Eva acomoda su larga cabellera en su espalda elegantemente mientras veía de forma arrogante al hibrido que se encontraba ante sus pies.
— Es de muy mala educación atacar a una dama que recién se ha encontrado con su adorado hermano mayor. — le decía Eva al Drack que trataba de levantarse del suelo, pero era inútil; él estaba completamente inmovilizado. — Ni lo intentes, ambas dagas están bañadas de agua bendita. No podrás moverte.
— Desgraciada…— Lucca la miraba con ira desde el suelo completamente impotente ante la mirada llena de superioridad de esa niña.
— Tú tampoco deberías moverte, niña. — una suave voz se escuchó en la habitación. Liam abrió los ojos con sorpresa al notar que una vampira desconocida se encontraba detrás de Eva con una espada tipo Jasper desenvainada lista para estocarla en su espalda.
Elle había entrado por la ventana después de Lucca…
Eva sonríe confiada sin perder su tranquilidad. — Estoy sorprendida. Había un segundo atacante por si el primero fallaba en asesinarme, muy bien planeado para simples vampiros.
Elle frunció al notar que la niña delante de ella se veía completamente serena, sin siquiera pestañear ante el inminente peligro en el que estaba.
No, no es ella la que está en peligro. Soy yo…
La vampira apretó la empuñadura de su arma con fuerza, ¿quién era esa chica que podía imponer semejante presión ante ella?
Los presentes escucharon varios pasos acercándose desde afuera de la habitación y de forma rápida se abrió la puerta, dejándose mostrar a Liz junto con Yaque y Dayana. — ¡¿Liam?!
Yaque fijó su azulada mirada en la chica que estaba delante del nombrado con desconcierto. — ¿Y tú quién eres? ¿Y por qué Lucca está aquí?
— ¿comandante? — habló con sorpresa Dayana al mirar a la Cobe.
— Muy buenos días. — saluda educadamente la aludida con suavidad mirando a los presentes. — Siento venir tan de repente.
Yaque observaba fijamente a la recién llegada. Era una chica de su tamaño y con un largo y hermoso cabello n***o. Sus ojos castaños reflejaban una serenidad imperturbable que la calmaba e intimidándola a la vez.
Elle y Liz tuvieron rápidamente una mirada de reconocimiento y ambas asintieron. — ¿Quién eres, humana? — pregunta Liz afilando la mirada con su arco y flecha en mano, sentía una extraña presión al mirar fijamente a esa mujer. — ¿Por qué Lucca está en el suelo?
— Hey, hey, fue en defensa propia. — responde la aludida con un fingido tono de inocencia.
— Ella es la comandante de los cazadores de vampiros. — la presenta Dayana con una sonrisa de confianza. — La cazadora más fuerte que existe en la actualidad y la hija del capitán Jonathan Cobe, ella es Eva Cobe.
Yaque abrió la boca impresionada. Liz frunció el ceño a más no poder.
Si ella es hija de ese hombre, entonces también es hermana de…
— Es un placer conocer a los que han estado ayudando fielmente a mi hermano, les estoy muy agradecida. — la hermosa chica hace una elegante reverencia con su falda, sonriendo con suavidad.
La chica solo recibió un incómodo silencio, ya que la vampira y Yaque trataban de asimilar lo que acababan de escuchar.
— ¿Por qué está usted por aquí, comandante? — pregunta educadamente Dayana caminando hacia su líder.
— Mi padre me dijo que ustedes están buscando a una sombra que al parecer ha estado devorando a los ciudadanos, también me dijo que Liam está aquí. — responde la chica con tranquilidad, girando hacia su hermano. — Así que aproveché para venir a verlo.
— ¿Para qué has venido a verlo? — pregunta Lucca frunciendo el ceño, tratando de moverse.
— He venido a verificar. — contesta la pregunta sonriéndole al híbrido que fácilmente había derrotado, se agachó hasta su altura y con cuidado desclavó las dagas que lo aprisionaban. — Quisiera pedirles amablemente que me dejen a solas con Liam, siento que tenemos mucho de qué hablar.
— ¿Dejarte a solas con él? No digas tonterías, no hay forma de que te deje a solas con Liam. — Liz tensa su arco con su flecha y con ella apunta a la chica. — Eres una cazadora, ¿verdad? Eso quiere decir que eres nuestra enemiga, es muy obvio que viniste por la vida de Liam.
Eva sonríe con confianza. — Si hubiera sido así, Liam hubiera muerto desde hace mucho tiempo. — responde la comandante con tranquilidad.
— Liz, Yaque. Estaré bien…— habla Liam, el cual se veía cansado desde su cama. — También hay cosas de lo que quisiera hablar con ella.
Yaque frunce el ceño y luego suspira, resignada. — Está bien…
— ¿Yaque? — la vampira giró hacia la rubia confundida por su actuar.
— Vamos a dejarlos a solas, tienen mucho de qué hablar. — la rubia en silencio se voltea y sale de la habitación, Dayana mira el ambiente y decide seguir a su amiga.
Liz miró fijamente a la Cobe, la cual le devolvió la mirada con serenidad. Después de varios minutos toma la muñeca de Lucca y la de Elle y con ellos decidió salir también, dejando a solas a ambos hermanos.
***
Tictac, tictac.
Son pasadas las nueve.
Han pasado dos horas desde que Liam y Eva están en aquella habitación a solas, hablando supuestamente.
Matteo, Sebastián y Benny habían llegado a la casa hace rato; se encontraban reunidos en la sala de estar junto con Lucca, Elle, Dayana y Liz viendo las noticias pasaban por la televisión.
Yaque se encontraba sumergida en sus pensamientos, ignorando por completo su alrededor.
Lucca la miraba de reojo, disimuladamente preocupado por ella.
¿Por qué estoy aquí?, pensó el híbrido confundido recordando el por qué se dejó jalar por Liz hasta la sala.
Mientras tanto, Elle sube la mirada con aburrimiento. Miraba el techo como si fuese la octava maravilla del mundo. — Estoy aburrida.
Unos minutos después de eso, Eva sale de la habitación de huéspedes. — Gracias por esperar. Liam ya se ha dormido.
La chica entraba a la sala, comportándose como si nada hubiera pasado.
— Eva, ¿por qué estás aquí? ¿Liam está bien? — pregunta Matteo levantándose de su lugar rápidamente con seriedad.
— No lo sé. Deberías preguntárselo tú mismo. No hay nada que yo deba decirte. — la chica entrelaza sus manos en su espalda y desvía la mirada con notable fastidio hacia el chico.
— ¿Tanto te cuesta responderme una simple pregunta? — pregunta de vuelta el chico frunciendo el ceño, pero su pregunta fue simplemente ignorada por la joven.
Los presentes miraron confusos al intercambio de palabras de ambos Cobe, se sentía una extraña tensión en el ambiente.
— Bueno, se le veía bien cuando lo vimos hace rato. — habló Yaque para suavizar el ambiente. — Se ve mejor desde la última vez que colapsó. Además de que está siendo obediente y descansa como debe ser, así que si se queda como está mejorará en cuestión de nada.
— Por supuesto que se quedará quieto. — responde Eva con una extraña seriedad, mirando a la rubia. — Él ya no puede levantarse por sí mismo en estos momentos.
— … ¿qué?
Un silencio profundo se creó en la sala, el cual fue cortado por un confuso Sebastián. — ¿Por qué? Debería tener suficiente energía física para desayunar con nosotros, como siempre.
Eva baja la mirada sin expresión. — Sí, tiene energía más que suficiente, pero se encuentra terrible por dentro. — responde mirando la ventana a su lado, la cual pasaba los rayos del sol. — No sé qué habrá pasado con él anoche, pero definitivamente Liam ya murió una vez. Esa es la única explicación lógica de por qué los músculos de sus miembros están tan seriamente dañados.
Noche, la sombra, gente desaparecida, Liam.
Yaque deja escapar un ahogado jadeo de ansiedad. — …no puede ser. Liam no ha salido en todos estos días, tampoco le vi ninguna herida externa.
— ¿O es que acaso le hiciste algo? — pregunta Matteo con sospecha, entrecerrando los ojos.
— Es sólo que está conectado limpiamente en el exterior. — le contesta a la rubia, volviendo ignorar a su primo. — No sé si sea el parásito que le ha desgarrado o si algo más a rasgado sus extremidades. Si de veras algo ha desgarrado su cuerpo, el dolor le habrá destruido la prudencia.
