Al día siguiente.
Benny, Yaque, Liz, Dayana, Matt, Sebastián y Liam se encontraban reunidos tomando el desayuno nuevamente.
Al parecer el patrullaje de ayer no tuvo muchos resultados. Tanto Matt como Sebastián regresaron con aún más preguntas que respuestas.
Es como si la sombra apareciera, se alimenta, hace estragos y luego desaparece de la nada.
Era frustrante para los cazadores. Para los vampiros no tanto. Al no conocer la sombra, ignoraban el peligro que ella podría conllevarles. Para ellos el principal problema era Tom.
Pero ese era otro que había desaparecido sin dejar rastro de nada.
Matt comía su cereal de los vengadores con molestia, mientras Sebastián y Dayana comían unas tostadas con jalea y un vaso de jugo. Liam y Yaque comían cereales de hojuelas y leche.
— Estos cereales son un asco, voy a terminar en la ruina. — se quejaba el Cobe más joven, comiendo sus cereales de colores de mala gana. — Es la tercera vez consecutiva que compro la caja y me dan la figura del Capitán América como regalo.
— ¿Y eso qué tiene de malo? — le pregunta Sebastián sin dejar de comer su tostada.
— El problema es que yo quiero mi juguete de Iron man. — responde el adolescente frunciendo el ceño dejando aquella figura de acción de lado, como si su problema fuera obvio.
— ¿No eres un poco mayorcito para eso? — le pregunta Dayana burlonamente.
— ¡Oye! Jamás se es demasiado mayor para tener una figura de Iron man. — Matt la fulmina con la mirada, causando que la aludida riera.
Benny suspira. — Este no es momento para hablar sobre juguetes, ¿saben? — dice mirando la televisión, la cual mostraba las noticias de la mañana.
Los títulos de la pantalla hacen que sus mentes se declinen.
Ocurrieron accidentes y desapariciones inexplicables anoche, lo más preocupante era que al final del informe había un número de tres dígitos de las víctimas de la lista denominada “personas desaparecidas”.
— Oigan, eso es…— Liz miró el televisor con duda.
— Sí, más de cien personas desaparecidas. Debe ser obra de la sombra. — habló Matteo dejando sus cereales a un lado.
Yaque se estremece, inconscientemente giró hacía Liam, el cual veía su comida fijamente.
— No sé si esto de verdad sea obra de esa supuesta sombra o de Tom, pero no hace ninguna diferencia el hecho de que haya más víctimas. — Benny afiló su mirada, tomando un sorbo de una copa de sangre. Se relame los labios con elegancia. — A este ritmo, una sección entera de la ciudad será eliminada en unos pocos días.
Un silencio incómodo.
Ninguno hace contacto visual, sino que siguen comiendo sin participar.
Yaque dirigió su mirada hacia Liam en silencio, esperando su reacción, pero…
El chico ni siquiera había probado bocado de su desayuno, ni siquiera demostraba escuchar lo que hablaban.
Ella lo miró fijamente mostrándose confundida.
¿Qué le sucede?
Liam estaba mirando su tazón de cereales y su cuchara con una mirada llena de preocupación. Tras un momento de vacilación estira su brazo.
Su cuchara cae.
Rápidamente lo agarra y vuelve a estirar el brazo.
Pero la cuchara se le vuelve a caer.
Las acciones volvieron a repetirse incontables veces, llamando la atención de todos en la mesa por el sonido de la cuchara caerse. Liam intenta agarrar los cereales con movimientos torpes, pero se le cae la cuchara cada vez y los vuelve a levantar con prisa.
No parece que sus dedos estén meramente dormidos.
Se ve tan torpe que pareciera como si olvidara cómo usar la cuchara cada vez que los recoge.
— Rayos...— se queja molesto. Él ni siquiera nota la atención que hay sobre él. Recoge su comida, la lleva velozmente a su boca y la pone dentro con algo de dificultad, entonces trata de recordar cómo usar su cuchara otra vez.
Matteo sigue comiendo como si no lo notase, siendo imitado por sus compañeros cazadores.
Yaque y las vampiras siguieron su ejemplo; pretendiendo no darse cuenta de su anomalía y terminan sus desayunos en silencio.
El resto del día fue demasiado calmado, los cazadores descansaron y Liam se fue a dormir nuevamente. Yaque y Liz la pasaron con Emi “la cual había vuelto de la escuela” con tranquilidad hasta la noche.
Después de las diez de la noche, los cazadores estaban reunidos nuevamente en la entrada.
— Ya es hora, vámonos. — habla Matt mirando a Sebastián, el cual terminaba de prepararse.
El aludido asiente, aun sabiendo que era inútil seguir patrullando la ciudad.
— ¿Cómo está Liam? — pregunta el Cobe dirigiendo su mirada hacia la rubia.
— Ya debe estar durmiendo. Últimamente se agota con demasiada facilidad, así que no sería sorpresa que duerma hasta mañana…— responde Yaque desviando la mirada.
Mientras ellos salen a patrullar, los vampiros lo protegerán. Así que no hay nada que temer.
Eso debería pensar.
— Te ves decaída, ¿deseas decir algo? — le pregunta Benny a la rubia con una mirada comprensiva.
Yaque aprieta los puños con impotencia. — ¿Podemos derrotar a ese Tom esta misma noche?
Tenía mucha ansiedad, sabía que no tenían tiempo que perder.
Liam se está debilitando poco a poco a cada minuto que pasa.
Ni siquiera recuerda cómo comer ahora.
Si sigue así, bien podría morir mañana.
Matt baja la mirada. — Me temo que es imposible. No tenemos ninguna pista sobre él o sobre la sombra. — sube la mirada, observándola con calma. — Comprendo tu prisa, pero tenemos que ser pacientes si queremos salvar a Liam. No podemos ayudarlo si estamos muertos. — el chico frunce el ceño. — Lo único que podemos hacer ahora es patrullar para evitar que la sombra siga acabando con la vida de inocentes. La vida de Tom Drack no es solo una prioridad, sino que también queremos que ningún civil se vea involucrado injustamente; lo entiendes, ¿cierto?
— Además, Liam es muy fuerte. Él no será vencido por ese parásito tan fácilmente. — dice Benny sonriéndole con confianza, colocándole una mano en el hombro de Yaque. La rubia forzó una sonrisa, estando agradecida con aquel gesto. — Muy bien, niño. — miró a Matt. — En esta patrulla iré con ustedes…
— Estoy de acuerdo. — asiente el Cobe con seriedad, sorprendiendo a los presentes. — Dayana se quedará junto a Yaque y Liam, Liz y el vampiro que se oculta serán suficientes para proteger a mi hermano por si Tom aparece.
Benny alza una ceja con sorpresa, le impresionaba que ese niño supiese que Lucca los vigilaba desde las sombras. Sonríe confiada, Matteo como aliado era muy útil.
— Quedamos así, vámonos. — habló Sebastián con seriedad, Matt y Benny asintieron. Los tres salen de casa siendo observados por una preocupada Yaque.
***
Un silencio absoluto.
Pero ellos no son los únicos disfrutando del espectáculo.
Los cazadores y la vampira habían comenzado inspeccionando la ciudad a esas horas de la noche, siendo observados por tres vampiros en las lejanías de un edifico.
Matteo, Sebastián y Benny, ¿huh?
Ellos aún están dispuestos a pelear, por ende, no están disfrutando de la función como ellos.
El sombrerero observa a sus enemigos con placer y ríe burlón. — Vaya, es un problema que ese niño no sepa moderarse. Lo dejé solo por mi propio beneficio, pero puede que tenga que eliminarlo pronto.
Él sabía que ellos buscaban a la sombra, y eso era lo divertido.
Después de todo, esa sombra estaba con ellos sin saberlo.
El elegante sombrerero junto a los corrompidos vampiros deambula la desolada ciudad.
No hay hostilidad en él.
¿Cómo sentir eso cuando ya tenía al poderoso rey en sus manos?
Para Tom, ellos no son diferentes a piedras a un lado de la carretera.
Pero es diferente para Alicia.
Para ella, un enemigo es un enemigo, no importa cuánta ventaja tengan sobre ellos.
— Podemos matarlos aquí. — le dice la pálida mujer al Drack.
Benny era muy fuerte, pero no podrían contra ellos tres al mismo tiempo.
