Epísodio 6

3675 Words
Un recuerdo bastante lejano, bastantes siglos atrás. Ella era como un ángel caído que vino hacerlo feliz, pensó que incluso era como un sueño cuando la conoció. Y a la vez conoció la ira la primera vez que la perdió. Era un día de lluvia y se escuchaban los pasos de los soldados humanos, el antiguo rey temía por la vida de su mujer, pero ella ya había sido asesinada. “Oh, ya entiendo”, pensaba Liam sabiendo que todo era un sueño. Las visiones que veían eran los recuerdos de Vlad, su vida pasada. Él veía todo en tercera persona como una versión de él más adulta abrazaba a una inerte mujer demasiado hermosa y de exótica cabellera dorada, gritaba desgarradoramente sin dejar de llorar. — ¡¡Mayte!!— grita con frustración el antiguo rey sin dejar de abrazar el cuerpo de su esposa muerta. Mayte… Ese nombre le traía mucha nostalgia y dolor a la vez. Al parecer ahí fue cuando los humanos traicionaron al rey de los vampiros, asesinando a su mujer y declarándole la guerra. El inerte rostro de Mayte era igual al de Yaque, tanto como su belleza y su hermoso cabello Avery, era igual y ligeramente diferente a la vez. Cerró sus ojos con dolor, sintiendo una agonía en su interior Él fracasó como rey. Quizás él no estaba destinado a ser feliz... . . Abrió los ojos, despertando de ese sueño. Se reincorpora de su cama con lentitud y sostiene su frente. Poco a poco experimentaba una especie de metamorfosis desde que su “poder” había despertado. Cada vez que dormía su mente se disponía a recordar pequeños fragmentos de su vida pasada. Se levantó de su enorme cama y abrió las cortinas de su habitación, dejando que los rayos solares pasaran por su habitación. Mayte… Aquel nombre. Aquella mujer con la que se casó y que tristemente había sido asesinada por los de su misma r**a, los humanos. Igual que su madre… Cerró los ojos tratando de frenar el rumbo de sus propios pensamientos. Había pasado un mes desde la muerte de su madre y muchas cosas habían cambiado, una de ellas era que vivía en la elegante mansión en la que vivía Romina y Lucca. Otra cosa que cambió fue el mandato. Ahora él era el rey de la r**a vampiro. Después de que su madre fue asesinada, él desapareció sin dejar rastro. Abandonó su casa, a su hermano y a su padre, a sus amigos, su universidad, su vida y lo poco que le quedaba de humanidad. Su inexpresiva mirada vagó por el cielo azul de su enorme ventana y se sumergió en sus propios pensamientos. Todos sus sueños fueron destrozados por la realidad y todo lo que amaba se perdió en la crueldad. No entendía el por qué le tenía que tocar tanto dolor y sufrimiento cuando solo quería vivir en paz. Suspira. Se va al baño que tenía aquella lujosa para darse una refrescante ducha y al salir de ella se ve en el espejo del lavamanos. Había ordenado tener espejos especiales para vampiros para ver su reflejo siempre que pudiera, cosa que Tom cumplió al día siguiente. Al secarse se fue a vestir con un pantalón n***o ajustado, una camisa blanca con franjas naranjas en el centro, zapatos negros y un abrigo n***o acompañado por unos brazaletes protectores de color rojo carmesí que cubrían sus antebrazos y la parte superior de sus manos. Ve su reflejo una vez más, alza una ceja aprobando su apariencia sin inmutar su mirada. Por último, agarra una larga bufanda blanca “el último regalo que recibió de su difunta madre” y después de colocársela sale de su habitación. Baja unos tres pisos con tranquilidad y llega a la sala de la enorme mansión, ahí había una enorme cantidad de vampiros esperándolo. — Muy buenos días, su majestad. — saluda un vampiro haciendo una reverencia, siendo ignorado por el joven rey. En el centro de la sala había una lujosa silla de trono y ante la atenta mirada de los presentes se siente en él. — ¿Dormiste bien? — preguntó Romina, apareciendo detrás de él con una sonrisa. El aludido se limita en asentir. — No tenemos muy buenas noticias.   Su inexpresiva mirada buscó rápidamente al sombrerero más despreciable que conocía, encontrándolo rápidamente. — Tom, infórmame. — Sí, mi rey. — el nombrado camina hacía su líder con su sonrisa burlona. — Hace una semana mandamos un pequeño grupo de vampiros en busca de cazadores, sin embargo, el grupo fue interceptado y aniquilado por completo por dichos cazadores. Por suerte uno sí logró escapar. — Tom, explícame por qué fueron aniquilados. — contestó el joven con una voz libre de emociones, sin embargo, su mirada era más intimidante que nada. — Porque los confrontaron, mi señor.   — ¿Y cuál fue mi orden? — preguntó el joven rey recargando su cara con su mano, mirando fijamente al hombre del sombrero. — Era una misión de reconocimiento. — responde el sombrerero sin borrar su sonrisa, divirtiéndose por la situación. De alguna forma le gustaba como era su nuevo rey. — Entonces si era una misión fácil de reconocimiento, ¿por qué esos insensatos confrontaron a los cazadores? — volvió a preguntar afilando su fría mirada, causando que la piel del vampiro se erizase, sin embargo, no borró su sonrisa. Los incontables vampiros que habitaban en la enorme sala de la lujosa mansión comenzaron a sentirse intimidados. — No sabría decirle, mi rey. — responde quitándose el sombrero y bajando la mirada sin una pizca de arrepentimiento. Liam cierra los ojos sin perder su serenidad. — Tráeme al que sobrevivió, ahora.   Tom vuelve a ponerse el sombrero y va a ordenarles a unos subordinados la petición del nuevo rey. A los pocos minutos el buscado apareció delante del rey completamente atemorizado. — M— Mi señor…— dice el vampiro arrodillándose ante el chico. — Le pido disculpas por fallar en la misión.   — No me molesta que hayan fallado en la misión. — habla Liam sin abrir los ojos, calmando al subordinado por sus palabras. — Lo que me molesta es que me hayan desobedecido. — continúa hablando abriendo sus ojos, los cuales se volvieron un rojo carmesí brillante. El hombre delante del rey hace una reverencia completamente aterrada. — ¡Mis más sinceras disculpas! ¡Le pido que me perdone, mi señor! — exclama completamente despavorido el vampiro al ver que el rey se levanta de su cómoda silla y camina hacia él. — Mis órdenes son ley, y aquél que tenga los huevos para desobedecerme…— alza una mano con tranquilidad a pesar de su afilada mirada y con esa misma mano azota la cara de atemorizado vampiro, destrozándole la cabeza completamente. — tiene como destino la muerte. Los presentes exclaman con sorpresa al ver lo ocurrido, entendían que era imperdonable desobedecer al nuevo rey. Tom sonreía completamente extasiado, sabía que Liam no era blando o tranquilo como Romina y eso, por alguna razón, emocionaban de sobre manera a la r**a vampiro, un rey despiadado los llevaría a la victoria. — Oye, tú. — Liam llamó a una chica delante de él, la cual se sobresalta. — ¿Sí, señor? — dice la chica vampiro temerosa por lo que acababa de suceder ante ella. — Límpiame. — ordena el chico con serenidad mostrando su mano ensangrentada, la cual había sido usada para decapitar y destrozar una cabeza por insubordinación. — ¡Sí! — exclama la chica sacando un pequeño pañuelo para caminar hacía su rey y cumplir su orden, al comenzar a limpiarlo sonríe gustosa ante la atenta mirada del Cobe. Al terminar el rey vuelve a sentarse en su trono, siendo observado fijamente por Benny. La cual había presenciado todo desde principio a fin. La mujer había estado al lado del chico desde la muerte de su madre, desde su dolor, desde que se volvió rey, desde el principio vio de primera mano cómo su amado amigo comenzó a cambiar perdiendo su confianza en los demás. Él comprendió a la mala que, si eres débil, al más fuerte debes obedecer. Y eso era lo que estaba aplicando, la supremacía. Y ahí estaba él, demostrado esa supuesta supremacía de la ley del más fuerte pero completamente infeliz. No pudo evitar sentir inquietud cuando la mirada de Liam conectó con la suya, transmitiéndole solamente vacío. Le dolía ver al ser más cercano que tenía sufrir por la injusticia de un mundo sin color, que al final terminó por nublar su corazón. No soportaba ver como la decepción de la humanidad mató su esperanza y arrancó todo indicio de confianza, lo único que sobrevivió fueron sus deseos de venganza contra los humanos. Pero no le quedaba más que apoyarlo a él, como lo hizo con Drácula. El rey desvió la mirada de Benny, para mirar al frente. — Tengo una nueva orden. — habló el chico recargando su mejilla con la mano, recostándose más cómodamente en su silla. — Tom. — ¿Sí? — Tú, Benny, Ramón y Alicia tienen como misión en traerme vivo a un cazador. — informa el chico mirando fijamente al sombrerero, el cual sonríe gustoso por la orden. — Una vez que lo capturen, lo haremos hablar. Me enfocaré en sacarle toda la información sobre Jonathan Cobe y la ubicación de la organización de los cazadores de vampiros.   — ¿Puedo saber para qué necesita información de ese tal Jonathan Cobe? — pregunta el vampiro, causando que el joven Cobe alzara una ceja al escucharlo. — No, no puedes. — responde con frialdad, para volver su vista con sus súbditos chupasangre. — La verdad de la que los humanos no quieren hablar, es que anhelan ser sometidos. El seductor encanto de la libertad despoja de dicha sus vidas con su pelea interminable por el poder, por identidad, por dinero y por sus clases sociales. Ellos nacieron para ser gobernados y finalmente erradicados por nosotros, por mí. Terminaré el trabajo que Vlad Drack, Drácula, no pudo cumplir.   Ante esas palabras la mayoría de los vampiros presentes gritan con euforia al imaginar que su r**a exterminase a la humanidad por la conquista del mundo. Mientras todos gritaban y celebraban por un futuro tan prometedor por su nuevo rey, Benny miró a Romina, la cual se veía bastante sumergida en sus pensamientos. Le llamó la atención cuando Liam comenzó a subir las escaleras para sumergirse en su habitación, así que con paso seguro lo siguió. Al subir el segundo piso de la mansión y caminar hacia los pasillos se encontró con el joven e inexperto rey mirando la lejanía por una ventana. Su mirada reflejaba algo de melancolía. — Liam. — lo llamó con voz suave. El nombrado giró con lentitud para encararla. — Benny, ¿qué quieres? — preguntó sin interés, desviando la mirada. Sabía lo que venía a continuación. — ¿Era necesario ser tan cruel? — preguntó en respuesta mirándolo fijamente, trató de leer sus pensamientos, pero... — ¿De qué hablas? — — Matar a uno de tus subordinados por capricho te terminará convirtiendo en un rey tirano. — responde la vampira sin dudar y sin quitarle la mirada a su amigo, el cual seguía con una mirada completamente llena de desinterés. — ¿Mostrar disciplina es un acto de tiranía para ti, Benny? — preguntó mirándola fijamente de nuevo. A pesar de que su mirada reflejaba calma, su voz sonaba de disgusto. La mujer no puede evitar sentirse ofendida al escucharlo. Le daba tristeza al notar que Liam había perdido incluso la empatía. — Matar para mostrar disciplina, lo es. — responde la mujer nuevamente, frunciendo el ceño. El chico alza una ceja por la impresión, para luego sonreír sutilmente. Le agradaba que su amiga no le temiese como los demás vampiros. — Diferencia de opiniones, supongo. — habla con desinterés nuevamente. — Yo no estoy obligando a nadie a servirme, al que no le guste puede irse.   La mujer negó con la cabeza y caminó hacía el chico. — No estoy aquí para servirte como rey, estoy aquí porque quiero protegerte. Por primera vez en muchos días Benny vio una emoción rara en los ojos inexpresivos del Cobe, aquella emoción era sorpresa por sus palabras. — ¿Por qué? ¿Por qué lo haces? — pregunta con ansiedad el joven, bajando la mirada. — Porque te abandoné una vez, no pienso volver hacerlo. — responde la mujer tomando las manos del vampiro. Retrocede al ver como el joven rey de un manotazo evitó el contacto de sus manos, sobresaltándola. — ¿Liam? — Si te refieres a que abandonaste a Drácula, entonces no digas nada. Es irritante que todos vean a Vlad Drack en mí. — habla con una mirada completamente llena de ira, intimidando a la mujer. — Me hace querer matarte, Benny.   — No, eso no es lo que quise dec…— se excusó con preocupación al ver la molestia de su pequeño amigo, pero fue interrumpida por una nueva presencia. — ¿Interrumpo algo? — comenta Romina con curiosidad entrando por el pasillo. — No, nada. — responde Liam con serenidad, desechando todo rastro de ira en un instante. — ¿Qué quieres? La antigua reina sonríe al ver la mirada desconcertada de Benny. — Los preparativos para la próxima misión están listos, Liam. — al decir eso saca un mapa y se lo muestra al joven rey vampiro. — Qué rápido, me gusta. — contesta el rey caminando hacia la mujer de cabellera plateada con elegancia y toma el mapa. — En ese mapa están marcados todos y cada uno de las zonas en las que vigilan los cazadores de vampiros, su majestad. — comenta Tom entrando por el pasillo también con una sonrisa. — Gracias a todas las misiones de reconocimiento que ordenaste, los grupos descubrieron las zonas en las que los cazadores realizan sus trabajos. El mapa lo diseñé yo mismo.   El chico mira al recién aparecido con inexpresividad. — No recuerdo haberte dado permiso para hablarme, asqueroso gusano. — Oh, pero como tanto la pequeña Benny y la hermosa Romina no lo hacen, no lo creí necesario hacerlo yo. — contestó el vampiro burlonamente mientras tapaba su mirada con su sombrero. El rey no pudo encontrar un argumento para refutar lo que dijo, así que solo lo ignoró y comenzó a ver a detalle el mapa que le entregaron. Era verdad lo que le informaban, en el mapa había seis puntos rojos marcados “los cuales suponían que eran las zonas que custodiaban los cazadores de vampiros” estratégicamente por la ciudad, formando un círculo. — Muy bien, tal y como dije hace rato. Tom, Benny, Ramón y Alicia irán a cualquiera de las zonas de los cazadores. — tomó la palabra Liam, meditando un momento. — El resto lo diré cuando nos encontremos con los que faltan, no quiero repetirlo otra vez. — ¿Qué dijiste? — pregunto Tom burlonamente. — Dije que no quiero…vete al diablo. Tanto Romina como Benny aguantaron la risa al ver como Tom le tomaba el pelo al chico. Dos minutos exactos, Ramón y Alicia entran por el pasillo. — Liam. — murmuro Alicia con seriedad al verlo, no pudo evitar sentir cierto temor al notar como su mirada conectada con el exhumano. — Supongo que ya saben lo que deben hacer, ¿no? — habló el más joven, causando que ambos recién aparecidos asintieran. — Su misión es traerme a un cazador, vivo. Es todo.   Le entrega el mapa a Tom y comienza a caminar rumbo a las escaleras. Benny camina nuevamente para seguirlo, pero es detenida al sentir un agarre en su muñeca. Al girar nota con sorpresa que su anterior reina era la que la había detenido. — Déjalo solo un momento. — le dice la peli plateada a Benny con serenidad. — Él tiene mucho que pensar. Benny la miró por unos largos segundos, para luego suspirar. — También me preocupa su estado mental, pero solo nos queda darle su espacio. — vuelve hablar Romina soltándola. — Lo consientes mucho al dejarlo hacer lo que le plazca. — le dice la aludida con seriedad. — ¿Qué puedo hacer? Él es el rey ahora, solo fui una sustituta temporal.   Una risa burlona hace que ambas frunzan el ceño, para fulminar a Tom con la mirada. — Awww, pero qué envidia, ¿será que debo volverme un rey de algo para que dos hermosas doncellas se preocupen por mí? — Tienen una misión qué hacer, será mejor que se preparen. — habló Romina ignorando el comentario burlisto del sombrerero, Benny y Alicia asienten. — Me pregunto, ¿Qué hará el niño para hacer hablar con el cazador que le traigamos? — se preguntaba Ramón, pregunta que todos los presentes se hacían con preocupación. Después de todo a Liam lo absorbía un rencor enorme hacía la humanidad que quebraba los bordes de su estabilidad mental, y eso realmente era preocupante. No querían tener a su amigo, y encima rey, completamente demente y deseoso por la destrucción. Al rato Benny caminaba por la enorme mansión para perder el tiempo y esperar la noche. Gracias que la mansión de Romina era sumamente enorme, podía sumergirse en sus pensamientos mientras caminaba. Regresa en sí al encontrarse con Lucca, el cual la miraba con frialdad. Por alguna razón su mirada era bastante similar a la de Liam... ¿o era a Vlad? Ya ni sabía. Su solo pensamiento la hizo reír, cosa que el vampiro delante de ella la miró ahora con curiosidad. — Hola, Lucca. Tiempo sin vernos, ¿verdad? — habla con naturalidad aun sonriendo, el nombrado se cruza de brazos. — Siempre nos vemos, Benny. — Solo sígueme la corriente, no seas aburrido. El vampiro desvía la mirada con desinterés, causando que la sonrisa de la mujer se agrandase. Sí, son muy parecidos, pensó la mujer mirándolo burlonamente. — ¿Por qué me ves así? — pregunta el hombre con seriedad. — Por nada en especial, solo recordé a tu padre. — respondió la mujer alzando su mano y acariciando la cabeza del vampiro, la diferencia de estaturas era muy notoria siendo él mucho más alto. — Deja de tratarme como un niño. — se quejó el vampiro con molestia, manoteando la mano de la mujer. — Sí que eres aburrido. — soltó Benny riendo con diversión. La mirada de Lucca se suavizó al mirarla fijamente. — Te veo preocupada La aludida se sorprende, para luego volver a sonreír. — Sí, lo estoy. — habla bajando la mirada. — Me preocupa el odio que Liam le tiene a los humanos. — seguía hablando borrando su sonrisa. — Su odio lo llevará a la destrucción, al igual que él. El hijo de Drácula cierra los ojos para meditar lo que escuchaba. — Solo es un niño que hace un berrinche porque perdió a su madre. A todos nos pasa. — habló el hombre frunciendo el ceño. — Lucca, entiéndelo un poco.   — Nunca he sido bueno para empatizar con la gente. — Es tu padre. — Es la reencarnación de mi padre, cosa distinta. La mujer suspira. — Romina es más comprensiva, aunque lo consiente demasiado. — Ella no ve al mocoso como padre tampoco. — dice el hombre con disgusto, causando confusión en la mujer. — En fin, deja ya de preocuparte y ve a prepararte. — se da la vuelta y comienza a caminar para irse de allí. Benny miró el cielo a través de las ventanas de la mansión. Ciertamente el sol comenzaba a ocultarse, ya era hora de actuar. Se dirigió hacía la entrada de la mansión, en donde la esperaban sus compañeros. — Llegas tarde. — dice Ramón con molestia cruzándose de brazos. — Lo siento, fui a perder un poco el tiempo.   Alicia le sonríe. — No te preocupes. — Bueno, ¡es hora de irnos! — exclama el sombrerero alzando su lujoso bastón hacía el cielo con su mano derecha, mientras que con la izquierda se agitaba aire con un abanico. Los tres presentes asintieron con seriedad y salieron de la mansión con rapidez, gracias a sus poderes sobrenaturales en un abrir y cerrar de ojos corrieron con una velocidad sobrehumana, saliendo de la urbanización en la que se encontraban en pocos segundos. En el techo de la gigantesca y lujosa mansión se encontraba el rey de los vampiros mirando las sombras de sus subordinados alejarse rápidamente, el aire frío agitaba su abrigo y su bufanda, al igual que su cabello. A su lado se encontraba una chica bastante hermosa de cabellera ondulada, la cual veía lo mismo que su líder. — Liz. — la llamó con serenidad. — ¿Sí? — la nombrada hizo una reverencia al ser llamada. — Ve con ellos y vigila la misión. — ordenó el chico mirando el cielo. — Tengo un pequeño presentimiento sobre esto.   — ¡Sí! — asiente la nombrada con una sonrisa. — Le traeré buenas noticias. El chico asiente para luego mirarla. — Cuento contigo. Liz Miracle le sonríe al rey, a su nuevo amigo, con mucha confianza y de un salto desaparece de su vista. Ya en soledad Liam saca su celular, en dicho aparato había una foto de una joven rubia bastante hermosa. Ignorando los incontables mensajes y llamadas pérdidas se dispone a ver la foto con una mirada nostálgica. — Así que siempre fuiste tú, Mayte…— murmura cerrando los ojos el vampiro, ahora entendía por qué su amor por su amiga era tan inexplicable. — Siempre fuiste Yaque. Sin esfuerzo aplasta su propio celular con su mano y lo lanza al cielo con fuerza, desapareciendo de su vista en un instante. Con eso desechó a su antiguo amor reencarnado en su compañera de clases, con todo su dolor. Recuperar los recuerdos de su anterior yo era lo más insoportable. Después de todo, él ya sabía que su destino era morir.
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