Capítulo 7

4130 Words
La luna llena estaba en su máximo punto. Unas sombras increíblemente escurridizas saltaban por los edificios, casi como escena de película. Tom sonríe maquiavélicamente mientras saltaba de edificio en edificio, le excitaba su misión, por fin los humanos finalmente lucharían contra ellos. Benny estaba preocupada, no por la misión, sino por Liam. Y por alguna razón sentía desconfianza hacía Tom. Alicia miraba las calles vacías desde los aires, no había ni un alma humana caminando por ahí. El momento perfecto para entrar en un combate. Ramón seguía a sus camaradas en silencio, perdido en sus pensamientos. El elegante Tom se detiene y aterriza en una azotea de pronto, causando que los demás lo imitasen y cayesen a su lado. Lo miraron con curiosidad. — ¿Qué sucede? ¿Por qué nos detenemos? — pregunta Alicia con seriedad, mirando a Tom. — ¿No es obvio? Aquí es dónde llevaremos a cabo la misión. — responde el hombre del sombrero sin dejar de sonreír. De su elegante esmoquin saca una especie de granada, sorprendiendo a los presentes. — Espera, ¿Qué harás con eso? — Benny se pone en guardia al ver el potente artefacto del vampiro. — Oigan, sus preguntas son tontas. Nuestra misión es hacer un escándalo, ¿verdad? Quiere decir que podemos descontrolarnos un poco. — hablaba el hombre activando la granada y lanzándola en un edificio cercano. — ¡Qué empiece la cacería! En el momento de su exclamación la granada explota al hacer contacto con el edificio, causando una gran onda expansiva. — ¡Tom, estúpido! ¡Llamarás la atención de los humanos! — le grita Ramón frunciendo el ceño al ver semejante desastre, los escombros que causó la explosión comenzaron a caer en las calles. — Exacto, esa es la idea. — dice el nombrado sonriendo con una inconmensurable emoción en la matanza. — Estoy ansioso al ver el espectáculo. — con esas palabras el vampiro se da media vuelta y salta de la azotea, perdiéndose en la oscuridad. — ¡Tom, espera! — exclama Alicia alzando la mano para detenerlo, pero sin éxito, el nombrado había escapado. Benny frunce el ceño con molestia, no le sorprendía la estúpida acción de su imprudente compañero. Sino que rápidamente comenzó a olfatear el aroma a sangre de varios humanos cerca de ellos. Actúan rápido, pensó la mujer desenvainando su espada con resignación. Quería evitar recurrir a la violencia. — Alicia, Ramón. Los nombrados asintieron y rápidamente se dispersaron, dejando sola a la vampira. Benny cerró sus ojos y suspiro profundamente, al abrirlos sus ojos cambiaron a un rojo intenso. Un lanzacohetes fue disparado en su dirección llamando su atención rápidamente. Con una elegante gracia esquiva el cohete, el cual se estrella en un edificio cercano. Ella gira su mirada en donde dicho disparo explotó, había un gran agujero en el edificio de al lado. Suspira con pesar, el edificio era bastante bonito como para ser destruido. Afila su mirada al notar como era rodeada por tres sombras. Por fin los cazadores habían llegado a ella. — Pero miren qué tenemos por aquí. — dice uno de los hombres humanos que la tenían rodeada, sonaba burlón. — Un sexi vampiro pidiendo ser cazada. — jefe, creo que ya tenemos otro futuro juguete s****l para usted. — dice el otro sonriendo con oscuras intenciones. Benny se sintió asqueada al escuchar sus palabras. El que parecía ser el jefe da un paso adelante, era el más alto de los dos. — Así parece, muchachos. — dice el hombre relamiéndose los labios. La vampira lo detalla rápidamente, era un hombre con bastante musculo de piel morena y completamente vestido de n***o con un abrigo blanco junto a una espada envainada en su cinturón, pero había algo que llamó su atención completamente. Aquel hombre tenía el ojo izquierdo, el cuello, parte de su pecho y el brazo izquierdo completamente maquinizado. ¿Sería un ciborg mitad humano, quizás? Con los inventos hoy en día, no le sorprendería. — Oigan, humanos. ¿Serían