— No, eso sería una lástima. Los hemos dejado vivir hasta ahora, así que no sería interesante matarlos. — contesta el Drack con malicia.
— Pienso que es inútil e innecesario. — dice la mujer, cruzándose de brazos.
— ¿Qué piensas de esto, Ramón? — miró al nombrado ampliando su sombría sonrisa. — Se presenta un sacrificio. Un pedazo de carne que es ignorado, maldecido y repudiado por el mundo humano. Esta carne no intenta odiar al mundo. Trata de no aborrecerlo siempre que al menos tenga a su ser amado de su lado. — hablaba mientras se acomoda su elegante sombrero. — Vaya, parece que el amor es precioso y fuerte. La carne trata de suprimir su odio con todas sus fuerzas, creyendo que odiar equivale a negar a su aliada. Por lo tanto, cualquier cosa que le hagas a la carne es inefectiva. Lo acepta todo porque cree en su sola y única esperanza. No odia al mundo porque éste contiene esperanza y no deja salir la maldición que yace dentro de sí. — alza sus manos hacia el cielo con éxtasis. — Peeeeero, ¿qué pasaría si fuera rechazado por su única aliada?
Ramón entrecerró los ojos al entender el significado de sus palabras. La carne era Liam y su “esperanza” era…
— Desde un principio, ha sido negado por el mundo. Si llegara a ser traicionado por su única esperanza, no habría moral que le detenga.
— Entonces, ¿querría que fuera la chica la que le dé el empujón final? — preguntó el aludido con frialdad.
— Exactamenteeee, veo que sí me entiendes. Ella debería ser quién levante el telón. Fue un desarrollo inesperado, pero ella logró darle esperanza a nuestro muchacho. Así que debería darle el placer de matarlo. — el Drack se ríe con crueldad y alegría.
Yaque matando a Liam.
O que al menos ella trate de matarlo y Liam, al sentirse traicionado, la asesine sin piedad. Con eso la poca cordura que aún queda en el chico se perdería.
Con solo pensarlo, su morbosa y macabra mente brincaba de una emoción indescriptible.
***
Ha vuelto a tener ese sueño aterrador otra vez.
Él estaba caminando.
Él aterradoramente mataba personas por donde quiera que camine.
No quiere hacerlo, pero no puede evitarlo.
Esa es su pesadilla.
Una pesadilla que ve una, y otra, y otra vez.
Le da hasta cierta noción de intimidad.
Al principio era aterrador, pero se iba acostumbrando de una forma u otra.
Una cosa importante es que esa cosa negra que parecía ser él en su pesadilla no parecía tener alma malvada.
Era como el Liam de la vida real, que solo bebía sangre de Yaque por necesidad.
Nota con sorpresa como personas curiosas lo comenzaron a rodear, se veían notablemente intimidados y horrorizados ante su “apariencia” pero aun así su curiosidad era bastante llamativa en sus rostros.
¿Por qué vienen todos ellos? ¿Es que acaso libera alguna fragancia que atrae a esos estúpidos humanos?
De un movimiento de su retorcida mano, los cuerpos de aquellos curiosos mortales son succionados por completo. Alimentándolo al mismo tiempo.
No importa cuántos mate, no importa cuántos días siga matando. Seguía siempre con ganas de más.
Y es que en esas pesadillas él se alimentaba de carne humana.
Al principio destrozaba su comida, pero ya debe haberle agarrado el truco.
No había necesidad de destruir la comida.
Sólo necesita succionarla y tragarla.
Puede comer el cuerpo y el alma de esa forma.
Canta y anda.
Está de buen humor esa noche.
A pesar de esa sombría pesadilla todo estaba bien. El mundo luce tan hermoso y bondadoso ahora que Yaque y él sentían lo mismo.
Así que le apetece seguir con ese mal sueño, que le comenzaba a tornarle dulce, e ir a buscar otro bocadillo.
Pero…
— Veo que estás trabajando duro, ¿doblarás la cantidad esta noche? — le pregunta un hombre bastante gordo apareciendo de la nada, portando un abrigo blanco junto con una gran y lujosa hacha enfundada en su espalda. Detrás de él había un incontable número de cazadores muy bien armados con fusiles y escopetas.
Era aterrador, en sus pesadillas nunca se había encontrado con un cazador. Y en esa estaba completamente rodeado de ellos.
Corre.
Él, que en sus pesadillas nunca sintió temor, huye de esos humanos.
Su sueño no termina.
Entra en pánico y huye a un callejón oscuro sin salida.
— Es mi fin...
— Esperaba un espécimen mal hecho, pero nunca esperé nada como esto. Es un desperdicio, pero…— hablaba el gordo cazador apareciendo rápidamente junto a sus hombres armados en la única entrada y salida de aquel callejón. — Haré las cosas a mi manera. Indigestársele a ti mismo por ser demasiado compatible y a tu padre por introducirte esa cosa.
El gordo desenfundó su hacha y se la arrojó a él con precisión y rapidez, la cual amputa de forma limpia su brazo derecho.
Él gritó despavorido y del dolor.
Después aquél gordo alzó la mano como la señal a sus hombres para disparar. En un instante, la cosa recibe una lluvia de balas de todo tipo. Fueron tantas que fue imposible contarlas.
Huh, ¿qué pasa?
Si estoy soñando, entonces… ¿por qué? ¿Por qué duele tanto?
El chico se desploma.
— ¿Ah…
El joven, atravesado y fusilado por innumerables balas de todo tipo de poderosas armas, se arrastra sobre el suelo como un gusano.
Una cosa rosa y blanda cuelga obscenamente de su estómago.
¿Por qué es mi cuerpo el que está aquí y no el de esa cosa negra de mis pesadillas?
— Esto…duele…
Intenta mover su mano izquierda para volver a poner sus intestinos adentro, pero su brazo solamente está conectado por finos trozos de piel.
Piernas…hay dos piernas a su alrededor…
Él estaba desgarrado de la cintura para abajo.
¿Las balas de los humanos siempre han tenido tal poder?
— N— No…
Incluso gritar dolía como si un rayo le hubiese golpeado en la espalda.
No podía levantarse, no tenía sus extremidades.
— ¿Aún estás vivo? Te aferras mucho a tu miserable vida, niño. — hablaba el mismo cazador volviendo a tomar su hacha nuevamente para rematarlo.
Es un mal sueño… ¡esto no es real!
Despierta, ¡tengo que despertar! ¡Ayuda! ¡¡Qué alguien me ayude!!
— No quiero…morir…
Él ya no debe ver nada, su vista había perdido toda clase de brillo.
— N— No puedo…mo— morir…ahora qu— que finalmente…est— estoy feliz con ella…
Ahí, tirado en el suelo, el rey vampiro balbucea su mundano deseo.
Estira su brazo derecho completamente amputado como para aferrarse a una pequeña felicidad que por fin obtuvo.
— Esto es horrendo, niño. No me des más molestias. — el cazador azota su hacha de arriba hacia abajo, con intenciones de cortarle finalmente la cabeza al pobre y moribundo chico.
Pero el filo del hacha toca el frío suelo, clavándose a su vez en él.
No había rastro del Cobe, solo quedaba a su vista el brazo derecho perfectamente amputado del vampiro.
— ¿Hm? — sintió una presencia a sus espaldas. Para cuando voltea, es demasiado tarde. — ¡¿Pero ¡¿qué mier— gah…?!
Un tentáculo n***o perfora de forma limpia su garganta, justamente en su yugular, matándolo en el acto.
Los subordinados de aquél gordo cazador miran anonadados al chico, el cual había emergido del suelo como si nada desde las sombras. Solo un delgado tentáculo estaba conectado por su columna, la cual ya había asesinado a su víctima.
Sus extremidades “piernas y brazos” se habían regenerado de la nada “casi parecía como si le hubiesen crecido” y con dificultad camina hacia el c*****r para devorarlo, comenzando con su pie.
Los incontables cazadores veían la escena despavoridos y completamente horrorizados.
No hay forma de huir.
Porque…
…él los asesinaría sin pestañar.
— …duele. Esto no sana porque no es suficiente.
Sus brazos y piernas le habían crecido, pero sus demás heridas seguían doliendo.
Su estómago ruge.
Gira su cabeza con lentitud hacia la multitud a sus espaldas, los cuales lo apuntaron con miedo y temor.
Él empieza a caminar.
La única fuerza que impulsa su mente es el hambre.
Incontables tentáculos emergieron de su espalda, los cuales salieron disparados esos cazadores. Ellos dispararon sin éxito, tratando de rematar al moribundo vampiro.
Una sombra emergió delante del chico y succiono todos los millares de balas que le habían disparado aquellos cazadores, para luego expulsarlas de regreso. Los disparos fueron asesinando y destrozando a los humanos sangrientamente.
De forma rápida y grotesca los viscosos tentáculos despedazaban y descuartizaban a sus enemigos. El rey vampiro saltaba de forma elegante, mientras sus tentáculos hacían su trabajo.
Rápidamente el gran número de cazadores fueron reducidos a 0.
Se relame los labios con placer extendiendo sus manos, viendo como unas extrañas sombras emergían de esas mismas manos y consumían a los innumerables c*******s que estaban ante él.
Suelta un suspiro.
Pero seguía insatisfecho.
— Esto no es suficiente. Esto no es suficiente en absoluto, me sigue doliendo…
Sus heridas aún no se habían terminado de regenerar, aún debía comer bastante para estar en buen estado.
En buen estado para Yaque.
Ese solo pensamiento lo hizo reír alegre.
Por primera vez comienza a caminar por la ciudad por su propia voluntad.
***
Abre sus ojos, despertando.
Es de mañana.
Está soleado afuera, y han pasado de siete.
Su cuerpo se sentía pesado.
Sus extremidades parecían entumecidas.
No, entumecidas no sería la palabra que usaría. Se sentían… ¿rotas o desgarradas?
Tuve esa pesadilla otra vez…
Su cabeza torpe no puede recordar quién es. Tuvo que parpadear en repetidas ocasiones para ordenar sus pensamientos.
Eso es, yo aún soy yo…
De repente sintió un fuerte dolor en su pecho. — ¡Ah— haa, ugh! ¡Cof*, cof*!— tose violentamente.
Eso no es bueno, se siente cerca de llegar a su límite. Está a punto de perder la cabeza, sin saber quién es o por cuánto tiempo puede mantenerse cuerdo.
— ¿Cómo estás? ¿Aún eres consciente de ti mismo, Liam? — escuchó una suave voz de pronto. Antes de darse cuenta, una chica de una larga y hermosa cabellera negra yace ante él con un vestido blanco con tela de algodón “muy cómodo para el frío”. Sus orbes castaños lo miraban con una imperturbable calma.
Su cara…me parece familiar…— ¿Quién eres? — pregunta el chico con desconcierto tratando inútilmente reincorporarse de la cama, ¿cómo esa chica había entrado a su habitación sin que él se hubiera dado cuenta? Además, sentía una extraña sensación al ver a esa chica, sentía una especie de incomodidad.
Es como si su cerebro le dijera que ella era peligrosa, mucho más peligrosa que Jonathan Cobe y Tom Drack a la vez. Sentía que esa simple humana podría matarlo de un momento a otro con suma facilidad. Y nunca, jamás, había sentido esa sensación con ningún humano.
— Oh. — la joven sonríe mientras sus calmados ojos se iluminan. — Es verdad, no nos conocemos en persona. — la pelinegra cruzo sus brazos en su espalda, dando un aspecto infantil. — Me llamo Eva Cobe, tu hermana menor. — se presenta haciendo una elegante reverencia con su falta. — También soy conocida como la comandante de la organización cazadores de vampiros.
El rey de los vampiros quedó completamente mudo ante aquella presentación, sus ojos estaban tan abiertos que casi parecía que estaban por salírseles de su cara.
— ¿Ows? Esperaba una reacción menos sorpresiva, pero imagino que no se puede evitar. — dice Eva juguetonamente al ver la cara de su hermano mayor.
— ¿De qué estás hablando? ¿Qué clase de mentira es esa? — el chico pareció reaccionar ante su tono, así que frunce el ceño.
— No es ninguna mentira. — responde la chica con serenidad, caminando hacia la cama del Cobe mayor. — Me sorprende que Matteo no te lo haya dicho ya.
— ¿Matt? ¿Qué…?
Eva suspira. — Es entendible que tengas muchas preguntas, bueno…— la joven se siente en un costado de la cama del vampiro. — He venido aquí para conocerte. — responde la joven alzando su mano y acariciando la mejilla de su hermano. — He sabido de ti desde que nací, pero nunca he podido tocarte como ahora. Se siente muy…cálido.
Liam cierra sus ojos, disfrutando la caricia de la chica. Era una calidez muy diferente a cuando estaba con Yaque. — ¿Quién eres en realidad? ¿Cómo es eso que eres mi hermana? ¿Y cómo entraste sin ser detectada?
— Tal y como suena, soy tu hermana de sangre. Y sobre cómo entré…pues no fue muy difícil, la verdad. Pero es cuestión de tiempo para que sientan mi presencia. — vuelve a responder tranquilamente Eva, sin dejar de acariciar la mejilla de su hermano. — Y respondiendo a tu pregunta. Soy la hija de Jonathan y Emma, al igual que tú.
— ¡¿Qué?!
— Vamos, vamos, baja la voz. — Eva sonríe con su dedo índice en sus labios, señalado silencio. — Me van a descubrir si haces escándalo.
El chico frunce el ceño. — ¿Cómo quieres que me calme con algo tan descabellado? ¡Es totalmente imposible que yo sea hijo de ese tipo!
La juguetona sonrisa de la comandante de los cazadores desaparece. — ¿Tan poco creíbles son mis palabras?
— Claro que lo son. — responde el chico sin duda. — Yo soy hijo de Ricardo y Margaret, también soy el hermano mayor de Matteo. No es posible que lo que me digas pueda ser cierto.
— Pero…es la verdad. — contestaba con tranquilidad la chica, ante la desconcertada e iracunda mirada del vampiro.
— ¡Es mentira! — exclama el chico. — Jonathan Cobe me dio a entender que nos conocimos cuando se infiltró en mi universidad, ¿y ahora me dices que él es mi padre? ¡No tiene sentido!
— Qué cosa más graciosa. — vuelve hablar la joven acomodándome mejor en la cama. — Tú mismo lo has dicho, ¿verdad? Que estoy mintiendo o que no tiene sentido. Incluso afirmas que sigo mintiéndote ahora…— las calmadas palabras de la chica intimidaban al que una vez fue conocido como el vampiro más fuerte. — Pero creyendo que estoy mintiendo… ¿sí has creído lo que ha dicho mi padre?
— Ah— ¿qué…? —
— No me sorprende. — sigue hablando acomodando un mechón detrás de su oreja derecha. — En este mundo no hay verdades o mentiras. Sólo hay una cruda realidad. A pesar de ello, todos en este mundo creen erróneamente que sólo los hechos que son favorables para ellos son verdades. No tienen otra forma de vivir, tú eres igual. — la chica sonríe nostálgica. — Para los que carecen de poder, los cuales forman la mayor parte de este mundo, los hechos que van en su contra son su única verdad.
Liam baja la mirada sin saber qué decir.
— Liam, ¿sabes lo que te va a pasar?
Su cabeza se enfría al escuchar una pregunta tan seria, ni siquiera tuvo respuesta.
Ante el silencio sin respuesta del mayor, la menor abrió la boca para responder su propia pregunta. — Morirás. No te salvarás, sin importar lo que pase.
La ventana de la habitación explota y de ella entra una silueta con dos espadas gemelas, la cual salió disparada hacia la comandante de los cazadores.
Eva suspira y en un abrir y cerrar de ojos esquiva la estocada que Lucca le había lanzado con una sobrehumana agilidad, de forma rápida lo toma de su abrigo y lo avienta contra el suelo con fuerza. Sacó dos dagas de su falda y con ellas clavó e incrustó ambos brazos en el suelo del hibrido, causándole dolor e inmovilizándolo por completo.
Liam abrió la boca completamente pasmada ante aquella demostración de habilidad. Ahora entendía por qué sentía esa intimidante sensación ante ella.
Ella no tenía el título de comandante por nada, era incluso más peligrosa que Romina.
Eva es fuerte…mucho más fuerte de lo que fui yo…