La rubia apretó los puños en su pecho con un inexplicable dolor en su corazón.
La sombra y Liam, el parásito y Tom, noche y personas desaparecidas…
Se sentía mareada, ahogada.
Necesito aire.
— Espera, ¿a dónde vas? — pregunta Sebastián preocupado al ver como la rubia caminaba hacia la salida de su casa.
— Necesito pensar a solas. — responde ida la muchacha sin dejar de caminar.
— Pero…— Liz trató de seguirla.
— Estaré bien…— la interrumpe abriendo la puerta.
— Yaque, ¿qué harás si Tom Drack y la sombra resultan ser dos enemigos diferentes?
Ella cierra la boca y se detiene en su sitio.
La pregunta de Matt es tan incisiva que le hacía sentir mareada.
— No lo sé. — y con esa respuesta sale de su casa, dejando a los presentes con diferentes tipos de pensamientos.
Su cuerpo pesaba.
Caminó al mismo parque que la otra vez y se sentó en un columpio, necesitaba aclarar sus pensamientos.
Ella lo entiende.
No hubo ningún aplazamiento desde ese día.
Tampoco puede posponer el problema por más tiempo.
Sostiene su cabeza con ambas manos, sin saber qué pensar.
¿Qué puedo hacer…?
— Yaque, ¿verdad?
Ella se sobresalta. — ¡¿Quién es?!— salta en ese instante al escuchar esa melodiosa voz.
Un escalofrío recorre su espalda.
Ahora que tenía sus sentidos, se arrepentía de haber salido sola.
— No te alarmes, no vengo hacerte daño. — escucha la misma voz como un susurro en su oreja. — De hecho, es una fortuna encontrarte completamente sola.
Esa voz ya la había escuchado por teléfono, fue cuando Liam había salido a buscar a su hermano y a Sebastián que habían sido capturados por…
— Tom Drack…— la chica pronunció aquellas palabras con desprecio y se volteó hacia atrás lentamente para observar aquél elegante hombre de sombrero n***o.
— Aws, sabes mi nombre. Aunque no recuerdo habértelo dicho. — dice con una sonrisa juguetona al notar la mirada de la rubia. — Y veo que eres muy valiente, es más grande tu odio que tu miedo hacia mí, qué cosa tan fascinante.
La rubia retrocede un paso, tratando de resistir el temor que comenzó a embargar su corazón. — ¿Qué quieres? ¿Has venido a matarme?
Tom era el único en ese parque aparte de ella. No están ni la sombra de la que tanto hablaba Matt o los otros dos vampiros que lo seguían.
Curiosamente no había ningún civil en ese parque por culpa de las noticias de personas desaparecidas.
— No, no, solo he venido a conversar un poco contigo. — responde el hombre sacando su abanico y con él tratando de ocultar su juguetona sonrisa.
Ella no sentía discrepancia en el vampiro.
Era obvio, su tranquilidad se debía a la confianza en su capacidad de matarla en cualquier momento.
— Bueno, supongo que debes tener muchas preguntas ahora. Mejor siéntate, no debe ser algo que podamos discutir de pie.
— No es necesario. Estar de pie es suficiente para lo que tengo que decirte. — contestaba la rubia con la mirada ensombrecida tratando de reprimir el impulso de saltarle encima y abofetearlo.
Tom alza una ceja maravillada. Esa niña tenía el valor de confrontar a un vampiro sin dudar, aun sabiendo que podría morir en el proceso.
Ella es tan interesante como Mayte, definitivamente es una rareza…
— Tom Drack. Si esto es una discusión, sólo tengo una cosa que decirte. Libera a Liam en este momento. — la creciente ira que sentía la humana opacaba su miedo, consiguiendo que el vampiro ampliase su sonrisa.
— Liberar a Liam, ¿huh? — el hombre se sienta en el columpio, agitándose aire con gracia por medio de su abanico. — Bueno, me gustaría hacerlo, pero me temo que no puedo hacer nada. — habla en tono decepcionado.
— ¿Qué?
— Él ya no puede ser salvado, no importa lo que haga; el parásito en su interior ha crecido demasiado. Liam ya está funcionando como un recipiente en estos momentos. Él morirá incluso si remuevo el parásito en este momento.
¿Recipiente…?
Yaque frunce el ceño sin entender el concepto de aquella palabra con Liam. — ¿Qué quieres decir con eso? ¡¿Qué le has hecho…?!
— No le he hecho nada. El daño en su cuerpo ya estaba hecho, lo único que hice fue manipularlo para ponerlo bajo mi control y realizar mi sueño. — el Drack sonríe con malicia al verla exaltada. — Todo eso por mi más anhelado deseo, el poder. Es por eso que Liam se convirtió en el recipiente perfecto para Maye.
— ¿Maye? ¿De qué hablas…?
— Es normal que no sepas qué es eso. — el hombre dejó de agitarse aire. — Hace milenios existió una oscuridad que fue representada como “la fuente de todos los males del mundo” por toda la humanidad, era un ente que no debía existir en este mundo; representaba todos los pecados y maldades que los seres humanos había cometido. Sin embargo, un humano cometió el tabú de traer la esencia de aquél “mal” al mundo terrenal. Pero…—la mirada de Tom se volvió seria. — …para que ese pudiera estar entre nosotros, se necesitó un recipiente físico. Así que ese humano usó el cuerpo de su hijo recién nacido para que aquél pudiera coexistir con el mundo.
La fuerza de las piernas de Yaque flaquearon a causa de la tormenta de emociones que comenzaban albergar en su interior, ella tuvo que sentarse torpemente sobre sus piernas.
Su cabeza se enfría velozmente.
Ella entendía lo que eso significaba.
Jonathan Cobe tomó a su propio hijo y…
— Vaaaayaaa, entiendes muy rápido. — el Drack sonríe burlón al ver el estado de la chica. — Sí, él incrustó la esencia dentro del chico. Inesperadamente el niño siguió funcionando y creciendo como un humano normal, así que ese hombre pensó que era un experimento fallido y lo desechó. — la sonrisa de Tom se volvió macabra. — Lo que ninguno de nosotros esperamos es que aquella esencia se acople tan bien con los poderes vampíricos de ese mocoso.
— Entonces el parásito dentro de Liam es…— ¿Por qué él me cuenta esto?
— Es algo que creé, usando mi sangre como catalizador. Con eso, su cuerpo se convirtió en un contenedor para recibir al mal. — él se ríe.
— Eres un…— la rubia apretó los puños con frustración. — ¡¿Entonces eres el culpable del estado de Liam…?!
— No, no, no. Solo ayudé en ese pequeño experimento, la verdadera culpa es del otro humano. — niega el hombre alzando los hombros, restándole importancia al asunto. — Este experimento es sólo el primer paso para lo que sigue. Con el poder del mal, también conocido como “Maye”, podré obtener el conocimiento definitivo para obtener la divinidad.
Liam... ¿es un experimento…?
— ¿Divinidad? ¡¿Jonathan Cobe y tú usaron a Liam para algo tan ridículo como eso…?!
El hombre vuelve a reír. — Me ofenden tus palabras, hermosa.
— ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué le haces algo tan cruel a Liam?!— exclama la chica con crueldad, levantándose del suelo presa por la ira.
— ¿Cruel? — la sonrisa del hombre desaparece poco a poco. — Él me trataba de cobarde incapaz de matar a nadie. — la mirada del hombre se ensombreció, sorprendiendo a la rubia. — Yo lo admiraba mientras él me ignoraba, yo quise ser como él; él era mi ideal en lo que siempre quise convertirme. Y al mismo tiempo en silencio yo te amaba…
La furia de la rubia se congeló ante aquellas extrañas palabras que el Drack decía con aquella expresión. Su aparente estado de burla había sido reemplazado por una fría mirada, desconcertándola. — ¿De qué estás hablando…?
— Lo único que yo tenía que él no, eras tú, ¡pero incluso eso me arrebató! ¡Él te apartó de mi lado…! — una inexplicable furia adornó los ojos del Drack. — Incluso después de haber reencarnado… ¡aún estás a su lado! ¡¿Por qué?! ¡¿Qué tiene él que no tenga yo?!
Sus orbes azules conectaron con los carmesí del vampiro, pero algo era extraño. Sus ojos la miraban fijamente, pero a la vez no la miraban a ella.
Ella sintió el temor de ser asesinada salvajemente por un momento.
Ese hombre odiaba a Liam de una manera anormal.
No, no es a Liam a quién él odia…
Tom pareció haber reaccionado y prefirió respirar con más tranquilidad. — Lo siento, creo que me dejé llevar por el momento…— decía con una sonrisa acomodándose su sombrero. — Parece que el destino puede ser un poco irónico. Vaaaaya, debo haberme vuelto viejo. Nunca esperé que Liam tuviera tanta suerte. No sólo sigues a su lado amorosamente, sino que además sigue reteniendo su identidad como Liam Cobe.
Ese cambio de carácter la desconcertó completamente, el tremendo odio y desprecio que se podía sentir en él desapareció de la nada.
La rubia parece haber reaccionado también, así que frunció el ceño ante sus palabras. La furia que aún sentía en su interior parece haber despertado nuevamente.
— Él sin duda es el recipiente perfecto para el nacimiento de “Maye”, ¿no te parece? Sinceramente pensaba que era algo imposible de hacer…
— La rubia ahogó un grito de ira y sin aguantarlo más caminó hacia el vampiro. Ignorando la posibilidad de ser asesinada…— ¡Ya es suficiente!
La chica dejó que la ira tomara el control de su cuerpo y alzó su mano para abofetear al Drack con todas sus fuerzas.
Pero…
— No lo entiendes, ¿verdad? Yo ya no soy tu enemigo. — la sonrisa maliciosa de Tom la detiene en seco.
— ¿Qué? — se tambalea hacia atrás, queriendo no entender sus palabras.
— Correcto, en estos momentos da igual lo mucho que me quieran asesinar. Maye y Liam ya están por convertirse en uno solo, eso es algo que ni yo puedo evitar ahora.
Su brazo levantado cae. El pesar se apodera de su cuerpo en lugar de la furia.
— Bueno, asumo que eso era todo lo que querías saber. — habla el hombre con diversión, contemplando las reacciones de la rubia. — Entonces es mi turno ahora. La razón por la que vine por ti, quiero discutir acerca de la sombra contigo.
— ¿Ah?
¿Acerca de la sombra…?
Debe estar hablando acerca de la sombra que está atacando a la gente de la ciudad.
Sintió un mal presentimiento de eso.
— ¿De qué estás hablando? Esa cosa está de tu lado ¿no? No me digas que quieres que la matemos por ti. — dice Yaque con odio, su voz estaba llena de sarcasmo.
— ¡Ja, ja, ja, ja! Ahora veo por qué me encantas tanto, niña. — ríe con gracia. — Esto lo simplifica todo. Ahora que hablamos de Maye, hablar de esa sombra será más sencillo. Verás, quiero que hagas algo respecto a esa sombra.
— ¿Que yo qué?
— Verás, no puedo comunicarme con la sombra. Yo solamente dispuse el camino para que no se salga de control. Le calmé todas las noches para minimizar el daño que hacía, pero desde anoche las cosas han cambiado. Ya no puedo manejarlo por más tiempo. — explicaba con seriedad, pero sin quitar su sonrisa.
El corazón de Yaque late sonoramente.
¿Qué quiere decir con eso?
— Tom…
— Oh, sí. Debo decirte qué es la sombra, antes que nada. En resumen, es el contenido de “Maye”. Ustedes creyeron erróneamente que mi parásito consumía la energía vital de Liam Cobe, sin embargo, es un error. Lo que de verdad ha estado consumiendo y dañando al chico es la misma esencia de “Maye”. Mi parásito solo sirve para vigilar a mi víctima, controlarla o castigarla, dependiendo de la situación. — seguía explicando, disfrutando el horror en el rostro de Yaque. Notaba que la chica entendía hacia donde quería llegar. — Puedes pensar en la sombra como una puerta que conecta este mundo a otro distinto en el que todo sueño se vuelve realidad.
— …básicamente me estás diciendo que la sombra es…
— Sí, la sombra, “Maye”, todo eso está conectado directamente con Liam. — la interrumpe ensanchando su sonrisa. — Él maduró como el recipiente perfecto, pero parece que no puede cerrar esa puerta apropiadamente.
Tom Drack reniega con la cabeza, como si el problema fuera de alguien más.
Ella quería golpearlo por decir eso.
Pero sus palabras congelan sus emociones.
Ella lucha contra el mareo.
Yaque presentía desde antes, muy en el fondo, que Liam y aquella sombra que asesinaba a las personas estaban conectadas. Cada vez que la sombra aparecía la salud del chico empeoraba.
Era una conexión de la que se negaba admitir.
Pero sin importar lo que pueda ser esa sombra…
Tiene que aceptar que el crimen es también de Liam…
— ¿Acaso Liam…? — se calló de pronto, incapaz de continuar su pregunta.
Él hombre suspira fascinado, entendiendo la pregunta omitida de la chica. — No, creo que él no debe saber esto. Esa sombra aparece a través de Liam. Originalmente no debería tener forma; pero cuando pasó a través de la puerta, tomó su forma y obtuvo un cuerpo. — cierra sus ojos, pensativo. — Para ser honesto, esto va más allá de mis expectativas. El “mal” tiene libre albedrío. Es por eso que sigue consumiendo vidas humanas para completarse. — abre los ojos con emoción. — Sólo hay una manera de detenerlo. Si la sombra nace del subconsciente de Liam, es tan fácil como detenerlo a él.
Yaque baja la mirada temblando completamente.
Liam…Liam no…
— No puedo acercarme a él. La sombra odiará cualquier cosa que Liam odie, así que por ahora es imposible para mí estar a su lado.
Yaque alza la mirada sorprendida. — ¿Qué? ¿Entonces no puedes estar cerca de Liam?
— No. Ustedes piensan que Liam está bajo mi control, pero eso quedó en el pasado. Ahora él es de ustedes. Yo no puedo controlarlo, pues ya no tiene relación conmigo— responde la pregunta con serenidad, abanicándose aire nuevamente. — …al menos, por ahora.
— Espera, ¿entonces no le has hecho nada a Liam?
— No, nada de nada.
Yaque vuelve a bajar la mirada, preocupada. — Entonces Liam está sufriendo porque…
— Eso es su propio problema. Nunca he usado el parásito con él después de que peleé con ustedes. Él está derrumbándose porque es “Maye”, y sus poderes están fluyendo hacia el chico. — el vampiro apunta a la chica con su mismo abanico. — Piénsalo un poco. “Maye” es un gran torrente de energía negativa que puede cumplir cualquier deseo a su portador. Su débil mente es incapaz de soportar aquella corriente de tal magnitud.
Entonces Liam será…
El hombre vuelve abanicarse aire de forma elegante. — Entiendes rápido, niña. Liam está destinado a ser consumido por “Maye”, es el fin. ¿Lo entiendes? Ya no tiene sentido matarme aquí. — alza su mirada hacia el cielo, pensativo. — Una vez que “Maye” tome posesión del cuerpo de Liam, se convertirá en el peligro más grande de toda la humanidad. Estará en la cima de la evolución, pasando el límite de humano y vampiro. Liam Cobe puede volverse un verdadero Dios de la Destrucción.
El Drack miró fijamente a la rubia, la cual se veía perdida en sus negativos pensamientos. Se veía completamente horrorizada ante tanta información.
Ella se sentía culpable.
Matt tenía razón.
No había forma de salvar a Liam…
— Sin embargo, Liam aún puede evitarse eso. Si es que tiene una fuerte voluntad, claro está. O quizás el padre que le introdujo aquella cosa puede tener una solución, ¿quién sabe?
La cabeza de la rubia tiembla tanto que no sabría qué decir.
Había perdido las esperanzas de todo.
Derrotar a Tom no arreglará el problema.
Y ellos no pueden derrotar a la sombra, porque sencillamente no saben en dónde puede aparecer.
La gente de la cuidad continuará muriendo mientras aquella guerra continúe.
— Entonces, ¿cómo…
…puedo salvar a Liam?
— Es simple. Sólo debes matarlo. — Tom responde su pregunta mental, como si fuera obvio. — Él no podrá sobrellevar el enorme peso de ser un recipiente de semejante maldad, y una vez que sea corrompido por completo, será el fin de todos nosotros. Mátalo ahora para prevenir eso.
— ¡Ah...!
— Eso es lo que deseaba discutir contigo. Quería informarte sobre la situación actual. Necesitas saber que están protegiendo a la mayor de las monstruosidades. — su tono serio solo hacía sentir peor a la rubia, la cual toma su cabeza con ambas manos. — Liam estaría en guardia contra Matteo o contra mí, pero si se trata de ti, él con gusto entregaría su vida.
Ella no puede respirar, había olvidado cómo hacerlo.
— Acabar con una vida malvada para salvar a miles. — sigue hablando, sin importarle el estado mental de la chica. — Deberías saberlo. Si quieres salvar a tus padres, a tus amigos y a tu preciosa hermanita menor, entonces Liam Cobe es tu enemigo.
Su mente deja de funcionar por completo.
Es horrible.
Sentía como si estuviese en una retorcida pesadilla sin fin.
Una lluvia de flechas cae ante el Drack, el cual con facilidad retrocede y las esquiva. Las flechas desgarraron por completo el columpio.
Una silueta toma a Yaque y la jala hacia atrás, alejándola de Tom.
— Owws, llegaron refuerzos. — se quejaba Tom con una fingida voz de disgusto. Miran como Liz preparaba otras flechas en el techo de un edificio cercano, los cazadores se acercaban corriendo con sus armas preparadas.
— ¡¿Te encuentras bien?!— le pregunta Dayana, la cual miraba a su amiga con preocupación. Pero la mirada de Yaque se veía completamente perdida. — Bastardo, ¡¡¿qué le hiciste a mi amiga?!!
— Nada, solo tuvimos una conversación bastante…interesante. — responde el hombre burlonamente, notando como un humano ya conocido se posesionaba detrás de él con rapidez con espada en mano.
— ¡Muere! — exclama Matt girando sobre su eje y lanzando un perfecto tajo horizontal, siendo esquivado fácilmente por el Drack. — ¡Ahora, Sebastián!
El nombrado apareció con agilidad delante del Drack, sorprendiéndolo. — ¡Eres mío! — exclama el cazador lanzando una rápida estocada con su espada en dirección a su corazón.
Tom ríe y desenvaina su bastón-espada, interceptando la estocada con dificultad. Matt aprovechó aquello para dar un tajo de arriba hacia abajo desde atrás del vampiro.
No contó que de la nada unas extrañas cadenas negras pararían en seco su espada. — ¿Qué?
Tom con su sonrisa confiada le da una rápida patada a Sebastián y retrocede con velocidad. Notó la presencia de Ramón, el cual había invocado aquellas cadenas gracias a sus anillos.
Benny, la cual también llegó en la escena, presenció cómo Tom y Ramón retrocedían rápidamente. Sin perder el tiempo corrió hacia Dayana, la cual tenía a una ida Yaque. — ¿Se encuentran bien?
— Sí, pero Yaque…— Dayana miró a la nombrada, la cual seguía viendo el suelo. Ignorando completamente su alrededor.
Benny frunció el ceño ante el estado de shock de la chica.
— ¡No dejen que escape! — exclama Matteo con molestia, notando como los vampiros retrocedían más y más. — ¡Es nuestra oportunidad!
— ¡Cuidado, Matt! — ordena Benny con seriedad, notando Alicia aparecía de las sombras para arrojarle su lanza al nombrado.
Sebastián al ver esto frunce el ceño y arroja su espada con todas sus fuerzas hacia la lanza, ambas armas chocan entre sí, separándose abruptamente. Logrando salvar por poco al Cobe. — ¡No seas imprudente, Matt!
El aludido se detiene y ve a su compañero, le dedica una sonrisa profundamente agradecida y dirige su mirada hacia el Drack.
Pero para su sorpresa, no había rastro de Tom.
— No, no, no, ¡no! — el chico comenzó a mirar por todos lados, pero nada. Es como si se los hubiesen tragado la tierra; tampoco había rastro de Ramón o de Alicia. — ¡Escaparon!
Benny suspira con pesar. La lanza hacia Matt era una distracción para poder escapar.
Giró su vista hacia Yaque, la cual tenía un torbellino de pensamientos negativos.
Sintió un mal presentimiento.
¿Qué pudo decirle Tom para dejar a Yaque en ese estado?