Capítulo 17

4335 Words
Ella despertó abruptamente. Romina se reincorpora de aquella silla completamente asustada, llamando la atención de Aida, la cual había entrado a su habitación. — ¿Estás bien? Te ves un poco…— la recién llegada la miraba de arriba abajo con desconcierto. — alterada. Romina subió la mirada mientras relajaba su respiración, si aquello que soñó fuera un “sueño” normal entonces estaría tranquila; pero ella sabía que no era así. Ella tenía una rara habilidad heredada por su padre, la cual le permitía ver visiones del futuro. Y aquél futuro que ella vio, la aterró. Un Liam completamente corrompido destruyéndolos a todos. Todas esas diversas visiones que acababa de tener le hacían sentir que su mal presentimiento se haría realidad si no actuaban pronto. Sí, el futuro podría cambiar. Pero su más grande miedo es que no podría cambiar que Liam cayese en manos de Tom. Asesinar a Liam sería lo mejor para todos. Sus manos juntas estaban en su pecho, en un vano intento de controlar su ansiedad. — ¿Romina? — la peli plateada subió la mirada por su amiga, la cual la miraba con preocupación, nunca había visto a la antigua reina de los vampiros así. — ¿Pasa algo? — Debemos encontrar a Tom, ya. — responde la mujer frunciendo el ceño, su preocupación y ansiedad no hacía más que aumentar. — Tranquila, Elle y Lucca ya se deben estar encargando de eso. Es cuestión de tiempo para encontrarlo. — ¡No! No lo entiendes. — Romina agarra su cabeza con ambas manos con desespero. — Si no lo matamos…si no lo detenemos a tiempo entonces… …perderé a mi padre otra vez. ... Liam abrió sus ojos con flojera, despertando de su sueño. Lo rayos solares que pasaban por su ventana alumbrando su rostro. Bosteza y se estira completamente, al reincorporarse nota que su fiebre ha bajado. Sonríe al sentirse mejor, pero sabía que no podía bajar la guardia o volvería a colapsar. O peor, perdería el control… Se levanta de su cama, va al baño a lavarse la cara y sale para la sala. — Buenos días. Su saludo llamó la atención de los presentes. Liam abrió los ojos sorprendidos al ver a Matt nuevamente junto a Sebastián, lo más desconcertante es que Benny estaba con ellos. Yaque, Liz y Dayana les hacían compañía en la sala de estar. — ¡Liam! — Benny con felicidad se lanza había el nombrado, abrazándolo. — Me alegra verte bien. El chico sonríe a pesar de su confusión y corresponde a su abrazo. — Lamento haberte preocupado. — se sintió incomodo de pronto, al subir la mirada notó la dolorosa mirada de Yaque. Sus azules ojos de mar estaban clavados en su persona como cuchillos. — Co— Como sea, ¿a qué se debe esta reunión? ¿Por qué Matt está aquí? La mujer se separa de él y lo mira con extrañeza al escucharlo tartamudear, para luego sonreírle. — Vinimos a visitarte. ¿Visitarme? ¿Ella y Matt? El chico la miró sin entender para luego dirigir su mirada hacia su hermano menor, el cual tomaba café elegantemente. Sospechoso… Sebastián al ver que su amigo no se molestaría en explicar su situación, tomó la palabra. — Digamos que tenemos una tregua temporal con ustedes, así que te ayudaremos a derrotar a Tom Drack. Venimos para trazar un plan de ataque. Liam asiente volviendo mirar a su hermano, Matt seguía ignorándolo. — Bueno, vamos a comer. — habló la rubia con una sonrisa. — Pedimos comida a domicilio. Y sin más, el desayuno comienza. Liam en medio de Yaque y Benny, justo al frente de Matt, Sebastián, Liz y Dayana “Emi estaba ausente ya que fue a la escuela”. Los vampiros, a pesar de no necesitar comida humana para nutrirse “ya que para eso bebían sangre”, comían también por gusto. El desayuno continúa en paz. El único ruido era el televisor que Yaque había encendido, la cual ofrecía variada información de interés. — ¿Hm…? — Una escena algo rara puede contemplarse en la tv. ¿Personas desaparecidas en el parque central? ¿Sangre en la zona? En un incidente muy vivido, Yaque observaba la noticia con mucha atención. Matt la imitaba. Al parecer un oficial llegó a la escena y encontró aparentemente sangre junto a trozos de carne humanas, algo grotesco para ver en pleno desayuno. — Qué horrible. — soltó Yaque sin evitarlo, viendo la tv con atención. — ¿Crees que sea obra de ese vampiro? — preguntó Sebastián mirando a Matt, el cual suspira. — ¿Quién sabe? No puedo asegurar que no sea Tom Drack el que tenga que ver con esto. Pero tengo la corazonada de que fue aquella sombra que vimos. ¿Ves la esquina de la pantalla? El pasto se ha vuelto n***o. Es exactamente igual que cuando la sombra apareció aquella noche en la que nos emboscaron. — respondía sin más terminando de comer, recordando claramente cuando sintió terror al ver aquella sombra negra y como una corrompida Alicia les había dado una paliza. — ¿Sombra? — pregunta Yaque sin entender mirando a los aludidos. Sin embargo, ellos seguían en sus propios pensamientos. — ¿Crees que están obrando indiscriminadamente? — pregunta Benny uniéndose en la conversación. Matteo negó. — No lo sé. Soy yo quién lo dijo, pero no parece ser así. Aunque haya una conexión entre Tom y la sombra, estoy seguro que fue un accidente imprevisto. — le responde colocando una mano en su barbilla, pensando cuidadosamente en sus ideas antes de volver hablar. — Apostaría el cuello de Sebastián a que Tom Drack también está sorprendido de esta noticia. — ¡Oye! ¿Por qué apostarías mi cuello? — Sebastián toma su propio cuello ofendido, alejándose del Cobe menor. — ¿Y por qué crees que es un accidente imprevisto? — No fue limpiado. Dejando de lado la sangre, Tom Drack no es alguien que dejaría pedazos un c*****r. En pocas palabras, él no estaba en la escena, y la sombra fue la única que se alimentó allí. — responde el chico ignorando la primera pregunta de su amigo, su ceño se frunce. Era obvio, si un vampiro tenía sed entonces lo único que debía hacer para saciarse era beber toda la sangre humana de un cuerpo y luego deshacerse de él. Pero lo que veían era una grotesca escena de canibalismo, habían devorado a esas personas desaparecidas. Benny alza una ceja, Matteo era un chico bastante listo y con una mente bastante aguda. Dirigió su mirada hacia Yaque y no pudo evitar sentir vagos recuerdos del pasado. Se parece tanto a ella… Dirigió su mirada hacía su amigo, el cual los observaba con desinterés. Casi dándole igual el peligro que aquella sombra desconocida podría causarles a todos, el chico dirigió sus orbes grises en su comida y tomó un bocado. Pero al hacerlo abrió los ojos con desconcierto. Qué raro, no sabe a nada. Volvió a probar, pero nada. Seguía el mismo resultado. Frunció el ceño. Agarró la jarra de jugo de naranja que estaba en el medio de la mesa y se sirvió en su vaso, para tomarse todo el líquido de un solo sorbo. Frunció el ceño de nuevo, el jugo tampoco sabía a nada. No sabe… ¡no sabe a nada! Tuvo que hacer un esfuerzo para no demostrar su preocupación. Él estaba perdiendo el sentido del gusto… Bajó la vista y siguió comiendo aparentando tranquilidad, sin saber que sus pensamientos habían sido leídos por una preocupada Benny. — Voy a tomar medidas contra Tom con la ayuda de mi tío. Por ahora deberías tomar un descanso, Liam. — le habló Matt sin mirarlo, asombrando a los presentes. — En estos momentos solo representas un estorbo. Benny y Liz fruncieron el ceño al escucharlo. — Oye… — Pero...— se queja Liam se levantándose de la mesa, interrumpiendo a Liz “la cual estaba dispuesta por insultar al mocoso”. — Si llegas a colapsar, vamos a tener que matarte. — lo interrumpió fríamente afilando su mirada. Liam suspira reconsiderando sus palabras. Notó que tanto Benny como Liz querían arrojarse hacia su hermano por esas duras palabras, pero la verdad quería evitar un conflicto. Además, él sabía mejor que nadie su situación; no había manera de oponerse a Tom en ese momento. Todo lo que le queda por hacer es esperar a que Matt y los demás lo derroten. Se sentía mareado, así que tomar un descanso sería lo mejor. Caminó con calma de regreso a su habitación temporal, Yaque miró su espalda hasta perderse en el pasillo. Suspira. Estaba preocupada. Había algo que le molestaba todavía. Le había confesado sus sentimientos al vampiro, pero al final no recibió ninguna respuesta. No le correspondió, pero tampoco la rechazó. El suspiro de Matt la sacó de sus pensamientos. — Vámonos, Sebastián. — dice el chico levantándose de la mesa con seriedad, el aludido lo miró con pesar. — Quizás podamos encontrar algo en la escena del crimen. — ¿No esperaremos hasta la noche? — preguntó el nombrado, levantándose también. — No, para entonces todo rastro se habrá borrado. — le responde el chico con seriedad. — Entonces yo iré a la zona donde nos emboscaron, quizás encontremos alguna información útil de aquella sombra. — contesta el chico con una sonrisa confiada, siguiendo al cazador hasta la salida. — Entonces yo iré a investigar por mi cuenta también. — Dayana se levanta de su lugar con seriedad, pero es detenida por una seña de Matt. — No, tú vigila a Liam. — ordena el chico seriamente, la mujer lo miró disgustada. — Necesito que me informes de todo lo que haga o deje de hacer Liam. Dayana suspira cruzando los brazos. — Como quieras. Benny alza una ceja al mirarlo. — Para eso estamos Liz y yo, ¿no es suficiente? Matt sonríe con disimulo. — No creerás que en serio confiaré en ustedes, ¿o sí? — Como quieras, nos reuniremos aquí en la tarde. — Vale. Ambos salieron de la casa y tomaron caminos diferentes, sería un largo día para ellos. La casa se quedó en total silencio. Yaque miró sin decir nada a Benny y a Liz, no sabía qué opinar. — ¿Qué debo hacer yo? — la rubia se señaló con duda. Liz la mira con ternura. — Tú nada, Yaque. Estás haciendo demasiado con dejarnos quedarnos aquí. La chica se quedó inconforme con esa respuesta, pero decidió no decir más. — Así que tú eres Yaque. — Benny la miró fijamente con seriedad, la rubia la observó también. — Creo que por fin tenemos un momento para conocernos. — Creo lo mismo. — contesta la chica sin dejarse intimidar, aunque por dentro sentía cierto temor. Aquella mujer la miraba de forma analítica, como esperando que cometiera un error. Ambas intercambiaron miradas por largos segundos, hasta que Benny decidió desviar la mirada de forma inexpresiva. — Liam ha cambiado, supongo que fue por ti. Yaque parpadeó varias veces, sin entender. — ¿Cambió? La vampira la miró nuevamente. — Hubo un tiempo en el que él era un frío y despiadado rey tirano. Lo sorprendente de todo es que al volverlo a ver noté un cierto cambio…; se le ve más humano. — la mujer bajó la mirada. — Y debo suponer que ese cambio debió ser por ti. — No, no. — la chica negó con suavidad. — Yo no hice nada, al contrario. Lo único que he hecho ha sido cuidarlo. — No debes preocuparte por si te rechaza o no, créeme que tus sentimientos son completamente correspondidos. — Benny le sonríe al decir esas palabras, sorprendiendo a la joven. — ¿Cómo sabes que yo estaba pensando en…? — preguntó completamente pálida al verse descubierta, para luego notar que la vampira le sonreía burlonamente. — Leo las mentes. — Ah. Pero qué genial. — Liam pensó lo mismo la primera vez. — habla la mujer nuevamente al leer su mente. Ok, eso ahora da miedo. Benny ríe ante los pensamientos de la chica. Yaque suspira para levantarse de su lugar también, decidió ir a ver qué hacía Liam. Le preocupaba si en verdad descansaba o no. — ¿Estás ahí, Liam? — tocó la puerta de la habitación de invitados procurando no hacer mucho ruido. — ¿…? ¿Yaque? — oye su voz perezosa desde el otro lado. — Pasa. La rubia obedientemente entra a la habitación al abrir la puerta. De repente se puso nerviosa al verlo reincorporarse un poco de la cama para mirarla mejor. — ¿Sucedió algo? — preguntó Liam para luego bostezar de forma semidormido. — No. No pasa nada, solo vine a ver si descansabas adecuadamente…pero. — trató en excusarse con un leve sonrojo en las mejillas, la verdad es que deseaba verlo, pero al final terminó por despertarlo. El chico le sonríe. — Entonces me salvé de un regaño. — ríe ante sus propias palabras, causando una pequeña risa en la chica también. — Lo siento por despertarte. Supongo que me preocupé en exceso. — se disculpaba la chica tontamente, sin dejar de mirar la risa del vampiro. — ¿Quizás estoy preocupándome de más? El chico niega con la cabeza. — Al contrario, la verdad me gusta que estés aquí. — le responde el chico ensanchando más su sonrisa al notar el sonrojo de Yaque. — Quería seguir con ustedes, pero me convertiría en una molestia si me sobreesfuerzo y colapso. — Ahora que lo dices, Matt estaba molesto. — Yaque frunce levemente su ceja, disgustada al recordar como el menor trató al chico. — Sí, él me regañó— Liam sonríe feliz. Yaque sonríe también, quizás entendiendo la situación. Liam apreciaba lo que Matt hiciera por él, sin importar que sea de una forma un tanto violenta. — Ni a mí me haces tanto caso. — se burla la rubia entre risas, causando que el chico ría nuevamente. — Pero sí, tienes que descansar. Vendré a despertarte para la cena, relájate hasta entonces. — Ah…— antes de que pudiera irse, la chica oyó una expresión ahogada. Al girarse notó al chico que abría y cerraba la boca varias veces, queriendo decir algo, pero sin saber cómo expresarlo. — ¿Liam…? El chico se sonroja, así que para ocultar eso se tapó la mitad de la cara con una manta. — ¿No puedes quedarte un rato? Estaré algo aburrido si me quedo solo. — ¿Qué eres, un niño? — pregunta la chica burlona ante aquella extraña petición. Pero no pudo evitar sonrojarse también al ver como el chico tímidamente la miraba, esperando su respuesta. Ella también quería quedarse. Y él quería disfrutar sus últimos momentos de consciencia con ella. — Bueno. — habló la rubia sonriéndole, sentándose en la cama del chico. — Es una buena oportunidad para hablar de muchas cosas. Liam le asiente mirándola con seriedad. — Sí, creo que es un buen momento de hablarte sobre los vampiros. — ¿Desde cuándo eres un vampiro? — Desde unos días antes de la muerte de mi madre. — responde tranquilo, dejándole un sabor amargo a la rubia ante aquella respuesta. — Resulta que soy la reencarnación de un vampiro algo…importante, así que fui obligado a convertirme en uno. Yaque frunció el ceño al escucharlo, pensando en quién lo obligaría en algo semejante. — Entonces eres un rey, según escuché. — Liam la miró en silencio. — Sí, soy el rey de los vampiros. — baja la mirada. — El poder de un rey vampiro es diferente a uno normal, ya que está limitado al poder del rey original, mi predecesor. Sin embargo, la única verdadera herencia que me dejó ese fracaso de rey son sus errores cometidos que me han estado siguiendo hasta ahora. Como Tom… Yaque detalló la mirada que cargaba el chico. Notaba que mientras más hablaba del antiguo rey, más aborrecimiento sentía por sí mismo. — Entonces, ¿odias ese poder? Liam alzó la mirada de forma inexpresiva. — Yaque, eso es como preguntarle a alguien si odia respirar. — la chica se sorprende ante su respuesta. — No me gusta ni me disgusta. Yo solamente no podría vivir sin eso. Nací bajo el destino de ser la reencarnación del anterior rey. Si no hubiese sido así, hubiese muerto hace mucho tiempo. El ambiente entre los dos se volvió sombrío ante esa declaración. Liam al notarlo sonríe con calma. — Quita esa cara, Yaque. Ciertamente fue difícil, pero pude sobrellevar todo hasta ahora. Y gracias a todo eso estamos aquí. La rubia corresponde la sonrisa, tiñendo a su vez sus mejillas en un tono rosado. — Tienes razón en eso, Liam. — su sonrisa desaparece al verlo bostezar. — Será mejor que descanses. Mordiéndose el labio de la vergüenza, él mira hacia abajo como si estuviese inseguro de qué decir. — Lo siento, Yaque. Yo, de nuevo. Ella sonríe suavemente, entendiendo el malestar del chico. — Es verdad, ha pasado un tiempo desde que te di de mi sangre, ¿verdad? Si estás listo puedes beber ahora. Liam se ruboriza y asiente. Yaque abrió un poco su blusa, revelando su cuello. Aún se podía notar las pequeñas marcas que el vampiro había dejado anteriormente, eran casi imperceptibles. Hay una mirada intoxicada en los ojos del rey vampiro, el cual observaba aquel cuello. — Liam…— musita la chica sin saber qué decir ante el cambio repentino de la mirada del nombrado. Con sumo cuidado, como si la rubia fuese el objeto más preciado en el mundo, olfateó su cuello y lo lamió con delicia. — Ah, hmm… Trató de ahogar un gemido al sentir los colmillos del Cobe perforando suavemente su cuello. La sangre comienza a gotear sobre la lengua del chico. Liam lame absortamente su cuello, completamente perdido en el placer. Yaque comienza a sentir una irresistible y agradable sensación. Es como si el chico estuviese lamiendo miel. Toda la fuerza de sus hombros desapareció. Es una dulzura deslumbrante, diferente a cuando él la había mordido la primera vez. — Uh…— aprieta los dientes para contener su voz. Su sangre estaba siendo tomada, pero una sensación placentera se vierte en su lugar. El dolor de la mordida se vuelve débil, y a duras penas está consciente de su alrededor. — Li…am…— tartamudeó ida la humana abrazando al vampiro, el cual continuó bebiendo profundamente. Ambos se acuestan en la cama completamente pegados, Yaque abrazándolo y Liam succionando embriagado la sangre de la chica. ¿Cuánto tiempo se quedaron así? No lo sabían. Al rato Liam se separa a regañadientes de su cuerpo, para notar con sorpresa que él se encontraba encima del pequeño cuerpo de la rubia. Los orbes oscuros como la noche chocan con los orbes azules del mar. Ambos estaban sonrojados, pero ya habían perdido la vergüenza hace tiempo ya. El chico miró los labios de Yaque con ansiedad, pero desechó la idea al verla agitada. Era una imagen completamente excitante para un joven de su edad, si continuaban así entonces ellos... Agitó su cabeza y se reincorporó un poco. — ¿Te encuentras bien? — pregunta preocupada, mirando como la rubia se reincorporaba también. — Sí…— respondió tímidamente. Parece tener la impresión de que Liam seguía bebiendo de ella, su mente se siente como si estuviese flotando en el aire. Liam miró hacia abajo con remordimiento. Ella le sonríe acariciándole la mejilla. — No te sientas culpable por esto, me alegra que al menos puedas beber de mi sangre. Pero— ahora es ella la que baja su mirada, pero ahora con un sonrojo en sus mejillas. —Quiero que de ahora en adelante sea mi sangre la que bebas, ¿entendido? Liam se sonroja al escucharla, pero le sonríe burlón. — ¿Por qué? ¿Lo tomarías como un acto de infidelidad? — ensanchó su sonrisa al ver la mirada completamente avergonzada de la rubia. — Si cada vez que bebes la sangre de una mujer te vuelves así, pues sí, lo tomaré como infidelidad. — responde la rubia con burla al notar que era Liam el que se avergonzaba. Ambos rieron, sintiéndose cómodos de que ahora habían profundizado un poco su relación. Ella notaba la cansada mirada que poco a poco comenzaba adornar en el rostro de Liam. Se veía somnoliento. Él suspira con pesar y se recuesta nuevamente, siendo vigilado por la rubia. Yaque con una suave sonrisa comienza acariciar el cabello del chico, contemplando cada detalle de su rostro. Liam cerró lentamente sus ojos. — Yaque, ¿estás ahí? — preguntó con voz adormilada el chico después de varios minutos con los ojos cerrados, disfrutando de las suaves caricias de la mujer. — Sí, aquí estoy. — Bien, por favor. Mantén los ojos abiertos y estate en guardia contra mí. — pidió con voz necesitada, casi cayendo en el mundo de los sueños. Su respiración se vuelve más gentil y entra en un profundo insensibilidad. Ella lo veía dormir en paz, pero no sentía nada de tranquilidad. Tenía miedo de que esa fuese la última vez en la que ambos hablaran así, tan cómodamente. … Sucede bajo un mar color rojo. El paisaje habitual está sumergido en agua de mar, volviendo la ciudad en un acuario. En lugar de aire, algo espeso fluye hasta su garganta. Cuanto más se esfuerza por respirar, más de la pesada y acuosa sustancia es aspirada. — ¿En dónde estoy…?   Era tan difícil respirar que era sofocante. Trata de llegar a la superficie y eventualmente alcanza el lugar más alto de la ciudad. La asfixia no falta. Baja la mirada a la ciudad con sus pulmones ardiendo por la falta de oxígeno. Maldice a la humanidad que duerme con sosiego. — Duele, duele, duele… Arrastra c*******s tras de sí. El rojo de la sangre exalta su cuerpo. — Necesito más… En sus negras manos yacen numerosos c*******s. Las distorsionadas manos sujetan una cantidad de cuerpos putrefactos. — Necesito más, deseo más… Los aplasta, tiñéndose de rojo. Se frota la sangre rojiza por todo el cuerpo. Quizás pensando que la sangre de sus víctimas era su única protección impenetrable que tiene para vivir en esa agua. Extiende sus manos retorcidas. Iluminada por la luna, la mano oscura se transforma en una sombra gigante y desciende para aplastar la ciudad. — ¡Ah! — Liam despierta abruptamente de aquella extraña pesadilla. Se encontraba respirando con dificultad por su sueño nada reparador. Estupefacto por el realismo del sueño abraza su cuerpo intranquilo. En ese instante… Sus manos están cubiertas de sangre. — Ahoga un grito de horror y cierra sus ojos, alejando sus manos. Para cuando los volvió abrir, las manos se encontraban limpias. El chico no puede dejar de temblar sabiendo que fue sólo una alucinación. Tiembla como una máquina descompuesta. — Mi cara. Sí, tengo que ir a lavarme la cara. — se levanta completamente despavorido, pero sólo logra dar unos pasos. Sus extremidades aterradas no siguen sus órdenes. Incapaz de mantenerse en pie, toma apoyo en la mesa que estaba al lado de su cama. — Ah…ah Su visión se nubla. No puede llegar a la puerta. Ni siquiera la ve con claridad. Apenas nota que ya es de noche, ni siquiera sabe cuánto tiempo durmió. No consigue recordar qué clase de sueño contempló, ni por qué salió de la cama. Se agarra su sudorosa frente con su mano derecha. Él está quebrado. Sus recuerdos están desvaneciéndose. No puede pensar en otra cosa. No hay más que codicia y hambre. Cae sobre aquella mesa y sacude la cabeza con miedo y un infinito auto desprecio. Algo está mal. ¿Por qué no ha tenido suficiente? Hace algunas horas le fue dado lo que necesitaba, pero no se siente para nada satisfecho. Él estaba tan feliz y pensó que no podía haber una felicidad más grande; pero ahora él ya no estaba satisfecho. Probablemente esté vacío, y es por eso que Yaque sola no puede llenarlo ahora. Pero él no quiere a nadie más. — Oh. — se siente mareado, eso no solo es tan preocupante. Lo que le asusta es que su yo verdadero desaparezca.— Él vuelve apoyarse en la mesa, manteniendo firme su cuerpo desfalleciente. El espantoso sueño se vuelve más vívido cada día. El aterrador sueño se vuelve cada vez menos aterrador. Él se está rompiendo. Hasta el momento era sólo su cuerpo, pero ahora está comenzando a enloquecer. — Uh…uh, uf. — gemidos escapan de su boca, su vaga memoria no es ningún problema. No importa si no puede recordar lo que sucedió hace unas horas. No tiene miedo de estar en cama por siempre. Su verdadero miedo y terror es convertirse en algo más. Si sigue corroyéndose lentamente de esa manera, se volverá loco al final. Probablemente se convierta en algo que le cause a Yaque y a los demás el mayor de los problemas. Eso es lo que le aterroriza, le da miedo volverse loco y perder el control. Si lo hiciera, Yaque no sería capaz de estar con él. No solo eso. Si Liam pierde la cabeza, quizás Yaque se iría con otro hombre. Él siempre pensó que ella mecería estar con alguien más, un hombre adecuado para una gran mujer para ella. Pero ya no puede aceptar eso. Porque… …ella ya es suya. Sabe, sin embargo, que ya no hay salvación. Pero todavía se aferra a su vida actual. No quiere irse porque es cálido y alegre aquí. ¿Entonces por qué? ¿Por qué un deseo tan mundano le es prohibido? Sacude su cabeza como para negarlo todo. Detiene sus pensamientos oscuros, vaciando su mente. No hay un final feliz. Él aparta su mirada de la obvia conclusión. Tragándose su deseo de ser salvado, estalla en un llanto con la clara decisión. Él tiene que morir.
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