tan amable de rendirse y venir conmigo sin oponer resistencia? Solo necesito que uno venga conmigo. — decía Benny sonriéndoles a los presentes, su sonrisa transmitía tranquilidad. Pero gracias a su habilidad de leer la mente, ella sabía que ellos no pensaban siquiera en hacerle caso. Esta mujer está buenísima, pensaba uno de ellos relamiéndose los labios. La vampira se asqueó al leerle dicho pensamiento. — ¡La que vendrá con nosotros serás tú! — decía uno de los cazadores sacando una pistola y comenzando a dispararle a Benny a quemarropa. La vampira gracias a sus sobrenaturales habilidades esquivaba las balas con facilidad con uno o dos pasos, cosa que comenzó a cabrear al cazador. — ¡Deja de moverte, perra! Ella da un salto, esquivando la cuchillada por la espalda que pensaba darle el otro cazador. Arroja su espada con rapidez y se la incrusta en el pecho, causando que el cazador soltase su cuchillo y vomitase sangre. El cazador que le había disparado anteriormente al ver a su compañero abatido suelta su pistola y con una mirada llena de ira saca de su abrigo una escopeta y con ella comienza a dispararle fuera de sí. La mujer, que aún seguía en el aire, esquiva las balas con unas volteretas y aterriza al piso elegantemente. Agarra su espada, la cual seguía incrustada en su víctima, y con ella con rápidos y efectivos movimientos de muñeca comenzó a desviar todas y cada una de las balas que le disparaban. — ¡Desgraciada zorra! — exclamaba el dueño de la escopeta comenzando a recargarla con torpeza, eso le dio la oportunidad a la vampira de correr hacía él y apuñalarlo con velocidad. — ¡¡Arrghh! — Los hombres de la humanidad de hoy en día son bastante vulgares. — se quejaba Benny agarrando el cuello de su enemigo mientras retiraba su espada de sus entrañas. Se relame sus labios y con gusto muerde el cuello del humano, succionando su sangre. Al dejarlo completamente seco suelta el c*****r del cazador, relamiéndose los dedos de los rastros de sangre que habían quedado en ellos. — Por lo visto solo quedas tú. — habló la mujer sonriéndole al líder con confianza, mientras que el hombre la miraba fijamente. — Entonces dime, ¿te rendirás y vendrás conmigo? De verás que no me conviene asesinarte.   — Owws, ¿y para qué una bella dama quiere ser acompañada por un hombre como yo? — pregunta el hombre sonriendo, sorprendiendo a la chica. Él no se veía para nada intimidado. — Necesitamos preguntarte ciertas cositas, como por ejemplo…— la mujer se lleva una mano en la barbilla y eleva su mirada al cielo, para pensar. — Necesito información de Jonathan Cobe. Una mirada llena de intriga adornó la cara del cazador. — De Jonathan, ¿eh? Parece que se metió en un problema. — Puede ser. — contesta la mujer volviendo a sonreírle. — ¿Entonces qué dices, vendrás? El hombre sonríe también. — Oh, vamos preciosa. ¿De verdad crees que yo iría sin más? Me ofendes. — el hombre sostiene su pecho con su brazo robótico. — De hecho, el saber que podré capturar a una mujer como tú me llena el pecho de gozo. No siempre encuentras un vampiro que sepa defenderse como tú. — Imaginé que darías una respuesta así, supongo que será por las malas. — se quejaba la mujer suspirando cansada. — Bueno, no esperaba otra cosa, la verdad.   — Me alegra que estemos en la misma sintonía. — decía el hombre apuntándola con su mano robótica. — Por cierto, bajaste demasiado la guardia. La mujer ni siquiera pudo reaccionar cuando de repente el brazo mecánico del cazador salió disparado hacía ella como todo un cohete, sorprendiéndola en el acto. — ¡Mier…! — trató de cubrirse con su espada, pero muy tarde. El brazo cohete la agarra por la cara y la impulsa fuera de la azotea con bastante potencia hasta llegar al suelo, al estrellarse se creó una gran explosión de polvo. Tom, el cual estaba sentado en la azotea de un edificio cercano miraba la escena sin parar de reír. El cumplía su papel como espectador y eso, para él, era más entretenido por el momento. Su sonrisa se ensancha más al sentir que estaba siendo apuntando por una pistola por detrás. Esos humanos más bien parecían ninjas, aparecían en todos lados. — Me has atrapado. — alza los brazos el vampiro, notando como su posible enemigo caminaba hacia él con cautela. Al olfatear su olor su mirada brilla por un instante, el olor de aquél cazador que podría asesinarlo de un balazo al corazón en cualquier momento olía como su rey. Se voltea con lentitud para encarar al joven que lo apuntaba con el arma de fuego. La mirada del sombrerero expresaba sorpresa, para luego sonreír con alegría y emoción. — ¡Pero ¡quién lo diría! Alguien como tú es un cazador…— hablaba Tom emocionado, detallando al joven delante de él. — Sin duda el rey le interesará esta noticia, ¿no lo crees, Matteo Cobe?   El nombrado alzó una ceja desconcertado, ¿Cómo aquél asqueroso vampiro lo conocía? Tom no podía parar de reír para sus adentros, el amado hermano menor de su rey era un cazador, ¡era un enemigo! ¡Pero qué interesante giro del destino!, pensó extasiado. Alicia se encontraba corriendo en un parque abandonado, siendo seguida por diversos cazadores. De un momento a otro se detiene al ser rodeada de aquellos humanos, los cuales la miraban con bastante morbo. A pesar de que la cantidad era algo grande, ella se encontraba seria sin perder la compostura. — ¡Vamos por ella! — exclaman los cazadores sacando rifles de asalto y disparando hacía la mujer. Alicia, con su lanza en mano, corre con una rapidez que el ojo humano no podía seguir sin entrenamiento. Con facilidad esquivaba los incontables disparos de aquellos cazadores y al saltar, de forma eficaz, comenzó a dar tajos con sus acrobacias aéreas con velocidad sobrehumana. Al aterrizar, la sangre de sus víctimas se dispersaba en el aire junto a sus miembros amputados mientras caían al suelo. Sonríe con arrogancia al ver su trabajo, había acabado con todos. — Oh, buen trabajo, pero…— dice Ramón recostado en un árbol con los brazos cruzados. — ¿No se suponía que debías dejar a uno vivo para llevárnoslo? — ¡Oh! — la mujer se sonroja por la vergüenza, se le había olvidado. — Ahm…bueno, sobre eso… Ambos escuchan unos aplausos, causando que se pusieran en guardia. Delante de ellos se encontraba un humano con una apariencia y olor algo familiar para ellos, el cual no dejaba de aplaudir. — Nada mal, se nota que no son cualquier vampiro que mueren por simples reclutas. — hablaba aquel hombre con una sonrisa confiada. Su cabello castaño estaba peinado hacía atrás, con dos pequeños mechones que sobresalían en su frente. Estaba vestido de con un uniforme de cuero n***o junto a un abrigo blanco con rayas rojas, tenía una espada— katana enfundada en su cinturón. Ambos sabían que algo mal venía con esa sonrisa del humano. — ¿Quién eres, humano? — pregunto Ramón con seriedad, tenía un mal presentimiento. El cazador dejando de aplaudir mira al aludido. — Solo soy un humilde capitán preocupado por sus subordinados. — decía el hombre castaño mirando los c*******s de los cazadores asesinados. — Ca…capi…tán…— uno de los cazadores que habían sobrevivido a duras penas por la poderosa lanza de Alicia balbuceó aquellas palabras al ver al castaño. El cual le sonríe con tranquilidad. — No te preocupes, por tus notables esfuerzos te recompensaré. — hablaba el “capitán” de los cazadores al ver a su subordinado al borde de la muerte, saca una jeringa con un extraño liquido dentro y se arrodilla para acariciarle el cabello, sin perder el tiempo se la inyecta al moribundo cazador en el cuello. — Yo seré tu salvador. Una gruesa gota de sudor se deslizaba de la frente de Alicia hasta la mejilla, la presencia de aquel hombre le traía muy mala espina. ¿Qué le estaba inyectando? — ¡¿Qué crees que haces?!— exclama Ramón con seriedad mirando al humano levantarse con tranquilidad. — ¡¿Quién rayos eres?! — Soy el capitán del escuadrón que acaban de asesinar. — contestaba cerrando sus ojos con serenidad. — Me llamo Jonathan Cobe. Ambos vampiros no tuvieron tiempo de sorprenderse ante aquella presentación porque de repente escucharon un desgarrador grito de dolor. El humano que hace unos instantes el cazador había inyectado comenzaba a gritar mientras su cuerpo convulsionaba. Sintieron horror al ver que el cuerpo del moribundo humano comenzó a cambiar. Le crecieron unos inconmensurables músculos de la nada y unos brazos extraños brazos en forma de sables comenzaron a formarse en su espalda. La cara del humano se deformó por completo y sus piernas se desprendieron de su cuerpo, creciendo en su lugar una cola. Tanto Alicia y Ramón tuvieron que aguantar las ganas de vomitar al contemplar aquella desagradable mutación, el humano ante ellos había dejado de serlo, ahora solo parecía una máquina que solo servía para matar. — Esta es una muy buena oportunidad para probar este experimento, por favor, no me decepcionen. — decía el hombre sonriendo amigablemente ante la desconcertada mirada de los vampiros. — Es un poco imperfecto, pero al menos servirá como entretenimiento. Ramón sintió furia al presenciar tal horror. — ¡¿Qué mierda pasa contigo?! ¡¿Cómo puedes hacerle eso a un subordinado tuyo?! La mirada del Cobe conecta con la suya. — Se estaba muriendo, así que le di una nueva oportunidad para terminar su misión, ¿no es algo bueno? — ¡Eres un hijo de…! — no pudo terminar su insulto ya que aquél deforme ser de cuatro brazos volvió a gritar. — ¡Cuidado! — exclama Alicia al notar que aquél monstruo mutado se lanzó hacía ellos, ella sostiene el cuerpo de su compañero y de un saltó esquivó el asalto de aquella deformidad. Para su sorpresa aquella bestia estiró su musculosa cola y como si fuese un látigo la azotó hacia ellos, los cuales salieron disparados hacía el suelo, cayendo con fuerza. — ¡Argh!   — ¿Estás bien? — preguntó Ramón con preocupación a su compañera, la cual se sobaba su espalda adolorida. — Eso creo. — le respondía tratando de sonreírle para luego notar como aquella bestia se abalanzaba hacía ellos de nuevo. Ambos con rapidez se dispersan, esquivando el ataque del monstruo. Alicia notó que aquella deforme bestia no tenía piernas y que solo se arrastraba, así que con velocidad saltó y lanzó su lanza en aquella extraña cola y deforme cola, clavando su arma junto con ella en el suelo. Logrando inmovilizar el movimiento del antiguo humano. — ¡Ramón, elimínalo! — ordenó la mujer aterrizando al suelo. — ¡Recibido! — exclamó el nombrado lanzándose con confianza hacía aquél monstruo activando sus anillos de hierro, estuvo a punto de terminar con la vida del deforme humano cuando de repente escuchó un disparo, desconcertándolo. Al segundo siguiente su estómago fue perforado por una bala desde su espalda. — ¡¡ARRGHH!! ¡¿Un francotirador?!, pensó con furia el vampiro escupiendo sangre. No solo una bala lo había herido, sino que dicha bala estaba bañada con agua bendita. Alicia miró a su amigo caer al suelo completamente derrotado y retorciéndose por el dolor. — ¡Ramón! — corrió hacía el llena de preocupación, pero no llegó muy lejos al escuchar nuevamente un disparo, al saber del francotirador esquivó la bala girando por el suelo. — Mierda. — Eso no estuvo nada mal, pero veo con tristeza que nuestro juego está por terminar. — hablaba Jonathan Cobe cerrando sus ojos sin quitar su sonrisa burlona. Alicia lo odió con todo su corazón. Otra bala fue disparada, esta vez la mujer con una gran velocidad desapareció de la vista de los presentes para esconderse en los árboles que habitaban cerca del parque, esquivando la bala en el proceso. Ahora no solo debía preocuparse de auxiliar a su amigo “el cual no dejaba de perder sangre por medio de su herida” o del deforme monstruo que no dejaba de gritar “qué seguía tratando de moverse, pero sin éxito gracias a su lanza” sino que ahora debía preocuparse por un francotirador. — Oh, ¿vas a esconderte? Entonces no te importará que asesine a tu amigo, ¿verdad? — preguntaba el capitán de los cazadores mirando el escondite de la vampira con su cínica sonrisa, la mujer tuvo un escalofrío que recorrió su columna. Ese hombre era incluso más retorcido que Tom. — No menosprecies al poderoso vampiro que tienes delante de ti, hijo de perra. — Ramón hablaba con mucha ira mientras se levantaba completamente adolorido y encarando a su enemigo. El cazador Cobe sonríe desenfundando su propia espada. — Interesante, me estás desafiando.   Alicia apretó los dientes con frustración. — ¡Ramón! — saltó con velocidad hacía su amigo, pero al hacerlo nuevamente dispararon hacía su dirección, lo cual pudo esquivar la bala en el aire de una pirueta. Tuvo que obligarse aterrizar en el suelo para tomar impulso nuevamente, pero al hacerlo no notó a la deforme criatura al lado de ella, la cual abrió la boca dispuesta a devorarla con aquellos exageradamente afilados dientes. ¿Acaso iban a comérsela? Cerró los ojos resignada de su destino, sin notar que una lluvia de luminosas flechas cayó del cielo. Dichas flechas desgarraron y despedazaron la piel de la deforme bestia convertida en unos pocos segundos, sorprendiendo a Alicia. — ¡¿Pero ¡¿qué…?!— no pudo terminar su frase ya que otra ronda de lluvia de luminosas flechas volvió a caer del cielo, pero esta vez en dirección de Jonathan Cobe. El hombre, sin perder la calma ni la sonrisa, esquiva todas y cada una de las flechas retrocediendo rápidamente con agilidad y con varias volteretas hacia atrás. Una vez que la lluvia de flechas cesa, el cazador alza su vista en un punto en específico. Sonríe al notar que una vampira estaba en la azotea de un edificio en el que se suponía estaba su francotirador, el cual había sido capturado por la mujer. Su arco plateado era algo que llamaba mucho la atención. — Estoy sorprendido. — habla el cazador con tranquilidad cerrando sus ojos, creyendo divertida la situación. — Al parecer la persona que les ordenó venir hasta aquí pensó lo mismo que yo en tener a un subordinado que cuidase de la retaguardia.   Alicia recupera su lanza rápidamente y se coloca delante de Ramón, poniéndose en guardia. — ¿Te encuentras bien, Ramón? — No, para nada. — Eres demasiado sincero en momentos así, ¿eh? — la vampira no pudo evitar burlarse, siendo fulminada por el aludido. — Sin embargo…— dice alzando la vista, mirando a su salvadora arquera en el alejado edificio, había capturado al francotirador. — Supongo que ya hemos terminado por ahora. El cazador alza una ceja, curioso. — ¿Terminaron? ¿Ya se van? La mujer frunce el ceño ayudando a su amigo a reincorporarse al pasar su brazo por su cuello en silencio, el humano sonríe envainando su espada. Eso le causó desconcierto a la vampira. — ¿Qué pasa contigo? ¿Nos dejarás escapar? — No tengo ningún interés en ustedes, mi único objetivo era probar el experimento que hemos estado llevando a cabo. respondió el hombre con las manos en su abrigo. — Además, tengo el presentimiento de que dejarlos ir hará las cosas más interesantes. La mujer no dejaba de verlo con total molestia e intriga. Él sabía que ellos se llevarían a un rehén, él sabía que lo torturarían por información, él sabía que probablemente si se volviesen a ver sería una masacre y aun así él… Aun así, una de sus principales tareas era información sobre Jonathan Cobe. Específicamente debían confirmar si Jonathan Cobe era un cazador. Y dicha información estaba más que confirmada. La mujer se da la vuelta con su amigo en brazos y de un rápido salto se pierde en la oscuridad ante la atenta mirada de Jonathan. Su sonrisa demostraba lo encantado que estuvo con los resultados de aquel enfrentamiento. Sin duda los vampiros eran fascinantes. Liz vigilaba cada movimiento del cazador con su arco y flecha ya preparado para cualquier cosa, al ver que el hombre dejó escapar a su compañera no pudo evitar llenarse de intriga. — ¿Debería matarlo? — se preguntó aun tensando su arco. A pesar de su pregunta, ella ya conocía su respuesta. Aunque quisiera, asesinar al humano que tenía en la mira no sería sencillo. Ella suspira y afloja su arma, su mayor prioridad era llevar al rehén que estaba a sus pies con sus amigos. Sonríe con alivio, fue una fortuna que al llegar en escena actuó rápido y pudo rescatar a Alicia. — Bueno, yo también debería irme. — cargó el cuerpo del humano y no pudo evitar sonreír por su misión cumplida. Con una sobrehumana velocidad desaparece. Mientras tanto, Benny salía de los escombros del cráter en el que había caído. Sin duda, estaba cabreada. El brazo robótico que la había mandado para el carajo se regresó hacía su dueño con rapidez, mientras que dicho dueño bajada de aquel edificio de diez pisos con unos zapatos propulsores. Al caer delante de ella desenvainó su espada, mientras ella lo apuntaba con la suya. — Me sorprende que hayas sobrevivido a una caída así. — decía el hombre con ojo de ciborg sin dejar de reír burlonamente. La mujer bufa ofendida. — No subestimes a los vampiros. Ambos se ponen en guardia y para cuando se van a lanzar el uno sobre el otro para matarse salvajemente una flecha luminosa cae ante ellos, deteniéndose abruptamente. — ¿Una flecha? — se preguntó Benny con suspicacia girando su vista para ver quién era la que la había interrumpido. A lo lejos vio a una conocida arquera cargando a un inconsciente cazador. — ¿Liz? La mujer bufa aún más molesta todavía, si Liz había capturado a un cazador entonces la misión estaba cumplida. Frunce el ceño hasta más no poder, quería asesinar al hombre delante de ella. Inhala y exhala, vuelve a inhalar para volver exhalar. Al calmarse envaina su espada, confundiendo al hombre delante de ella. — Te prometo que esto no se quedará así. — habla la mujer dando media vuelta con enojo. — Si te vuelvo a ver, te prometo que no te dejaré ir vivo. — ¿Qué? ¿Vas a escapar, gallina? — preguntó el hombre con una sonrisa burlona, causando que una vena palpitase en la frente de la mujer. — ¡¿A quién llamas galli…?!— gritaba la mujer desenvainando su arma nuevamente, pero no pudo terminar su oración cuando de repente una sombra la cargó y con velocidad se alejaba del lugar. — ¡¿Tom?! ¡Suéltame!   — Me temo que no puedo, cariño, lo siento. — respondía burlonamente el nombrado, cargando a la vampira como un saco de papas. Sin perder el tiempo saltó con velocidad, desapareciendo todo rastro por completo. El hombre con partes mecánicas envaina su arma y limpia su abrigo blanco de la suciedad. — Oh, ¿los dejaste escapar? — preguntó una voz conocida a sus espaldas. El hombre sonríe para luego voltearse. — Por lo visto hiciste lo mismo, capitán. — responde el alto hombre mirando con burla a Jonathan, el cual se encontraba con un joven. — No pasa nada, es probable que ellos vendrán a nosotros pronto. — contestaba el hombre con las manos en los bolsillos de su abrigo. — ¿No lo crees, Matt? El nombrado se encontraba algo alejado de ellos mirando hacia donde los vampiros habían desaparecido, ignorando las palabras del capitán. Solo una cosa estaba en su mente desde su encuentro con el vampiro del sombrero. Solo unas palabras que despertaron en su ser un sentimiento que creyó que había muerto desde que murió su madre hace un mes. Unas simples palabras que despertaron una incontrolable ansiedad. — ¿Cómo sabes mi nombre, asqueroso gusano? — preguntó el joven cazador sin dejar de apuntarlo con su arma en sus recuerdos. — ¡Oh, vaya! Hasta sus insultos son hereditarios, qué emoción. — aplaudía el vampiro como si un niño se tratase, cabreando más al Cobe. — ¡¿De qué mierda estás hablando?!— exclamó Matt cansado de tonterías apunto de disparar. — Me refiero de que tu hermano, Liam Cobe, está vivo y es un vampiro.  
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD