Yaque regresó con los demás a su casa, ella se veía notablemente distraída a pesar de haber salido de un peligro inminente.
En la sala de estar se encontraba Eva sentada en un sofá, la cual tenía una seria mirada.
— ¿Se encuentran bien? — pregunta la comandante a los presentes.
— Lo estamos, pero…— Sebastián miró a Yaque, la cual seguía con una mirada vacía.
Eva al mirar a Yaque alza una ceja con desconcierto. — Pareces una persona sin vida, ¿estás bien? — la Cobe no pudo evitar sentir preocupación hacia la rubia, que solo forzó una sonrisa.
— Lo estoy. — responde la rubia. — Solo salí a tomar aire, pero fui atacada.
— Lo sé, lo supuse. — contesta Eva suspirando con pesar. — Por eso ordené que te buscaran, estaba segura que Tom Drack aprovecharía para capturarte, pero…— la mirada de la Cobe se volvió analítica. — Inesperadamente estás aquí, con nosotros. Él no te tomó de rehén ni nada por el estilo. — frunce el ceño con desconfianza. — ¿Pasó algo?
Matteo miró a la rubia con curiosidad, sintiendo la misma desconfianza.
— No pasó nada, solo hablamos. — contesta secamente.
— ¿Hablaron de qué? — vuelve a preguntar la joven, cruzándose de brazos. Los presentes se sintieron completamente intimidados ante esa presión que aquella chica ejercía con su instinto asesino.
— De lo que tu padre le hizo a Liam. — la mirada de Yaque se vuelve afilada, sorprendiendo a Eva.
Eva bajó la mirada con tristeza. — Ya veo, ya lo descubriste. Había un par de cosas que no quería que te enterarás por respeto a la relación que tienes con mi hermano.
— Entonces…
Eva asiente, dándole entender que todo lo que le pudo haberle dicho Tom era cierto.
Pero… ¿por qué él le dijo todo eso? ¿Cómo es que puede portar aquella información?
Había cosas que no le cuadraban.
Se levanta del sofá con seriedad. — Sebastián, Dayana, Matteo. Ustedes estarán aquí protegiendo a Liam, los vampiros vigilarán la casa desde afuera.
— Espera, ¿por qué nos ordenas eso? — Benny frunce el ceño, caminando hacia la chica.
— Porque su defensa es muy torpe ya que pude escabullirme fácilmente y haber matado a Liam más de diez veces sin que me hubieran detectado. — responde la chica sin dudar, mirando fijamente a la vampira. — ¿O es que tienes alguna queja en mi orden, basura?
La vampira abrió los ojos ante aquel insulto y apretó los puños, su mano fue a la empuñadura de su espada. Pero al ver que la mirada de Eva Cobe se volvió completamente fría, su cuerpo dejó de funcionar.
Corre, le decía el instinto.
Huye, le decía el cerebro.
Vas a morir, le decía su corazón.
Comenzó a temblar ante aquella irresistible presión que sentía en su ser.
El fuerte instinto asesino que embargaba a la mocosa era algo fuera de este mundo.
Esta niña es…peligrosa…
— ¿No vas a responderme, vampiro? — volvió a preguntar con frialdad al ver a la aludida completamente muda. — ¿O debo hacerte hablar por la fuerza?
¿Cómo es que le tenía miedo a una humana que a simple vista estaba desarmada?
Sentía que si se movía de su lugar Eva tendría más de una forma para asesinarla ahí mismo, sin pestañear.
Y eso la aterraba.
Eva sonríe, reemplazando su fría mirada a una juguetona. — Vamos, vamos, era una broma. — dice de la nada sonriendo juguetonamente. — Vaaaayaaaa, estás sudando, deberías lavarte la cara. — se burla pasando por su lado con elegancia, mostrando un porte lleno de superioridad ante ella. — Bueno, yo me voy. Les encargo esa tarea entonces.
Y sin más, salió de la casa y cerró la puerta.
Para entonces Benny puro respirar, y ahí notó que ni siquiera había captado cuándo había dejado de hacerlo.
Tocó su frente, la cual estaba empapada de su sudor.
— ¿Te encuentras bien? — le pregunta Liz con preocupación, era sorpresivo para ella verla tan alterada.
Benny asiente, respirando agitadamente. — Sí, lo estoy.
Sebastián y Dayana suspiran, sintiendo sus hombros más relajados. Ambos sintieron temor ante la mirada de su comandante.
Y es que el título de comandante no lo tenía por nada.
Eva Cobe era la mujer más peligrosa del planeta gracias a sus genes Cobe, los cuales vienen directamente de los Drack, los cuales eran vampiros.
Sí, los Cobe son sucesores de los vampiros, es por eso que ellos eran una rareza entre los cazadores.
Eva nació con un talento sin igual, que en plena adolescencia ya había superado con creces a su padre en términos de combate, el cuál era el anterior comandante.
Hasta Yaque podía notar la diferencia entre ellos contra Eva. Sentía que ella sola podía aniquilarlos a todos, sin excepción.
Es una fortuna que sea una aliada.
Pero, ¿de verdad será nuestra aliada?
Era la hija de un demente como Jonathan, el cuál fue capaz de experimentar con su hijo para…
Ese pensamiento fue como un corto circuito.
— Me iré a la cama. — dice la rubia caminando hacia su habitación y encerrándose.
— ¿Tan temprano? — Dayana no pudo evitar preocuparse más, la cual la siguió.
Ella tenía hasta la noche para tomar una decisión.
***
Eran las diez en punto.
Ya todos estaban en la cama y los vampiros vigilaban afuera, tal como Eva “amablemente” pidió.
…la sombra entrará en acción dentro de poco.
Se levanta sin producir un sonido.
Recoge el cuchillo que sacó de la cocina y abandona su cuarto.
Abre la puerta sigilosamente y se acerca a la cama.
Ahí estaba Liam, aparentemente durmiendo.
No sabe si su salud está mejor o ha empeorado.
Hay algo mal en su visión.
No puede ni ver qué cara tiene Liam pese a que está durmiendo frente a sus ojos.
La rubia resiste el mareo y su temblor.
Toma su determinación.
La sombra podría estar atacando a la gente mientras vacila.
Y entre esa gente podrían estar sus amigos o seres queridos.
Si no hay forma de matar a esa sombra directamente, entonces lo que tiene que hacer es…
Se muerde su labio inferior.
Sabe que no es culpa de Liam, pero hay gente que saldrá lastimada.
Habrá víctimas.
Habrá personas que no conseguirán evitarlo.
…y Liam seguirá cometiendo crímenes que no quiere cometer.
— Levanta el cuchillo en silencio, su boca está seca. Su lengua se siente como un trozo de cartón mientras el cuchillo inorgánico manda un escalofrío por su espalda.
Sus azulados ojos se paralizan con sólo pensar en clavar ese fino pedazo de metal, cuya única razón de existir es la de cortar, cercenar el corazón de una persona viva.
Se siente como tropezar y caer con el ojo en un destornillador de punta achatada.
Siente un dolor cegador de entumecimiento que pela la membrana cerebral como se pela una naranja.
Aprieta el cuchillo con fuerza.
Su corazón duele.
La sangre se escurre de sus dedos donde sujeta el cuchillo.
— Ahoga un gemido de frustración ante lo que estaba por hacer al apretar los dientes, frenéticamente traga el sollozo que sube por su garganta.
Sus ojos están calientes.
No puede hacerlo mirando hacia abajo, así que inclina su cabeza hacia arriba y contiene la ira.
Empujar el cuchillo hacia abajo.
Ella no puede hacer algo tan simple.
Está molesta.
Hay algo muy mal en ella.
Tuvo que llegar a estas alturas para darse cuenta de sus verdaderos sentimientos.
— ¿Qué estoy haciendo? — susurra para sí misma.
Sí, ella ya tenía su respuesta.
Su sendero estaba decidido desde el momento en que abrazó a Liam bajo la lluvia.
Su cuerpo es sacudido por pensamientos contradictorios.
Ella es una egoísta que dejará morir a mucha gente esa misma noche por el bien del chico en el que está tan profundamente enamorada.
Ella ni siquiera podía entenderse.
Sabía que estaba mal, pero su alma le gritaba que no podía hacer tal cosa. Ella no era como Matteo.
Ella estaba prácticamente destinada amarlo, era un amor que incluso reencarnó con el tiempo sin saberlo. Ella está cargando el pecado de ignorar todo solo por querer a ese chico.
La satisfacción.
Ninguna cantidad de disculpas le concederá algún perdón.
No puede enmendar este crimen.
Pero escogerá aquello que quiere proteger.
Si la sonrisa de Liam está allí, no le importará tener que vivir engañándose a sí misma.
…no hay nada de malo en ello.
Ella necesita de Liam.
Liam necesita de ella.
Y sabe que está mal su pensamiento, no puede evitar sentirse terriblemente mal al querer buscar una solución que no le quite a su chico de su lado.
Respira profundamente y afloja el agarre del cuchillo.
Ahora que había recapacitado y haberse disculpado mentalmente por las almas que debían morir ese día, debía retirar aquel cuchillo antes de que Liam despierte.
Y justo cuando está a punto de hacerlo…
— Yaque. — escuchó su voz, llamándola. — ¿Por qué no me matas?
— Liam. — sorprendida ve al nombrado despierto mirando el cuchillo en alto.
Sus ojos están nublados de dolor.
No es la tristeza de morir en sus manos.
Con su mirada se está disculpando por haberle hecho recurrir a esto.
— Está bien, solo haz tu voluntad. No me importaría morir si es en tus manos. — decía con una voz completamente suave sin despegar su mirada del cuchillo que cuelga encima de él, como si presenciara su inevitable muerte.
Su mirada reflejaba su resignación a su destino.
— Liam…
¿Cómo puede ser posible? ¿Estaba tan preocupada que ni siquiera me percaté que estaba despierto?
— Liam, yo…
— Lo sé. Lo que decidiste probablemente sea lo correcto. Yo soy el único culpable aquí. — el chico sonríe con tristeza. — ¿Sabes? No sé por cuanto tiempo pueda seguir siendo yo mismo. Cuán largo es el día, qué platiqué contigo en la mañana, qué pasó ayer, qué pasará mañana…ya no entiendo nada de eso. — sus orbes grisáceos se conectaron con los orbes nublados de la rubia, la cual luchaba por no llorar. — Eso no es todo. Tengo sueños extraños, muy terroríficos. Siempre estoy cubierto de sangre, pero una parte de mí lo encuentra placentero y eso…es escalofriante.
¿Sueños?
— Yo soy el villano en esos sueños. Me río mientras le arrebato la vida a todos…; estoy asustado, y pese a pedir ayuda nadie viene. — su débil sonrisa desaparece. — Entonces me digo a mí mismo que es inevitable que todos mueran. Ellos no ayudan a los demás, así que es natural que otros no los ayuden e ignoro todo convencido de que sólo es un sueño. — su voz poco a poco comenzaba a quebrarse. — Pero yo estaba equivocado, la realidad es que deseaba ese sueño. La ambición que tenía de erradicar a la humanidad poco a poco se materializó en la realidad.
— Liam…
— Yo odiaba a todos, y todo lo que podía hacer era maldecirlos. Es mi culpa por pensar que esos sueños eran agradables, incluso por un segundo. — siguió hablando el vampiro. — No son esos sueños los que están mal. Soy yo, quién los tiene, el que nunca debió haber existido. — su mirada reflejaba el terrible mar de remordimiento en el que se estaba ahogando. — Yaque, me estoy derrumbando lentamente. A este ritmo no veré nada más que esos sueños y me olvidaré de ti. Entonces seré un verdadero villano yendo por ahí matando personas. Por eso, te pido por favor...si puedes terminarlo todo aquí, antes de que me convierta en ese villano entonces…
…seré salvado.
No pudo terminar su oración ya que los labios de Yaque estaban en los suyos, callando sus palabras.
Yaque lo aprieta fuerte contra ella con los brazos que antes sólo pudieron tocarlo.
Sujeta su cuerpo con toda su fuerza mientras sus labios hacían contacto.
Liam no se resiste.
Pese a tener miedo y no querer morir, Liam imploraba ser asesinado. El cuerpo tenso de ese chico finalmente se relaja y…
— …no hagas esto, lo lamentarás…— dice el chico con dolor cuando sus labios se separan.
— Ya lo lamento. — contesta la rubia apoyando su frente con la de Liam. — Y no hablo de lo que vaya a pasar a partir de ahora. Me arrepiento de no haber sido capaz de estar a tu lado durante todo este tiempo.
Un llanto silencioso.
Liam enlaza sus brazos en el cuerpo de la rubia y sus fríos dedos recorren su mejilla.
— He decidido protegerte, Liam. Buscaré una manera para salvarte. — la rubia también llora, a su lado. Prometiéndose eso una y otra vez, resignándose a ser perdonada.
¿Me perdonas, Liam?
No lo dice en voz alta.
¿Me perdonas por traicionarme a mí misma y ser tan egoísta?
Y confiesa su crimen.
***
La puerta se cierra.
La chica, quien dijo que protegería al chico como si tratara de convencerse a sí misma, deja la habitación tras asegurarse de que él esté dormido.
— Hah…— el chico, Liam Cobe, gime adolorido en la oscuridad.
Él no estaba dormido.
Solo pretendió estarlo para que así Yaque, que estaba más cansada que él, pudiera descansar.
Y él no puede darse el lujo de seguir durmiendo.
Tendrá ese sueño si vuelve a caer dormido.
Verá algo similar a él matando personas.
Es espeluznante.
No recuerda qué tipo de sueño tuvo la noche anterior.
No recuerda por qué su cuerpo estaba completamente desgarrado por dentro.
De modo que ahora siente como si nunca fuera a volver a despertar si se queda dormido esa noche.
Terminará traicionando a la chica que lo besó.
La chica que desechó su propio ser y creyó en el débil y malicioso Liam Cobe.
Su resolución aún lastima su corazón; él no será capaz de verla de nuevo si todo se torna como en su sueño.
Sí.
Su mente se ha quebrado hasta el punto de no retorno.
Así que tiene que soportarlo.
Tiene que permanecer consciente, evitar conciliar el sueño y nunca volver a soñar con eso otra vez.
Existe una persona que ha sacrificado sus ideales y su ser para apoyarlo y protegerlo.
Lo único que él puede hacer por ella es tratar de mantener el control con todas sus fuerzas mientras pueda.
— Estoy bien con eso. Pero...— Liam lo sabe. Hay algo que no puede ser devuelto.
Él ha cometido un crimen que no puede expiar con la vida que le queda.
“— He decidido protegerte, Liam.”
Ella lo repitió, aun sabiendo que no había esperanza ni futuro para ellos.
Hace media hora él estaba decidido cuando ella vino a su habitación.
Sabía que ella venía a matarlo.
Él siempre fue perceptivo con la hostilidad de los otros. Aun si alguien fuera a matarlo mientras duerme, él lo notaría.
Pero en Yaque no podía sentir eso.
No es que ella no estuviera sintiendo nada.
Era como un vacío agonizante, como si tuviera un enorme hueco en su pecho y un helado viento soplara a través de ella.
Eso hizo que Liam aceptara su muerte sin dudar.
Llegó a pensar que el mejor resultado posible sería que la misma Yaque fuera quien lo detuviera.
— Lo siento…
Ella lo abrazó, sabiendo que no habría futuro para ellos.
Los brazos a su alrededor le decían cómo aceptaba los crímenes que él había cometido y que cometerá.
— Lo siento, Yaque…
Es por eso que él estaba llorando desconsoladamente.
Yaque era demasiado buena y blanda de corazón como para dejarle la terrible tarea de acabar con su vida.
Y ese era el resultado.
Mientras él siga con vida, ella sólo seguirá desmoronándose.
— Lo siento muchísimo, perdóname…
Sí, él aún se acuerda.
Ella era demasiado hermosa a sus ojos, creyéndose que ella era más de lo que él creía merecerse.
Él siempre quiso protegerla.
Quería proteger a esa torpe, pero noble chica que conoció en su escuela.
— Yo la rompí…
¿Por qué todo tuvo que acabar de esa manera?
Y entonces el chico hace su voto final…
— Estás aquí, ¿cierto, Benny? — él llama a la oscuridad de la habitación, la cual la silueta de la nombrada se hace visible al acercarse hacia su rey. — Lo supuse, ¿estabas cuidándome?
— Sí. Si ella hubiera tratado de tomar tu vida, yo la habría matado. — responde fríamente la aludida, mirando fijamente al Cobe.
Liam suspira.
Entonces eso estuvo cerca…
Benny prioriza a su Rey y su juicio se basa meramente en que cualquiera que alce la mano hacia su Rey automáticamente se volverá su enemigo.
Y por esos largos minutos, Yaque fue la enemiga de Benny.
— No le hagas nada a ella, Benny. No te lo perdonaré si la lastimas. — le sermonea débilmente.
— Mi trabajo es protegerte. Si ella va a ser tu enemiga, he de cumplir con mi deber de protegerte. Voy a estar a tu lado, sin importar en lo que te puedas llegar a convertir. — la vampira hablaba sin dudar.
— ¿Aunque eso signifique si me convierto en algo diferente a lo que soy? — pregunta de vuelta con seriedad el Cobe, pero no hubo respuesta en su pregunta.
Y es que Benny estaba en el mismo estado de inestabilidad.
Liam levanta su cuerpo de su cama con dificultad y aprieta los puños.
— ¿Liam? — la mujer se preocupó al verlo completamente incorporado. — ¿Qué estás haciendo? No puedes levantarte con tu cuerpo en ese estado…
Ignorando a Benny, el aludido alza su mano en la oscuridad y acaricia la mejilla de la mujer. Sorprendiéndola.
— Liam…
— Gracias por estar a mi lado todo este tiempo, Benny. Te pido perdón por mi desgraciado comportamiento hacia ti, y por haberte causado dolor por mis decisiones inmaduras. — decía el chico sonriendo tristemente, sin dejar de acariciar la mejilla de la mujer. — Desde la muerte de mi madre…mi madrastra o madre adoptiva, lo que sea, perdí el camino y te he tratado muy mal. — su mano recorrió la mejilla de la chica hasta su cabeza y la acarició. — Así que gracias por todo, tanto como en esta vida como en la pasada…
— ¿Por qué esto suena como una despedida, Liam? — los ojos de Benny reflejaban dolor.
— Así que esta será mi última petición hacia ti. Por favor, Benny. Te pido que protejas a Yaque hasta el final, sin importar lo que pase de ahora en adelante. — pedía el chico con seriedad, respondiéndole. — Tom es mi responsabilidad como la reencarnación de Vlad Drack. Sé que es demasiado tarde, pero es hora de confrontar a mi hermano menor.
— La mujer miraba de forma dolorosa a su querido amigo en silencio.
El chico se aferra a su pecho mientras tose. Sus ojos ahora carmesíes se iluminan en la oscuridad. — Y para la próxima vez que nos veamos, por favor, mátame.
...
Yaque se despierta a la hora que acostumbra.
Son antes de las seis.
El día está amaneciendo, el cielo está cubierto de nubes grises.
Daba un ambiente bastante deprimente a su parecer.
Se levanta y se dispone a ducharse, se seca con una toalla y se pone una cómoda blusa blanca con una falta negra. Se vio en el espejo una vez estuvo lista, pero al ver su reflejo alzó una ceja
¿Será que subí de peso?
Sale a la sala de estar para encontrarla vacía. Quería prepararle un desayuno a Liam antes de que despierte.
Enciende la tv, notando que las noticias están al aire.
Se está volviendo una costumbre para ella comprobar las noticias por la mañana.
— No hay ninguna noticia de importancia. Supongo que no apareció anoche. — escucha la voz del Cobe menor a sus espaldas. Quizás se refiera a la sombra.
— Eres muy madrugador, Matt. — saluda la rubia volteando y sonriéndole al nombrado.
— Puedo decir lo mismo.
— La costumbre de ir a la universidad.
— Ahh. —
La rubia dirigió su mirada a la tv nuevamente. — Supongo que no ataca todos los días. — dice la chica, teniendo cuidado de no dejar su alivio en evidencia.
Matteo desvía la mirada algo desanimado, para luego fruncir sus cejas y cruzarse de brazos. — Sí. No habría podido soportar que cientos de personas sean heridas dos días seguidos.
Eran más de las siete de la mañana, era un fin de semana.
Matt y Yaque eran los únicos en la sala. Los vampiros “Benny, Liz y quizás Lucca” se encontraban afuera, vigilando.
Liam, Dayana, Sebastián y Emi se encontraban durmiendo.
— Por cierto, tú también deberías descansar un poco. — dice de pronto el Cobe, viendo como la rubia comenzaba a cocinar.
— ¿Por?
— Iremos por Tom en cuanto caiga el sol, tengo la ligera sospecha de en dónde puede estar. No podemos permitir que haya ninguna otra víctima. Da igual lo que sea esa sombra, esa cosa desaparecerá una vez derrotemos a Tom. — respondía el chico sentándose en la mesa, sin apartar su mirada en la rubia.
Yaque muerde su labio inferior al escucharlo. — Matt, ¿de veras piensas que la sombra desaparecerá cuando todo acabe?
— Es posible. La sombra desaparecerá cuando la guerra acabe o cuando el receptáculo muera.
Yaque detuvo lo que hacía al escuchar aquella respuesta. — Matteo, ¿tú…?
…ya sabías quién era la sombra?
Tuvo que tragarse su pregunta.
El Cobe desvía la mirada con pesar. — Es una suposición. Podría no desaparecer, aunque derrotemos a Tom Drack, si ese es el caso entonces yo…
Matt no quiso completar su respuesta, Yaque tampoco quiso escucharla.
Pero ambos sabían lo que vendría si al detener a Tom no solucionaban sus problemas.
Matteo asesinaría a Liam, sin dudar.
Pero, ¿cómo es que Matt sabía sobre eso…?
— ¡Buenos días! — saluda de pronto Sebastián, entrando a la sala de estar. Notó rápidamente el amargo ambiente que había entre Matt y Yaque. — Eh, ¿interrumpo algo?
La rubia pareció reaccionar. — No, para nada.
Matt se pone de pie. Agarra una jarra de agua y un pijama que ya estaba preparado en la mesa para Liam.
— ¿Matt? ¿Qué vas hacer? — pregunta Sebastián curioso.
— Voy a ver cómo le va a Liam. Su cuarto está junto al mío, así que estoy en mejor posición para cuidarlo. — responde con serenidad, comenzando a caminar hacia el pasillo.
Yaque pareció alterarse ante eso. — Espera, yo lo cuido.
— No te preocupes. No pienso asesinarlo— habla el chico con una sonrisa de burla, sin dejar de caminar. — …al menos aún no.
Yaque estaba por seguirlo hasta que fue detenida por Sebastián, el cual le sonríe.
— ¿Qué haces? — pregunta la chica frunciendo el ceño al notar como el joven delante de ella la tomaba por el hombro.
— Oye, eh…sé que estás preocupada, pero vamos a dejárselo a Matt. — habla el cazador. — Debes confiar más en él.
— ¿Cómo puedo confiar en él si siempre dice que quiere matarlo?
— Ellos necesitan hablar, ¿no crees?
La rubia se sorprende ante sus palabras y baja la mirada. — Bueno…sí.
El chico sonríe, soltándola. — Quizás si ellos hablan, entonces quizás, sólo quizás, puedan hacer las paces.
Yaque asintió, de acuerdo con él.
Que ambos hermanos hicieran las paces sería una gran felicidad para ella.
Si tan solo supiera que ya es tarde para ellos…
Entonces sólo queda un problema.
…la sombra negra.
Derrotar a Tom no hará que desaparezca.
Seguirá emergiendo siempre y cuando el recipiente, Liam, exista.
Esperar significa no hacer nada respecto a la sombra.
Si es verdad que esa cosa es la esencia de “Maye”, entonces la sombra no debería tener un concepto de muerte.
El contenido de “Maye”.
Jonathan Cobe implantó a ese ente dentro de Liam cuando nació, pero…
Ah.
Un momento.
Tom me dijo que el parásito contiene su propia sangre como catalizador.
Yaque se pone pensativa, mientras Sebastián la miraba con extrañeza.
Jonathan Cobe.
¿Jonathan Cobe?
¡¿Jonathan Cobe?!
¡Él debería saber cómo contrarrestar a la sombra y regresar a Liam a la normalidad! Después de todo fue él el que experimento con el Cobe.
— ¡Haah! — sale disparada hacia la puerta, para sorpresa de Sebastián. Forzada por la repentina revelación, no puede pensar más que en el padre biológico del rey vampiro.
— ¡Oye! ¡Espera…! — Sebastián corrió tras ella.
***
— ¿Huh? ¿Yaque y Sebastián acaban de salir…? — se pregunta Matteo Cobe acerca del sonido que vino de la puerta de entrada.
Deja de llenar recetas y se levanta.
La medicina de Liam es importante, pero detener a Yaque y a su amigo va primero.
Se precipita hasta la sala de estar.
Corre hacia la entrada para seguirlos a ambos rápidamente, pero de la nada se detiene. — Ah, antes de eso.
Tiene que ver cómo está Liam, por si acaso.
Ni siquiera le ha dado el agua o el pijama, pues planeaba traerlos junto a la medicina. Tampoco le ha tomado la temperatura.
Yaque y Sebastián le sacaban de quicio al haber salido así, sin informarle. Pero no tendrá derecho a regañarlos si él mismo ignora a Liam.
Se dirigió al cuarto de huéspedes. — Liam, voy a entrar. — el chico entra sin esperar una respuesta. — Voy a salir. No tardaré mucho, así que descansa. Te dejaré una muda de ropa aquí, de modo que…— detiene su oración.
Matteo frunció su ceño y apretó sus puños por la creciente ira que sentía.
— Mierda. Esta vez te pasaste de la raya, hermano estúpido. — dice el chico golpeando la pared tan fuerte como para romperla.
Liam Cobe no está en la habitación.
La que está en la cama no es él.
— …has caído muy bajo, Benny. Nunca pensé que vería a un subordinado durmiendo en una cama pretendiendo ser su rey. — decía con burla mirando con mucha molestia a la aludida, la cual se reincorporaba de la cama.
— Fue en contra de mi voluntad, pero se trataba de una orden. Sin embargo, éste ha sido un descuido tuyo. No me hagas responsable por tus errores. — contesta la mujer con serenidad mirando fijamente al Cobe.
— Bien dicho. Es Liam el que se está convirtiendo en toda una molestia. — dice apretando los dientes mirando a Benny de manera hostil, cosa que la vampira ignora con indiferencia. — Pero supongo que eso no es todo, ¿verdad?
— Por supuesto que no. Liam me encomendó a no dejarte salir de la casa hasta que vuelva. — responde la mujer sacando su propia espada medieval debajo de su cama.
Matt chasquea la lengua, sabe que ya no puede hacer nada.
Él no puede derrotar o escapar de Benny por sí solo. Además, estaba desarmado.
— Estoy muy molesto. Nosotros tratando de ayudarlo para que no sobrelleve todo por su cuenta, ¿y ahora se fue para hacerlo todo solo?
— ¿No te vas a resistir? Es bueno ser elegante, pero esto es inesperado. — la fría mirada de Benny reflejaba su intriga.
— Solamente no tengo que salir, ¿no? No podré hacerte nada, así que me comportaré hasta que Liam regrese. — suspira y se apoya contra la pared, no tiene voluntad para luchar. — Pero Benny, él no va a volver. — niega con la cabeza, corrigiéndose. — No. Aunque vuelva, no será el Liam Cobe que conocemos.
La mujer baja la mirada ante esas palabras…— Eso lo sé muy bien, es por eso que él me encargó la importante tarea de matarlo.