de estar, sobresaltándolas. Yaque salió rápidamente de la habitación para contestar, quizás eran sus padres. Miró a sus amigas, las cuales la seguían con preocupación, y levantó el teléfono lentamente para ponerlo en altavoz. — Hooolaaaa, ¿finalmente ya están en casa? — se escuchó una desconocida voz burlona para las humanas del otro lado, sin embargo, Liz la reconoció al instante. — ¡¿Tom?!— exclama Liz completamente desconcertada arrebatándole el teléfono a la rubia. — ¡¿Qué hiciste con Liam?! — Solo lo invité a dar un paseo. — responde de forma casual desde la otra línea, cabreando más a la vampira. — Por favor, te pido que dejes en paz a Liam. — habló suavemente Yaque al teléfono con un nudo en la garganta, contenía con todas sus fuerzas las ganas de llorar por el torbellino de sentimientos que embargaban en su corazón. — Ow, tú debes ser esa tal Yaque. Me temo que no puedo hacer eso, hermosa. — contesta desde el otro lado. — Él y yo tenemos asuntos pendientes. Liz respiró profundo, para luego hablar. — No nos hagas perder el tiempo. Solo di qué es lo que quieres. — Ah, pues solo las llamaba para invitarlas a la fiesta. — contesta entre risas. — Las cosas aquí se pondrán muy buenas dentro de poco. Dayana detiene a Yaque que trató de tomar el teléfono con ira. Si interrumpía ahora, no sabrían lo que Tom sería capaz de hacer. Después de un largo silencio por las presentes, Tom siguió hablando. — Estaremos reunidos en una cabaña abandonado cerca del muelle, por si quieren venir. Después de eso colgó, dejando un sabor amargo a las mujeres. ¿Cómo es que ese hombre consiguió su número de teléfono en primer lugar? Dayana fue la primera abrir la boca. — Es una trampa. — Aunque así sea, debo ir. — habló Liz con seriedad, caminando hacia la puerta. — Mi deber es protegerlo.   — ¡Iré contigo! — Yaque la sigue rápidamente, su rostro mostraba su molestia y preocupación. Es detenida por Dayana. — Espera Yaque. — habló con suavidad la cazadora, notando como la nombrada se tensaba. — No debes ir. — Debo ir por él, Dayana. — contestaba la chica con seriedad, bajando la mirada. — Aún hay muchísimas cosas que no entiendo, pero quisiera que él me las explicase. Quiero entenderlo. — su mirada se relajó. — Por favor, déjame ir. No quiero perderlo una segunda vez. La cazadora frunció el ceño. — Hasta ahora has tenido una vida tranquila. Ni siquiera tienes nada que ver con esta guerra, ¿por qué entonces quieres entrometerte? La joven sonríe con un extraño brillo en su mirada azulada. — Porque estoy enamorada de Liam. Ambas mujeres abrieron la boca con impresión, la rubia solo se sonrojaba a más no poder. Dayana frunce el ceño nuevamente. — Yaque, por favor, piénsalo. Entiendo tus sentimientos, pero una vez camines por este camino no habrá retorno. — Dayana tomó a la chica por los hombros. — Tu vida, tu realidad, todo cambiará. Yaque le sonríe con suavidad. — Si Jesse fuese el que estuviese en peligro, ¿lo dejarías morir?   Dayana la miró en silencio, pensando en su respuesta. No pudo evitar bajar la mirada con disgusto. Era obvio que aquella joven de hermosa cabellera dorada tenía miedo, estaba temblando. Pero más era el amor que sentía hacía aquel rey vampiro que el miedo que sentía por la situación actual. La cazadora suspira con bastante pesar, para luego sonreírle a su amiga. — Okey, tú ganas.  ... Había pasado alrededor de media hora desde que Tom le había hecho esa visita. Delante de él se hallaba una cabaña abandonada de dos pisos, pero no se veía para nada descuidada. Respiró con cansancio. Su cuerpo le seguía pesando, pero ya se había acostumbrado a la sensación. Gracias a la ira y a la adrenalina no sentía el sobreesfuerzo por el que estaba sufriendo su cuerpo. Desenvainó su espada y entró rápidamente a la cabaña, derribando la puerta con una patada. El interior estaba completamente lleno de polvo y con telarañas adornando las esquinas, la luz del sol ni siquiera alumbraba casi nada. Pero con todo y eso ahí lo pudo ver. Tom se encontraba sentado en un sofá muy desgastado con las piernas cruzadas y con una mirada completamente confiada. — Heeey, has llegado. Sí que te has tomado tu tiempo. — saludó de forma juguetona el sombrerero, el joven frunció el ceño. Su sonrisa se ensanchó al notarlo sonrojado y fatigado. — Oye, ¿te sientes bien? Pareciera como si estuvieras muriendo. — Ese no es tu puto problema. — responde el Cobe con frialdad, aparentando normalidad. — ¿Dónde está Matteo? El sombrerero señaló con su dedo a su lado, el chico giró su mirada para encontrarse con su hermano completamente atado junto a su compañero cazador. Por culpa de su vista nublosa y la oscuridad de la cabaña no notó su presencia. Su cerebro explota. Sus pies se empiezan a mover de nuevo rumbo a su hermano. Una silueta muy conocida para él rápidamente bloquea su camino apareciendo de la nada. Liam abrió los ojos al reconocerla. Era Alicia. — ¿Alicia? ¿Por qué estás aquí? — preguntó saliendo de su asombro rápidamente, había algo que no le cuadraba. La apariencia de su subordinada era totalmente diferente a como la conocía antes. El vampiro estaba vestido de un vestido n***o con tonos purpuras, se le veía bastante cómodo para ser un vestido. Su cabellera roja como la sangre antes brillante, tenía un color pálido y opaco. Sus ojos ahora dorados reflejaban inexpresividad. Se veía muy diferente a la Alicia que él conocía. Un aura negra la rodeaba, reflejando su corrompido poder. Al instante supo que Alicia ya no era Alicia. El sombrerero movió su dedo índice de lado a lado, indicando negación. — No, no, no, querido Liam. Si das un paso más, tu querido hermanito será asesinado. — habló Tom recostándose en su sofá. — Recuerda que tenemos un trato que cumplir. — ¡! — el chico ahogó un gruñido, para notar con sorpresa que el sombrerero le arrojaba una pequeña botella. Él la ataja con dificultad. — ¿Qué es esto? — Es sencillo, con la condición de que no le haremos nada al chico y a su amigo debes tomarte todo lo que hay en esa botella. — le respondió Tom desvaneciendo su sonrisa, algo inusual en él. Alicia materializó una lanza negra con tonos rojos y la apuntó hacia Matt, amenazando atravesarle la cabeza si el rey no obedecía la orden restablecida. Al líder de los vampiros le dolía la boca. Estaba apretando los dientes con tanta fuerza que parecían que estuvieran gritando. — No tienes por qué hacerlo. — habló débilmente el cazador Cobe, el cual trataba de reincorporarse con dificultad. Pero en vano, volvió caer al suelo. — ¡Argh! Liam…no debiste venir. — Tú cállate y deja que los adultos hablen. — ordenó Liam fulminando al menor con la mirada por sus palabras. — Lo último que quiero en mi vida es que me ayude un vampiro. — siguió hablando Matt, ignorando completamente las palabras del Cobe mayor. — Vete de una buena vez. — Shh, Matt, no seas necio. — le susurra Sebastián tratando de reincorporarse también, pero sin éxito. — Deja que nos ayude. — Pero… — Debemos esperar. — lo interrumpe su amigo, tratando de reflejar tranquilidad y calma. Cosa que le estaba resultando con bastante esfuerzo. Su vista se dirigió hacia el rey de los vampiros, jamás imaginó que Liam Cobe llegaría para rescatarlos. Era completamente diferente a cómo lo imaginó. Tom reía ante aquella pequeña discusión entre hermanos, la situación le divertía de sobremanera. Tenía al poderoso rey vampiro a su merced. Liam frunció el ceño ante eso y miró el contenido de la botella, era un líquido purpura. Bastante sospechoso a su parecer. Pero por su hermano lo haría. Sin una muestra de duda quitó el tapón de la botella y bebió de un largo sorbo todo el contenido. — ¡No lo hagas, Liam! — gritó Matteo con molestia al ver como el nombrado vaciaba la botella. El sabor era amargo y viscoso, completamente asqueroso. — ¡Argh! Qué asco. — se queja el vampiro tirando la botella a un lado. — Ya hice lo que me pediste, ahora libera a Matteo. — Awwws, qué bellezaaaa. Lo que hace el amor de un hermano. — se burlaba el sombrerero con una sonrisa juguetona. — Pero aún es muy temprano para que la fiesta se acabe. — chasqueó los dedos. De la nada unas cadenas negras salieron de la oscuridad y rápidamente se enrollaron en ambas piernas y brazos de Liam, el cual se aturdió ante el brusco movimiento. Estaba completamente atado y al perder fuerza en sus manos soltó la espada, la cual se clavó en el suelo. — ¡Grr! — gruñó el chico con frustración al no poder liberarse de dichas cadenas, sus fuerzas cada vez eran escasas. Su lucha para permanecer inconsciente se hacía cada vez más difícil. — ¿Qué significa esto? — No lo entiendo, ¿por qué has venido? — habló una voz a sus espaldas, la reconoció enseguida. — Al venir aquí, demostraste que estabas dispuesto a obedecer a Tom. Si planeabas luchar, no debiste venir solo. Liam trató de girar hacia sus espaldas para notar que Ramón, también vestido completamente de n***o “con un jersey, pantalones y botas” había invocado esas extrañas cadenas por medio de tres anillos en su mano derecha. Las cadenas se enrollaron fuertemente en su piel y comenzaron a desgarrarla. El chico ya se encontraba sangrando rápidamente estando inmóvil. Liam respiraba profundamente para recomponerse, se sentía ardiendo en su interior. — Eres un…estúpido. — balbuceó con un gran malestar el cazador al notar a su hermano inmovilizado. Sebastián frunció el ceño ante lo que veía. — ¡Ja, ja, ja, ja! — reía extasiado el sombrerero. — ¡Esto sí es una fiesta! ¡Ambos hermanos a mi merced! — Estás bien ahora, ¿no? He venido aquí, tal como pediste. Ahora deja ir a Matteo y al otro cazador. — habló el rey mirando a Tom tratando de mantener la calma. — ¿Owww? Yo no te prometí nada. Solo dije que no le haría nada a tu hermano si venías, nunca dije que lo liberaría. — decía sonriendo burlón, notando con gracia como la mirada de Liam cambiaba a una iracunda. — Vaaaaamos, no me mires así. — hablaba el sombrerero levantándose del sofá para caminar hacia el chico, el cual le ofrecía una mirada llena de odio y desprecio. — No soy tan malo una vez me conoces bien. Alicia apuntó su lanza hacia Liam, el cual abrió los ojos sorprendidos. — Detente, Alicia. — le pedía preocupado a la chica que dio un paso adelante, seguía en silencio mirando un punto fijo de su pecho. — ¿Acaso no me reconoces? Soy yo, soy Liam. Pero ella no parecía reaccionar a sus palabras. ¿Su propia compañera sería la que tomaría su vida? No sentía enemistad o intenciones asesinas de su parte. Alicia comienza acercarse. Solo tres pasos más. Alzó su lanza y la apuntó a su corazón. Alicia saltó hacia adelante, Liam cerró los ojos, Matt gritó. La pared al lado de Liam estalló de repente, de ahí salió una silueta masculina con dos espadas gemelas con el cual lanzó un tajo giratorio y detuvo el avance de la lanza negra. El choque de ambas armas creó chispas. Alicia saltó hacia atrás, retrocediendo con éxito. Alzó su mirada para ver quién había detenido su ataque. Liam abrió los ojos poco a poco para ver a su salvador, delante de él se encontraba Lucca con su llamativo abrigo y a su lado estaba Benny, la cual miraba con resentimiento al traidor. Matt respira aliviado al ver a su hermano a salvo. — ¿Benny? ¿Lucca? — el Cobe estaba conmocionado, no se esperaba ser rescatado por los nombrados. La mujer le sonrió mientras que el peli plateado lo ignoró. Así que eran ellos lo que me seguían, pensó con una débil sonrisa. Escucharon unos aplausos y fijaron su atención en Tom, el cual reía maravillado. — ¡Eso! ¡Esto sí es una fiesta! — exclama emocionado el vampiro traidor. — Ni siquiera yo me esperaba invitados inesperados. Ambos recién llegados miraron a su alrededor, no evitaron sorprenderse al notar que tanto Alicia y Ramón estaban completamente cambiados. Benny sin perder el tiempo desenvainó su espada y de un rápido giró destruyó las cadenas que aprisionaban al rey, el cual cayó de rodillas. — Liam, ¿te encuentras bien? — la mujer lo abrazó con delicadeza después de volver a envainar su espada medieval, su preocupación aumentó al notar el cuerpo del chico caliente. — ¿Liam? ¡¿Liam, estás bien?! Lucca giró levemente hacia atrás para notar que Benny agitaba a un debilitado Liam, el cual respiraba con dolor. Su completamente sonrojado rostro reflejaba la fuerte fiebre que el chico cargaba. — Muy bien, los felicito al haber llegado hasta aquí. — hablaba Tom con una sonrisa confiada a Lucca. — Aunque me encantaría saber cómo nos encontraron. Lucca en silencio apuntó una de sus espadas hacia el sombrerero. — Cállate y muere. El hibrido corrió hacia Tom, sin embargo, Alicia se interpuso en su camino con rapidez y con su lanza dio una fuerte estocada al Drack, el cual estuvo obligado a retroceder. No tuvo tiempo ni de sorprenderse al notar como Ramón aparecía detrás de él con claras intenciones asesinas. Lucca apretó los dientes y de un salto esquivó la embestida de su antiguo compañero, para hacer un rápido tajo de arriba hacia abajo. Tajo que fue interceptado y detenido por Alicia. El choque de ambas armas creó una onda expansiva, los cuales los que combatían fueron obligados a retroceder. Benny frunció el ceño. — ¡¿Qué significa esto, Alicia, Ramón?! Los nombrados no respondieron, sino que se pusieron en guardia. — Parece que hablar es inútil. — habló Lucca con seriedad uniendo sus dos espadas, las cuales se convirtieron en un arco rojo carmesí. Un aura roja comenzó bañar su cuerpo. La sonrisa de Tom se ensanchó al notar como Lucca se tomaba la cosa en serio, sería sensato retroceder. — Parece que es hora que picar el pastel. — dijo burlonamente para sí, chasqueando los dedos una vez más. — ¡¡Arrghh!!— gime de dolor el rey escupiendo sangre, sintiendo un gran malestar en su pecho. Todos giraron hacía Liam, el cual se agarraba el pecho. Gemía como si estuviese en medio de una pesadilla. Un viento negrecido empieza a soplar en el interior de la cabaña. — ¿Qué es…? — Benny miraba anonadada que aquel viento n***o provenía del chico en sus brazos. Lucca miraba en silencio como la reencarnación de su padre se ponía de pie, sus heridas comenzaron a regenerarse. Unas marcas negras adornaban la frente del joven rey, aparte de que sus ojos se habían tornado a un dorado brillante y sin expresión. Casi parecía un títere. — Vamos, Liam. — balbuceó Tom maravillado mirando al nombrado con alegría. — Mátalos a todos. Las rodillas del nombrado pierden fuerza y caen al suelo nuevamente ante la orden del sombrerero. — ¡Liam! — exclama Matt con preocupación al ver la mirada perdida de su hermano. Liam comienza a convulsionar. No, esto es peor. El chico estaba temblando tanto que parecía un edificio desmoronándose en medio de un terremoto. — ¡Liam! — exclamó Benny corriendo hacia el nombrado con preocupación, sin embargo, fue detenida por Lucca el cual le sostuvo el brazo. — ¡Déjame ir! — ¡Estúpida! ¡¿No entiendes lo que está pasando?!— grita el medio vampiro con furia, sorprendiendo a la mujer y alejándola de Liam. — Aléjate de aquí. No serás de permanecer viva si lo alimentas sin cuidado. — ¿Alimentarlo? ¿Qué quieres decir con…? — preguntó la vampira sin entender mientras que aquel viento mandaba a volar los objetos de la cabaña por los techos. Pero no logró terminar la pregunta. La sala en la que se encontraban se teñía de n***o. El aire se convierte en niebla, humedeciendo la piel y las paredes comienzan a derretirse. — ¡Ouh, guh…!— Matt se quejaba de dolor al sentir su pecho quemar, el aire que ahora respiraba era… No podía respirar. La niebla obstruye su garganta quemándolo por dentro cada vez que respiraba. Debía salir de ahí, ¡ya! — Hazte a un lado, Alicia. — ordenó Lucca con seriedad al ver que la nombrada se colocaba delante de Liam para protegerlo, separó su arco en las espadas gemelas que siempre portaba y las apretó con ferocidad. — Ese niño ha perdido el control. Se volverá adicto, a menos que se detenga antes de que obtenga la vida de alguien más. — Me rehúso. — contestó la suave voz de Alicia, clavando sus dorados orbes en los rojizos del Drack. — Mi papel es proteger a mi amo. No puedo permitirte pasar mientras tengas la intención de matar a Liam. Matt y Sebastián alzaron la ceja al escucharla. — ¿Amo? — Oh, ¿entonces te quedarás ahí mientras lo dejas morir? El mocoso está usando demasiada energía para lo que posee actualmente y sin contenerse. ¿No entiendes que morirá si no haces nada? — No. Él puede evitar la muerte si consume más poder del que pierde. — respondía Alicia sin expresión. — En pocas palabras, debo dejar que él los consuma a ustedes. — Heh, tú forma de ser ha cambiado ahora que estás con el enemigo. — dijo el hibrido mitad humano— vampiro con una sonrisa de burla. — ¿Tanto te gusta ser el títere de Tom? — No colaboramos con ese ingrato porque seamos sus sirvientes, tenemos nuestros propios motivos. — habló Ramón con frialdad colocándose al lado de Alicia. Benny se reincorpora rápidamente. — Espera, Lucca. ¿Hablas de asesinar a Liam? El hombre no responde y carga hacía adelante. Pero choca con Alicia, quién está bloqueando el camino. Tom aprovechó el bug para desaparecer por la ventana de la cabaña. Matteo apretó los dientes y con dificultad se estiró hasta alcanzar una pequeña cuchilla oculta en sus zapatos, al alcanzarla corta sus ataduras con facilidad. Aún seguía aturdido, pero pudo levantarse con éxito. — Sebastián, ¿te encuentras bien? — le pregunta a su compañero, cortando sus ataduras con su pequeña cuchilla con rapidez. El nombrado al estar liberado suspira aliviado. — Sí, gracias. — responde reincorporándose, mirando a su alrededor. Todo parecía una película de terror. Matt miró hacia la sala de estar, su hermano aún seguía respirando con dolor sosteniendo su pecho y delante de él seguían combatiendo los vampiros. En términos de poder, Lucca era el más fuerte. No había manera de que Alicia pudiese detenerlo. Pero. Era extraño a sus ojos. Alicia era demasiado ágil. Ella no debe estar acostumbrada a pelear mientras protege a alguien, ya que se nota en desventaja. Lucca ya debería haberla derrotado para encargarse de Liam. Pero ese no era el caso. Lucca estaba siendo acorralado. La espada del hibrido se balancea a través del aire. El pelo de Alicia se mueve junto con ella, arquea su espalda evitando el ataque para entonces adelantarse y atacar nuevamente con su lanza. Lucca repele sorpresivamente la lanza con su otra espada y empuja a la vampira hacia atrás. Avance y retroceso. Ambos estaban muy igualados, Lucca no podía seguir avanzando, Alicia no retrocedía y chocaban sus armas sin ningún progreso. El híbrido estaba impaciente. Solo respirar era doloroso, por lo que mantenerse de pie en la sala era como estar apuñalados. Los únicos que no se veían afectados eran Alicia y Ramón. — Es una pena, no me puedes derrotar. — habló con serenidad la mujer, haciendo rodar maravillosamente su lanza. — No cuando quieres salvar desesperadamente a mi amo. Ella se detiene y dice esas palabras, casi como si se estuviera disculpando. — Yo no trato de salvarlo. — contestó el hombre frunciendo el ceño al ver que Liam cerraba los ojos poco a poco. Benny, totalmente apartada, estaba por aprovechar la distracción de Alicia para correr hacía Liam. Pero para su sorpresa, Liam se reincorpora del suelo poco a poco. — ¿Liam? Los presentes notaron como el chico inconscientemente alza su espada hacia arriba. Eso era mala señal. La mirada de Liam, ahora dorada, no poseía ningún brillo. Un vendaval de viento rugió, retorciéndose, aullando. Una fuerza de la naturaleza en forma de tornado se adelantó para destruir completamente el techo de la cabaña. Comenzó a deformar el ambiente por una falsa capa de tiempo y espacio. El viento, el cual se volvió tornado, se alzaba por los aires como un tsunami apunto de inundar una ciudad. Los presentes tuvieron que retroceder y sostenerse fuertemente al suelo para no salir volando como papagayos. Liam estaba por usar la espada que puede cortar el mundo contra ellos. Benny apuntó con su mano hacia el rey, debía detenerlo ella misma. Al menos lograr inmovilizarlo con su poder. Antes de que el Drácula Vendaval pudiese activarse, o que Benny pudiese usar sus verdaderos poderes para detener al chico, escucharon un disparo. Lo siguiente que notaron es que el gigantesco tornado de 30 metros se desvanecía de la nada. Todos miraron hacía el rey, el cual tenía una herida en el costado, era un disparo. — ¡Liam! — grita preocupada Benny corriendo hacia el nombrado con preocupación, el cual caía al suelo como una marioneta que le habían cortado las cuerdas. Lo abrazó con mucha preocupación. — ¡Liam! ¡Por favor, despierta! Matt, el cual tenía la pistola con la que había disparado, veía la escena con lágrimas en sus ojos. Le había disparado a su hermano. Tuvo que taparse la boca en un en vano intento para aguantar la sensación de asco en sí mismo. Liam no podía escuchar su alrededor con claridad, sus ojos ya habían regresado a la normalidad. Todo era muy confuso, como si tuviese una fiebre muy alta. Oh, esperen. Es que la verdad sí tenía fiebre. Sonríe burlonamente para sí mismo ante su pensamiento. — ¿Liam? Escucha una voz que le es familiar. Su sentido de la realidad se está desvaneciendo. Su mente se está poniendo en blanco. Antes de cerrar los ojos pudo ver una silueta con una hermosa cabellera dorada llegando a la escena. Su azulada mirada era desgarradora. Yaque.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD